viernes, 16 de enero de 2009
EDITORIAL: ¡Todo el trabajo a los Consejos!
En este proceso han jugado un papel esencial los grandes agentes de las derrotas que ocupan posiciones claves en la actual Comisión Política y otros agentes que permanecen en las sombras pero que no son menos decisivos en la situación actual.
Si miramos en una línea de tiempo, este proceso se inicia en las profundidades tenebrosas de la dictadura con el desbancamiento forzoso de la Dirección que se definía como la ” voz del Partido” encabezada por Nicasio Farías y Cifré Cid, militantes de base, que lograron detener la sangría homicida de la dictadura y recomponer orgánicamente al Partido y pasar a la ofensiva en la lucha. Este golpe de poder entronizó a un equipo que encabezó Gladys Marín y cuyos resultados perceptibles hasta nuestros días pueden caracterizarse solo como una sucesión de episodios, prácticas y políticas, oscuras cuya síntesis final ha sido siempre el fracaso y la desintegración sistemática de nuestra organización. Esta falsa Dirección Comunista corrupta ha significado el deterioro absoluto de la estructura partidaria; el reemplazo de la Dirección colectiva por una maquinaria de poder que Congreso tras Congreso ha deteriorado irreversiblemente dos normas leninistas esenciales : el Centralismo Democrático y la Unidad de Acción.
Nosotros comunistas, dentro aún del Partido y los casi dos tercios de antiguos militantes que se encuentran alejados de las filas partidarias, tenemos la firme convicción de perseverar y no entregar el Partido de Recabarren y de la Clase Obrera Chilena , a las manos de esta mafia que ha liquidado prácticamente al Partido de la Clase. En todas partes se constituyen los "Consejos" comunistas dispuestos a la recuperación de la organización y hacer prevalecer la auténtica condición de comunistas, recuperar la ” voz del Partido” frente a la maquinaria seudo comunista. Nuestra práctica dentro y fuera de la organización está y estará destinada a preservar el carácter de clase de la estructura. Esto ya está ocurriendo en muchos lugares donde el trabajo del Partido es el trabajo de los Consejos.
La puesta a punto de la actual desviación de derecha, de nuestra organización, ha exigido la marginación de la mayoría de los militantes, a ellos llamamos a organizarse y perseverar en la lucha : ¡todo el trabajo a los Consejos!.
El ímpetu electoralista de la actual Dirección caracteriza las próximas elecciones desde la página Editorial de El Siglo ( 26/12/08) , como la ” coyuntura decisiva”, determinada no por la situación de clase, sino porque la derecha obtendría ” la suma del poder”, es decir se llama al Partido y a la izquierda a jugar un doble papel, por un lado de aglutinante de la votación de la izquierda y por otra ponerla, sin que se note demasiado, al servicio de una organización política, Gobierno incluido, que ha sido y seguirá siendo absolutamente funcional a los intereses del capitalismo nacional y transnacional. Se esgrime en estas mismas páginas, que un triunfo de la derecha iría a contramano de la tendencia al avance de los gobiernos democráticos y populares que se registran en la región, como si no fuera evidente que la política internacional del gobierno actual, implementada por el Canciller DC Foxley no estuviera permanentemente a contramano de los gobiernos progresistas de América Latina.
El tema aquí, como es evidente, no es si se para a la derecha, derecha de la Concertación incluida, sino ¿cómo se hace? Se hace negociando con la Concertación o se hace con el respaldo de las masas y los trabajadores. Se hace desde la impotencia política o se hace con el despliegue del pueblo movilizado. Esta es la verdadera coyuntura decisiva. Naturalmente, para esto hay que tener un Partido de Masas, acerado, movilizado, con unidad de acción, con verdadera ascendencia en las estructuras sociales. Y para esto no hay que hacer ” virajes” ni ” pasos tácticos”, ni la serie de etiquetas vacías de contenidos a que es tan aficionada la mafia corrupta que se ha apoderado de la Dirección del Partido.
En esta línea, el último Pleno del Comité Central ( constituido en la actualidad por mayoría de funcionarios) no se constituyó en una instancia de discusión seria de la estrategia política en un mundo conmovido por un proceso de derrumbe de gran parte de la estructura financiera del mundo, sino en ratificar a la ” convergencia” y hacer un llamado a las fuerzas del Juntos Podemos Mas para hacerse parte de ello. Colocan como señuelo la reposición del proyecto de reforma al binominal, como si ignoraran que la única manera de terminar con él, es con las masas movilizadas. La derecha UDI no va a transar en esto, sino en un escenario de movilización nacional y al revés de lo que piensa el Pleno, no debemos ” lograr que la reforma al binominal se convierta en una lucha de masas” , sino que debemos lograr que la lucha de masas se convierta en la reforma al binominal y otras reformas políticas, incluyendo la constitución pinochetista. En política el orden de los factores sí altera el producto. El llamado a
”ampliar la instalación de la candidatura presidencial de Guillermo Teiller” (burda copia de Artés), no pasa de ser un chiste. Un individuo insensible a la tremenda vergüenza de no ser elegido pese a todo el despliegue económico y de otro tipo, incluido el fraude, en un centro obrero como Lota, ahorra todo comentario sobre su importancia en la construcción del factor subjetivo. ¿De qué estarán hablando estos tipos?
Nosotros comunistas verdaderos de los Consejos, no estamos contra los acuerdos de unidad de las fuerzas de izquierda, ni de los acuerdos con sectores de la Concertación que deben desprenderse de la manipulación política, imperialista, a la que han estado adscritos todos estos años post-dictadura, e que incluso el Partido fue ”baypaseado” por dirección errática y falta de visión o derechamente manipulados por agentes imperiales insertos en la organización. Pero una cosa es con sectores de la Concertación y otra cosa es con esta máquina de poder pro-capitalista que nos gobierna. Los votos del Partido, no son votos que pueda seguir manipulando la actual Dirección. No forman parte de la política de la bisagra. Sabemos de compañeros que se estarían retirando de los registros para no permitir esta manipulación.
Nosotros los comunistas de los Consejos, no tenemos ninguna aceptación para el camino señalado en la cuenta del Pleno de que ” para avanzar el único camino es hacer un pacto con la Concertación”. Esta aseveración es la muestra más clara de la claudicación revolucionaria de la actual Dirección y la corrupción de la mafia funcionaria.
RESOLUCIONES PRIMER ENCUENTRO REGIONAL METROPOLITANO DE COMITES COMUNISTAS
En diciembre de 2008 hemos realizado este Primer Encuentro Regional Metropolitano de Comités Comunistas, con la participación de un número muy importante de comunas, con sus respectivos delegados, generando una discusión amplia, abierta y fraterna, que realizó un análisis profundo de la crisis actual que vive el Partido Comunista de Chile y tomó importantes resoluciones sobre el accionar que deben tener los Comités Comunistas en torno a ella y la situación nacional e internacional que deja ver la llegada de una crisis económica profunda y la inexistencia de una herramienta que dirija las luchas del pueblo y los trabajadores.
En cuanto a la recién pasada elección municipal, se constató que el Partido Comunista bajó su votación, aunque logró elegir concejales en algunas comunas de mayor importancia que en las elecciones anteriores. En cuanto a los alcaldes, mantuvo sus cuatro representantes, reeligiendo a los alcaldes de Diego de Almagro y Til-Til, reemplazando al anterior por su hijo en La Ligua y cambiando Canela por Pedro Aguirre Cerda. En el caso de Canela, el alcalde Nathan Trigo fue derrotado por el ex alcalde, quien fue como candidato independiente apoyado por el PPD.
Otros tres alcaldes elegidos por el Juntos Podemos Más fueron un humanista en Yumbel, un socialista pro Navarro en Lota y un demócrata cristiano descolgado en Illapel, lo que no produce una mayor fuerza alternativa.
La Concertación y la derecha también bajaron su votación, mientras los únicos que aumentaron fueron los no inscritos, los que no votaron y los que entregaron su voto en blanco o anulado, lo que porcentualmente se acerca al 50% de los chilenos en edad de ser ciudadanos.
La dirección del Partido Comunista produce una acelerada convergencia hacia la Concertación, bajo el lema de la lucha contra la exclusión y ya no por transformar el sistema electoral binominal, prefiere negociar unos pocos cupos parlamentarios a cambio de apoyar abiertamente al presidenciable de la nueva derecha en segunda vuelta. “Parar a la derecha” es la consigna, pero se olvida que la derecha actual comienza en la Concertación misma, que ha sido el mejor administrador de la herencia dictatorial y ha profundizado las medidas neoliberales en Educación, Salud, Vivienda y Trabajo.
La actual dirección sigue aprovechando el prestigio del antiguo partido para desarrollar una política entreguista y de conciliación de clases, dictando órdenes a las bases como si los militantes no tuviesen capacidad de razonar y sacar sus propias conclusiones. Lo más doloroso es que se sigue faltando el respeto a la memoria y la lucha dada por tanto compañero que entregó su vida defendiendo al Partido y al Pueblo. Se continúa traicionando a la clase trabajadora con el fin único de satisfacer mezquinas ambiciones personales, recibiendo las migajas que les puede otorgar el régimen.
La crisis económica internacional, y sus consecuencias a nivel nacional, crearán en el 2009 un escenario propicio para la agudización de la lucha social y sindical. Sin embargo, mientras las condiciones objetivas se acumulan, la inexistencia de una herramienta que dé conducción a los trabajadores y al pueblo evita que las condiciones subjetivas jueguen su rol. No hay capacidad de conducción de un estallido social en este momento, por lo que a los comunistas de verdad les corresponde organizar, unir y luchar junto al pueblo.
Creemos que ya no es el tiempo para luchas intestinas ni fraccionales, como tampoco para buscar salidas cupulares. Hoy es el momento de hacernos carne en la masa, de acentuar el trabajo social y sindical al que la dirección ha ido dejando de lado. Desde los sindicatos, las juntas de vecinos, las organizaciones sociales y los estudiantes debemos construir la herramienta social y política que sea capaz de proponer una real alternativa a los chilenos.
Se resuelve que la Revista Principios pase a ser el órgano oficial del Consejo Nacional de Comités Comunistas, masificándose y ayudando en la discusión y educación ideológica que necesitan los trabajadores y los militantes comunistas. Junto a la Revista Principios se desarrollará un trabajo semanal de propaganda.
Los Comités Comunistas desarrollarán un trabajo integrado del colectivo, sin dividir a la militancia entre jóvenes y adultos, que responderán a una sola dirección, comunal, regional y central. El Centralismo Democrático será clave en buen desarrollo del Partido. Las decisiones se elaborarán desde las bases y los cargos dirigentes serán elegidos sin prelaciones provenientes de organismos superiores. La unidad de acción se consigue por el convencimiento cabal de las políticas justas del conjunto del Partido, tras una discusión amplia, abierta y fraterna. Los militantes serán expulsados sólo por corrupción y traición, no por opinar distinto al interior del Partido.
El Partido es de la clase obrera, por tanto proponemos que en cada nivel de organización debe existir un 60% de obreros manuales. Cada territorio desarrollará su orgánica dependiendo de sus características y necesidades, pero a la vez debe existir una orgánica general que debe estar al servicio de la unidad de acción y el fluido de información y orientaciones generales.
En lo orgánico, se resuelve conformar un regional metropolitano con dos zonales, norte y sur, y el resto del país dividido en dos grandes regionales: Chile-Norte y Chile-Sur.
Resolvemos la creación de una vocería nacional. El pueblo debe sentir que existe un partido dispuesto a asumir la toma del poder sin ambigüedades. Se debe hacer sentir la presencia de un partido revolucionario, pasando de la teoría a la práctica. Recuperaremos, del tronco histórico del Partido Comunista de Chile, la mística, la solidaridad, el compañerismo, la honestidad y los valores humanistas. Desarrollaremos un concepto de ver y transformar el mundo distinto, que se construya desde la base del pueblo y los trabajadores.
Resolvemos profundizar la creación de Comités Comunistas en todo el país, desde el nivel comunal, sectorial y regional, ayudando a dar un cuerpo más fuerte al Consejo Nacional de Comités Comunistas, que estarán integrados por compañeros y compañeras que continúan militando en el Partido Comunista de Chile, quienes han sido alejados de la militancia y otros muchos que han decidido “irse para la casa” desencantados por la actual conducción derechizante. Así mismo, seguiremos apoyando todas las formas de organización que se han ido dando aquellos militantes que han optado por construir herramientas diferentes, como partidos con existencia local o movimientos transversales que incluyen a otros sectores y aportan a la lucha social y política.
En el mismo sentido, decidimos apoyar y aportar en la construcción de un movimiento amplio de izquierda que se una en torno a un programa mínimo, que contemple como necesidad principal la realización de una Asamblea Constituyente para la creación de una nueva Constitución Política, surgida por primera vez desde la base misma del pueblo chileno.
Junto con el movimiento social y sindical, apoyaremos la realización de un paro nacional de protesta contra las alzas, la cesantía, la superexplotación de los trabajadores, por el fin de las AFP y la Asamblea Constituyente.
A formar Comités Comunistas por todo Chile
A organizar y unir a los trabajadores y el pueblo
A luchar por una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución
Todo el poder para el pueblo
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Enero 2009.
CRISIS Y ECONOMÍA
La preeminencia del capital financiero, sostenida por las grandes masas de trabajo acumulado ha rebasado sus propios límites. La economía real se ha visto avasallada situando el accionar financiero en el mundo de la irrealidad y de la virtualidad. Lejanos están los tiempos en que la avaricia de los mercaderes se sostenía en la creencia de que la riqueza era la posesión de oro y plata.
Las crisis que suceden interminablemente una y otra vez siguen mostrando que en la economía capitalista, lo mismo que en el robo, no hay más ley que el derecho del más fuerte. La piedra angular de todo nuestro sistema económico mercantil sigue siendo la teoría de la balanza comercial, y nuestros versados economistas refaccionados en la universidades del imperio se aferran aunque no lo sepan al principio de que el oro y la alta son las riquezas de un país y solo se consideran favorables aquellos acuerdos y tratados comerciales que traen al país dinero constante. Dan por supuesto que el comparar importaciones con exportaciones, si hay más exportaciones que importaciones la diferencia afluirá al país como dinero efectivo y se considerarán a sí mismos brillantes gestores de la economía.
Los economistas se ven obligados por la realidad y sus contradicciones a traicionar sus propias premisas y a renegar de lo que ayer adoraban, adoptan un carácter de benefactores haciéndose aparecer en sus andadas como benefactores del consumidor, como filántropos de los minusvalidos y del bien común y proclaman al comercio como un lazo de amistad y concordia entre las naciones y los individuos.
”La Nueva Economía el sistema de la libertad de comercio basado en la ”Wealt of Nations” (Riqueza de las naciones) de Adam Smith, revela los mismos rasgos de hipocresía, inconsecuencia e inmoralidad que se enfrentan en todos los campos el libre sentido humano” (2). Y esto lo decía Engels hace más de cien años atrás en esta también nueva economía neoliberal que como vemos no es nada más que una reedición de la que contemplaba Engels. Qué otra cosa sino esto es lo que va dejando al descubierto el desarrollo de la actual crisis global.
La danza de millones defraudados por los ayer insignes próceres de la economía de mercado, la libertad de comercio y la sagrada propiedad privada, no se detiene.
Los actuales defensores de la libertad de comercio, al igual que los de los tiempos de Engels, son monopolistas camuflados y peores que aquellos, sin duda porque conocen sobradamente el desarrollo completo del sistema y sus consecuencias para la humanidad y si tuviésemos la capacidad de poner las cosas en su lugar debiésemos enjuiciarlos por crímenes contra la humanidad. Bajo su falaz humanitarismo los economistas neoliberales esconden una barbarie de la que los antiguos no tenían idea.
Así las cosas nuevamente nos encontramos en la encrucijada capitalista de la recesión económica y donde preguntas como ¿si lo peor ya pasó o está por venir?, ¿habrá escasez de alimentos o tendremos un ajuste de precios más alto, o ambas cosas?, ¿qué pasa con el producto potencial del país? Las respuestas a estas y otras interrogantes tendrán una respuesta cuyo libreto ya se conoce en un país con alta concentración de la riqueza donde de las 581 sociedades anónimas que informan a la Superintendencia de Valores y Seguros, solo 40 concentran el 75% de las utilidades. En Chile los costos de la recesión los pagarán los trabajadores. Chile, la blindada economía, mantenida y profundizada por los economistas neoliberales de los gobiernos de la Concertación muestra ya las primeras señales del desastre: existe una marcada desaceleración de Producto Interno Bruto y un retroceso en el consumo en sintonía con el menor crecimiento del empleo y por las caídas de los salarios reales producto del impacto inflacionario que además genera un crédito de consumo más caro y menos abundante.
Los trabajadores chilenos en este escenario deben preparase para la ofensiva empresarial – gobierno que enmascarada en una ”pro productividad y empleo” entregada por el gremio empresarial Cámara de Comercio de Santiago, apuntan en lo fundamental a lo que ellos llaman: modernización de mercado laboral, que implica en lo principal la reducción del sistema de indemnizaciones a solo tres años, fortalecimiento del seguro de desempleo, vía exacciones a los propios trabajadores a través del ahorro voluntario. Además forzarán introducir nuevos mecanismos de flexibilización explícitos en el marco legal para ser aplicados en los contratos laborales que les permitan, por ejemplo, el desarrollo de jornadas parciales y la introducción en ellos de jóvenes y mujeres.
La ofensiva contempla también la reorientación de los organismos sindicales de los trabajadores y convertirlos en instrumentos destinados únicamente a proponer y aportar a la gestión empresarial y a sus utilidades que chorrearán como un maná hacia ellos.
Esta ofensiva también contempla retomar el proceso de privatización de empresas públicas donde el objetivo mayor es terminar de privatizar lo que queda del cobre chileno.
Hay una urgencia nacional para que los trabajadores chilenos deban asumir sin tardanza la recuperación del interés común en la economía y terminar con la libre concurrencia. La sola lucha por las mejoras económicas es un camino ciego, como lo es la libre competencia capitalista que ha conducido y seguirá conduciendo a estas cíclicas crisis económicas.
Los trabajadores deben abordar el tema de la ” riqueza nacional” expresión que carece de todo sentido, mientras exista un dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción. Deben preponderarse los instrumentos de planificación de la economía nacional donde las utilidades no sean producto de azar, de la moda, de los caprichos insensatos de los dueños del capital y un costo de producción que oscila con arreglo a la relación fortuita de la oferta y la demanda.
La economía capitalista es generadora esencial de las crisis económicas y hoy por hoy conduce aceleradamente al fin de la civilización humana. La libre competencia que el tópico cardinal del discurso de los economistas neoliberales es una imposibilidad la resultante real es siempre el monopolio que abre las puertas en par al fraude institucionalizado.
” La competencia determina todas las facetas de nuestras vidas y ha llevado a término la servidumbre de unos hombres con respecto a otros” ( 3). Es imperativo construir otro modelo económico en que las relaciones que se prioricen sean las mutuamente ventajosas y que se regule la circulación del capital financiero, que penalice con altas tasas impositivas las inversiones especulativas, que priorice lo social contra la dictadura de los capitalistas. Es imperativo una planificación de la economía construída democráticamente con mecanismos para que los trabajadores decidan las prioridades económicas de las que ellos serán gestores y depositarios de sus beneficios.
NOTAS:
1.- Engels Federico : Escritos Económicos Varios. Esbozo de crítica de la economía política Editorial Grijalbo. Mexico. p.3
2.- Idem. P.4
3.- Engels. Opus cit.p.23
LENIN Y EL PARTIDO DE LA CLASE
“Una estructura social no desaparece jamás antes de que todas la fuerzas productivas estén completamente desarrolladas”, Carlos Marx. Prefacio de Contribución a la crítica de
Lo que hemos señalado en el epígrafe de estas notas, es un llamado de atención en contra de la impaciencia revolucionaria aunque también es esgrimida, en la argumentación socialdemócrata para no considerar el profundo llamado en la tesis II sobre Feuerbach, de que la cuestión central es transformar el mundo, no solo entenderlo. Es decir, la unilateralidad del análisis aparece al no considerar el papel esencial que juega la práctica humana en los procesos de transformación, ya sea en su retardo o en su aceleración. Quienes argumentan a favor o en contra del materialismo dialéctico a través de las citas tomadas de aquí o de allá de los grandes revolucionarios, trátese de Marx, Engels, Lenin o Fidel olvidan el carácter profundamente dialéctico de la filosofía que sustenta su pensamiento, que liga la teoría con la práctica en forma insoluble.
Dicho esto, podemos plantearnos sin temor a equivocarnos que el asunto no es organizar la revolución: ésta no es el resultado de una conspiración, ni una toma del poder, sino una revolución social. Engels lo señalaba, como siempre, cortando el análisis con el filo acerado de la lógica dialéctica marxista: ”los comunistas saben demasiado bien que toda conjura no es solamente inútil sino nociva. Saben demasiado bien que la revolución no es un acto de voluntad, sino siempre y en todas partes la consecuencia inevitable de circunstancias completamente independientes de la voluntad y de la acción de todo partido y de toda clase”.
La revolución se producirá más o menos rápidamente según el grado de desarrollo de cada uno de los países, siempre siendo incidente el grado de desarrollo de sus fuerzas productivas. Esto es así independiente de que por un despliegue más amplio, es decir dialéctico, los otros componentes de los procesos jueguen en determinado momento un papel trascendente en un proceso revolucionario resultando victoriosa una revolución proletaria. Esto no significará ni mucho menos que su ejemplo se extenderá en forma automática a otros países, solo provocará reacciones más o menos importantes y acelerarán futuros desarrollos.
En este escenario Vladimir Ulianov a la par que defendía y enriquecía la pureza y vigencia del pensamiento de Marx no restringía su accionar a la disputa teórica o a la búsqueda de la verdad en el mundo de las ideas, sino siempre en relación al enemigo político. El objetivo concreto consistía en hacer la revolución en Rusia, estuvieran o no maduras las condiciones para instaurar nuevas relaciones de producción. Que Rusia fuera atrasada y su proletariado incipiente, o que el capitalismo ruso estuviese lejos de haber agotado sus fuerzas productivas, no podía considerarlo situaciones insalvables, solo exigían un análisis distinto para hacerlo funcional al objetivo esencial: hacer la revolución.
”Nosotros pensamos que los socialistas rusos deben, por encima de todo, desarrollar ellos mismos la teoría de Marx, porque ésta no indica más que principios rectores generales, que se aplican en cada caso particular tanto a Inglaterra como a Francia…” escribe lúcido Lenin.
Lenin desarrolla un plan de acción en ”¿Qué Hacer?”, subrayando que había nacido una nueva época y que ya no se trataba de educarse de la educación popular o de ponerse a la búsqueda de personalidades heroicas: debía hacerse algo completamente diferente. Cada punto de ese plan constituía una innovación sin precedente en el pensamiento político del siglo XIX, incluido el marxismo.
Hay en esta actitud un posicionamiento de no transformar el marxismo en dogma, de no renunciar a la libre crítica del pensamiento marxista a partir del principio fundamental del materialismo histórico: ”no es la conciencia del hombre la que determina su existencia; por el contrario es la existencia social del hombre quien determina su conciencia” (Marx).
Lenin escribe: ”la historia de todos los países demuestra que la clase obrera no puede, por sí misma, llegar más que a una conciencia tradeunionista, es decir a la convicción que es necesario unirse en sindicatos, combatir contra los patrones, reclamar del gobierno tales o cuales leyes necesarias a los obreros, etc.”. Dicho de otra forma, la clase obrera no se vuelve por impulso propio hacia la revolución, es necesario crear una organización política capaz de introducir en el movimiento obrero espontáneo la concepción del mundo del socialismo científico. En síntesis, la tarea política consiste en fusionar en un todo indisoluble ese movimiento espontáneo con la actividad del partido revolucionario.
Es claro que esta idea de Lenin del partido no es un aporte exterior a la clase como sostienen los críticos socialdemócratas de las posiciones de Lenin, pues éste sin ninguna duda conoce los planteamientos de Engels frente al tema de la autoconciencia:”para expulsar del timón de las clases dominantes, es necesario, en primer lugar, un cambio en la cabeza de las masas laboriosas… y para llegar a esto, es necesario un ritmo más rápido en la transformación de los medios de producción: más máquinas, más supresiones de empleo, más quiebras entre los campesinos y la pequeña burguesía, una demostración más evidente de las consecuencias del desarrollo en la gran industria moderna…Solo entonces se avanzará verdaderamente en el camino de la emancipación: cuando las transformaciones económicas hayan hecho tomar conciencia de su condición a la gran masa de obreros y ellos hayan trazado ya el camino de la toma del poder político”.
En
Lenin estaba convencido de la necesidad de los revolucionarios profesionales pero además de que un miembro del partido no podría trabajar eficazmente siempre bajo el control permanente del partido. Esa concepción fue la que lo opuso a Martov y significó la famosa escisión entre bolchevique y mencheviques. Martov y sus partidarios partían del principio de que debía reconocerse la calidad de miembro del partido a cualquiera que de una u otra manera quisiera colaborar con el partido socialdemócrata. Los bolcheviques por el contrario consideraban como miembros del partido solo a quienes pertenecieran a la organización y estuvieran dispuestos a trabajar bajo su estrecho control.
El Partido es el partido de la clase obrera; el partido es la vanguardia de la clase obrera, el partido lucha por los intereses de la clase obrera. Si no cumple estos requisitos no es nada. Como no lo es una organización de revolucionarios profesionales que ha perdido el control del conjunto del partido. Lenin avizoraba la existencia y gran peligro que significaba la burocratización de las estructuras del poder: ”nuestro peor enemigo interior es el burócrata, el comunista que ocupa en las instituciones soviéticas un puesto responsable, rodeado de respeto de todos, con prestigio de hombre concienzudo”.
” Para convertirse en Poder, los obreros conscientes tienen que ganarse a la mayoría : mientras no existía violencia contra las masas, no habría otro camino para llegar al Poder. No somos blanquistas, no somos partidarios de la toma del Poder por una minoría. Somos marxistas, partidarios de la lucha proletaria de clase contra la embriaguez pequeño burguesa, contra el defensismo chovinista, contra las frases hueras, contra la dependencia respecto a la burguesía”. ( Lenin. Obras Escogidas en tres tomos. La dualidad de poderes .Editorial Progreso. Moscú 1970 p.42).
La dictadura del proletariado es una de las tesis fundamentales del marxismo. La lucha de clases lleva obligatoriamente a la dictadura del proletariado y solo esta dictadura permite la abolición de todas las clases y el paso a una sociedad sin clases.
La pregunta actual frente a las tendencias que se manifiestan al interior del Partido Comunista de Chile es quién es quién frente a la tendencia dominante, al parecer de las posiciones socialdemócratas, y esta crítica se asienta, al igual como lo enfrentaba Lenin en la tendencia de transformar, de Partido de la revolución social a un Partido de reformas sociales en donde una de las negaciones centrales en la práctica es la negación de la lucha de clases pretendiendo que no es aplicable a una sociedad estrictamente democrática, gobernada supuestamente conforme a la voluntad de la mayoría.
EL PARTIDO DE
Por Nicasio
La doctrina marxista emergió como es sabido, como la elaboración crítica de las tres principales tendencias ideológicas del siglo XIX : la filosofía alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo francés, y supuso un antes y un después en estas tendencias. Naturalmente esto no fue casualidad, obedecía a las condiciones materiales y sociales que había generado un régimen capitalista de producción en que se mostraban abiertamente ya las agudas contradicciones de clase entre la burguesía y el proletariado.
Tampoco surgió construida como totalidad de la cabeza de nadie, sino que se depuró y se sigue depurando en la práctica política e ideológica de millones de seres humanos en la esfera de los fenómenos sociales y el avance científico. El gran mérito histórico de Marx y Engels, como lo señaló Lenin, consistió en demostrar científicamente la misión histórica mundial del proletariado como fuerza revolucionaria capaz de destruir el régimen capitalista y crear una nueva sociedad, la sociedad comunista. En esa dirección señalaron al proletariado y a las masas trabajadoras el camino de la emancipación, demostraron la necesidad del partido marxista como fuerza dirigente del movimiento obrero, y definieron los principios de su estrategia y de su táctica.
En función de estos fundamentos Lenin, constructor importante del primer Estado Socialista : el Estado Socialista Soviético, contribuye en términos esenciales a desarrollar la doctrina marxista en las nuevas condiciones históricas del imperialismo y las revoluciones proletarias y sienta las bases de una teoría integral del partido marxista de nuevo tipo, de su papel dirigente y de sus principios orgánicos, políticos e ideológicos, así como de su estrategia, táctica y política.
Lenin señala en todo momento que sin la dirección de un partido marxista de nuevo tipo, pertrechado de la teoría revolucionaria de vanguardia, la clase obrera no podía cumplir su misión histórica de constructora de una nueva sociedad.
Señalaba además como elementos fundamentales la disciplina, la cohesión monolítica y la pureza ideológica, la ligazón indisoluble con las masas, la aplicación consecuente de las normas de vida del partido, la dirección colectiva como cuestión clave para la realización de todo lo demás.
El cuidado que hay que tener con esto es que la invocación del todo o parte de estos principios puedan ser letra muerta, como ha ocurrido ya muchas veces en la larga lucha de los pueblos por su liberación. ¿Qué otra cosa sino palabrería hueca y seudo revolucionaria era la de los dirigentes del PCUS que condujeron al glorioso partido de Lenin a la bancarrota y al derrumbe en las condiciones de lo que fue el campo socialista? Indudablemente allí la dirección colectiva funcionaba de alguna manera, pero no es menos claro que esta dirección colectiva funcionaba en términos de sí misma y desprendida de la realidad objetiva, sin capacidad de interpretar el sentir de las masas. Y esto por una cuestión muy sencilla : el trabajo sea cual sea pierde su poder formador y transformador sino está ligado a la vida económica productiva. El trabajo político es un trabajo esencialmente alienado.
Es claro que si se le pregunta a cualquier funcionario del aparato político contestará que trabaja e incluso más de lo que trabajaría dentro del sistema productivo, el problema es que esto no puede convertirse en una actividad a perpetuidad sin graves riesgos como muestra una y otra vez la práctica política. Así tenemos decenas de estos funcionarios incompetentes que deambulan de un puesto a otro sin que aporten nada porque su función no es ya hacer avanzar el proceso revolucionario sino sustentar a quienes se han distribuido las cuotas de poder del aparato burocrático en que han convertido al principal instrumento político de la clase.
El Partido Comunista de Chile es parte y heredero legítimo de todas las conquistas progresistas y tradiciones democráticas y revolucionarias del pueblo del Chile. Sin embargo no está ni ha estado inmune a personalismos y desviaciones de derecha e izquierda. Conservar una herencia no significa sentarse en ella como en un trono, sino, significa avanzar y determinar independientemente las vías y los medios de las luchas revolucionarias. El Partido únicamente puede ser fuerte y estar unido a condición de que se base en sus principios en forma consecuente. Así, si se invoca el principio del Centralismo significa basar su Dirección Central por un centro, que es su Congreso y, entre Congreso y Congreso, por el Comité Central ; la subordinación rigurosa de la minoría a la mayoría y de las organizaciones inferiores a las superiores. ” No someterse a la dirección de los organismos centrales- escribió Lenin- equivale a una negativa a seguir en el Partido, equivale a deshacer el Partido …”
Es por eso que Lenin hablaba una y otra vez de la necesidad de llevar a cabo en el Partido una ” labor de autocrítica, poniendo despiadadamente al descubierto sus propias deficiencias…” Si no hay confianza en los organismos de dirección de parte de las bases, no es posible ninguna subordinación rigurosa ni sometimiento a los organismos centrales. Si nos atenemos a estos elementos de principios no nos equivocamos en lo absoluto si señalamos que en los últimos Congresos del Partido, no han sido otra cosa que una falsificación absoluta de la voluntad del Partido. Se han montado verdaderas maquinarias que han copado sus distintas instancias por los funcionarios de las que han surgido los despojos de la voluntad colectiva, cuestión que ha sido disfrazada por la mantención de un discurso seudo revolucionario, vacío de contenidos reales y de una práctica consecuente.
¿Cuál ha sido su práctica en la realidad?. Primero la liquidación sistemática de las bases orgánicas del Partido y su jibarización, la liquidación de toda la estructura militar y el apartamiento de los cuadros militares de la actividad permanente de la organización. Qué lejos está la esterilidad política de esta Dirección de Marx que proclamaba la ” crítica despiadada de todo lo existente”, y en especial la ” críticas de las armas”, apelando a las masas y al proletariado. Y para no dejar margen a la tontera oportunista no estamos aquí proclamando el levantamiento armado ni nada que se le parezca. Estamos hablando temas concretos, como por ejemplo, entre otros, de la complacencia enorme con una Concertación que como coalición política es coautora junto a la dictadura del empobrecimiento generalizado de la población, de la lesión enorme de la entrega de la principal riqueza del país que esta siendo depredada a un ritmo sin parangón en nuestra historia; una Concertación, que es lo fundamental, matices más, matices menos, funcional a la política de agresión del complejo militar-financiero-industrial del imperialismo estadounidense. No estamos hablando de no alianzas, estamos hablando de definir con claridad los sesgos para no ejercer presiones indebidas en el filo revolucionario de la clase destinada a poner fin a la dictadura de la burguesía. Estamos hablando de una táctica que no se acomode al vencedor. Estamos diciendo que en esta situación, como en muchas otras, la derrota de la acción revolucionaria es, desde el punto de vista del materialismo dialéctico, un mal menor en la marcha general y en el resultado de la lucha de la clase, que el que resulta del abandono de posiciones ya conquistadas. La capitulación sin lucha es absolutamente desmoralizante : Marx que apreciaba en todo su valor el empleo de los medios legales de lucha en las épocas de estancamiento político y de dominio de la legalidad burguesa condenó sin ambages en 1877 y 1878 las ” frases revolucionarias”, pero combatió con la misma energía, sino más fuertemente, el oportunismo que por entonces se había adueñado temporalmente del partido socialdemócrata oficial, que no había sabido dar inmediatas pruebas de firmeza, tenacidad, espíritu revolucionario y disposición a pasar a la lucha ilegal en respuestas a las leyes de excepción contra los socialistas.
El partido de los obreros del salitre, de los constructores de
Secretario General Lautaro Carmona, y que puso fin a la coalición del Junto Podemos Más, de la cual tampoco se escuchó autocrítica alguna, y antes San Fernando, ni la aparición y permanencia en los quioscos de un Siglo en huelga, ni las demandas ignoradas de trabajadores comunistas del Instituto Alejandro Lipschutz ante
La situación a que esta Dirección somete al Partido son dramáticos en el desarrollo de la lucha de clases. Así mientras en el diario El Siglo se da cuenta de la política de alianzas con
Más aún el informe al VII Pleno de Mayo de 2008, es decidor en dos sentidos: primero en él no hay ni una sola línea, no vamos a exagerar pidiendo con Lenin la ”crítica descarnada” de lo obrado hasta el momento por esta Dirección y no solo eso, sino lo que es aún más sintomático no hay una sola crítica a
Nosotros no tenemos dudas de que el” proceso de construcción de una correlación de fuerzas más favorables a los cambios democráticos de fondo-los cambios que deben concluir en la construcción de una nueva política estatal- debe nutrirse también de los que vienen de vuelta, de los miles de desencantados de la política de las fuerzas que integran el actual bloque en el poder”, el tema es que para esto hay modos y modos y no es precisamente el mejor diseñado. Este es solo el camino de la claudicación y la pérdida de los elementos básicos de un partido de vanguardia. Estos acuerdos de omisiones a que ha llegado la actual Dirección no dan cuenta de que la principal omisión para concretarlo ha sido dejar fuera la vos del Partido que afortunadamente no coincide con el sesgo que se ha dado a la actual política de alianzas. Nótese que no hablamos de no tener una política de alianzas dirigida a
martes, 11 de noviembre de 2008
Militantes en el Exterior: Estado político-orgánico Post-elecciones
Como Partido Comunista, que abrasamos principios científicos ideológicos y de organización, marxista leninista, no podemos dejar en este momento sin conducción revolucionaria a nuestra clase militante, la cual se ve un enfrentamiento ideológico que produce confusión, falta de conducción y desarraigo de las masas. Tenemos que ser capaces de producir ideología y política contingente desde nuestra acción conciente, militante. Debemos profundizar en el análisis con método político de clase y profundizar la discusión que nos de la capacidad de superar el estancamiento, la falta de unidad, de cohesión y respeto por nuestros ideas emanadas en un centralismo democrático casi ya inexistente en nuestra organización.
Lo que lleva a elaborar esta síntesis de pensamiento y observación de nuestro accionar es lo equivocado que esta nuestra dirección política, o parte de ella, que se encuentra en estos momentos ejerciendo el mandato de representarnos en el Comité Central, y por ende todo lo que ha significado el desempeño de nuestros máximos dirigentes en provocar una forma de hacer política errada, si tomamos en cuenta cual es nuestra política emanada de nuestro Congreso y reflejada en sus principios mas elementales en nuestro Programa de Partido.
El camino Electoralista que se ha seguido -que es una parte dentro de las formas lucha para alcanzar el poder- no es sino una forma de provocar esa intención de hacer política institucional y lo que es más grave, sin avances considerables o de profundización de las contradicciones y construcción de condiciones objetivas que nos pudiesen al menos mostrar que nuestra condición de Partido revolucionario este formando al nuevo sujeto histórico, que cambiara el actual estado de poder de la clase burguesa dominante en nuestro país. Durante ya más de 18 años se ha insistido en que es el camino correcto y ahí hemos estado aplicando una política que no conduce a ese cambio, ni siquiera de avanzar a una democracia a favor del pueblo, si no hemos sido más bien parte de profundizarla tal cual fue concebida por la dictadura, con todo lo que sabemos que significa en realidad el sentido de democracia heredada por el poder económico y político capitalista que existe en nuestro país.
No es necesario referirse a los costos de país, de pueblo, eso lo vive amargamente cada día, ya que la intención de elaborar este documento va encaminada a provocar la discusión de nuestra situación como partido, como militantes. Tampoco en este minuto hacer historia, a modo de encontrar explicaciones –que por cierto están allí- a este resumen de pensamiento crítico de nuestro accionar político. Esto es debido a que en este momento es necesario exponer nuestra ultima participación en las elecciones municipales, en donde se ve reflejada en más profundidad esta equivocada forma de estar contribuyendo a los cambios políticos, ideológicos en nuestro país.
Tomemos en cuenta para esto como método de análisis nuestras herramientas ideológicas y de esta manera iniciemos la discusión, es decir a tomar en cuenta: sujeto histórico, movilizaciones, Programa de Partido, línea política, cohesión como Partido, unidad de acción, centralismo democrático, rol de la célula, atribuciones de nuestras estructuras de dirección, dirigente, instinto de clase, conciencia de clase.
En estos momentos ya no se puede ocultar lo que pasa en nuestra vida interna como Partido, por que es muy obvio lo que se ve reflejado en nuestro trabajo externo como Partido, un solo ejemplo cabe mencionar. No es una política semántica de imagen ver en la noche del 26 de octubre a nuestro presidente y la triunfante alcaldesa de PAC junto a la clase política dominante celebrando en la Moneda los resultados electorales obtenidos. Esa es una señal que se vio después verificada en la opinión triunfalista de nuestro máximo dirigente al señalar que el pacto por omisión había dado resultados y que se podría proyectar en un nuevo pacto hacia las parlamentarias. A pesar de lo grave, no es esto lo fundamental que debemos discutir ahora, si no más bien que esta pasando en nuestra vida como unidad de Partido. Existen lecturas diferentes de nuestra línea política?.No se quiere ver por nuestros dirigentes los resultados de 18 años de política electoralista, no se hace un análisis metódico, estadístico, del estado de las masas para aplicar nuestra línea política y de cómo accionar un trabajo único de hacer política como comunistas?.
Debemos no tan solo constatar, sino reconocer que en estos momentos no hay unidad de acción en nuestro Partido, no hay una cohesión como militante ante nuestra línea política, el centralismo democrático no se aplica y esto conlleva a que existan distintas opiniones al interior de nuestras filas.
El pacto por omisión no cumplió las expectativas de la dirección, el Juntos Podemos de un 9,17%, en el 2004, bajo a un 9,07% este 2008. Estas cifras demuestran que el pacto no dio resultado ya que se bajo en votación (60 mil votos), se perdió una alcaldía (Canela) y se ganó una en Santiago (Pedro Aguirre Cerda), es decir se mantuvieron las cuatro alcaldías, porque las tres restantes pertenecen a descolgados de la Concertación y uno del Partido Humanista. No se cumplió el objetivo de la dirección, de duplicar los alcaldes y aumentar a dos dígitos en concejales. Esa es la realidad y se debe hacer claridad de esto, los resultados electorales son un reflejo de un Partido estancado y oficialista. Decir que hemos ganado por que cambiamos alcaldías pequeñas, de baja importancia por alcaldías de mayor calibre, importantes. Es este un análisis de comunista? Existen para nosotros comunas con habitantes de segunda categoría o menos importante por vivir en comunas chicas?. Cual es el análisis que lleva a decir que estos resultados fueron positivos?. Como explicar que en el 2004 el Juntos Podemos llevó 229 candidatos a alcaldes y este 2008 se llevaron 191 candidatos? Cual es la explicación de esa baja?. Es verdad que avanzan las posiciones del Partido?
Es necesario entrar en áreas ya más específicas como son las estadísticas y las condiciones de pueblo frente a las elecciones.
Los no inscritos en los registros electorales son 3.855.725, es la cifra que se manejaba. El director del Servicio Electoral informa que son 4 millones.
Los inscritos son 8.110.265 de los cuales tan solo emitieron su voto 6.602.702, y se les resta blancos y nulos (563.456) sumado a las abstenciones (1.507.526), se produce un empate entre los que sostienen el modelo y los que no. De este universo es que estamos identificando la participación de nuestro pueblo, hablamos de romper con la exclusión y con estar haciendo cálculos de porcentaje de votos para hacer acuerdos y participar dentro de la política burguesa también hacernos parte y responsable de la exclusión de esos 6.000.000 de ciudadanos que quedan al margen, es decir de la mitad de los electores que toma las decisiones en nombre de todos los chilenos. Y si hacemos un estudio mucho más acabado de cual es nuestra representación como Partido dentro de este universo veremos que es tan solo 2, 2 % para las elecciones de alcalde y de 4,5 % para la elección de concejales. Esto ha sido la tónica de 18 años. Cual es entonces el análisis que deberíamos estar haciendo?. Lo primero es que estamos lejos de esas masas que decidieron no ser parte de este “juego democrático”. No es acaso una fuente de inspiración grande para concretizar un trabajo de masa mucho mas allá de la participación electoral, el hacer énfasis en levantar al nuevo sujeto que transformara en definitiva la sociedad?.
Se puede mencionar que estamos también haciendo trabajo de movilización, pero si entramos en un estudio profundo del carácter de las movilizaciones nos daremos cuenta que es el mismo fenómeno que la política electoral, los trabajadores organizados son la mínima expresión de la clase trabajadora y cuando esta se llega a movilizar con nuestros dirigentes a la cabeza lo primordial en las negociaciones es la reivindicación económica, y por deficiencia nuestra jamás han pasado a significar un avance en revertir dicha reivindicación económica en una de carácter política o ideológica de clase que permita transformar la conciencia de la clase trabajadora y llegue a darse cuenta en donde esta el verdadero problema de su situación económica, social y cultural como clase trabajadora.
Se podrían mencionar muchos hechos y acciones dentro de esta línea de movilización, pero esto es solo una puerta para abrir discusión y debate para madurar la idea de la crítica en torno de la aplicación de nuestra línea política.
Seguramente nuestra dirección esta preparando un evento para reivindicar los resultados de las elecciones y del pacto de omisión y proyectar la táctica de alianza para los nuevos comicios del 2009. Pero es aquí donde tenemos que decir que hay que producir el debate de todos los militantes de células. Que se entiende por política de alianzas? La alianza es sólo con partidos del sistema? No hay política de alianzas con los grupos y movimientos que no participan en el juego electoral? Este paso táctico (política de alianzas) toma en cuenta la estrategia (toma del poder)? Si esto es así, porque no se trabaja para ganar y conquistar la conciencia de los 6 millones de marginados?. Que ha sido de la movilización, protesta y manifestación, para terminar con esta “democracia protegida”? Demasiadas preguntas que solo pueden ser respondidas con la participación real de todos los militantes. Esto sólo es posible en un Congreso anticipado donde se discuta la línea política. Una línea política Revolucionaria, que deje claro que se avanza con TODAS las formas de lucha –incluida la electoral- hacía la toma del poder. Tiene que ser un Congreso donde se discuta a fondo el tema ideológico. Resuelto lo principal: una táctica y estrategia para la toma del poder y el socialismo, saldrán elegidas las autoridades que cuenten con la total y entera confianza del Partido en su conducción y representación de los intereses de la clase trabajadora de Chile.
Quizás estas palabras causen más de algún disgusto, pero el disgusto es más grande cuando nuestros dirigentes faltan el respeto de hacer políticas desde su postura de entendimiento con el gobierno, escudándose en el quehacer actual del Partido y en el momento histórico que nos encontramos. Nuestra militancia esta en desfase de formación política, ideológica y muchas veces actúan tan solo con instinto de clase, amor al partido y su lucha, sin contar con conciencia de clase plena que le permita primero dar una discusión de igual a igual al dirigente y poder entregar su punto de vista político, ideológico. Por ejemplo del porque no esta de acuerdo con el pacto de omisión y no reaccionar –impulsado por las posiciones de la dirección- a marginarse o trabajando por su cuenta y haciendo una interpretación libre de lo que debe ser su puesta en la practica de nuestra política.
Ejemplo de un comunal, Coquimbo, que no acepto el pacto de omisión al no aceptar a un corrupto de la concertación. Se puede evaluar esta acción como romper la unidad de acción? O es una respuesta de la militancia que no acepta una política impuesta de la dirección? En nombre de la política de alianzas la militancia debe aceptar trabajar por un corrupto?. Que papel jugó la dirección en las negociaciones de este pacto?. La política de alianzas debe ser amplia, con todos quienes están contra el sistema neoliberal administrado por la Concertación, que estos 18 años se han encargado de profundizar. Entonces la Concertación a pesar de algunos “progresistas” es parte de la clase dominante. Por ello no puede sorprender que al hacer alianza con la clase dominante en el poder se deba aceptar su corrupción, sus inversiones, sus formas de hacer campañas con marketing publicitarios de mercado de imagen de persona, no de propuestas programáticas, significa hacer alianza –táctica o estratégica?- con quienes excluyen a un pueblo entero no tan solo del sistema electoral, sino de todo lo que significa dignidad humana, como lo es la educación, la vivienda, la salud por mencionar algunos derechos que son violados en Chile.
Continuar esta política significa seguir estancado y llevando nuestro Partido más lejos aún de las masas y desmembrando el sentido leninista y de clase de nuestro partido. Por lo tanto urge que nos sentemos a discutir y no hacerlo a espalda de nuestro pueblo por que el pueblo esta mirando lo que hacemos los comunista. Una de las tareas fundamentales y que esta dentro de las resoluciones de nuestro Congreso es promover y poner énfasis en una Asamblea Constituyente donde tenga participación todo el pueblo para redactar una nueva Constitución para Chile, con una nueva ley orgánica de elecciones, un modelo económico nacional y solidario, un nuevo código del trabajo, una nueva ley de educación, etc., etc. Esto es asentar las bases para trabajar con todos los excluidos de Chile para fundar un nuevo país, porque si otro Mundo es posible, primero otro Chile tiene que ser posible.
Compañeros es saludable comenzar a dar el debate interno, un debate revolucionario, unirnos como Partido, desterrar toda idea de seguir abriendo brechas que causen un deterioro de acción de este Partido que por definición de su programa es un partido revolucionario. No le temamos a la lucha ideológica interna, confrontemos las ideas y despejemos esta incertidumbre de andar errados en la línea política, para luego avanzar en una orgánica a la altura del Partido ideológicamente claro y trabajando estrechamente con las masas, con el pueblo, en defensa de sus intereses y construyendo socialismo para Chile.
Militantes Comunistas en el Exterior
1 Noviembre 2008
viernes, 24 de octubre de 2008
Ante las Elecciones Municipales
Comunicado Oficial
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Este domingo 26, los chilenos acudiremos a las urnas una vez más, esta vez, en un escenario excepcional. El mundo se sobrecoge ante la amenaza de una recesión económica que podría ser mayor a la tristemente recordada, ocurrida en los años 30 después de la caída de los mercados internacionales en 1929.
Chile no escapará a los efectos de esta sacudida de la economía mundial y el impacto, pese a los anuncios de las autoridades de que será menor gracias al buen pie en que se encuentra la economía nacional, golpeará como siempre a los sectores más desprotegidos. Serán una vez más los trabajadores y las capas medias quienes recibirán el mayor peso del fenómeno.
Los comunistas sabemos que las soluciones de fondo a los graves problemas que afectan a estos sectores mayoritarios del país, y que más adelante se agravarán aún más, no consisten en remendar el modelo neoliberal y establecer pactos velados o abiertos para controlar el posible descontento social que surja cuando la crisis se exprese de manera más aguda, como se ha pronunciado Guillermo Tellier cuando manifestó a los medios que habrá que ser responsables.
De poco o nada servirá el haber establecido un pacto por omisión, como el que suscribió la dirección central de nuestro partido con la Concertación para participar en los comicios municipales, pues de éste contubernio el único ganador será la Concertación. Aún cuando la Comisión Política saque cuentas alegres tras los resultados e incluso las cifras parezcan favorables, nuestro partido, el partido requerido para organizar al pueblo, a los trabajadores, educarlos y actuar como un motor de la lucha por sus derechos y por transformar en definitiva la sociedad chilena, ese partido, no obtendrá nada significativo, porque lo pactado con el oficialismo va mucho más allá de lo que reconocen los máximos dirigentes de la organización.
Cómo podría obtener buenos resultados si se presentaron mucho menos candidatos que a las últimas elecciones municipales. Curiosamente esto se hace ante unas elecciones municipales reconocidas como las que cuentan con la mayor cantidad de candidatos inscritos en la historia del país.
La omisión real de los comunistas en estas elecciones es mucho mayor de la que reconoce la dirección central. En los hechos existen cuatro formas de aplicar la omisión de los posibles candidatos del partido, más allá de las conocidas. Y estas formas encubren una maniobra de entrega total de espacios importantes para el desarrollo de la labor que le compete al partido junto al pueblo. Es el caso del candidato a alcalde por Independencia, José Hidalgo Zamora (conocido como “Guayacán” en otros tiempos), quien postula como independiente y se define militante de la Izquierda Cristiana, pero actualmente es concejal de ese mismo municipio en representación de la Concertación, específicamente como militante del PPD.
En esa misma comuna durante el proceso de inscripción, el Registro Electoral rechazó uno de los candidatos a concejal presentados por la misma Izquierda Cristiana, por su pertenencia al PPD. Cabe preguntarse, ¿cuántos casos más similares a estos existirán en otros tantos lugares?
El Comité Central de nuestro partido autorizó pactos en regiones, adecuados a variadas formas, de manera tal que el partido lleva 41 candidatos a alcaldes menos que en las municipales de 2004 (78 de 119) y al mismo tiempo, el Juntos Podemos presenta 30 candidaturas menos que en los últimos comicios (192 de 222). También se registra la inscripción como pacto de 80 candidatos que aparecen como independientes, muchos de los cuales podrían perfectamente ser casos de militantes de la Concertación bajo banderas independientes o de los partidos integrantes del Juntos Podemos, como el caso descrito en la comuna de Independencia y en Lota, donde el candidato es socialista.
Entre los municipios en que el partido no presentó candidatos a alcaldes, estáncomunas como San Fernando, que tuvo alcalde comunista; Calama, María Elena, Mejillones, Taltal, Copiapó, Vallenar, Andacollo, Combarbalá, Ovalle, Cartagena, Quintero, Viña del Mar, Curepto, Curicó, Concepción, Lebu, Alto Bío Bío, Chillán Viejo, Lebu, Santa Bárbara, Tirúa, Curacautín, Nueva Imperial, Osorno, Puerto Varas, Chonchi, Aysén, Maipú, La Florida, Cerro Navia, Curacaví, Huechuraba, La Cisterna, Melipilla, San Miguel.
Definitivamente los resultados no podrán ser buenos para el partido, con una posición tan claudicante y mendicante, porque el obsequio de espacios persigue que la Concertación les conceda a algunos de nuestros altos dirigentes, la dádiva de ocupar un escaño parlamentario, sin considerar otros múltiples “favores” al otorgarles cargos de confianza en reparticiones públicas a dirigentes del partido, como es el caso de la compañera Julia Urquieta, abogado, encargada jurídica de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM).
Pasada la efervescencia de estas elecciones, la evaluación deberá ser descarnada. No podemos permitirnos el lujo de conformarnos cuando el Comité Central nos informe oficialmente que el resultado fue un éxito para la organización. Basta con mirar las cifras mencionadas para comprender que no será así, aún si ganamos alguna de las alcaldías en que existen mayores posibilidades gracias al trabajo partidario constante entre los pobladores, al punto de que era innecesario el pacto por omisión. Peor todavía, cuando a las concesiones hechas por el partido, se suma el lamentable estado orgánico en que se encuentra prácticamente en todas partes.
Frente a estos hechos debemos permanecer organizados y firmes. Debemos persistir en el propósito de rectificar o de construir un camino colectivo que conduzca a superar las malas prácticas, el aprovechamiento y el oportunismo. Pero sobre todo, a vencer la claudicación a la que conduce al partido la actual dirección central.
Por un Partido para la clase y la Revolución
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Octubre 2008
miércoles, 1 de octubre de 2008
Los responsables de la crisis del Partido Comunista
El pacto por omisión resultó un fiasco. El partido ha cedido en los hechos 151 comunas para elegir alcaldes y a cambio obtuvo la omisión de los partidos de la Concertación solamente en Pedro Aguirre Cerda o aquellas en que ya cuenta con alcalde: Tiltil, La Ligua, Diego de Almagro y Canela. No hay más, contrariamente a lo informado por la dirección central.
Vuelve a repetirse la historia de todos los pactos más recientes similares al actual, efectuados por el partido. Partidos aislados, grupos de militantes concertacionistas, o figuras individuales del oficialismo, salen nuevamente a la palestra y aplastan las aspiraciones de la dirección de los comunistas chilenos, cifradas esencialmente en la obtención de cupos municipales y posteriormente parlamentarios, que les permitan alcanzar mayores cuotas de poder y beneficios, que no contribuyen en nada a la transformación de la sociedad, a la construcción de un país auténticamente democrático. Es la ejecución de una política socialdemócrata instaurada desde hace años en nuestro partido. Ahora ya no interesa cambiar el país y construir una sociedad nueva, superior. Basta con mínimas reformas que produzcan la sensación de cambios, pero sin que cambie nada. Así se hace posible la permanencia de la dictadura de los empresarios, administrada por la concertación.
Sin embargo, la dirección del partido persiste en su determinación de orientar a la ciudadanía en general y al pueblo, a mantener el actual estado de cosas y promueve la idea de que la Concertación viene a ser el mal menor, comparada con la derecha. Cabe preguntarse, ¿cuánto se diferencia en los hechos la Concertación de la derecha, en la política que ejecuta en beneficio de los grupos económicos nacionales y transnacionales, o en las medidas económicas que azotan a los más pobres? No pocos militantes de los partidos de la Concertación hace rato concluyeron que ésta es la nueva derecha. Los 18 años de gobiernos de la Concertación han privatizado numerosos servicios públicos esenciales, como las empresas sanitarias, en circunstancias que se habían comprometido para aclarar las privatizaciones efectuadas por la dictadura e incluso anular algunas de ellas. Pero por el contrario, los grados de privatización aumentaron, no sólo dañando el patrimonio nacional, sino cancelando posibilidades de desarrollo independiente como país, al suscribir por ejemplo, el TLC con Estados Unidos, que a partir de su firma, sólo podría ser revocado mediante una reforma constitucional profunda, debido a las cláusulas de amarre que contiene, en las que nuestro país quedó legalmente atrapado.
Pero los dirigentes de nuestro partido construyen la ficción de que, con el pacto por omisión, se avanzará en la democratización del país y hacia la derrota de la exclusión. Esto último puede tener algo de cierto. Porque mediante estas negociaciones podría ser posible que más adelante, la Concertación facilite mediante diversos recursos, el arribo de un par de dirigentes del partido al parlamento, con lo que la Comisión Política considera derrotado el sistema electoral binominal. Para ello, la dirección del partido juega la partida electoral facilitando la mayor cantidad de espacios posibles a la concertación, como una forma de mostrar la buena disposición a un entendimiento Concertación-PC. Y así presenta candidatos retirables, que son formalmente inscritos y hasta insinúan una campaña, como es el caso de Manuel Hernández, candidato a alcalde por la comuna de Santiago. Su postulación es un verdadero saludo a la bandera, porque la votación del PC en la comuna está comprometida formalmente para el candidato de la Concertación, como ha sido instruido por miembros de la Comisión Política a los militantes del comunal Salvador Allende cuando se les informó que, aún cuando les doliera el estómago, deberían votar por Jaime Ravinet.
En esta ficción levantada por la camarilla que dirige al partido, se constata que en realidad las comunas cedidas no son sólo las 17 anunciadas inicialmente, pues en las negociaciones para asegurar la omisión del candidato DC en Estación Central ofrecieron llamar a la militancia a votar por candidatos concertacionistas en otras 20 comunas, en las que nunca inscribió candidatos a alcalde. Pero las cifras son más reveladoras, porque el partido no inscribió candidatos a alcaldes en 134 comunas fuera de las negociadas con el oficialismo. Entre ellas algunas emblemáticas por su historia y población popular proletaria. Tal es el caso de Calama, comuna poblada por trabajadores del cobre y actividades conexas, en donde siempre el partido marcó una importante presencia; María Elena, importante comuna de la actividad salitrera con una histórica presencia de los partidos de izquierda Pero ahora no se lleva candidato a ningún cargo municipal. Otro tanto sucede en Copiapó, un pueblo profundamente proletario con una vasta trayectoria en las luchas populares y en donde siempre la presencia y actividad del partido fue elevada. Le siguen comunas como Mejillones, Andacollo, Combarbalá, Ovalle, Alto Bío Bío, Chillán Viejo, Lebu, Santa Bárbara, Tirúa, Curacautín, Nueva Imperial, entre otras.
Otro tanto sucede con los rumores persistentes sobre la bajada de Daniel Jadue como candidato a alcalde por Recoleta, que su comando ha debido negar permanentemente, señalándolo como un gesto hacia la DC y su candidato en Estación Central. Mientras en comunas como Ñuñoa, aun cuando el denominado Juntos Podemos Más lleva a una militante humanista como candidata, la dirección ha anunciado públicamente su apoyo a la candidata concertacionista a alcaldesa, Danae Mlynarz, dejando al resto de los integrantes del JPM en una mermada situación.
Cabe preguntarse por qué no se informa a la militancia detalladamente de este cuadro y se da cuenta de las causas de no llevar candidatos en 134 comunas fuera de las negociadas con la Concertación. No se conoce si muchas de esas 134 comunas fueron entregadas como fruto de negociaciones secretas o no llevamos candidatos simplemente porque el partido ya no existe en esos lugares, lo que revelaría que el partido se encuentra en un estado orgánico catastrófico, lo que también se oculta a la militancia. Pero no debe quedar en la omisión el hecho de que el partido no presente candidatos a alcalde en el 43,8 % de las comunas del país.
Y ¿qué obtiene a cambio el partido? solamente la omisión concertacionista en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, donde la candidata a alcaldesa, compañera Claudina Núñez, ha descartado la necesidad de suscribir un pacto por omisión e incluso ha manifestado su rechazo a este pacto, por considerar que es un deber de los comunistas construir desde la base un vasto trabajo social y político, que posibilite llevar adelante las transformaciones que requiere el país, lo que se ha realizado en esa comuna por largo tiempo. En Pedro Aguirre Cerda, la mencionada candidata tiene posibilidad de ser electa sin pacto por omisión, ya que en las municipales anteriores le faltaron escasos votos para triunfar. Sin embargo, es la única comuna donde la Concertación se omitió. No hay otra comuna en el país donde esta disposición a la omisión se haya hecho efectiva de parte del oficialismo. Por el contrario, en aquellas comunas solicitadas por el partido, la Concertación ha rechazado omitirse y en todas lleva candidatos. Desde este punto de vista, el pacto por omisión es un completo fracaso. No es más que una concesión gratuita a la Concertación.
Las elecciones de la CUT, se realizaron del mismo modo que se condena y que se decidió cambiar en el congreso refundacional de agosto de 2003, pero que permanece como única forma de elegir a los dirigentes de la central. A saber, el voto ponderado de dirigentes que supuestamente representan a un determinado número de trabajadores, sin que se exprese soberanamente la base del movimiento sindical real. No hubo votación universal, secreta e informada como había resuelto el mencionado congreso refundacional. Es la vieja fórmula creada para preservar los cargos y con ellos las cuotas de poder de cada dirigente electo por esta vía.
Una vez más, la vieja pero eficaz maquinaria que permite a unos pocos permanecer aferrados a cuotas de poder y con ello de posibilidades de obtener privilegios y granjerías menores o medianas, acomodarse ventajosamente desde el punto de vista material y social, operó como recién aceitada.
Sin embargo, las aguas no estuvieron calmas durante la travesía. Es que al parecer, muchas conciencias comienzan a reaccionar y rebelarse contra el estilo retrógrado y gobiernero con que la actual dirección del partido intenta llevar adelante las definiciones políticas diseñadas por un pequeño grupo que vulnera incluso los acuerdos más importantes del máximo organismo de los comunistas: el Congreso Nacional.
El frente sindical del partido hace rato que viene experimentando fuertes sacudidas. Todo parece evidenciar la existencia de profundas contradicciones irreconciliables entre sus protagonistas. Es cierto que no todos actúan motivados por auténticos intereses de clase, pero lo que define el movimiento del fiel de la balanza, son finalmente estos intereses y el compromiso con ellos.
La camarilla que gobierna al partido ha cambiado, tantas veces como le ha resultado necesario, la composición de la CONASIN (Comisión Nacional Sindical), para configurar una composición obediente, que sólo opine para enriquecer las ideas y opiniones de la camarilla, pero jamás para corregirla y mucho menos criticarla en su conjunto o a algunos de sus miembros. Y ha sido a través de la CONASIN, que ha desarrollado las peores prácticas sindicales, por una parte, y por otra dispone de los “cuadros” sindicales en su mayoría como peleles. Y no puede ser de otro modo, porque hace rato la práctica de la camarilla es utilizar del modo más abundante posible a militantes sin reflexión propia que obren bajo sus directrices sin chistar, a cambio de obtener y conservar, cargos de dudoso privilegio y prestigio. En muchos casos para conservar un estipendio y grados de influencia menores.
A todos los dirigentes sindicales distintos al modelo ideal, salvo contadas excepciones como es el caso del compañero Cristián Cuevas, presidente de los trabajadores subcontratados de Codelco, los han removido de toda responsabilidad. Incluso, con el discurso de promover nuevos rostros a las directivas sindicales, intentan sistemáticamente deshacerse de los cuadros que tienen reflexión y opinión constructiva para el movimiento sindical, pero que no sirven para la política entreguista y ultra conciliadora desarrollada por la camarilla. Al compañero Cuevas no lo molestan todavía, por estar muy frescos los acontecimientos que lo proyectaron como figura emergente en el movimiento sindical. Las valerosas luchas asumidas por estos trabajadores, les han proporcionado un alto grado de prestigio, que por ahora la camarilla prefiere tratar de utilizar para enmascarar los verdaderos objetivos de la política que lleva adelante.
Es cosa de observar lo sucedido en el gremio de la Salud. Allí se acosó y removió al compañero Jorge Araya, después de que le tocara jugar un importante rol por un período prolongado y tras su público rechazo a votar por Bachelet, sacándolo incluso del Comité Central. La CONASIN persiguió y logró la sanción del compañero Carlos Castro, presidente de los trabajadores de la Posta Central. Otro tanto hizo con los comunistas del Hospital Barros Luco-Trudeau, los que debieron constituir listas, al margen de lo dispuesto por la camarilla, para proteger el trabajo sindical desarrollado por ellos a lo largo de varios años, luego de haberlo recuperado de un estado bastante deplorable.
Un antecedente reprochable, por decir lo menos, es lo ocurrido en la CEPCH, donde el compañero José Hermosilla, un peón corrupto de la camarilla, encabezó un boicot al proceso eleccionario de esa confederación a fines del año pasado, debido a que no logró acreditar de acuerdo a la ley a un grupo de delegados representativos de dos organizaciones de papel, con el respaldo de la CONASIN, respaldada por el encargado del área de trabajadores o laboral del partido, el compañero Jorge Insunza.
En esa ocasión, Hermosilla intentó pagar las cuotas de los delegados objetados por la Dirección del Trabajo, entregando cheques sin fondo, provenientes de una cuenta corriente manejada por el compañero Guillermo Salinas, cuya firma estaba en los documentos.
Frente al rechazo de los delegados y su inhabilitación para participar del proceso eleccionario, por parte de la ministro de fe de la Dirección del Trabajo, Hermosilla, junto a un grupo de personas entre las que había varios funcionarios del partido que se desempeñan como dirigentes del Comunal Salvador Allende y Regional Capital, entre otros organismos, robaron las urnas, las rompieron y golpearon a los participantes en el recinto de votación.
Después de eso, ante la persistencia de la directiva de la CEPCH, para concluir el congreso y proceso eleccionario, realizaron una elección paralela en el local de la CUT, con un notario público como ministro de fe, constituyeron otra CEPCH y acudieron a los tribunales para disputarle la legalidad a los dirigentes reconocidos antes por las autoridades y organismos del Trabajo. Hace dos meses el fallo del Tribunal Calificador de Elecciones, determinó que la directiva legítima y la CEPCH, son las que encabeza Angélica Carvallo. Frente a este revés, Hermosilla y su gente ha planteado ahora la necesidad de conversar con la parte ganadora. ¿Es este el comportamiento de los comunistas? ¿Es esta la ética de los revolucionarios? ¿Es así cómo construimos movimiento sindical los comunistas? Por supuesto que no. Así es como actúa una camarilla que no puede permitir las prácticas democráticas y la fiscalización colectiva.
Durante los recientes comicios de la CUT, la dirección del partido difundió el siguiente comunicado:
“A los militantes y amigos del Partido:
Como ya fue informado al conjunto del partido, con motivo del proceso de renovación de dirigencia en la CUT, cuatro actuales integrantes de su Consejo Directivo Nacional, los cuales fueron elegidos en esa oportunidad en su condición de militantes comunistas, optaron por presentar una lista conjunta con personeros de Fuerza Social, en un intento objetivo por impedir que la presencia del movimiento sindical comunista representados en la Lista “E” Mas Lucha, Más Unidad, triunfe en la CUT, lo que constituye un evidente e inaceptable acto de provocación.
Enfrentados a esta situación, se solicitó al cro. José Ortiz, miembro del Secretariado del C C y también del secretariado de la CONASIN, que realizara todas las gestiones que posibilitaran el desistimiento de estos cuatro dirigentes de su actuar, entendiendo que tres de ellos se agrupan bajo la denominación de Corriente Sindical Clasista, que fue el nombre dado por nosotros, P. C., a nuestra construcción sindical en un período histórico y que ese nombre perduró, con alguna organicidad, por la gestión del Cro. José Ortiz, el cual naturalmente aparece como el principal dirigente del Partido en este grupo.
Al cro. Ortiz además se le solicitó, y producto de la misma relación antes descrita, que declarara públicamente que estos cuatro dirigentes en este accionar no representan la opinión del P. C. y en consecuencia, no es la Corriente Sindical Clasista quien se presenta a la elección CUT en connivencia con Fuerza Social.
El cro. Ortiz informó que efectuadas las conversaciones con los cuatro dirigentes involucrados, ellos le plantearon que mantendrán sus candidaturas. Ante esto, se le ha reiterado al cro. José Ortiz, en más de una ocasión y en conversaciones formales con diferentes integrantes de la dirección del Partido, que dada su condición de dirigente nacional del Partido, integrante de nuestra lista Más Lucha, Más Unidad a la elección CUT y a la natural relación que se hace entre su nombre y la denominada Corriente Sindical Clasista, él debía redactar una declaración pública en la cual quedara claro su rechazo a la postura de ruptura de la unidad de acción que estas cuatro personas adoptaron. Lamentablemente el Cro. Ortiz ha rechazado esta solicitud manifestando que él no estaba en condiciones de hacer declaraciones de ningún tipo, porque no se consideraba responsable de la conducta de estos personeros.
Frente a esta situación, la C.P. ha resuelto dar inicio a un proceso de cuadros con el objetivo de delimitar las diferentes responsabilidades en la situación producida, a la vez que suspender temporalmente al cro Ortiz de su responsabilidad en el secretariado del CC, por considerar que la conducta del Cro. Ortiz en esta situación elude asumir el rol de dirección que el colectivo le demanda. El próximo Pleno de C. C. adoptará una resolución más definitiva al respecto.
Los cuatro dirigentes involucrados directamente en la conformación de una lista en alianza con Fuerza Social, se les ha suspendido de su condición de militantes comunistas, ratificando lo que su proceder ya definió.
La C.P. designó a los cros. Jorge Insunza y Juan Gajardo para comunicar esta decisión al cro. Ortiz y reiterarle que en el proceso electoral del 28 de agosto debe asumir las orientaciones de voto que resuelva la dirección del Partido.
Santiago, 23 de agosto de 2008”.
Imitando el lenguaje del nazismo alemán, la camarilla habla a nombre de todos los comunistas, pero ejerciendo las prácticas de la mafia. Los dirigentes en cuestión son compañeros que llevan largos años de trayectoria en el movimiento sindical y cuentan con una importante cuota de reconocimiento entre sus pares. ¿Qué llevó a la camarilla a intentar cambios de cuadros con tanto esmero? El no encontrar en estos compañeros la obsecuencia y complicidad ante las perniciosas prácticas llevadas a cabo por el puñado de “dirigentes sindicales” instalados por la camarilla para intentar controlar parte importante del movimiento sindical organizado en la CUT, especialmente para emplear la central y los cargos allí obtenidos, para negociar prebendas de lo que algunos de ellos llaman “alta política”, que en los hechos ha sido acceder a recursos económicos y relaciones útiles, de los que nada conoce el conjunto del partido, y que han utilizado para desmovilizar a los trabajadores, hacerlos aceptar peores condiciones laborales y utilizarlos también como moneda de cambio para lograr mezquinos resultados políticos, que nada tienen que ver con las transformaciones democráticas y mucho menos las revolucionarias que necesita el país.
¿Resultado? Separación del partido a los dirigentes Ricardo Maldonado (CONNUT), Gloria Blanco (AJUNJI) y Julio Arancibia (Confederación de la Construcción), cambio de votos para “bajar” a José Ortiz y “subir” a Guillermo Scherping y una lista oficial de componentes del directivo nacional de la CUT que aún no se hace público por las disputas pendientes al interior de los militantes comunistas. Así mismo, a pesar de la votación, Cristián Cuevas fue designado en un puesto inferior al de Jaime Gajardo, Encargado de Conflictos en vez de Secretario General, lo que aumenta la burla contra los trabajadores.
Como si todo esto fuese poco, los trabajadores de El Siglo han dado un nuevo golpe a quienes actúan como el peor de los empresarios en la Editorial Siglo XXI, logrando reincorporar a dos de sus socias tras poner fina su huelga de 11 meses. Como ellos informan, a Ana Muga se le aceptó su postnatal, comprometiéndose a tramitar los pagos adeudados, y a Magdalena Muñoz se le reincorporó, aun cuando se le mantiene sin trabajo, sentada en un rincón y con amenazas permanentes por parte del miembro del Comité Central René Amigo.
Paralelamente, tras una supuesta consulta a las bases del partido, la Comisión Política hizo que el Comité Central proclamara como candidato presidencial a Guillermo Teillier del Valle, aunque rápidamente adelantaron que sería bajado y que las cartas reales están entre el ex ministro Jorge Arrate y el senador Alejandro Navarro. Para que el pre-candidato presidencial recorra el país se compró un bus, en el que se trasladó a La Moneda para presentarse antes del acto en el Café Torres, con una decena de dirigentes.
Tras cada Pleno del Comité Central de estos últimos tiempos, los elegidos para informarle al partido de las resoluciones han puesto el acento en que el pacto por omisión en estas elecciones tienen como perspectiva un pacto mayor para las parlamentarias y presidenciales del próximo año, hipotecando cualquier posibilidad de construcción independiente y alternativa junto al pueblo y los trabajadores. Esto ha provocado que cada vez menos compañeros mantengan una militancia activa, como lo demuestran los grandes problemas de cada candidato para realizar una campaña relativamente digna en estas municipales, cosa que parece no preocupar a quienes dirigen hoy al partido.
Si bien el camino seguido tiende a poner una lápida definitiva a lo que fue alguna vez el Partido Comunista de Chile, olvidando el sentido de clase de Recabarren y el complemento necesario que la Rebelión Popular de Masas le daba a una organización que se denomina revolucionaria, son muchos los síntomas de que un grupo numeroso y creciente de comunistas (activos, pasivos o alejados) está dispuesto a asumir el desafío de recuperar para el pueblo y los trabajadores esta herramienta de transformaciones.
Ese es también nuestro empeño
Revista Principios
Octubre 2008