Cuando tantas personas, abierta o solapadamente, rasgan vestiduras porque “los pobres” no son como ellas esperan que sean, porque saquean como la “gente decente jamás haría”… porque no tienen “valores”, porque los pobres y las empobrecidas deben seguir un modelo de pobreza complaciente con quienes les juzgan…
…Bueno en momentos como estos, prisioneros políticos mapuche, encarcelados por el gobierno concertacionista de Bachelet, calificados por la concertación de “delincuentes” por no responder a su política winka, en la cárcel de Angol y junto a comunidades mapuche de Temucuicui –Autónoma-, agrupadas en el Parlamento de Comunidades Autónomas de Mállelo y la Comunidad de Ranquilco, estarán realizando un Guillaimawun, es decir, una rogativa a la mapu para calmar su dolor y por ende el dolor de la gente*.
“Mala hierba”
Porque somos gente de la tierra, de la mapu. Ni sures ni nortes, ni fronteras ni patrias. Y el dolor no es cuestión de pasaportes ni territorios. Justamente por eso los pueblos de Bolivia hacen una campaña llamada “Chile y Haití necesitan de ti”, aunque este pueblo hoy enfrenta también algunas catástrofes, inundaciones, cientos de hermanos y hermanas damnificadas.
Y es que la pachamama –la mapu- sí está iracunda. Y también es cierto que razones le sobran. La tierra está viva y no es que sea un Dios castigador. Claro está que quienes tienen esa cultura católica metida en el cuerpo, -por más que renieguen- leen “castigos” por doquier, probablemente porque no pueden ver desde otro lado… o no quieren… ¡vaya a saber una, qué les pasará! La cuestión es que la tierra es un ser, y somos de ella, no ella de nosotras.
Es como la kiwicha –amaranto- a la soya. La destruye. Y no sólo los agricultores norteamericanos –que también son gente- sufren las consecuencias. No sólo los que tiran herbicidas o los que producen transgénicos, también bastantes personas que viven del comercio de la soya. Pero la kiwicha es “mala hierba”, no deja vivir a la soya. Eso es pachamama, mapu, iracunda. El clima cambia, el eje de la tierra se mueve, los días se acortan… Dañan a la mapu y le duele, y se resiste y se rebela –como nosotras- y nosotras en ella. Me gustan las “malas hierbas”, siempre he estado de su lado.
lunes, 12 de abril de 2010
martes, 26 de enero de 2010
Ante el nuevo gobierno de derecha
Trabajadores y pueblo de Chile
A los marginados y verdaderamente excluidos
Con el resultado de la segunda vuelta y el retorno de la vieja derecha a La Moneda, se cierra una etapa de la vida política nacional. El fin del ciclo de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia marca el inicio de una nueva fase en la crisis general del país, amortiguada durante 20 años de cogobierno entre la vieja y nueva derecha.
Las causas del relevo en el mando de la nación, expresado en la derrota electoral de la derecha concertacionista, son responsabilidad absoluta del bloque de gobierno, que ha permanecido durante las últimas dos décadas al frente de la conducción del país tras la salida del dictador. A esas causas se sumó la deserción cómplice de la dirección del viejo partido comunista, sustentada en una parte de sus militantes divorciados de la matriz filosófica y moral construida por los fundadores del pensamiento y acción comunistas.
La Concertación negoció y pactó en secreto con el militarismo –uniformado y civil-, en las ocultas negociaciones propiciadas por los EE.UU. a mediado de los años 80, los acuerdos que culminaron con la salida pacífica de Pinochet desde La Moneda y el arribo de la nueva casta a la administración de la versión neoliberal del viejo sistema capitalista.
Fue la fórmula para contener la creciente rebeldía popular, que amenazaba con desbordar el marco impuesto a sangre y fuego por la dictadura y alcanzar un tipo de democracia superior, dominada por la participación de las fuerzas populares.
A partir de entonces, la Concertación traicionó y ocultó su propio programa, con el cual conquistó el enorme apoyo que la llevó a derrotar en las urnas a la dictadura. Desconoció sus compromisos con la ciudadanía, de terminar con el decreto ley de amnistía (auto amnistía) de 1978 e instauró el concepto de “justicia en la medida de lo posible”. No revisó las múltiples privatizaciones de empresas públicas realizadas por el régimen de facto, ni anuló las efectuadas en los últimos días de aquel, como consignaba su programa. Tardó más de una década en poner fin al rol tutelar del Consejo de Seguridad Nacional (CONSUSENA), dominado por las Fuerzas Armadas. Nunca se la jugó por terminar con la ley Reservada del Cobre, que entrega el 10% de las ventas del mineral a las instituciones de la Defensa Nacional, nunca realizó esfuerzos serios para terminar con el sistema electoral binominal y nunca intentó terminar con la Constitución de 1980 fraguada por la dictadura, la cual después de levísimas modificaciones, cuenta con la firma del ex presidente Ricardo Lagos, junto a la del dictador.
Pero además, el gobierno de Eduardo Frei R-T sepultó la investigación del millonario fraude conocido como los Pinocheques, que involucraba al dictador y su familia y luego –en misión finalizada por Ricardo Lagos-, rescató al tirano de manos de la justicia internacional que se disponía a procesarlo por crímenes de lesa humanidad, ante la esterilidad de los tribunales chilenos.
La Concertación, tras llegar al gobierno, se desvinculó de la movilización popular que la llevó a superar a la dictadura en la contienda política. Hizo creer que ya no era necesario continuar luchando para instaurar una democracia avanzada, que con ellos en el Ejecutivo estaba asegurada la construcción de un orden justo en todos los planos. Aplicó desde entonces un conjunto de medidas que generaban el efecto de avance político y social, en materias de salud, actividad cultural, Derechos Humanos, ámbito este último, en que existen unos 300 procesados por miles de crímenes cometidos -una ínfima porción de los autores y cómplices-, pero no han sido llevados ante la justicia los autores intelectuales, varios de los que hoy ocupan altos puestos en el Parlamento y se aprestan a ingresar a La Moneda, ni muchos de los autores materiales, cómplices y encubridores.
En el campo económico, donde luce sus mejores resultados, la Concertación privatizó más empresas públicas que la propia dictadura; entregó al capital transnacional el 70% del cobre y firmó un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos que deja el país atado de pies y manos frente a la maquinaria económica y financiera del imperio, lo que sólo se podría anular mediante la transformación de la Constitución.
Para los trabajadores se siguió aplicando en esencia el mismo Código Laboral urdido por el régimen dictatorial en beneficio de los grandes empresarios y grupos económicos, mentores de éste. Propició una creciente flexibilidad laboral, generando condiciones de inestabilidad y mala calidad en los empleos, como también un seguro de desempleo vergonzoso, bajo la justificación de que era preferible eso a no contar con nada. El movimiento sindical fue atomizado por las prácticas claudicantes de la CUT, transformada en departamento de gobierno para frenar el descontento creciente de los trabajadores, un verdadero amortiguador de la conflictividad surgida de los asalariados. Durante estos 20 años de gobiernos concertacionistas, la mayoría de los trabajadores no tiene derecho a negociación colectiva, derecho a huelga ni derecho a organizar sindicato.
La Concertación instauró una política de criminalización de la protesta social, que tiene su máxima expresión en la militarización del territorio mapuche, en la represión a los estudiantes secundarios y trabajadores subcontratados, así como en el sofocamiento violento de cada manifestación contra los abusos, exigencia de derechos consagrados incluso por Naciones Unidas o de luchas reivindicativas. Estas prácticas iniciadas desde el 11 de marzo de 1990 han causado la muerte de 50 personas a manos de integrantes de la fuerza pública y mantienen en prisión a otras 49, principalmente comuneros mapuches o ciudadanos ligados a esa causa.
La Concertación comenzó su alejamiento del pueblo desde el primer día de sus 20 años de gobierno. Trató de “reencantarlo” con medidas populistas y lo consiguió parcialmente en algunos momentos. Pero el que la derecha le haya arrebatado el gobierno, solamente con el 29% de los votos correspondientes a todos los chilenos en edad de sufragar, y que el candidato oficialista alcanzara el 27%, refleja una realidad más compleja y grave todavía. Existe un 44% de ciudadanos en edad de votar, compuesto por no inscritos, por quienes se abstienen y quienes votaron nulo o en blanco, como muestra de repudio o indiferencia, pero que en cualquier caso resta legitimidad a la elección de las autoridades del país.
Frente a la nueva etapa que se abre en la vida nacional, los Consejos de Comités Comunistas estamos llamados a perseverar en nuestros esfuerzos por construir, junto a todas las fuerzas revolucionarias y auténticamente progresistas, un verdadero proyecto alternativo para nuestro pueblo. No habrá democracia en Chile en tanto perdure la institucionalidad heredada de la dictadura y el sistema económico capitalista al que protege.
Para los comunistas de los consejos, el presente exige continuar organizándose y organizando al pueblo. Continuar estudiando y hacer conciencia entre los trabajadores sobre su enorme poder transformador.
Los comunistas, organizados en comités y consejos, nos rebelamos hace algunos años frente a la conducta obsecuente con los gobiernos de la Concertación sostenida por la dirección del viejo partido comunista, entregado hoy por completo al conglomerado oficialista que se desmorona.
Nos organizamos como oposición franca a la Concertación –la nueva derecha- y hoy asumimos esta nueva situación como la continuación de nuestra lucha en condiciones de recambio en el gobierno de turno conquistado por la derecha vieja. Este retroceso es consecuencia de lo pactado a mediado de los años 80 entre la Concertación naciente y el militarismo, como también de la complicidad de la cúpula de la vieja organización de los comunistas chilenos.
Para los Consejos Comunistas el mayor y principal deber radica en impulsar la rebelión de los trabajadores y todo el pueblo, para terminar definitivamente con la institucionalidad dictatorial todavía imperante. Es prioritario emprender en el marco de la más amplia unidad, la lucha por establecer un salario mínimo de $ 350.000, la derogación del artículo 161 del Código del Trabajo (despido por necesidad de la empresa), instaurar el pleno derecho a sindicalizarse, negociar colectivamente y ejercer la huelga cuando resulte necesario; defender la Educación Pública y convocar una Asamblea Constituyente Popular que elabore una nueva Carta Fundamental para nuestro país.
Durante la campaña presidencial, la Concertación fomentó el miedo al advenimiento de un gobierno de derecha. Los comunistas de los consejos, invocamos la indignación de los trabajadores y el pueblo contra el inaceptable juego político de los poderosos. Llamamos a convertir la indignación en rabia, conciencia, organización y lucha.
Con la Razón y la Fuerza, Venceremos
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Enero 20 de 2010
A los marginados y verdaderamente excluidos
Con el resultado de la segunda vuelta y el retorno de la vieja derecha a La Moneda, se cierra una etapa de la vida política nacional. El fin del ciclo de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia marca el inicio de una nueva fase en la crisis general del país, amortiguada durante 20 años de cogobierno entre la vieja y nueva derecha.
Las causas del relevo en el mando de la nación, expresado en la derrota electoral de la derecha concertacionista, son responsabilidad absoluta del bloque de gobierno, que ha permanecido durante las últimas dos décadas al frente de la conducción del país tras la salida del dictador. A esas causas se sumó la deserción cómplice de la dirección del viejo partido comunista, sustentada en una parte de sus militantes divorciados de la matriz filosófica y moral construida por los fundadores del pensamiento y acción comunistas.
La Concertación negoció y pactó en secreto con el militarismo –uniformado y civil-, en las ocultas negociaciones propiciadas por los EE.UU. a mediado de los años 80, los acuerdos que culminaron con la salida pacífica de Pinochet desde La Moneda y el arribo de la nueva casta a la administración de la versión neoliberal del viejo sistema capitalista.
Fue la fórmula para contener la creciente rebeldía popular, que amenazaba con desbordar el marco impuesto a sangre y fuego por la dictadura y alcanzar un tipo de democracia superior, dominada por la participación de las fuerzas populares.
A partir de entonces, la Concertación traicionó y ocultó su propio programa, con el cual conquistó el enorme apoyo que la llevó a derrotar en las urnas a la dictadura. Desconoció sus compromisos con la ciudadanía, de terminar con el decreto ley de amnistía (auto amnistía) de 1978 e instauró el concepto de “justicia en la medida de lo posible”. No revisó las múltiples privatizaciones de empresas públicas realizadas por el régimen de facto, ni anuló las efectuadas en los últimos días de aquel, como consignaba su programa. Tardó más de una década en poner fin al rol tutelar del Consejo de Seguridad Nacional (CONSUSENA), dominado por las Fuerzas Armadas. Nunca se la jugó por terminar con la ley Reservada del Cobre, que entrega el 10% de las ventas del mineral a las instituciones de la Defensa Nacional, nunca realizó esfuerzos serios para terminar con el sistema electoral binominal y nunca intentó terminar con la Constitución de 1980 fraguada por la dictadura, la cual después de levísimas modificaciones, cuenta con la firma del ex presidente Ricardo Lagos, junto a la del dictador.
Pero además, el gobierno de Eduardo Frei R-T sepultó la investigación del millonario fraude conocido como los Pinocheques, que involucraba al dictador y su familia y luego –en misión finalizada por Ricardo Lagos-, rescató al tirano de manos de la justicia internacional que se disponía a procesarlo por crímenes de lesa humanidad, ante la esterilidad de los tribunales chilenos.
La Concertación, tras llegar al gobierno, se desvinculó de la movilización popular que la llevó a superar a la dictadura en la contienda política. Hizo creer que ya no era necesario continuar luchando para instaurar una democracia avanzada, que con ellos en el Ejecutivo estaba asegurada la construcción de un orden justo en todos los planos. Aplicó desde entonces un conjunto de medidas que generaban el efecto de avance político y social, en materias de salud, actividad cultural, Derechos Humanos, ámbito este último, en que existen unos 300 procesados por miles de crímenes cometidos -una ínfima porción de los autores y cómplices-, pero no han sido llevados ante la justicia los autores intelectuales, varios de los que hoy ocupan altos puestos en el Parlamento y se aprestan a ingresar a La Moneda, ni muchos de los autores materiales, cómplices y encubridores.
En el campo económico, donde luce sus mejores resultados, la Concertación privatizó más empresas públicas que la propia dictadura; entregó al capital transnacional el 70% del cobre y firmó un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos que deja el país atado de pies y manos frente a la maquinaria económica y financiera del imperio, lo que sólo se podría anular mediante la transformación de la Constitución.
Para los trabajadores se siguió aplicando en esencia el mismo Código Laboral urdido por el régimen dictatorial en beneficio de los grandes empresarios y grupos económicos, mentores de éste. Propició una creciente flexibilidad laboral, generando condiciones de inestabilidad y mala calidad en los empleos, como también un seguro de desempleo vergonzoso, bajo la justificación de que era preferible eso a no contar con nada. El movimiento sindical fue atomizado por las prácticas claudicantes de la CUT, transformada en departamento de gobierno para frenar el descontento creciente de los trabajadores, un verdadero amortiguador de la conflictividad surgida de los asalariados. Durante estos 20 años de gobiernos concertacionistas, la mayoría de los trabajadores no tiene derecho a negociación colectiva, derecho a huelga ni derecho a organizar sindicato.
La Concertación instauró una política de criminalización de la protesta social, que tiene su máxima expresión en la militarización del territorio mapuche, en la represión a los estudiantes secundarios y trabajadores subcontratados, así como en el sofocamiento violento de cada manifestación contra los abusos, exigencia de derechos consagrados incluso por Naciones Unidas o de luchas reivindicativas. Estas prácticas iniciadas desde el 11 de marzo de 1990 han causado la muerte de 50 personas a manos de integrantes de la fuerza pública y mantienen en prisión a otras 49, principalmente comuneros mapuches o ciudadanos ligados a esa causa.
La Concertación comenzó su alejamiento del pueblo desde el primer día de sus 20 años de gobierno. Trató de “reencantarlo” con medidas populistas y lo consiguió parcialmente en algunos momentos. Pero el que la derecha le haya arrebatado el gobierno, solamente con el 29% de los votos correspondientes a todos los chilenos en edad de sufragar, y que el candidato oficialista alcanzara el 27%, refleja una realidad más compleja y grave todavía. Existe un 44% de ciudadanos en edad de votar, compuesto por no inscritos, por quienes se abstienen y quienes votaron nulo o en blanco, como muestra de repudio o indiferencia, pero que en cualquier caso resta legitimidad a la elección de las autoridades del país.
Frente a la nueva etapa que se abre en la vida nacional, los Consejos de Comités Comunistas estamos llamados a perseverar en nuestros esfuerzos por construir, junto a todas las fuerzas revolucionarias y auténticamente progresistas, un verdadero proyecto alternativo para nuestro pueblo. No habrá democracia en Chile en tanto perdure la institucionalidad heredada de la dictadura y el sistema económico capitalista al que protege.
Para los comunistas de los consejos, el presente exige continuar organizándose y organizando al pueblo. Continuar estudiando y hacer conciencia entre los trabajadores sobre su enorme poder transformador.
Los comunistas, organizados en comités y consejos, nos rebelamos hace algunos años frente a la conducta obsecuente con los gobiernos de la Concertación sostenida por la dirección del viejo partido comunista, entregado hoy por completo al conglomerado oficialista que se desmorona.
Nos organizamos como oposición franca a la Concertación –la nueva derecha- y hoy asumimos esta nueva situación como la continuación de nuestra lucha en condiciones de recambio en el gobierno de turno conquistado por la derecha vieja. Este retroceso es consecuencia de lo pactado a mediado de los años 80 entre la Concertación naciente y el militarismo, como también de la complicidad de la cúpula de la vieja organización de los comunistas chilenos.
Para los Consejos Comunistas el mayor y principal deber radica en impulsar la rebelión de los trabajadores y todo el pueblo, para terminar definitivamente con la institucionalidad dictatorial todavía imperante. Es prioritario emprender en el marco de la más amplia unidad, la lucha por establecer un salario mínimo de $ 350.000, la derogación del artículo 161 del Código del Trabajo (despido por necesidad de la empresa), instaurar el pleno derecho a sindicalizarse, negociar colectivamente y ejercer la huelga cuando resulte necesario; defender la Educación Pública y convocar una Asamblea Constituyente Popular que elabore una nueva Carta Fundamental para nuestro país.
Durante la campaña presidencial, la Concertación fomentó el miedo al advenimiento de un gobierno de derecha. Los comunistas de los consejos, invocamos la indignación de los trabajadores y el pueblo contra el inaceptable juego político de los poderosos. Llamamos a convertir la indignación en rabia, conciencia, organización y lucha.
Con la Razón y la Fuerza, Venceremos
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Enero 20 de 2010
viernes, 18 de diciembre de 2009
Anular y rebelarse
A los trabajadores de Chile, a la izquierda revolucionaria, a los auténticos Comunistas con y sin partido:
El resonante triunfo de la derecha en la contienda presidencial golpeó a la Concertación y sus aliados. Ahora todas las fuerzas en disputa se alinean y preparan las condiciones para lo que consideran una batalla decisiva. Pero los verdaderamente marginados y excluidos, los más explotados y perseguidos, poco o nada tienen que ver con el escenario actual. El 47% de las chilenas y chilenos en edad de votar no se inscribieron, no votaron o entregaron su voto en blanco o anulado, demostrando su desconfianza y repudio al sistema electoral impuesto por la dictadura.
El que todavía gravite una derecha pujante, a 19 años de la salida del dictador desde La Moneda, es resultado del pacto entre la Concertación y la cúpula político empresarial del militarismo, con el que el bloque oficialista vendió su alma a cambio de las cuotas de poder que ha ostentado los últimos 20 años. Cuotas de poder a cambio de mucha impunidad respecto a los violadores de los derechos humanos, a cambio de mantener las mismas Fuerzas Armadas que ejercieron la dictadura, con pequeñas modificaciones de estilo, pero sin cambio alguno en la esencia.
Cuotas de poder a cambio de desmovilizar al pueblo organizado que se alzaba contra el tirano. Cuotas de poder negociadas en reuniones efectuadas en Washington y en la embajada de EE.UU. en Chile, por algunos conspicuos personeros de la entonces naciente coalición oficialista, a mediados de los años ochenta. Cuotas de poder y posibilidades de lucro personal a cambio de cogobernar con los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales. Cuotas de poder a cambio de no tocar las leyes secretas de la dictadura. Cuotas de poder, a cambio de no terminar para siempre con la Constitución de 1980.
Por esos pactos secretos debieron rescatar al dictador de la justicia internacional y mantener la protección a centenares de autores directos, encubridores, cómplices y autores intelectuales de miles de crímenes de lesa humanidad. Han llevado a los trabajadores a las condiciones laborales imperantes a comienzos del siglo XX. Hoy la inmensa mayoría de quienes viven de un salario debe laborar un promedio de 12 horas diarias para acceder a un sueldo de subsistencia familiar. No se cumplen los convenios internacionales de protección, como el 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantizan el derecho a sindicalizarse libremente, a negociar colectivamente y a ejercer la huelga.
Los gobiernos de la Concertación profundizaron las privatizaciones, convirtiendo al país en un gigantesco mall. Todo se comercializa y tiene precio, entre otros la educación, la salud, la previsión.
No. Definitivamente esta realidad que se pudre no la crearon los pobres de Chile. No la crearon sus pueblos vilipendiados. No la creamos los ofendidos. Que ellos, los dueños del poder, se las arreglen solos para resolver sus diferendos. Mejor aún, que se vayan del poder y lo dejen en manos del soberano, el pueblo.
Por todo lo señalado, el Consejo Nacional de Comités Comunistas mantiene su llamado a votar nulo en segunda vuelta. El pueblo no es responsable de los pactos y juegos espurios entre los bloques y grupos de poder. Los trabajadores y pueblos de Chile deben, por su parte, organizarse y luchar en forma inmediata por la defensa de la Educación Pública, por la renacionalización de la minería del cobre y de los servicios básicos, por un salario mínimo de $350.000, por una Asamblea Constituyente que dé origen a una nueva Carta fundamental.
El resultado electoral del pasado domingo 13 de diciembre, ha consagrado el pacto que lapidó el proyecto político revolucionario erigido por Luis Emilio Recabarren a comienzos del siglo XX y entregó, atada de pies y manos, la organización que impulsó la Rebelión Popular de Masas contra la dictadura. Ya no es cuestión de nombre, ni de símbolos, es asunto de esencia y carácter, porque el resultado de la contienda electoral consolidó el mayor triunfo del sistema electoral binominal.
Con la incorporación de tres diputados representativos del viejo partido comunista, está claro que lejos de haber derrotado al sistema binominal y la exclusión, se confirmó todo lo contrario. La presencia en el parlamento de diputados identificados con esa organización, expresa el éxito del sistema que dicen combatir los elegidos. En los hechos, la vieja colectividad consolidó un proceso de integración al bloque oficialista y acepta a plenitud la institucionalidad vigente. Estos parlamentarios no podrán obrar como lo dijera Recabarren en su célebre texto: “Los representantes comunistas en el Parlamento”, escrito en abril de 1922, donde enuncia: “El objeto que nos lleva al Parlamento, a la Cámara de Diputados o al Senado, es única y exclusivamente conquistar una posición más para nuestra propaganda revolucionaria, antiparlamentaria, anticapitalista, y de ataque directo al estado burgués y a sus instituciones decrépitas.
Un representante comunista no va al Congreso a hacer política, a cooperar con los burgueses, a pedir empleos, a mendigar sueldos, o a intrigas entre pasillos.
El parlamentario comunista investido de la representación de un partido serio que encierra en sí las aspiraciones y la voluntad de las masas ya no sumisas; va a la Cámara a destruir, a despedazar con su crítica libre y severa, la dialéctica jesuítica y sofística, de los representantes burgueses; y a iluminar, con el resplandor de la doctrina comunista los problemas vitales que nos acosan.
El representante comunista en la Cámara, sigue siendo antiparlamentario, sigue combatiendo el parlamentarismo; y sus ideas en el Congreso, no difieren de las que expresara en vísperas de elecciones, y en su vida privada, ante sus electores”.
Nada de ello son y serán los parlamentarios del antiguo partido comunista. Especialmente cuando se redujo a la vieja organización a su más mínima expresión orgánica y capacidad para encabezar las luchas sociales por las demandas más sentidas de nuestro pueblo. Peor aún, cuando los trabajadores han sido testigo de como los dirigentes sindicales leales al aparato de dirección, bajaron la huelga de los subcontratistas de CODELCO, para no hacerle olitas al gobierno y no afectar el pacto con la Concertación. O con el más reciente paro de los trabajadores forestales, donde en doble instancia, la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales, presidida por un integrante del Comité Central de la colectividad, afiliado a la estadounidense AFL-CIO, primero bajó un paro y luego se abocó a descalificar a los trabajadores que lo retomaron por encima de la mesa en que negociaba la CNTF.
Carmona y Tellier resultaron electos por efecto del pacto con la Concertación (no así el compañero Hugo Gutiérrez, que triunfó a pesar de que desde la cúpula del aparato no recibió ayuda alguna), pero no lograron doblar en sus distritos. Para lograr su meta, junto al resto de la cuadrilla, liquidaron gradualmente la organización, en un proceso que comenzó a mediados de los años ochenta con medidas para desmovilizar al FPMR, el paulatino desarme y desarticulación de toda capacidad de lucha armada; pero además la instauración de una incondicional red de dirigentes sindicales que han sofocado todo atisbo de lucha en cada frente que les ha sido posible.
La presencia de ambos parlamentarios tuvo y tiene un elevado costo que no vacilaron en pagar y comprometen a toda la organización. Ahora ya no están excluidos en forma personal. Ahora cuentan con un lugar en el banquete. Los trabajadores y el pueblo, poco o nada pueden esperar de ellos.
Junto con eso, el viejo partido arriesga perder su legalidad pues no eligió 4 parlamentarios ni mantuvo el 5% de los votos, como lo exige el Servicio Electoral. Por eso intentan la leguleyada para no desaparecer, de inscribir un “Partido de los Trabajadores de Chile” y fusionarse con él.
Más que nunca ha quedado en evidencia la ruptura de la cúpula dirigente del viejo partido comunista con los principios fundacionales de la organización. Sólo pretenden conservar la marca para beneficio de sus operaciones, pero nada tienen que ver con la razón de ser de la organización comunista, que es hacer la revolución, terminar con el capitalismo, construir el socialismo y finalmente la sociedad sin clases del comunismo. Estas son las ideas por las que cayeron centenares de compatriotas, comunistas ejemplares, cuyos nombres son enarbolados por estos aprendices de mercaderes de la política para lograr mezquinas prebendas. O quizás para servir a un amo desconocido, pero fácil de adivinar.
Los comunistas seguimos de pie. Más comprometidos que nunca, organizados en Consejos y Comités. En esta naciente organización vive el apego a los principios, la lealtad incondicional al pueblo y los trabajadores, expresada en la Política de Rebelión Popular de Masas, que consideramos corresponde –actualizada de acuerdo al escenario vigente- al camino más decidido para la emancipación de los explotados. Aquí tienen su espacio los miles de compañeros que desencantados por la conducta vergonzante de la cúpula partidista y sus sirvientes, se han quedado a la orilla del camino. Sabemos que hay más grupos de comunistas reflexionando, dentro y fuera del mal llamado partido comunista dirigido por un grupo que hace años dejó de serlo. Todos ellos caben en los Comités Comunistas y sus Consejos. Con todos debemos construir este nuevo espacio de los Comunistas que aun sueñan, organizan y luchan para transformar profundamente nuestra patria. A todos estos Comunistas invitamos a unir voluntades y esfuerzos para caminar, junto a otros revolucionarios, en pos de levantar la alternativa de los pueblos y los trabajadores.
A 26 años del primer apagón nacional que iluminó la rebelión popular expresamos, más convencidos que nunca, que el único camino de liberación se abre junto al pueblo, confiando en él, entregándole el poder al soberano.
El único derecho que le queda al pueblo es el derecho a rebelarse frente a toda injusticia.
Unidad y lucha para transformar la patria.
¡Con la razón y la fuerza, venceremos!
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Santiago, diciembre 14 de 2009.
A 26 años de la aparición pública del FPMR
El resonante triunfo de la derecha en la contienda presidencial golpeó a la Concertación y sus aliados. Ahora todas las fuerzas en disputa se alinean y preparan las condiciones para lo que consideran una batalla decisiva. Pero los verdaderamente marginados y excluidos, los más explotados y perseguidos, poco o nada tienen que ver con el escenario actual. El 47% de las chilenas y chilenos en edad de votar no se inscribieron, no votaron o entregaron su voto en blanco o anulado, demostrando su desconfianza y repudio al sistema electoral impuesto por la dictadura.
El que todavía gravite una derecha pujante, a 19 años de la salida del dictador desde La Moneda, es resultado del pacto entre la Concertación y la cúpula político empresarial del militarismo, con el que el bloque oficialista vendió su alma a cambio de las cuotas de poder que ha ostentado los últimos 20 años. Cuotas de poder a cambio de mucha impunidad respecto a los violadores de los derechos humanos, a cambio de mantener las mismas Fuerzas Armadas que ejercieron la dictadura, con pequeñas modificaciones de estilo, pero sin cambio alguno en la esencia.
Cuotas de poder a cambio de desmovilizar al pueblo organizado que se alzaba contra el tirano. Cuotas de poder negociadas en reuniones efectuadas en Washington y en la embajada de EE.UU. en Chile, por algunos conspicuos personeros de la entonces naciente coalición oficialista, a mediados de los años ochenta. Cuotas de poder y posibilidades de lucro personal a cambio de cogobernar con los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales. Cuotas de poder a cambio de no tocar las leyes secretas de la dictadura. Cuotas de poder, a cambio de no terminar para siempre con la Constitución de 1980.
Por esos pactos secretos debieron rescatar al dictador de la justicia internacional y mantener la protección a centenares de autores directos, encubridores, cómplices y autores intelectuales de miles de crímenes de lesa humanidad. Han llevado a los trabajadores a las condiciones laborales imperantes a comienzos del siglo XX. Hoy la inmensa mayoría de quienes viven de un salario debe laborar un promedio de 12 horas diarias para acceder a un sueldo de subsistencia familiar. No se cumplen los convenios internacionales de protección, como el 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantizan el derecho a sindicalizarse libremente, a negociar colectivamente y a ejercer la huelga.
Los gobiernos de la Concertación profundizaron las privatizaciones, convirtiendo al país en un gigantesco mall. Todo se comercializa y tiene precio, entre otros la educación, la salud, la previsión.
No. Definitivamente esta realidad que se pudre no la crearon los pobres de Chile. No la crearon sus pueblos vilipendiados. No la creamos los ofendidos. Que ellos, los dueños del poder, se las arreglen solos para resolver sus diferendos. Mejor aún, que se vayan del poder y lo dejen en manos del soberano, el pueblo.
Por todo lo señalado, el Consejo Nacional de Comités Comunistas mantiene su llamado a votar nulo en segunda vuelta. El pueblo no es responsable de los pactos y juegos espurios entre los bloques y grupos de poder. Los trabajadores y pueblos de Chile deben, por su parte, organizarse y luchar en forma inmediata por la defensa de la Educación Pública, por la renacionalización de la minería del cobre y de los servicios básicos, por un salario mínimo de $350.000, por una Asamblea Constituyente que dé origen a una nueva Carta fundamental.
El resultado electoral del pasado domingo 13 de diciembre, ha consagrado el pacto que lapidó el proyecto político revolucionario erigido por Luis Emilio Recabarren a comienzos del siglo XX y entregó, atada de pies y manos, la organización que impulsó la Rebelión Popular de Masas contra la dictadura. Ya no es cuestión de nombre, ni de símbolos, es asunto de esencia y carácter, porque el resultado de la contienda electoral consolidó el mayor triunfo del sistema electoral binominal.
Con la incorporación de tres diputados representativos del viejo partido comunista, está claro que lejos de haber derrotado al sistema binominal y la exclusión, se confirmó todo lo contrario. La presencia en el parlamento de diputados identificados con esa organización, expresa el éxito del sistema que dicen combatir los elegidos. En los hechos, la vieja colectividad consolidó un proceso de integración al bloque oficialista y acepta a plenitud la institucionalidad vigente. Estos parlamentarios no podrán obrar como lo dijera Recabarren en su célebre texto: “Los representantes comunistas en el Parlamento”, escrito en abril de 1922, donde enuncia: “El objeto que nos lleva al Parlamento, a la Cámara de Diputados o al Senado, es única y exclusivamente conquistar una posición más para nuestra propaganda revolucionaria, antiparlamentaria, anticapitalista, y de ataque directo al estado burgués y a sus instituciones decrépitas.
Un representante comunista no va al Congreso a hacer política, a cooperar con los burgueses, a pedir empleos, a mendigar sueldos, o a intrigas entre pasillos.
El parlamentario comunista investido de la representación de un partido serio que encierra en sí las aspiraciones y la voluntad de las masas ya no sumisas; va a la Cámara a destruir, a despedazar con su crítica libre y severa, la dialéctica jesuítica y sofística, de los representantes burgueses; y a iluminar, con el resplandor de la doctrina comunista los problemas vitales que nos acosan.
El representante comunista en la Cámara, sigue siendo antiparlamentario, sigue combatiendo el parlamentarismo; y sus ideas en el Congreso, no difieren de las que expresara en vísperas de elecciones, y en su vida privada, ante sus electores”.
Nada de ello son y serán los parlamentarios del antiguo partido comunista. Especialmente cuando se redujo a la vieja organización a su más mínima expresión orgánica y capacidad para encabezar las luchas sociales por las demandas más sentidas de nuestro pueblo. Peor aún, cuando los trabajadores han sido testigo de como los dirigentes sindicales leales al aparato de dirección, bajaron la huelga de los subcontratistas de CODELCO, para no hacerle olitas al gobierno y no afectar el pacto con la Concertación. O con el más reciente paro de los trabajadores forestales, donde en doble instancia, la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales, presidida por un integrante del Comité Central de la colectividad, afiliado a la estadounidense AFL-CIO, primero bajó un paro y luego se abocó a descalificar a los trabajadores que lo retomaron por encima de la mesa en que negociaba la CNTF.
Carmona y Tellier resultaron electos por efecto del pacto con la Concertación (no así el compañero Hugo Gutiérrez, que triunfó a pesar de que desde la cúpula del aparato no recibió ayuda alguna), pero no lograron doblar en sus distritos. Para lograr su meta, junto al resto de la cuadrilla, liquidaron gradualmente la organización, en un proceso que comenzó a mediados de los años ochenta con medidas para desmovilizar al FPMR, el paulatino desarme y desarticulación de toda capacidad de lucha armada; pero además la instauración de una incondicional red de dirigentes sindicales que han sofocado todo atisbo de lucha en cada frente que les ha sido posible.
La presencia de ambos parlamentarios tuvo y tiene un elevado costo que no vacilaron en pagar y comprometen a toda la organización. Ahora ya no están excluidos en forma personal. Ahora cuentan con un lugar en el banquete. Los trabajadores y el pueblo, poco o nada pueden esperar de ellos.
Junto con eso, el viejo partido arriesga perder su legalidad pues no eligió 4 parlamentarios ni mantuvo el 5% de los votos, como lo exige el Servicio Electoral. Por eso intentan la leguleyada para no desaparecer, de inscribir un “Partido de los Trabajadores de Chile” y fusionarse con él.
Más que nunca ha quedado en evidencia la ruptura de la cúpula dirigente del viejo partido comunista con los principios fundacionales de la organización. Sólo pretenden conservar la marca para beneficio de sus operaciones, pero nada tienen que ver con la razón de ser de la organización comunista, que es hacer la revolución, terminar con el capitalismo, construir el socialismo y finalmente la sociedad sin clases del comunismo. Estas son las ideas por las que cayeron centenares de compatriotas, comunistas ejemplares, cuyos nombres son enarbolados por estos aprendices de mercaderes de la política para lograr mezquinas prebendas. O quizás para servir a un amo desconocido, pero fácil de adivinar.
Los comunistas seguimos de pie. Más comprometidos que nunca, organizados en Consejos y Comités. En esta naciente organización vive el apego a los principios, la lealtad incondicional al pueblo y los trabajadores, expresada en la Política de Rebelión Popular de Masas, que consideramos corresponde –actualizada de acuerdo al escenario vigente- al camino más decidido para la emancipación de los explotados. Aquí tienen su espacio los miles de compañeros que desencantados por la conducta vergonzante de la cúpula partidista y sus sirvientes, se han quedado a la orilla del camino. Sabemos que hay más grupos de comunistas reflexionando, dentro y fuera del mal llamado partido comunista dirigido por un grupo que hace años dejó de serlo. Todos ellos caben en los Comités Comunistas y sus Consejos. Con todos debemos construir este nuevo espacio de los Comunistas que aun sueñan, organizan y luchan para transformar profundamente nuestra patria. A todos estos Comunistas invitamos a unir voluntades y esfuerzos para caminar, junto a otros revolucionarios, en pos de levantar la alternativa de los pueblos y los trabajadores.
A 26 años del primer apagón nacional que iluminó la rebelión popular expresamos, más convencidos que nunca, que el único camino de liberación se abre junto al pueblo, confiando en él, entregándole el poder al soberano.
El único derecho que le queda al pueblo es el derecho a rebelarse frente a toda injusticia.
Unidad y lucha para transformar la patria.
¡Con la razón y la fuerza, venceremos!
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Santiago, diciembre 14 de 2009.
A 26 años de la aparición pública del FPMR
miércoles, 7 de octubre de 2009
Reelecto Jorge Peña como presidente del SITECO

TRIUNFO DEL SINDICALISMO DE NUEVO TIPO
Con un amplio margen, que le otorgó las cuatro primeras mayorías, la lista encabezada por Jorge Peña Maturana en las elecciones del SITECO resultó triunfadora en las elecciones realizadas en Rancagua el lunes 5 y martes 6 de octubre.
Con el apoyo del Consejo Nacional de Comités Comunistas, orgánica en la que milita, y del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, el joven sindicalista (32 años) se impuso a la lista levantada por la dirección del PC, que pretendía sacarlo para imponer un sindicalismo políticamente dependiente y de bajo perfil. A eso se opuso Peña desde el gran conflicto de los trabajadores subcontratados del Cobre, que finalmente fue negociado por la cúpula del PC en pos de las negociaciones de cupos parlamentarios que han fructificado en la lista conjunta con la gobernante Concertación.
Junto a Peña fueron electos los dirigentes Viviana Abud (secretaria), Alvaro Guajardo (tesorero) y Andrés Leal (vicepresidente), quienes ocuparán los otros tres cargos de mayor importancia en el SITECO, mientras los tres electos de la otra lista, dos militantes PC y un independiente, debieron conformarse con los últimos cargos de directores, ante la lastimosa mirada de unos pocos dirigentes partidarios que acompañaron la elección y con la derrota estruendosa de su candidato a presidente, el militante PC Ulises Sepúlveda.
Las propuestas de los vencedores
Entre las propuestas presentadas la lista ganadora figuran las siguientes: “Queremos un sindicato unido, sin distinción por cuanto cotiza cada uno. Un sindicato fuerte y dispuesto a movilizarse por defender el trabajo de cada uno de sus socios.
Queremos un sindicato de clase, con objetivos claros, politizado pero independiente de los partidos políticos. Un sindicato que trabaje para toda la familia y que luche constantemente por hacer avanzar las demandas de los trabajadores.
Queremos un sindicato que sea ejemplo para el resto de los trabajadores de la región y del país”.
En el programa de trabajo se contempla: “Constituir un comité de vivienda, dependiente del Directorio, y que trabaje para buscar soluciones a esta necesidad de nuestros socios.
Desarrollar, a partir del próximo año, un Preuniversitario popular gratuito para los hijos de nuestros socios. Realizar un programa de alfabetización y reforzamiento educación.
Lograr establecer un convenio de salud dental que complemente lo otorgado por el seguro complementario de salud que ya tenemos. Mejorar el seguro complementario de salud.
Continuar defendiendo el trabajo de nuestros socios, oponiéndonos férreamente a los intentos de despidos. Conseguir reubicar a todos aquellos socios que se encuentran en situación de cesantía. Trabajar las negociaciones colectivas para conseguir aumento de los salarios. Luchar por asignaciones para viviendas, mejorar y aumentar las asignaciones de escolaridad, capacitaciones reales y efectivas de interés del trabajador, preocupación y desarrollo de una propuesta que mejore la seguridad de nuestros socios y de todos los trabajadores contratistas: no mas transbordos, mejoramiento de los EPP, revisión de los procedimientos de seguridad, campaña permanente de prevención de riesgos, sanciones reales y efectivas para las empresas que violan las normas de seguridad.
Plantearemos la disminución de la jornada de trabajo, a fin de otorgar mayor descanso y facilitar la contratación de más personal y reducir la cesantía que afecta a la región.
Nos proponemos construir un movimiento sindical, a nivel regional, que sea capaz de oponerse a los planes de reformas laborales dañinas para los trabajadores, como lo son la flexibilidad laboral, disminución o sustitución de la indemnización de los años de servicios, etc. Queremos ser parte de un referente popular de clase que le haga frente a todas las intenciones de menoscabar los derechos de los trabajadores en general”.
Con esta plataforma y la consecuencia de sus dirigentes, el SITECO continúa en la senda de construir un sindicalismo de nuevo tipo, sin dependencia política pero comprometido con las transformaciones de fondo que Chile necesita.
domingo, 20 de septiembre de 2009
En el Aniversario de la Patria
Luis E. Recabarren
El Trasandino, Los Andes 19/septiembre/1909
Todo un mundo de entusiamo y de alegrías se desencadena entre el pueblo en estas fechas que se llaman el aniversario de la independencia nacional. Entree la clase pobre que tambien rinde tributo y hasta el exeso en estos días, se arroja al charco de las fiestas hasta la última moneda que posee.
Nosotros que miramos las cosas dentro de la órbita de nuestra misión de periodistas y de educadores del pueblo, sentimos un profundo pesar cuando vemos a la clase trabajadora participar en una fiesta que no es la suya, y sentiralegrías por la llamada independencia nacional que ninguna libertad real ha traído al pueblo productor.
Se dice que esta fecha significa la emancipación de la opresión española que ejerció su tiranía en estos paíse sub-americanos durante tres siglos y que la revolución de 1810 dio al pueblo libertad y patria
Nosotros diferimos de este modo de pensar. Si la opresión española desapareció de esta tierra, no ha sucedido otra cosa que un cambio de opresión. La clase trabajadoravivió tres siglos sometida a la esclavitud de la tiranía española, y cuando en Chile sonó lo que se llamó la hora de la libertad y de la emancipación, esa libertad y esa emancipación que conquistó el pueblo-soldado en 1810, sólo fue para la clase burguesa y adinerada, pero en ningún caso lo fue para el pueblo que continuó siendo esclavo de la nueva clase que se erigía en gobierno en Chile.
Desde esa fecha, antes y hoy, el pueblo carece de libertades y de garantías. El pueblo no es otra que un simple paria. Hoy día, a los 99 años después de la llamada emancipación, el pueblo chileno, es decir, la masa del proletariado productor, no disfruta de mayores garantías ni libertades que aquellas que actualmente existen en la misma llamada madre patria.
Tan miserable y esclavo vive hoy el pueblo chileno como el pueblo español, Y si se quiere entre la clase trabajadora de España hay más educación, más cultura, más conciencia y más capacidad que entre la clase trabajadora de Chile.
¿Qué es, pues, lo que hemos ganado con la llamada independencia nacional?
¿Acaso el pueblo de Chile no es ametrallado, asesinado, encarcelado y perseguido cuando pretende hacer uso de sus derechos constitucionales?
La tiranía burguesa española, ¿no es idéntica a la tiranía burguesa chilena?
¿Qué es, pues, lo que el pueblo celebra en esta fecha?
El pueblo, en realidad, nada tiene que celebrar. El pueblo es arrastrado, en esta época a prestar su concurso exhibiendo durante una semana toda su desnuda miseria moral y material presentándose andrajoso o poco menos, en un lamentable estado de embriaguez que revela el grado de cultura que ha alcanzado en un siglo de vida libre e independiente durante el cual la clase escogida que nos gobierna se enorgullese, sin duda, de ser la protectora y educadora de un pueblo que no puede ser orgullo de ninguna sociedad que realmente sea culta.
En una palabra, en Chile tenemos un pueblo tan atrasado y grosero, como la misma burguesia que lo gobierna, que no se diferencia sino en el barniz de hipocresía con que se encubre.
La verdadera emancipación del pueblo no ha sonado aún, ni sonará hasta tanto el pueblo mismo se eduque, se organice y se emancipe de la tiranía burguesa y capitalista que hoy lo oprime social, política y economicamente, como lo ha oprimido toda la vida.
Pueblo: si quereis tener verdadera emancipación, rompe primero las cadenas de tus vicios, edúcate, organízate y haz la administración de tus intereses directamente y sólo entonces serás libre.
El Trasandino, Los Andes 19/septiembre/1909
Todo un mundo de entusiamo y de alegrías se desencadena entre el pueblo en estas fechas que se llaman el aniversario de la independencia nacional. Entree la clase pobre que tambien rinde tributo y hasta el exeso en estos días, se arroja al charco de las fiestas hasta la última moneda que posee.
Nosotros que miramos las cosas dentro de la órbita de nuestra misión de periodistas y de educadores del pueblo, sentimos un profundo pesar cuando vemos a la clase trabajadora participar en una fiesta que no es la suya, y sentiralegrías por la llamada independencia nacional que ninguna libertad real ha traído al pueblo productor.
Se dice que esta fecha significa la emancipación de la opresión española que ejerció su tiranía en estos paíse sub-americanos durante tres siglos y que la revolución de 1810 dio al pueblo libertad y patria
Nosotros diferimos de este modo de pensar. Si la opresión española desapareció de esta tierra, no ha sucedido otra cosa que un cambio de opresión. La clase trabajadoravivió tres siglos sometida a la esclavitud de la tiranía española, y cuando en Chile sonó lo que se llamó la hora de la libertad y de la emancipación, esa libertad y esa emancipación que conquistó el pueblo-soldado en 1810, sólo fue para la clase burguesa y adinerada, pero en ningún caso lo fue para el pueblo que continuó siendo esclavo de la nueva clase que se erigía en gobierno en Chile.
Desde esa fecha, antes y hoy, el pueblo carece de libertades y de garantías. El pueblo no es otra que un simple paria. Hoy día, a los 99 años después de la llamada emancipación, el pueblo chileno, es decir, la masa del proletariado productor, no disfruta de mayores garantías ni libertades que aquellas que actualmente existen en la misma llamada madre patria.
Tan miserable y esclavo vive hoy el pueblo chileno como el pueblo español, Y si se quiere entre la clase trabajadora de España hay más educación, más cultura, más conciencia y más capacidad que entre la clase trabajadora de Chile.
¿Qué es, pues, lo que hemos ganado con la llamada independencia nacional?
¿Acaso el pueblo de Chile no es ametrallado, asesinado, encarcelado y perseguido cuando pretende hacer uso de sus derechos constitucionales?
La tiranía burguesa española, ¿no es idéntica a la tiranía burguesa chilena?
¿Qué es, pues, lo que el pueblo celebra en esta fecha?
El pueblo, en realidad, nada tiene que celebrar. El pueblo es arrastrado, en esta época a prestar su concurso exhibiendo durante una semana toda su desnuda miseria moral y material presentándose andrajoso o poco menos, en un lamentable estado de embriaguez que revela el grado de cultura que ha alcanzado en un siglo de vida libre e independiente durante el cual la clase escogida que nos gobierna se enorgullese, sin duda, de ser la protectora y educadora de un pueblo que no puede ser orgullo de ninguna sociedad que realmente sea culta.
En una palabra, en Chile tenemos un pueblo tan atrasado y grosero, como la misma burguesia que lo gobierna, que no se diferencia sino en el barniz de hipocresía con que se encubre.
La verdadera emancipación del pueblo no ha sonado aún, ni sonará hasta tanto el pueblo mismo se eduque, se organice y se emancipe de la tiranía burguesa y capitalista que hoy lo oprime social, política y economicamente, como lo ha oprimido toda la vida.
Pueblo: si quereis tener verdadera emancipación, rompe primero las cadenas de tus vicios, edúcate, organízate y haz la administración de tus intereses directamente y sólo entonces serás libre.
martes, 1 de septiembre de 2009
El sapo y el escorpión. Por Tito Alvarado
Antes del presente artículo, hubo dos con el mismo título. Yo me valgo del segundo para entregar este que puede ser considerado el tercero. El primero es de Theotonio Dos Santos, seguramente escrito en portugués y traducido a la rápida al español. Comienza relatándonos un chiste, que en realidad es una fábula, pues del supuesto chiste se desprende una moraleja, no confiar en promesas de enemigos. Un sapo confía en las “garantías” que le da un escorpión, con él en su espalda intenta atravesar un río, a mitad del viaje el escorpión recuerda su naturaleza y pica al sapo, el resultado es que ambos mueren, uno por confiar en quien no es su amigo natural y el otro por no traicionar su propia naturaleza. Termina con el resumen de las últimas “hazañas” del escorpion imperial. El segundo, de Eduardo Contretras, en breves párrafos, continúa con las “hazañas” del imperio hasta caer en las hazañas de los escorpiones que hay en Chile. El tercero es este que intenta, a partir de las conclusiones de sombrero de mago que saca el señor abogado Eduardo Contreras, aplicar la moraleja del chiste o fábula del sapo y el escorpión al caso chileno.
Veamos tan solamente dos párrafos del señor Contreras, él nos dice:
“Los chilenos tenemos sapos y escorpiones también en casa, desde luego el primer chupa sangre, el candidato de la derecha. Los hay también quienes quieren llevarnos “a la modernidad” sobre la base de los supuestos éxitos de los gobiernos habidos en la transición. Como si el pueblo no conociera su propia realidad y no supiera de qué se trata esto de “llegar a la modernidad”. Hay quienes proponen construir futuro “todos juntos”, pinochetistas y demócratas, torturadores y torturados, las transnacionales y los trabajadores, la izquierda y la derecha. Todos revueltos.”
Hasta aquí vamos bien y me atrevo a decir que estoy en total acuerdo. Quizá si indagamos con nombres y apellidos quienes son los sapos y quienes los escorpiones pudiéramos estar en un ligero desacuerdo, pero eso sería harina de otro costal.
Lo que si me mueve a risa y a pena es la conclusión final del señor abogado:
“Pero afortunadamente hay también luchadores de visión clara y compromiso firme. Así fue toda su vida, por ejemplo, la gran chilena que acaba de dejarnos, Matilde Ladrón de Guevara. Si las generaciones más jóvenes no conocieron la profundidad de su poesía, sí conocieron la tenacidad y fuerza con la que libró el combate por la libertad de su hija prisionera de la dictadura peruana. Y está hoy la candidatura presidencial de la izquierda chilena, la única con propuestas concretas, viables, transformadoras. La izquierda que encabeza Jorge Arrate, candidato que recorre Chile sembrando las esperanzas del tiempo nuevo.”
Para ser exactos, eso de la dictadura peruana es una pisada en falso, lo que, tratándose de un abogado defendiendo una causa, puede conducir a su cliente a un fallo en contra, en un sistema de justicia donde los de abajo debemos mostrar y demostrar de palabra, de intención y de hecho nuestra no culpabilidad. Dicho así se puede entender que el actual gobierno peruano es la dictadura que encarceló a la hija de Matilde Ladrón de Guevara, lo justo es que debiera señalar de qué dictadura habla, pues se refiere a una época concreta con un gobierno concreto, si no tiene el dato a mano, la salida pudiera ser decir una dictadura, pues en la historia de nuestros pueblos ha habido muchas y todas de sangrientos estilos. Nos habla de una luchadora incansable y lo hace en el momento en que acaba de morir, instante en que toda persona digna de un homenaje es mejor que cuando estaba viva, lo cual pudiera ser interpretado como un recurso fácil para afirmar su conclusión final y no como el verdadero y valedero homenaje y reconocimiento que Matilde merece.
Lo inaceptable es que “la gran chilena que acaba de dejarnos, Matilde Ladrón de Guevara,” sea comparada con el no gran chileno que aún no nos deja, y peor aún, la comparación es de una persona luchadora (persona concreta singular) con “la candidatura presidencial de la izquierda chilena” (figura etérea plural). Me queda la duda de si es una jugada de bocón, de persona muy habladora traicionada por sus propias palabras, si es un recurso de estilo o si es simplemente una forma de adornar algo que no es muy adornable y que, como la mona, aunque se vista de seda, siendo mona, mona queda. Por candidatura debo entender la acción de alguien de optar a un determinado puesto, y tratándose de Chile, debemos entender que esta candidatura no es posible si, en sí misma, no hay un conglomerado de gente diversa que la facilite. Para más, Contreras agrega que la candidatura es de la izquierda chilena, queriendo decirnos o intentando afirmar en nuestro cerebro la peregrina idea de que la izquierda toda es una sola y ésta, está con la candidatura de un sapo que lleva a su espalda un escorpion, la diferencia con la fábula es que este escorpión sabe nadar, sin renunciar a su naturaleza traidora y mortífera, seguirá nadando hasta la otra orilla.
Pero nuestro astuto leguleyo insiste en su intención de dejarnos en la cabeza alguna idea, a continuación dice: “la única con propuestas concretas, viables, transformadoras.” Sin duda suena bien, pero es falso y le traiciona en el revolucionario que debiera ser (entiendo que es miembro del Comité Central de Partido Comunista de Chile), a no ser que ya no sea revolucionario ni él ni su partido.
* Lo de propuestas concretas es simplemente un adorno, pues ninguna propuesta puede ser concreta en sí, es simplemente una manera de decir algo para que tenga mayor peso, las propuestas son siempre subjetivas, obedecen a posibilidades de hacerse realidad, pero no son en sí mismas una realidad, proponemos algo para decir esto queremos, así lo queremos, etc. esto indudablemente choca con los intereses de otros, que en el caso de Chile casi todos están en el poder.
Lo de viables es otro y peor adorno de retórica pura. Me pregunto si era joven allá por el 68 o si no escuchó hablar de seamos realistas, pidamos lo imposible o si no ha leído nunca esta frase. O quizá su manera de hacer política le haya impedido vincular alguna vez esta idea, de ser realista y luchar por lo imposible, al Che Guevara que la hizo suya en su vida y en su muerte. Lo que la mayoría de Chile necesita, simplemente no es viable en un régimen como el actual, entonces para que sus propuestas sean viables primero habrá que cambiar la constitución y quitarles el poder a los asesinos, a los banqueros, a los traficantes ideológicos que hoy lo detentan, Otra cosa es que en su mundo de socialdemocrata sea viable hacerle al sistema una que otra reforma para que los pobres no se mueran de hambre y trabajen mucho más y mejor, mientras la vida para los ricos transcurre en otra parte.
* Lo de transformadoras, otra palabra que no agrega mucho, pues en esencia toda acción humana es una intención de transformar lo existente. Quizá no sepa la rapidez con que el estómago humano renueva todos sus células ni que todo el cuerpo humano es otro cuerpo, aunque un poco más envejecido, en un promedio de cada diez años, esto es transformador y no lo vemos. Puede que no sepa que nadie se baña dos veces en el mismo río o quizá si lo sepa y nos quiere hacer creer que sirviendo de sapo que intenta salvar un escorpión podemos llegar a transformar la sociedad chilena en algo que no logro adivinar, pues hace rato que el partido, al cual el articulista que nos ocupa pertenece, no habla de lucha por o hacia el socalismo.
Sin embargo se mueve, dicen que dijo un condenado, que para salvar su vida se retractó de una verdad, hoy de valor universal. La frase final es de antología del lugar común o del vacío en el discurso: “ La izquierda que encabeza Jorge Arrate, candidato que recorre Chile sembrando las esperanzas del tiempo nuevo.” Al escribir la izquierda que encabeza, hace un acto de reconocimiento tácito de que existe otra izquierda: la que encabeza Navarro y otra que encabeza Vega y otra que encabeza Pamela Jiles y otra colectiva que llama activamente a votar nulo. No es un reconocimiento con nombre y apellido, es una verdad latente de que en Chile hay muchas izquierdas, tantas como egos y espíritu mesíanico o visión corta tienen algunos candidatos o como sentido de la responsabilidad social tienen otros que en este momento no figuran en el circo electoral, pero que están, lentos y seguros, aunando fuerzas y esfuerzos para saltar y/o asaltar la realidad. Despues de tantos años sembrando esperanzas del tiempo nuevo, cien, noventa, ochenta años, casi una eternidad y salvo el veranito de San Juan de La Unidad Popular, todavía seguir en lo mismo, me parece que hay que sembrar otra cosa, dejar de sembrar en las piedras o utilizar maquinaria pesada.
Si me guío por la cantidad de personas legalmente en edad de votar, tenemos cinco partidos o movimientos que no figuran en este retórico y excluyente Chile recorrido por el candidato de una “izquierda” sembrando eso intengible que no necesita ser sembrado, pues cada ser humano lo tiene en sí, salvo los que se suicidan o se resignan. Están aquellos que inscritos votan en blanco, todos los candidatos y partidos le valen hongo (1), los que votan nulo, casi lo mismo con una ligera diferencia, es todo el sistema el que merece rechazo (2), los que estando incritos no van a votar ni se molestan en justificar su inasistencia, lo cual es un rechazo total al circo (3), los que no votan pero justifican su no voto, tienen miedo a la multa o manifiestan alguna leve esperanza en el sistema (4), y los que desafiando todo, no se inscriben (5). Esta es la más amplia coalición sin líderes, son casi, casi el 50% de electorado potencial, Con esto quedamos en que recorrer Chile sin inscribir a los no inscritos, sin ganarse a los que votan nulo, blanco o no van a votar, se justifiquen o no, es que hemos dejado medio Chile fuera del juego o que hay medio Chile que no será tocado por un discurso salvador de los escorpiones que atacamos de palabra, pero llevamos a la espalda de hecho. Hay medio Chile invisible, pues estos no votantes están en todas partes y no están en ninguna.
La única manera de “sembrar esperanza” es otorgarles a la gente su codición de seres humanos con capacidad de decidir, este movimiento recién se echa a andar y no será visible hasta la próxima elección, sin sapos cargando escorpiones. Camino propio es el único camino.
Veamos tan solamente dos párrafos del señor Contreras, él nos dice:
“Los chilenos tenemos sapos y escorpiones también en casa, desde luego el primer chupa sangre, el candidato de la derecha. Los hay también quienes quieren llevarnos “a la modernidad” sobre la base de los supuestos éxitos de los gobiernos habidos en la transición. Como si el pueblo no conociera su propia realidad y no supiera de qué se trata esto de “llegar a la modernidad”. Hay quienes proponen construir futuro “todos juntos”, pinochetistas y demócratas, torturadores y torturados, las transnacionales y los trabajadores, la izquierda y la derecha. Todos revueltos.”
Hasta aquí vamos bien y me atrevo a decir que estoy en total acuerdo. Quizá si indagamos con nombres y apellidos quienes son los sapos y quienes los escorpiones pudiéramos estar en un ligero desacuerdo, pero eso sería harina de otro costal.
Lo que si me mueve a risa y a pena es la conclusión final del señor abogado:
“Pero afortunadamente hay también luchadores de visión clara y compromiso firme. Así fue toda su vida, por ejemplo, la gran chilena que acaba de dejarnos, Matilde Ladrón de Guevara. Si las generaciones más jóvenes no conocieron la profundidad de su poesía, sí conocieron la tenacidad y fuerza con la que libró el combate por la libertad de su hija prisionera de la dictadura peruana. Y está hoy la candidatura presidencial de la izquierda chilena, la única con propuestas concretas, viables, transformadoras. La izquierda que encabeza Jorge Arrate, candidato que recorre Chile sembrando las esperanzas del tiempo nuevo.”
Para ser exactos, eso de la dictadura peruana es una pisada en falso, lo que, tratándose de un abogado defendiendo una causa, puede conducir a su cliente a un fallo en contra, en un sistema de justicia donde los de abajo debemos mostrar y demostrar de palabra, de intención y de hecho nuestra no culpabilidad. Dicho así se puede entender que el actual gobierno peruano es la dictadura que encarceló a la hija de Matilde Ladrón de Guevara, lo justo es que debiera señalar de qué dictadura habla, pues se refiere a una época concreta con un gobierno concreto, si no tiene el dato a mano, la salida pudiera ser decir una dictadura, pues en la historia de nuestros pueblos ha habido muchas y todas de sangrientos estilos. Nos habla de una luchadora incansable y lo hace en el momento en que acaba de morir, instante en que toda persona digna de un homenaje es mejor que cuando estaba viva, lo cual pudiera ser interpretado como un recurso fácil para afirmar su conclusión final y no como el verdadero y valedero homenaje y reconocimiento que Matilde merece.
Lo inaceptable es que “la gran chilena que acaba de dejarnos, Matilde Ladrón de Guevara,” sea comparada con el no gran chileno que aún no nos deja, y peor aún, la comparación es de una persona luchadora (persona concreta singular) con “la candidatura presidencial de la izquierda chilena” (figura etérea plural). Me queda la duda de si es una jugada de bocón, de persona muy habladora traicionada por sus propias palabras, si es un recurso de estilo o si es simplemente una forma de adornar algo que no es muy adornable y que, como la mona, aunque se vista de seda, siendo mona, mona queda. Por candidatura debo entender la acción de alguien de optar a un determinado puesto, y tratándose de Chile, debemos entender que esta candidatura no es posible si, en sí misma, no hay un conglomerado de gente diversa que la facilite. Para más, Contreras agrega que la candidatura es de la izquierda chilena, queriendo decirnos o intentando afirmar en nuestro cerebro la peregrina idea de que la izquierda toda es una sola y ésta, está con la candidatura de un sapo que lleva a su espalda un escorpion, la diferencia con la fábula es que este escorpión sabe nadar, sin renunciar a su naturaleza traidora y mortífera, seguirá nadando hasta la otra orilla.
Pero nuestro astuto leguleyo insiste en su intención de dejarnos en la cabeza alguna idea, a continuación dice: “la única con propuestas concretas, viables, transformadoras.” Sin duda suena bien, pero es falso y le traiciona en el revolucionario que debiera ser (entiendo que es miembro del Comité Central de Partido Comunista de Chile), a no ser que ya no sea revolucionario ni él ni su partido.
* Lo de propuestas concretas es simplemente un adorno, pues ninguna propuesta puede ser concreta en sí, es simplemente una manera de decir algo para que tenga mayor peso, las propuestas son siempre subjetivas, obedecen a posibilidades de hacerse realidad, pero no son en sí mismas una realidad, proponemos algo para decir esto queremos, así lo queremos, etc. esto indudablemente choca con los intereses de otros, que en el caso de Chile casi todos están en el poder.
Lo de viables es otro y peor adorno de retórica pura. Me pregunto si era joven allá por el 68 o si no escuchó hablar de seamos realistas, pidamos lo imposible o si no ha leído nunca esta frase. O quizá su manera de hacer política le haya impedido vincular alguna vez esta idea, de ser realista y luchar por lo imposible, al Che Guevara que la hizo suya en su vida y en su muerte. Lo que la mayoría de Chile necesita, simplemente no es viable en un régimen como el actual, entonces para que sus propuestas sean viables primero habrá que cambiar la constitución y quitarles el poder a los asesinos, a los banqueros, a los traficantes ideológicos que hoy lo detentan, Otra cosa es que en su mundo de socialdemocrata sea viable hacerle al sistema una que otra reforma para que los pobres no se mueran de hambre y trabajen mucho más y mejor, mientras la vida para los ricos transcurre en otra parte.
* Lo de transformadoras, otra palabra que no agrega mucho, pues en esencia toda acción humana es una intención de transformar lo existente. Quizá no sepa la rapidez con que el estómago humano renueva todos sus células ni que todo el cuerpo humano es otro cuerpo, aunque un poco más envejecido, en un promedio de cada diez años, esto es transformador y no lo vemos. Puede que no sepa que nadie se baña dos veces en el mismo río o quizá si lo sepa y nos quiere hacer creer que sirviendo de sapo que intenta salvar un escorpión podemos llegar a transformar la sociedad chilena en algo que no logro adivinar, pues hace rato que el partido, al cual el articulista que nos ocupa pertenece, no habla de lucha por o hacia el socalismo.
Sin embargo se mueve, dicen que dijo un condenado, que para salvar su vida se retractó de una verdad, hoy de valor universal. La frase final es de antología del lugar común o del vacío en el discurso: “ La izquierda que encabeza Jorge Arrate, candidato que recorre Chile sembrando las esperanzas del tiempo nuevo.” Al escribir la izquierda que encabeza, hace un acto de reconocimiento tácito de que existe otra izquierda: la que encabeza Navarro y otra que encabeza Vega y otra que encabeza Pamela Jiles y otra colectiva que llama activamente a votar nulo. No es un reconocimiento con nombre y apellido, es una verdad latente de que en Chile hay muchas izquierdas, tantas como egos y espíritu mesíanico o visión corta tienen algunos candidatos o como sentido de la responsabilidad social tienen otros que en este momento no figuran en el circo electoral, pero que están, lentos y seguros, aunando fuerzas y esfuerzos para saltar y/o asaltar la realidad. Despues de tantos años sembrando esperanzas del tiempo nuevo, cien, noventa, ochenta años, casi una eternidad y salvo el veranito de San Juan de La Unidad Popular, todavía seguir en lo mismo, me parece que hay que sembrar otra cosa, dejar de sembrar en las piedras o utilizar maquinaria pesada.
Si me guío por la cantidad de personas legalmente en edad de votar, tenemos cinco partidos o movimientos que no figuran en este retórico y excluyente Chile recorrido por el candidato de una “izquierda” sembrando eso intengible que no necesita ser sembrado, pues cada ser humano lo tiene en sí, salvo los que se suicidan o se resignan. Están aquellos que inscritos votan en blanco, todos los candidatos y partidos le valen hongo (1), los que votan nulo, casi lo mismo con una ligera diferencia, es todo el sistema el que merece rechazo (2), los que estando incritos no van a votar ni se molestan en justificar su inasistencia, lo cual es un rechazo total al circo (3), los que no votan pero justifican su no voto, tienen miedo a la multa o manifiestan alguna leve esperanza en el sistema (4), y los que desafiando todo, no se inscriben (5). Esta es la más amplia coalición sin líderes, son casi, casi el 50% de electorado potencial, Con esto quedamos en que recorrer Chile sin inscribir a los no inscritos, sin ganarse a los que votan nulo, blanco o no van a votar, se justifiquen o no, es que hemos dejado medio Chile fuera del juego o que hay medio Chile que no será tocado por un discurso salvador de los escorpiones que atacamos de palabra, pero llevamos a la espalda de hecho. Hay medio Chile invisible, pues estos no votantes están en todas partes y no están en ninguna.
La única manera de “sembrar esperanza” es otorgarles a la gente su codición de seres humanos con capacidad de decidir, este movimiento recién se echa a andar y no será visible hasta la próxima elección, sin sapos cargando escorpiones. Camino propio es el único camino.
jueves, 27 de agosto de 2009
Jaime Mendoza Collío y el terrorismo de Estado
El asesinato del comunero mapuche Jaime Mendoza Collío, representa un nuevo nivel de la crisis política vigente en el país desde la consumación del golpe de estado que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973. El crimen del joven comunero, reitera el comportamiento histórico de la fuerza pública impregnada de principios y valores que dieron sustento a la dictadura de Augusto Pinochet y no de aquellos que deben prevalecer en un estado de Derecho. Esta afirmación queda demostrada con la actuación del alto mando institucional en la zona y su defensa irrestricta de la actuación del carabinero que disparó por la espalda al joven. Los altos oficiales insisten en que los efectivos policiales fueron emboscados y actuaron en legítima defensa. Por otra parte, aparece el ex Director General de Carabineros y actual presidente del Cuerpo de Generales de Carabineros en Retiro, Fernando Cordero, en una columna publicada por El Mercurio On Line, defendiendo la versión sobre una supuesta emboscada y precisa que Carabineros actuó en respuesta a una agresión tipificada como delito en el artículo 416 bis del Código de Justicia Militar. Luego asume la posibilidad de que la investigación judicial dirá la última palabra. Todo ello cuando ya existen pericias, abundantes testimonios y pruebas demostrativas de la comisión del homicidio a sangre fría. Enseguida expone un análisis político jurídico que empeora lo anterior. Explica que el derecho sería un instrumento de la política en los estados modernos, porque: “Así se garantiza la convivencia civilizada y evita el abuso del más fuerte consiguiendo la paz social que permite a cada uno lograr su mayor desarrollo espiritual y material. Es lo que llamamos bien común”. No es difícil concluir que Cordero Rusque habla desde su investidura pasada y presente, es por tanto un mensaje desde la institución, para interpelar a la comunidad nacional acerca de si acepta o no las reglas del juego establecidas, en aras de preservar la convivencia nacional tal como está.
El asesinato de Jaime Mendoza se suma a los de Alex Lemún, Matías Catrileo, Juan Lorenzo Collihuín, a manos de efectivos de Carabineros y a las muertes en sospechosas circunstancias de Jorge Suárez Marihuan, Julio Huentecura Llancalef y Johnny Cariqueo, entre otros.
A los asesinatos de comuneros y luchadores mapuches se suman los del estudiante Daniel Menco, el trabajador forestal Rodrigo Cisternas, y Talo Araya. Violencia desatada contra toda protesta o manifestación de descontento, como ocurrió durante la Revolución Pingüina, o en las movilizaciones de los pescadores artesanales, trabajadores forestales, trabajadores de las salmoneras, subcontratistas de Codelco, los defensores de Pascua Lama y cada vez que el pueblo se moviliza.
Después de 17 años de dictadura, durante los cuales las FF.AA. y de orden aplicaron el terrorismo de estado en forma ilimitada, no han cambiado en lo sustancial. Sólo se adaptaron a este nuevo escenario de gobiernos civiles mediante leves retoques cosméticos, pero los resultados de su actuación muestran la permanencia de los mismos principios doctrinarios, aún cuando no lleven el mismo nombre.
Lo determinante sigue siendo el carácter de clase de la fuerza pública, concebida para preservar el orden del sistema e impedir la irrupción de fuerzas sociales que pongan en riesgo la forma de propiedad y enriquecimiento de los grandes empresarios y grupos económicos.
Exigimos justicia para Jaime Mendoza Collío. Justicia para el pueblo mapuche. El más alto homenaje al weichafe caído será generar la más vasta movilización popular, hasta terminar con la actual Constitución y reemplazarla por una nueva carta fundamental que consagre los derechos de los pueblos y los trabajadores.
Será el triunfo de la rebeldía de millones lo que honrará la vida de los caídos. Será la unidad efectiva y la lucha resuelta para terminar con el sistema, el acto que encienda los hornos para forjar el futuro por el que lucharon Jaime Mendoza o Rodrigo Cisternas, Salvador Allende o Víctor Jara, Miguel Enríquez o Raúl Pellegrín.
Consejo Nacional de Comités Comunistas de Chile
Agosto 23 de 2009
El asesinato de Jaime Mendoza se suma a los de Alex Lemún, Matías Catrileo, Juan Lorenzo Collihuín, a manos de efectivos de Carabineros y a las muertes en sospechosas circunstancias de Jorge Suárez Marihuan, Julio Huentecura Llancalef y Johnny Cariqueo, entre otros.
A los asesinatos de comuneros y luchadores mapuches se suman los del estudiante Daniel Menco, el trabajador forestal Rodrigo Cisternas, y Talo Araya. Violencia desatada contra toda protesta o manifestación de descontento, como ocurrió durante la Revolución Pingüina, o en las movilizaciones de los pescadores artesanales, trabajadores forestales, trabajadores de las salmoneras, subcontratistas de Codelco, los defensores de Pascua Lama y cada vez que el pueblo se moviliza.
Después de 17 años de dictadura, durante los cuales las FF.AA. y de orden aplicaron el terrorismo de estado en forma ilimitada, no han cambiado en lo sustancial. Sólo se adaptaron a este nuevo escenario de gobiernos civiles mediante leves retoques cosméticos, pero los resultados de su actuación muestran la permanencia de los mismos principios doctrinarios, aún cuando no lleven el mismo nombre.
Lo determinante sigue siendo el carácter de clase de la fuerza pública, concebida para preservar el orden del sistema e impedir la irrupción de fuerzas sociales que pongan en riesgo la forma de propiedad y enriquecimiento de los grandes empresarios y grupos económicos.
Exigimos justicia para Jaime Mendoza Collío. Justicia para el pueblo mapuche. El más alto homenaje al weichafe caído será generar la más vasta movilización popular, hasta terminar con la actual Constitución y reemplazarla por una nueva carta fundamental que consagre los derechos de los pueblos y los trabajadores.
Será el triunfo de la rebeldía de millones lo que honrará la vida de los caídos. Será la unidad efectiva y la lucha resuelta para terminar con el sistema, el acto que encienda los hornos para forjar el futuro por el que lucharon Jaime Mendoza o Rodrigo Cisternas, Salvador Allende o Víctor Jara, Miguel Enríquez o Raúl Pellegrín.
Consejo Nacional de Comités Comunistas de Chile
Agosto 23 de 2009
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