lunes, 12 de abril de 2010

¡Basta ya!

La solidaridad después del terremoto, en sus primeros días, parecía ausente en la mayoría de los chilenos, el primer lunes después de la tragedia, en muchos centros de trabajo la jornada transcurrió como cualquier día laboral, la frialdad con que muchos miraban el sufrimiento ajeno solo podría ser síntoma de una sociedad en proceso de descomposición moral, tuvieron que pasar demasiadas horas para que solo con el anuncio de la teletón, este pueblo comenzara a movilizarse en ayuda de sus compatriotas, pero nuevamente, como en tantas otras ocasiones, una actividad que debía mantener un espíritu noble y limpio, lo trasformaron en un espectáculo farandulero, ensuciando con ello a los miles y millones de Chilenos que hicieron su aporte calladamente, sin aspavientos de ningún tipo.
Nuestro país sufre culturalmente la influencia de la ideología de los dueños del gran capital, donde la competencia, la envidia, el deseo de consumir a cualquier precio lo es todo. Los desastrosos contenidos educativos en donde las artes y la cultura ya no existen en la gran mayoría de las escuelas, sumando a esto, los antivalores con que nos bombardean a diario por la televisión, han hecho de muchos chilenos, seres individualistas, que ven el futuro con pesimismo y temor. En nuestra patria la cultura del “no estoy ni ahí” fue instalada desde los comienzos de la dictadura a sangre y fuego, reimpulsada por los gobiernos de la concertación a través de los medios de comunicación. Se trata ni más ni menos, de 37 años de incesante bombardeo, en un intento de degradar a nuestro pueblo. Ante este escenario, nuevamente como el ave fénix, surge redentora, nuestra gloriosa clase obrera, rompiendo con la claudicación, con el derrotismo, con la traición y la mentira, para erguirse en la vanguardia de nuestro pueblo, decenas de trabajadores, pertenecientes a los sindicatos de la zona del terremoto, liderados por el combativo Siteco y Agrosuper, han sacrificado sus horas de descanso para ir en ayuda de los pobladores de la VI Región, ayudando a demoler y a levantar nuevas viviendas, a trabajar con los niños, a recolectar alimentos y ropa, en fin a practicar verdaderamente la solidaridad de clase.
Mientras el país se debatía bajo los efectos del desastre, la derecha nos daba otro triste espectáculo, muestra de la suciedad y la podredumbre de los poderosos; Aprovechando el terremoto, pretendió darle el golpe de gracia a la derrotada Concertación, los personeros de derecha exigían la declaración de estado de sitio en las zonas afectadas, lo que dejaría con toda la autoridad a los militares, por sobre las autoridades civiles, junto con esto, soterradamente presionaban al gobierno, para que abandonara el poder anticipadamente y asumiera Piñera, dejando con esto a la Concertación tan desprestigiada, que no pudiera volver a ser un contendiente serio por mucho tiempo, asegurando con esto, la continuidad de la derecha, en las próximas elecciones.
Es decir la tragedia fue aprovechada para la realización de un golpe militar encubierto, ¿quien se atreve a cuestionar la presencia de la soldadesca en la calle? Por supuesto que ningún partido burgués o seudo revolucionario tiene el valor para hacerlo, pero nuestro deber hoy es el de denunciar, denunciar y organizar. ¿Qué pasara hoy con el heroico pueblo mapuche?, ¿qué pasara con las relaciones internacionales, puntualmente con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador?¿qué relación tendrá Chile con el criminal de Uribe?. En una entrevista a Piñera en el mercurio del día sábado 13 de marzo, no dudó en afirmar lo siguiente: “Quiero decirlo meridianamente claro, que en la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo, los que creemos en la libertad, en la democracia y en la paz no podemos mas que tomar cuartel y tomar posición”. En chile, el poder se encuentra en manos una bestia sedienta de ambición, la cual muy gustosa, dispondrá de nuestra juventud y economía en aventuras imperialistas. Por si fuera coincidencia, hoy el imperialismo mundial esta preocupado , la crisis financiera es solo el comienzo de una serie de convulsiones internacionales derivadas de la sobre producción y el alto endeudamiento de la población mundial y la incapacidad de la creación de nuevos mercados, de ahí que podemos afirmar que la asunción de Piñera al poder no es una casualidad, si no una necesidad del mercado para garantizar la estabilidad política en la región, aquí la concertación jugo su papel, la concertación y sus lacayos enquistados en los sindicatos y organismos sociales como por supuesto aquel partido que se decía ser el partido comunista de chile y hoy hasta piensa en cambiar su nombre, todos son cómplices de tener al fascismo en el poder, este es el resultado de las políticas de los acuerdos, de gobernar con la derecha que es sinónimo de gobernar para la derecha , por que en política no existen términos medios o se confluye en un proceso revolucionario o el fascismo cosecha de su siembra. De esta forma funciona el capitalismo y su seudodemocracia, de echo los que se hacían llamar vanguardia revolucionaria en estos 20 años no sembraron nada, en 20 años no a habido ninguna movilización en donde algún partido revolucionario haya tensado y volcado toda su capacidad en algún esfuerzo por llevar a cabo un proceso de acumulación de fuerza o organización ascendente con el objetivo de la toma del poder o por ultimo de golpear la mesa.
Este es el verdadero rostro del capitalismo tan salvaje y decadente como lo fue en su época el feudalismo y la colonia, en donde hombres y mujeres lucharon sin descanso, lucharon un día, lucharon años, lucharon toda la vida para que sus pueblos se liberaran de esas raíces viejas que detienen la historia y progreso de la humanidad, raíces que solo fueron destruidas bajo un proceso y un régimen revolucionario que fundo nuevas sociedades, las cuales estaban colmadas de nuevos modos de producción, los viejos regimenes quedaron impotente ante las necesidad de la nueva época, hoy bajo otras circunstancias el mundo y Chile se encuentra ante la disyuntiva de la barbarie o vida, nosotros a la vida y progreso le llamamos Socialismo.
Tenemos grandes tareas por delante que nos exigirán al máximo. Esto es la punta del iceberg, La patria sigue encarcelada y nuestro deber es liberarla. Debemos ser los continuadores de la gesta de Arauco, de la independencia, recojamos el legado de nuestros héroes del presente y del pasado, hombres y mujeres que lucharon contra enemigos monstruosos, la historia de Chile esta colmada de hermosa entrega, nuestro presente se debe a ellos, temple de verdaderos patriotas, por ellos, por nuestros hijos hoy nos queda un solo derecho: el derecho a la rebelión.

Comité Ejecutivo de los Consejos Comunistas

TODAS INSURRECTAS

A Camille Vardelle, resistiendo la violación patriarcal

En el medioevo los médicos y maestros de los gremios expulsaron a las mujeres del trabajo, el avance de la modernidad y sus capitales las retomó. Unos y otros las abusaron. Ellas siempre se rebelaron de manera autónoma, el 8 de marzo es una prueba más…

Siempre hemos estado en la lucha social y política, los 365 días del año y desde hace 25 siglos de Patriarcado -en comparación con unos 40 anteriores en que el patriarcado no fue globalizado y hubo algunas sociedades matrilineales y matrilocales- (1).

De beguinas a mano de obra barata
En la Europa medieval las beguinas, eran comunidades de mujeres solas, escapando de maridos agresores, rechazadas, niñas huyendo de casamientos pedófilos... Se unieron, vivieron juntas. No eran monjas. Se dedicaban a los textiles, la mueblería, la fabricación de alimentos, la medicina y otros oficios para sustentarse, pero cuando los gremios de artesanos se institucionalizaron, prohibieron a las mujeres ejercer oficios. Las beguinas finalmente fueron aniquiladas por la Santa Inquisición que las quemó en sus hogueras, donde se estima en 100 mil el número de víctimas, el 90%, mujeres(2). Ese “santo genocidio” fue contra la resistencia abierta de mujeres populares.

Dicen que entre los siglos 17 y 18 renace el mundo occidental, pero sólo para los hombres blancos. La Revolución Francesa guillotina a una revolucionaria por exigir derechos iguales y prohíbe los clubes de mujeres (3). En el siglo 19 la Comuna de París con feministas anarquistas entre sus líderes (4) es el respiro de un mes. El capital sigue su marcha y decide que necesita mano de obra más barata que la barata: mujeres, niñas y niños.

Marzo 1905: Huelga contra el acoso sexual
Uno de los fenómenos más específicos que viven las obreras es el acoso sexual, especialmente de capataces y patrones. En 1905, en Limoges (Francia), en el taller de pintura del empresario de porcelana, Haviland(5), las obreras denuncian a un capataz que les abusa, el patrón no quiere oír y ellas el 28 de marzo declaran la huelga, otros talleres adhieren. El 17 de abril, la patronal envía soldados que les disparan dejando varias heridas y asesinando a Camille Vardelle.
Creemos que si hubiera sido un varón el asesinado de seguro alguna cantata lo mencionaría, pero a Camille y a sus compañeras poco se las conoce.

Ni pasivas, ni reemplazos…
“Mujer, con fuego y con valor, ya estás aquí junto al trabajador” (6)… combativa oda, pero ignorante de que las mujeres que dieron origen al marzo revolucionario, estaban ya hacía unos siglos en la lucha, y como trabajadoras: obreras, socialistas y feministas.
Según el grupo de Historia de las Mujeres, de San Francisco -Women´s History Group- en noviembre de 1908, en Nueva York, 20 mil trabajadoras de la confección hicieron una huelga de 13 semanas. Hubo despidos y detenciones, pero consiguieron aumento de salario, reducción de la jornada laboral y derecho a sindicarse. Por eso, el 8 de Marzo de 1909 habrían celebrado en la calle y con ellas habrían participado sufragistas y feministas. Al año siguiente, 1910, en Copenhague, en el II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, Clara Zetkin y Kathy Duncker proponen el 8 de marzo como el día de las trabajadoras.

“¡Tened cuidado de las mujeres!”
Se cree que antes de 1911, el Día de la Mujer se festejaba en fechas distintas, pero siempre en marzo. Según la historiadora Ana Isabel Álvarez, las socialistas estadounidenses lo habrían celebrado desde 1908 para reivindicar el derecho a voto. Por otra parte, desde 1911, se comenzó a celebrar en Europa -Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza-, donde las mujeres exigían fin a la discriminación salarial, derecho a la formación profesional y a ejercer cargos públicos.

Para entender el carácter revolucionario del mes de marzo podemos remontarnos incluso al 9 de marzo de 1883, al mitin organizado por el sindicato de carpinteros donde Louise Michel, líder feminista y anarquista de la Comuna de París, improvisó con una falda negra atada al palo de una escoba la bandera anarca. Louise escribió: ¡Tened cuidado de las mujeres cuando se cansen de todo lo que las rodea y se levanten contra el viejo mundo… Aquel día un nuevo mundo comenzará!"(7).

De quema de brujas a quema de obreras
Mucho se habla de más de cien obreras textiles que murieron calcinadas en la Triangle Shirt Wais Company, en Nueva York. Se dice que la mayoría eran inmigrantes entre los 17 y 24 años. La fecha en que se ubica ese día fatal, varía, se habla del 8 de marzo de 1857, del 8 de marzo de 1908, del 25 de marzo de 1911 y del 27 de septiembre de 1909.
La historiadora norteamericana Mari Jo Buhle investigó ese crimen patronal y habla del 25 de marzo de 1911, día en que habrían muerto las mismas obreras que el año anterior habían protagonizado en EE.UU., la primera huelga exclusivamente de mujeres.

Rusas iniciaron la revolución
Las Naciones Unidas, que tratan de reciclar cada lucha que no pueden parar, recién en 1974 decretaron el Año Internacional de la Mujer y aprovecharon de “bendecir” el 8 de marzo. Pero no sólo eso, también se ocuparon de dar una versión que negó a las rusas feministas marxistas… En el año 1917 las rusas se amotinaron dando inicio al proceso insurreccional que conduciría ese mismo año a la revolución de octubre. Las revolucionarias salieron a las calles “desobedeciendo” a los hombres, un 8 de marzo -en nuestro calendario, pero un 23 de febrero en el calendario ruso-. Esas mujeres que luego elaboraron la legislación para las mujeres y exigieron la socialización del trabajo doméstico -que los soviet jamás cumplieron- dieron una fuerza mayor al marzo de las insurrectas del mundo. Alexandra Kollontai, feminista socialista, lo defendió ante sus compañeros que no querían un día de las mujeres(8). Es lamentable constatar que no sólo las instituciones de la burguesía como las N.U., si no nuestros compañeros, nos han negado más de tres veces.

En $hile 2010, salimos de las brasas y caímos en la hoguera –de la Concertación a Piñera-… ¿No será ya el momento de que varones y mujeres de movimientos sociales tan profundamente masculinos, pongan oído a las costureras feministas chilenas de 1908, totalmente vigentes?: “…Vosotros revolucionarios… ¿cómo no habéis pensado en que toda libertad será un fantasma mientras viva en esclavitud la mitad del género humano?"(9).

VICTORIA ALDUNATE MORALES, Memoria Feminista, feministas autónomas

1. SANAHUJA YLL, Mª ENCARNA. La cotidianidad en la prehistoria. La Vida y su sostenimiento. Ed. Icaria Antrazyt, Barcelona, España 2007.
2 y 5. MICHELE PERROT. Mi historia de las mujeres. Fondo de Cultura Económica 2008, Buenos Aires.
3. LINDA, KELLY. Las mujeres de la revolución francesa. Ed. B Argentina, Buenos Aires 2004.
6. “El pueblo unido” de Sergio Ortega.
4 y7. NIC MACLECLELL, COLECCIÓN “VIDAS REBELDES”. Louise Michel. Ed. Ocean Sur. Argentina 2006.
8. ALEJANDRA KOLLONTAI. El Día de la Mujer, escrito en 1913. Marxists Internet Archive, mayo de 2002.
9."La Palanca", 1 de mayo de 1908, Revista Mensual de la Asociación de Costureras, Chile.


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"La pequeñez separa, el aliento une, seamos amplias y grandes. No subestimemos cosas vitales por el sinfín de nimiedades que nos confrontan. Una verdadera concepción de la relación de los sexos no admitirá conquistadas y conquistadores, sólo sabe de una cosa: brindarse ilimitadamente para encontrase a sí misma más rica, más profunda. Sólo eso llenará el vacío y transformará la tragedia de la emancipación en alegría- ilimitada alegría.-".
Emma Goldmann

Terremoto en $hile: dolor de la gente de la tierra

Cuando tantas personas, abierta o solapadamente, rasgan vestiduras porque “los pobres” no son como ellas esperan que sean, porque saquean como la “gente decente jamás haría”… porque no tienen “valores”, porque los pobres y las empobrecidas deben seguir un modelo de pobreza complaciente con quienes les juzgan…
…Bueno en momentos como estos, prisioneros políticos mapuche, encarcelados por el gobierno concertacionista de Bachelet, calificados por la concertación de “delincuentes” por no responder a su política winka, en la cárcel de Angol y junto a comunidades mapuche de Temucuicui –Autónoma-, agrupadas en el Parlamento de Comunidades Autónomas de Mállelo y la Comunidad de Ranquilco, estarán realizando un Guillaimawun, es decir, una rogativa a la mapu para calmar su dolor y por ende el dolor de la gente*.
“Mala hierba”
Porque somos gente de la tierra, de la mapu. Ni sures ni nortes, ni fronteras ni patrias. Y el dolor no es cuestión de pasaportes ni territorios. Justamente por eso los pueblos de Bolivia hacen una campaña llamada “Chile y Haití necesitan de ti”, aunque este pueblo hoy enfrenta también algunas catástrofes, inundaciones, cientos de hermanos y hermanas damnificadas.
Y es que la pachamama –la mapu- sí está iracunda. Y también es cierto que razones le sobran. La tierra está viva y no es que sea un Dios castigador. Claro está que quienes tienen esa cultura católica metida en el cuerpo, -por más que renieguen- leen “castigos” por doquier, probablemente porque no pueden ver desde otro lado… o no quieren… ¡vaya a saber una, qué les pasará! La cuestión es que la tierra es un ser, y somos de ella, no ella de nosotras.
Es como la kiwicha –amaranto- a la soya. La destruye. Y no sólo los agricultores norteamericanos –que también son gente- sufren las consecuencias. No sólo los que tiran herbicidas o los que producen transgénicos, también bastantes personas que viven del comercio de la soya. Pero la kiwicha es “mala hierba”, no deja vivir a la soya. Eso es pachamama, mapu, iracunda. El clima cambia, el eje de la tierra se mueve, los días se acortan… Dañan a la mapu y le duele, y se resiste y se rebela –como nosotras- y nosotras en ella. Me gustan las “malas hierbas”, siempre he estado de su lado.

martes, 26 de enero de 2010

Ante el nuevo gobierno de derecha

Trabajadores y pueblo de Chile
A los marginados y verdaderamente excluidos

Con el resultado de la segunda vuelta y el retorno de la vieja derecha a La Moneda, se cierra una etapa de la vida política nacional. El fin del ciclo de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia marca el inicio de una nueva fase en la crisis general del país, amortiguada durante 20 años de cogobierno entre la vieja y nueva derecha.
Las causas del relevo en el mando de la nación, expresado en la derrota electoral de la derecha concertacionista, son responsabilidad absoluta del bloque de gobierno, que ha permanecido durante las últimas dos décadas al frente de la conducción del país tras la salida del dictador. A esas causas se sumó la deserción cómplice de la dirección del viejo partido comunista, sustentada en una parte de sus militantes divorciados de la matriz filosófica y moral construida por los fundadores del pensamiento y acción comunistas.
La Concertación negoció y pactó en secreto con el militarismo –uniformado y civil-, en las ocultas negociaciones propiciadas por los EE.UU. a mediado de los años 80, los acuerdos que culminaron con la salida pacífica de Pinochet desde La Moneda y el arribo de la nueva casta a la administración de la versión neoliberal del viejo sistema capitalista.
Fue la fórmula para contener la creciente rebeldía popular, que amenazaba con desbordar el marco impuesto a sangre y fuego por la dictadura y alcanzar un tipo de democracia superior, dominada por la participación de las fuerzas populares.
A partir de entonces, la Concertación traicionó y ocultó su propio programa, con el cual conquistó el enorme apoyo que la llevó a derrotar en las urnas a la dictadura. Desconoció sus compromisos con la ciudadanía, de terminar con el decreto ley de amnistía (auto amnistía) de 1978 e instauró el concepto de “justicia en la medida de lo posible”. No revisó las múltiples privatizaciones de empresas públicas realizadas por el régimen de facto, ni anuló las efectuadas en los últimos días de aquel, como consignaba su programa. Tardó más de una década en poner fin al rol tutelar del Consejo de Seguridad Nacional (CONSUSENA), dominado por las Fuerzas Armadas. Nunca se la jugó por terminar con la ley Reservada del Cobre, que entrega el 10% de las ventas del mineral a las instituciones de la Defensa Nacional, nunca realizó esfuerzos serios para terminar con el sistema electoral binominal y nunca intentó terminar con la Constitución de 1980 fraguada por la dictadura, la cual después de levísimas modificaciones, cuenta con la firma del ex presidente Ricardo Lagos, junto a la del dictador.
Pero además, el gobierno de Eduardo Frei R-T sepultó la investigación del millonario fraude conocido como los Pinocheques, que involucraba al dictador y su familia y luego –en misión finalizada por Ricardo Lagos-, rescató al tirano de manos de la justicia internacional que se disponía a procesarlo por crímenes de lesa humanidad, ante la esterilidad de los tribunales chilenos.
La Concertación, tras llegar al gobierno, se desvinculó de la movilización popular que la llevó a superar a la dictadura en la contienda política. Hizo creer que ya no era necesario continuar luchando para instaurar una democracia avanzada, que con ellos en el Ejecutivo estaba asegurada la construcción de un orden justo en todos los planos. Aplicó desde entonces un conjunto de medidas que generaban el efecto de avance político y social, en materias de salud, actividad cultural, Derechos Humanos, ámbito este último, en que existen unos 300 procesados por miles de crímenes cometidos -una ínfima porción de los autores y cómplices-, pero no han sido llevados ante la justicia los autores intelectuales, varios de los que hoy ocupan altos puestos en el Parlamento y se aprestan a ingresar a La Moneda, ni muchos de los autores materiales, cómplices y encubridores.
En el campo económico, donde luce sus mejores resultados, la Concertación privatizó más empresas públicas que la propia dictadura; entregó al capital transnacional el 70% del cobre y firmó un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos que deja el país atado de pies y manos frente a la maquinaria económica y financiera del imperio, lo que sólo se podría anular mediante la transformación de la Constitución.
Para los trabajadores se siguió aplicando en esencia el mismo Código Laboral urdido por el régimen dictatorial en beneficio de los grandes empresarios y grupos económicos, mentores de éste. Propició una creciente flexibilidad laboral, generando condiciones de inestabilidad y mala calidad en los empleos, como también un seguro de desempleo vergonzoso, bajo la justificación de que era preferible eso a no contar con nada. El movimiento sindical fue atomizado por las prácticas claudicantes de la CUT, transformada en departamento de gobierno para frenar el descontento creciente de los trabajadores, un verdadero amortiguador de la conflictividad surgida de los asalariados. Durante estos 20 años de gobiernos concertacionistas, la mayoría de los trabajadores no tiene derecho a negociación colectiva, derecho a huelga ni derecho a organizar sindicato.
La Concertación instauró una política de criminalización de la protesta social, que tiene su máxima expresión en la militarización del territorio mapuche, en la represión a los estudiantes secundarios y trabajadores subcontratados, así como en el sofocamiento violento de cada manifestación contra los abusos, exigencia de derechos consagrados incluso por Naciones Unidas o de luchas reivindicativas. Estas prácticas iniciadas desde el 11 de marzo de 1990 han causado la muerte de 50 personas a manos de integrantes de la fuerza pública y mantienen en prisión a otras 49, principalmente comuneros mapuches o ciudadanos ligados a esa causa.
La Concertación comenzó su alejamiento del pueblo desde el primer día de sus 20 años de gobierno. Trató de “reencantarlo” con medidas populistas y lo consiguió parcialmente en algunos momentos. Pero el que la derecha le haya arrebatado el gobierno, solamente con el 29% de los votos correspondientes a todos los chilenos en edad de sufragar, y que el candidato oficialista alcanzara el 27%, refleja una realidad más compleja y grave todavía. Existe un 44% de ciudadanos en edad de votar, compuesto por no inscritos, por quienes se abstienen y quienes votaron nulo o en blanco, como muestra de repudio o indiferencia, pero que en cualquier caso resta legitimidad a la elección de las autoridades del país.
Frente a la nueva etapa que se abre en la vida nacional, los Consejos de Comités Comunistas estamos llamados a perseverar en nuestros esfuerzos por construir, junto a todas las fuerzas revolucionarias y auténticamente progresistas, un verdadero proyecto alternativo para nuestro pueblo. No habrá democracia en Chile en tanto perdure la institucionalidad heredada de la dictadura y el sistema económico capitalista al que protege.
Para los comunistas de los consejos, el presente exige continuar organizándose y organizando al pueblo. Continuar estudiando y hacer conciencia entre los trabajadores sobre su enorme poder transformador.
Los comunistas, organizados en comités y consejos, nos rebelamos hace algunos años frente a la conducta obsecuente con los gobiernos de la Concertación sostenida por la dirección del viejo partido comunista, entregado hoy por completo al conglomerado oficialista que se desmorona.
Nos organizamos como oposición franca a la Concertación –la nueva derecha- y hoy asumimos esta nueva situación como la continuación de nuestra lucha en condiciones de recambio en el gobierno de turno conquistado por la derecha vieja. Este retroceso es consecuencia de lo pactado a mediado de los años 80 entre la Concertación naciente y el militarismo, como también de la complicidad de la cúpula de la vieja organización de los comunistas chilenos.
Para los Consejos Comunistas el mayor y principal deber radica en impulsar la rebelión de los trabajadores y todo el pueblo, para terminar definitivamente con la institucionalidad dictatorial todavía imperante. Es prioritario emprender en el marco de la más amplia unidad, la lucha por establecer un salario mínimo de $ 350.000, la derogación del artículo 161 del Código del Trabajo (despido por necesidad de la empresa), instaurar el pleno derecho a sindicalizarse, negociar colectivamente y ejercer la huelga cuando resulte necesario; defender la Educación Pública y convocar una Asamblea Constituyente Popular que elabore una nueva Carta Fundamental para nuestro país.
Durante la campaña presidencial, la Concertación fomentó el miedo al advenimiento de un gobierno de derecha. Los comunistas de los consejos, invocamos la indignación de los trabajadores y el pueblo contra el inaceptable juego político de los poderosos. Llamamos a convertir la indignación en rabia, conciencia, organización y lucha.

Con la Razón y la Fuerza, Venceremos

Consejo Nacional de Comités Comunistas

Enero 20 de 2010

viernes, 18 de diciembre de 2009

Anular y rebelarse

A los trabajadores de Chile, a la izquierda revolucionaria, a los auténticos Comunistas con y sin partido:

El resonante triunfo de la derecha en la contienda presidencial golpeó a la Concertación y sus aliados. Ahora todas las fuerzas en disputa se alinean y preparan las condiciones para lo que consideran una batalla decisiva. Pero los verdaderamente marginados y excluidos, los más explotados y perseguidos, poco o nada tienen que ver con el escenario actual. El 47% de las chilenas y chilenos en edad de votar no se inscribieron, no votaron o entregaron su voto en blanco o anulado, demostrando su desconfianza y repudio al sistema electoral impuesto por la dictadura.
El que todavía gravite una derecha pujante, a 19 años de la salida del dictador desde La Moneda, es resultado del pacto entre la Concertación y la cúpula político empresarial del militarismo, con el que el bloque oficialista vendió su alma a cambio de las cuotas de poder que ha ostentado los últimos 20 años. Cuotas de poder a cambio de mucha impunidad respecto a los violadores de los derechos humanos, a cambio de mantener las mismas Fuerzas Armadas que ejercieron la dictadura, con pequeñas modificaciones de estilo, pero sin cambio alguno en la esencia.
Cuotas de poder a cambio de desmovilizar al pueblo organizado que se alzaba contra el tirano. Cuotas de poder negociadas en reuniones efectuadas en Washington y en la embajada de EE.UU. en Chile, por algunos conspicuos personeros de la entonces naciente coalición oficialista, a mediados de los años ochenta. Cuotas de poder y posibilidades de lucro personal a cambio de cogobernar con los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales. Cuotas de poder a cambio de no tocar las leyes secretas de la dictadura. Cuotas de poder, a cambio de no terminar para siempre con la Constitución de 1980.
Por esos pactos secretos debieron rescatar al dictador de la justicia internacional y mantener la protección a centenares de autores directos, encubridores, cómplices y autores intelectuales de miles de crímenes de lesa humanidad. Han llevado a los trabajadores a las condiciones laborales imperantes a comienzos del siglo XX. Hoy la inmensa mayoría de quienes viven de un salario debe laborar un promedio de 12 horas diarias para acceder a un sueldo de subsistencia familiar. No se cumplen los convenios internacionales de protección, como el 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantizan el derecho a sindicalizarse libremente, a negociar colectivamente y a ejercer la huelga.
Los gobiernos de la Concertación profundizaron las privatizaciones, convirtiendo al país en un gigantesco mall. Todo se comercializa y tiene precio, entre otros la educación, la salud, la previsión.
No. Definitivamente esta realidad que se pudre no la crearon los pobres de Chile. No la crearon sus pueblos vilipendiados. No la creamos los ofendidos. Que ellos, los dueños del poder, se las arreglen solos para resolver sus diferendos. Mejor aún, que se vayan del poder y lo dejen en manos del soberano, el pueblo.
Por todo lo señalado, el Consejo Nacional de Comités Comunistas mantiene su llamado a votar nulo en segunda vuelta. El pueblo no es responsable de los pactos y juegos espurios entre los bloques y grupos de poder. Los trabajadores y pueblos de Chile deben, por su parte, organizarse y luchar en forma inmediata por la defensa de la Educación Pública, por la renacionalización de la minería del cobre y de los servicios básicos, por un salario mínimo de $350.000, por una Asamblea Constituyente que dé origen a una nueva Carta fundamental.
El resultado electoral del pasado domingo 13 de diciembre, ha consagrado el pacto que lapidó el proyecto político revolucionario erigido por Luis Emilio Recabarren a comienzos del siglo XX y entregó, atada de pies y manos, la organización que impulsó la Rebelión Popular de Masas contra la dictadura. Ya no es cuestión de nombre, ni de símbolos, es asunto de esencia y carácter, porque el resultado de la contienda electoral consolidó el mayor triunfo del sistema electoral binominal.
Con la incorporación de tres diputados representativos del viejo partido comunista, está claro que lejos de haber derrotado al sistema binominal y la exclusión, se confirmó todo lo contrario. La presencia en el parlamento de diputados identificados con esa organización, expresa el éxito del sistema que dicen combatir los elegidos. En los hechos, la vieja colectividad consolidó un proceso de integración al bloque oficialista y acepta a plenitud la institucionalidad vigente. Estos parlamentarios no podrán obrar como lo dijera Recabarren en su célebre texto: “Los representantes comunistas en el Parlamento”, escrito en abril de 1922, donde enuncia: “El objeto que nos lleva al Parlamento, a la Cámara de Diputados o al Senado, es única y exclusivamente conquistar una posición más para nuestra propaganda revolucionaria, antiparlamentaria, anticapitalista, y de ataque directo al estado burgués y a sus instituciones decrépitas.
Un representante comunista no va al Congreso a hacer política, a cooperar con los burgueses, a pedir empleos, a mendigar sueldos, o a intrigas entre pasillos.
El parlamentario comunista investido de la representación de un partido serio que encierra en sí las aspiraciones y la voluntad de las masas ya no sumisas; va a la Cámara a destruir, a despedazar con su crítica libre y severa, la dialéctica jesuítica y sofística, de los representantes burgueses; y a iluminar, con el resplandor de la doctrina comunista los problemas vitales que nos acosan.
El representante comunista en la Cámara, sigue siendo antiparlamentario, sigue combatiendo el parlamentarismo; y sus ideas en el Congreso, no difieren de las que expresara en vísperas de elecciones, y en su vida privada, ante sus electores”.
Nada de ello son y serán los parlamentarios del antiguo partido comunista. Especialmente cuando se redujo a la vieja organización a su más mínima expresión orgánica y capacidad para encabezar las luchas sociales por las demandas más sentidas de nuestro pueblo. Peor aún, cuando los trabajadores han sido testigo de como los dirigentes sindicales leales al aparato de dirección, bajaron la huelga de los subcontratistas de CODELCO, para no hacerle olitas al gobierno y no afectar el pacto con la Concertación. O con el más reciente paro de los trabajadores forestales, donde en doble instancia, la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales, presidida por un integrante del Comité Central de la colectividad, afiliado a la estadounidense AFL-CIO, primero bajó un paro y luego se abocó a descalificar a los trabajadores que lo retomaron por encima de la mesa en que negociaba la CNTF.
Carmona y Tellier resultaron electos por efecto del pacto con la Concertación (no así el compañero Hugo Gutiérrez, que triunfó a pesar de que desde la cúpula del aparato no recibió ayuda alguna), pero no lograron doblar en sus distritos. Para lograr su meta, junto al resto de la cuadrilla, liquidaron gradualmente la organización, en un proceso que comenzó a mediados de los años ochenta con medidas para desmovilizar al FPMR, el paulatino desarme y desarticulación de toda capacidad de lucha armada; pero además la instauración de una incondicional red de dirigentes sindicales que han sofocado todo atisbo de lucha en cada frente que les ha sido posible.
La presencia de ambos parlamentarios tuvo y tiene un elevado costo que no vacilaron en pagar y comprometen a toda la organización. Ahora ya no están excluidos en forma personal. Ahora cuentan con un lugar en el banquete. Los trabajadores y el pueblo, poco o nada pueden esperar de ellos.
Junto con eso, el viejo partido arriesga perder su legalidad pues no eligió 4 parlamentarios ni mantuvo el 5% de los votos, como lo exige el Servicio Electoral. Por eso intentan la leguleyada para no desaparecer, de inscribir un “Partido de los Trabajadores de Chile” y fusionarse con él.
Más que nunca ha quedado en evidencia la ruptura de la cúpula dirigente del viejo partido comunista con los principios fundacionales de la organización. Sólo pretenden conservar la marca para beneficio de sus operaciones, pero nada tienen que ver con la razón de ser de la organización comunista, que es hacer la revolución, terminar con el capitalismo, construir el socialismo y finalmente la sociedad sin clases del comunismo. Estas son las ideas por las que cayeron centenares de compatriotas, comunistas ejemplares, cuyos nombres son enarbolados por estos aprendices de mercaderes de la política para lograr mezquinas prebendas. O quizás para servir a un amo desconocido, pero fácil de adivinar.
Los comunistas seguimos de pie. Más comprometidos que nunca, organizados en Consejos y Comités. En esta naciente organización vive el apego a los principios, la lealtad incondicional al pueblo y los trabajadores, expresada en la Política de Rebelión Popular de Masas, que consideramos corresponde –actualizada de acuerdo al escenario vigente- al camino más decidido para la emancipación de los explotados. Aquí tienen su espacio los miles de compañeros que desencantados por la conducta vergonzante de la cúpula partidista y sus sirvientes, se han quedado a la orilla del camino. Sabemos que hay más grupos de comunistas reflexionando, dentro y fuera del mal llamado partido comunista dirigido por un grupo que hace años dejó de serlo. Todos ellos caben en los Comités Comunistas y sus Consejos. Con todos debemos construir este nuevo espacio de los Comunistas que aun sueñan, organizan y luchan para transformar profundamente nuestra patria. A todos estos Comunistas invitamos a unir voluntades y esfuerzos para caminar, junto a otros revolucionarios, en pos de levantar la alternativa de los pueblos y los trabajadores.
A 26 años del primer apagón nacional que iluminó la rebelión popular expresamos, más convencidos que nunca, que el único camino de liberación se abre junto al pueblo, confiando en él, entregándole el poder al soberano.
El único derecho que le queda al pueblo es el derecho a rebelarse frente a toda injusticia.
Unidad y lucha para transformar la patria.
¡Con la razón y la fuerza, venceremos!

Consejo Nacional de Comités Comunistas
Santiago, diciembre 14 de 2009.
A 26 años de la aparición pública del FPMR

miércoles, 7 de octubre de 2009

Reelecto Jorge Peña como presidente del SITECO


TRIUNFO DEL SINDICALISMO DE NUEVO TIPO

Con un amplio margen, que le otorgó las cuatro primeras mayorías, la lista encabezada por Jorge Peña Maturana en las elecciones del SITECO resultó triunfadora en las elecciones realizadas en Rancagua el lunes 5 y martes 6 de octubre.
Con el apoyo del Consejo Nacional de Comités Comunistas, orgánica en la que milita, y del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, el joven sindicalista (32 años) se impuso a la lista levantada por la dirección del PC, que pretendía sacarlo para imponer un sindicalismo políticamente dependiente y de bajo perfil. A eso se opuso Peña desde el gran conflicto de los trabajadores subcontratados del Cobre, que finalmente fue negociado por la cúpula del PC en pos de las negociaciones de cupos parlamentarios que han fructificado en la lista conjunta con la gobernante Concertación.
Junto a Peña fueron electos los dirigentes Viviana Abud (secretaria), Alvaro Guajardo (tesorero) y Andrés Leal (vicepresidente), quienes ocuparán los otros tres cargos de mayor importancia en el SITECO, mientras los tres electos de la otra lista, dos militantes PC y un independiente, debieron conformarse con los últimos cargos de directores, ante la lastimosa mirada de unos pocos dirigentes partidarios que acompañaron la elección y con la derrota estruendosa de su candidato a presidente, el militante PC Ulises Sepúlveda.

Las propuestas de los vencedores

Entre las propuestas presentadas la lista ganadora figuran las siguientes: “Queremos un sindicato unido, sin distinción por cuanto cotiza cada uno. Un sindicato fuerte y dispuesto a movilizarse por defender el trabajo de cada uno de sus socios.
Queremos un sindicato de clase, con objetivos claros, politizado pero independiente de los partidos políticos. Un sindicato que trabaje para toda la familia y que luche constantemente por hacer avanzar las demandas de los trabajadores.
Queremos un sindicato que sea ejemplo para el resto de los trabajadores de la región y del país”.
En el programa de trabajo se contempla: “Constituir un comité de vivienda, dependiente del Directorio, y que trabaje para buscar soluciones a esta necesidad de nuestros socios.
Desarrollar, a partir del próximo año, un Preuniversitario popular gratuito para los hijos de nuestros socios. Realizar un programa de alfabetización y reforzamiento educación.
Lograr establecer un convenio de salud dental que complemente lo otorgado por el seguro complementario de salud que ya tenemos. Mejorar el seguro complementario de salud.
Continuar defendiendo el trabajo de nuestros socios, oponiéndonos férreamente a los intentos de despidos. Conseguir reubicar a todos aquellos socios que se encuentran en situación de cesantía. Trabajar las negociaciones colectivas para conseguir aumento de los salarios. Luchar por asignaciones para viviendas, mejorar y aumentar las asignaciones de escolaridad, capacitaciones reales y efectivas de interés del trabajador, preocupación y desarrollo de una propuesta que mejore la seguridad de nuestros socios y de todos los trabajadores contratistas: no mas transbordos, mejoramiento de los EPP, revisión de los procedimientos de seguridad, campaña permanente de prevención de riesgos, sanciones reales y efectivas para las empresas que violan las normas de seguridad.
Plantearemos la disminución de la jornada de trabajo, a fin de otorgar mayor descanso y facilitar la contratación de más personal y reducir la cesantía que afecta a la región.
Nos proponemos construir un movimiento sindical, a nivel regional, que sea capaz de oponerse a los planes de reformas laborales dañinas para los trabajadores, como lo son la flexibilidad laboral, disminución o sustitución de la indemnización de los años de servicios, etc. Queremos ser parte de un referente popular de clase que le haga frente a todas las intenciones de menoscabar los derechos de los trabajadores en general”.
Con esta plataforma y la consecuencia de sus dirigentes, el SITECO continúa en la senda de construir un sindicalismo de nuevo tipo, sin dependencia política pero comprometido con las transformaciones de fondo que Chile necesita.

domingo, 20 de septiembre de 2009

En el Aniversario de la Patria

Luis E. Recabarren
El Trasandino, Los Andes 19/septiembre/1909


Todo un mundo de entusiamo y de alegrías se desencadena entre el pueblo en estas fechas que se llaman el aniversario de la independencia nacional. Entree la clase pobre que tambien rinde tributo y hasta el exeso en estos días, se arroja al charco de las fiestas hasta la última moneda que posee.
Nosotros que miramos las cosas dentro de la órbita de nuestra misión de periodistas y de educadores del pueblo, sentimos un profundo pesar cuando vemos a la clase trabajadora participar en una fiesta que no es la suya, y sentiralegrías por la llamada independencia nacional que ninguna libertad real ha traído al pueblo productor.
Se dice que esta fecha significa la emancipación de la opresión española que ejerció su tiranía en estos paíse sub-americanos durante tres siglos y que la revolución de 1810 dio al pueblo libertad y patria
Nosotros diferimos de este modo de pensar. Si la opresión española desapareció de esta tierra, no ha sucedido otra cosa que un cambio de opresión. La clase trabajadoravivió tres siglos sometida a la esclavitud de la tiranía española, y cuando en Chile sonó lo que se llamó la hora de la libertad y de la emancipación, esa libertad y esa emancipación que conquistó el pueblo-soldado en 1810, sólo fue para la clase burguesa y adinerada, pero en ningún caso lo fue para el pueblo que continuó siendo esclavo de la nueva clase que se erigía en gobierno en Chile.
Desde esa fecha, antes y hoy, el pueblo carece de libertades y de garantías. El pueblo no es otra que un simple paria. Hoy día, a los 99 años después de la llamada emancipación, el pueblo chileno, es decir, la masa del proletariado productor, no disfruta de mayores garantías ni libertades que aquellas que actualmente existen en la misma llamada madre patria.
Tan miserable y esclavo vive hoy el pueblo chileno como el pueblo español, Y si se quiere entre la clase trabajadora de España hay más educación, más cultura, más conciencia y más capacidad que entre la clase trabajadora de Chile.
¿Qué es, pues, lo que hemos ganado con la llamada independencia nacional?
¿Acaso el pueblo de Chile no es ametrallado, asesinado, encarcelado y perseguido cuando pretende hacer uso de sus derechos constitucionales?
La tiranía burguesa española, ¿no es idéntica a la tiranía burguesa chilena?
¿Qué es, pues, lo que el pueblo celebra en esta fecha?
El pueblo, en realidad, nada tiene que celebrar. El pueblo es arrastrado, en esta época a prestar su concurso exhibiendo durante una semana toda su desnuda miseria moral y material presentándose andrajoso o poco menos, en un lamentable estado de embriaguez que revela el grado de cultura que ha alcanzado en un siglo de vida libre e independiente durante el cual la clase escogida que nos gobierna se enorgullese, sin duda, de ser la protectora y educadora de un pueblo que no puede ser orgullo de ninguna sociedad que realmente sea culta.
En una palabra, en Chile tenemos un pueblo tan atrasado y grosero, como la misma burguesia que lo gobierna, que no se diferencia sino en el barniz de hipocresía con que se encubre.
La verdadera emancipación del pueblo no ha sonado aún, ni sonará hasta tanto el pueblo mismo se eduque, se organice y se emancipe de la tiranía burguesa y capitalista que hoy lo oprime social, política y economicamente, como lo ha oprimido toda la vida.
Pueblo: si quereis tener verdadera emancipación, rompe primero las cadenas de tus vicios, edúcate, organízate y haz la administración de tus intereses directamente y sólo entonces serás libre.