lunes, 28 de julio de 2008

ELECCIONES MUNICIPALES Y CONSTRUCCIÓN DE HEGEMONÍA SOCIAL POPULAR


El capitalismo ha generado nuevas formas de trabajo y la burguesía que lo sustenta, distintas formas de dominación, haciendo del potencial sentido liberador del trabajo la infelicidad del pueblo.

Las formas de trabajo en el reino de la mercancía acentúan en éste el contenido alienante del mismo. Sus prácticas de trabajo precario, transitorio, flexibilizado, sin horario, sin días festivos ni vacaciones; sin previsión; sumado todo esto al salto tecnológico, aumenta la productividad, disminuyendo la necesidad de horas de trabajo humano que debieran ser destinadas a la cultura, el arte, la recreación, si existiera una justa distribución de los beneficios que produce.

Sin embargo, como los beneficios del modo de producción son destinados a la apropiación individual, concentrando la riqueza que genera en cada vez menos manos, el sistema obliga a mantener y aumentar la sobreexplotación de los trabajadores mientras aumenta el desempleo sin beneficios ni protección social.

La exclusión por etnia, género, cultura e identidad y el trato discriminatorio a los inmigrantes, en todo el mundo, son también nuevas formas de opresión y dominación múltiple que la burguesía emplea para mantener el actual estado de cosas.

Todas estas variables determinan el surgimiento de movimientos sociales que luchan por sus derechos, constituyéndose en un nuevo sujeto social, que viene a sumarse al sujeto clasista proletario fabril histórico; enriqueciendo el contenido multifacético de la lucha y la estructura de clases, ampliando el concepto de proletario, incluyendo a los asalariados no productivos, a los profesionales e integrando las luchas sociales movimientístas al concepto de sujeto liberador de la humanidad.

El socialismo en el siglo XXI será el resultado de un concepto más amplio de lucha de clases en la que los movimientos sociales incorporarán un sentido clasista a sus demandas y en el que los partidos de izquierda deberán mantener firme su identidad y propósito político de construcción de la alternativa socialista.

LA COMUNA

En este contexto, la comuna, primera frontera de la estructura político-administrativa de la dominación, ha de ocupar un importante papel como espacio de articulación de las fuerzas sociales y políticas que dan pie, desde la base, a formas de participación para arrebatar el poder a las cúpulas, construyendo una nueva forma de gobernabilidad, descentralizada y con un profundo sentido de país.

La gran burguesía, en tanto, puja por mantener inalterada la dominación político administrativa-burocrática comunal autoritaria y centralizada, centrada en la autoridad unipersonal en desmedro de las estructuras colegiadas de gobierno, que solo tienen un sentido decorativo.

Un análisis marxista exige conocer, las características de la estructura y funcionamiento de las municipalidades y apreciar las contradicciones que permitan formular la alternativa democrática.

La dictadura primero y la Concertación después, con la “municipalización” de la educación, la salud, la recolección de residuos domiciliarios y otros servicios, han acentuado la gravitación del municipio como primer muro de control, disciplinamiento y contención del pueblo.

Han ampliando las facultades de los Alcaldes, restando atribuciones a los Concejales e intentando disciplinar las organizaciones sociales convirtiéndolas, únicamente, en clientes que actúan como correas transportadoras y simples ejecutoras de sus políticas.

Los ideólogos del sistema no consideran la existencia de los Consejos Económicos y Sociales Comunales (CESCO) como una instancia desde donde el pueblo elabore políticas, fiscalice o sancione el futuro de la comuna. Solo tienen una función consultiva que los convierte en un ente decorativo que mantiene el poder en la autoridad, lo que ha llevado a que casi ningún Cesco, en la realidad, funcione de verdad.

Los Fondos “Concursables” no son tales. No contribuyen a desarrollar democracia en la base ni unidad entre las organizaciones sociales. Diputados, Alcaldes y Concejales, los usan para comprar o pagar favores políticos. La “seguridad ciudadana”, integrada e infiltrada por ex agentes de la dictadura y ahora de la ANI, son servicios de información y control social al servicio del sistema dominante.

El gobierno a través de las Corporaciones de Derecho Privado que administran la salud y la educación municipalizada y también a través de las direcciones municipales que siguen entregando los mismos servicios, han ido deslindando la responsabilidad del estado sobre estos derechos esenciales. En el caso de la salud, al comprar servicios en clínicas y hospitales privados están debilitando la salud pública e introduciendo elementos de corrupción al inducir que personal de los consultorios ofrezcan atención en la salud privada. En el caso de la educación, ella no esta orientada a alcanzar excelencia sino mas bien a producir mano de obra no calificada. Su deficiente calidad acentúa su desprestigio y la brecha social, al no garantizar el Estado, la excelencia que debe al entregar este derecho al pueblo.

El rediseñó autoritario de los municipios iniciado por la dictadura y perfeccionado por la Concertación ha transparentado el hecho de que el estado, en todos sus niveles, es un instrumento de dominación que no persigue ni el bien común ni el aumento de la calidad de vida de los habitantes, sino que busca desvincular al estado, en su nivel central, de las presiones sociales y políticas del pueblo. Todo esto evidencia que es, en el gobierno local, en donde existe el germen potencial de la destrucción de todo el sistema de dominación capitalista en su actual fase de desarrollo, de globalización neoliberal.

HEGEMONIA POPULAR

En nuestro continente, hace algunos años, viene madurando un concepto de construcción de hegemonía desde la base impulsado por movimientos sociales con sentido clasista en alianza con algunos partidos políticos de izquierda, enunciando un salto de calidad en la construcción de la democracia, incubando las fuerzas que permitan avanzar hacia la construcción del Gobierno de todo el Pueblo, llenando el vacío de Poder Popular que contiene la visión reduccionista de algunos partido políticos, respecto de otros sujetos sociales, como sujeto de los cambios, que impidió durante las pasada experiencias, que se enriqueciera la construcción del socialismo. Experiencias todas, que debemos tener en cuenta en la formulación de la alternativa al neoliberalismo.

El trabajo político electoral, en la esfera de los gobiernos locales, puede facilitar el desarrollo del factor subjetivo a condición de que se oriente en el sentido de impulsar el desarrollo de un movimiento social y político de carácter popular que se proponga democratizar el poder político desde la base, construyendo primero gobiernos comunales avanzados, donde el pueblo organizado vaya adquiriendo experiencia, abriendo paso al devenir, participando de la elaboración, discusión y ejecución con contraloría social de los Planes de Desarrollo, Presupuestos Comunales y Planes Reguladores e impulsando planes productivos, empresas autogestionadas y el cooperativismo, de manera de avanzar hacia la construcción de una democracia superior, como parte de un proceso de cambios de las relaciones de poder.

Este proceso, al inicio, deberá pugnar por equilibrar el proceso de toma de decisiones entre los organismos del Estado y el pueblo organizado, debatiendo todo lo que se pueda debatir, en asambleas sociales, irguiéndose el pueblo en constructor de la nueva institucionalidad, desde los sindicatos, las poblaciones, las universidades, los colegios profesionales, la enseñanza media, los trabajadores de la cultura y el arte, más los medianos y pequeños productores, tanto de la ciudad como del campo.

Solo así se podrá ir; quitando poder a las elites gobernantes; experiencia iniciada en los Foros y Cumbres sociales de los Pueblos y con la construcción del bloque de integración continental impulsada por Cuba y Venezuela que ayuda a cimentar alianzas sociales y políticas progresistas contribuyendo a romper las trancas que impiden que se alce, en Chile, un movimiento social y político popular encabezado por los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.

Resulta imprescindible derribar la barrera de contención sicológica del culto a la institucionalidad vigente de manera de obtener como resultado el que los sectores sanos y progresistas que componen la Concertación la abandonen; situación que puede potenciar una nueva correlación de fuerzas hacia la democracia y fundamentalmente hacia la izquierda. Esto sin embargo, no puede cegarnos ante la necesidad urgente de recomponer los lazos con aquellos sectores sociales desilusionados de la política en general y que ven hoy, en cualquier intento de participación en el sistema, una abierta traición a los principios de lo que ellos entienden por izquierda. Ellos son nuestros aliados naturales y sin ellos no será posible reconstruir la unidad de toda la izquierda tan necesaria y urgente.

La vida política nacional, en estos días, esta cruzada por las elecciones de Alcaldes y Concejales; urge avanzar en la elaboración de una Plataforma Estratégica y de una táctica que se proyecte hacia la construcción de la alternativa para el socialismo en el siglo XXI.

UN PACTO DE RENUNCIAS

En éste contexto el Acuerdo por Omisión impulsado por la Comisión Política para elegir algunos Alcaldes de la izquierda, ha puesto una controversia respecto de qué se considera crucial para avanzar, si privilegiar la formación de una correlación de fuerzas sociales y políticas para la construcción de la mayoría nacional por la alternativa al capitalismo, sin desestimar la reforma electoral, o sólo ubicar el mayor esfuerzo en el termino del sistema binominal para obtener algunos diputados entrando en acuerdos con sectores de centro para “castigar” a la derecha llamando, como escribe Juan A. Lagos, (publicado en El Siglo de 25/05/07 en que hace referencias a conceptos tácticos del leninismo) a “renunciar al conjunto de la demanda para sostener algunas que permitan producir una transformación”.

Creemos que esta actitud constituye una renuncia que implica vaciar de contenidos revolucionarios nuestra política, provocando sólo que se mantenga como horizonte el capitalismo.

Frente a esto se hace necesario recordar que Luis E. Recabarren no fue electo diputado por renunciar a sus postulados, como tampoco los movimientos sociales y políticos que están en los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, por colaborar con gobiernos de centro que administran las políticas del imperio.

Si el trabajo político y electoral, se orientara en cambio, de manera firme y decidida, en función de privilegiar la construcción de la alternativa mediante la organización, movilización y lucha del pueblo. Si decidiéramos no ignorar que las capacidades orgánicas y de lucha del pueblo y sus Partidos se potencian en la acción. Si asumiéramos, por tanto, que renunciar al conjunto de los postulados no es lo que nos llevará a la construcción de la alternativa de izquierda y que estaremos actuando con audacia y consecuencia si los mantenemos firmes, especialmente cuando los efectos de la crisis del sistema empujan al alza el descontento y las luchas del pueblo, entenderemos que sus movilizaciones no ponen en riesgo los avances; sino al revés, impiden al gran empresariado, las transnacionales, los derechistas con y sin uniforme, de dentro y fuera del gobierno, fortalecer sus posiciones, como lo han venido demostrando los forestales, los trabajadores del cobre, los pescadores artesanales, los temporeros, los mapuches, los estudiantes y profesores.

Es un error político grave, el hecho que en medio de protestas, paros, movilizaciones y huelgas se señale que votando y llamando a votar por candidatos del gobierno sin más objetivos ni exigencia que algunas alcaldías para la izquierda se crearan mejores condiciones para construir la mayoría nacional alternativa de izquierda.

Esta tesis puede restar Alcaldías a la UDI y R. Nacional, y detener por algún tiempo la llegada al gobierno de la derecha, pero mantendrá las mismas alcaldías en manos de sectores de la Concertación tan partidarias del modelo como los primeros. El ala derechista de la Concertación podrá imponer así sus candidatos, potenciándose un sector tan aliado de las transnacionales y del gran empresariado que saquean las riquezas del país y explota al pueblo, como la derecha más tradicional.

Éste camino que sustenta una mayoría de la Comisión Política nos debilita como partido, confunde a nuestros amigos y simpatizantes y puede llevarnos hacia un descalabro político. Sobretodo cuando se ha ido en busca de un pacto por omisión en actitud de súplica y no poniendo toda la fuerza de nuestros mejores candidatos sobre la mesa. Este no es el camino que debemos “seguir con intensidad y no soltarlo por nada del mundo”, como lo plantea el compañero J. A. Lagos porque constituye un camino destinado al fracaso y que tiene su origen en la predominante cultura de la derrota que aun es mayoría en determinados sectores del partido.

¿Cómo recibirán este llamado del CC del partido, los profesores, trabajadores y estudiantes que protestan por mejores condiciones; que son traicionados por el gobierno con supuestas mesas de diálogo que nunca llegan a buen puerto; que luchan contra la LGE y contra la privatización de la salud. Como recibirán este llamado todos quienes luchan contra las políticas del gobierno que les reprime, criminalizando la protesta social y el descontento?

El camino sin renuncios para hacer avanzar la acción política de las fuerzas progresista en la coyuntura debe tener muy en cuenta la maduración del descontento popular expresado en los niveles de organización y lucha y en las evidentes divergencias que éstas provocan y pueden profundizaran en la Concertación.

El descontento que provocan las alzas de precios en los alimentos y combustibles, los bajos sueldos, el abuso sistemático, la corrupción, la creciente necesidad de terminar con la constitución pinochetista, la ausencia de democracia, de participación y control social en los municipios nos obligan a pensar en la necesidad de un desplazamiento del cuadro político a la izquierda y no en uno de nosotros hacia la derecha.

Esto implica que cualquier pacto o acuerdo por omisión, debe considerar una plataforma de gobierno municipal en donde se privilegien formas y contenidos democráticos que se proyecten hacia las elecciones parlamentarias y presidenciales, teniendo como aspecto central, un concepto de municipio democrático avanzado, que privilegie el protagonismo de las organizaciones sociales populares en la participación y control de la gestión municipal a través de un Concejo Social y Político Municipal que aproxime al mundo social y político a sus autoridades municipales para, de conjunto, debatir sobre la comuna que queremos; compromiso que debiera ser suscrito de cara al pueblo en cada comuna.

Lo contrario será seguir con más de lo mismo. Transformando el voto en una trampa para quienes exigimos cambios. ¿U otra vez nos vendrán con el cuento del voto útil ahora para quitarle alcaldes a la derecha que está fuera del gobierno?

El vaciamiento de contenidos transformadores, la ausencia de una alternativa progresista puede llevar a que el pueblo que espera cambios se refugie en alternativas dentro del mismo sistema como lo esta evidenciando el hecho que frente a la crisis, una parte importante del pueblo esta mirando hacia el candidato de la derecha, Sebastián Piñera.

Lo mismo ocurrió en Francia y después en Italia, donde también la dirigencia del P. C. llevó a sus bases hacia la renuncia a su programa de transformación social y política con el propósito de ganar espacios para cogobernar con una centro izquierda que se venía debilitando ante su incapacidad y su falta de voluntad de generar mayores avances hacia la superación del capitalismo, provocando que el Partido perdiera su identidad y el apoyo popular que históricamente había tenido; facilitando a la derecha en Francia y a los neofascistas en Italia llegar al gobierno para deslindar toda su responsabilidad sobre la crisis económica y social del mundo con sendas políticas de criminalización de los movimientos sociales y de los inmigrantes en sus países, mientras destruyen lo poco y nada que va quedando de lo que fueran los estado de bienestar social que caracterizando a la Europa del siglo XX. Y lo que es peor aún, con un PC desprestigiado, reducido a la nada, sin la capacidad de levantar con el pueblo una alternativa de izquierda, que ahora los más consecuentes tratan de reconstruir en Europa.

Un programa de Gobierno Comunal democrático, con o sin pactos o acuerdos de cualquier tipo, debe considerar como principal componente la comunidad organizada. Sin embargo la organización que dé estructura orgánica al mundo popular no ha de formar parte del aparato administrativo-burocrático del municipio, pero debe ser su contraparte fundamental. Su espacio de desarrollo y funcionamiento no esta en ese ámbito. Este radica en los sindicatos, en las poblaciones y sus organizaciones, en las universidades, liceos, colegios profesionales, pequeños y medianos productores del campo y la ciudad.

El rol articulador de la hegemonía social popular lo puede desempeñar un Coordinador Social Comunal u otro organismo similar. Allí puede anidar el germen del Poder Popular, del Contra Poder a la democracia de la gran burguesía y del capital transnacional, proponiéndose romper el culto a la institucionalidad vigente, haciendo de estas instancias las calderas del intelectual colectivo popular. Donde el pueblo organizado, sindicatos al frente, se reúnan con los partidos políticos y autoridades, discutiendo, elaborando políticas para la comuna, para el país que queremos, para todos y todas. Donde se construya una seguridad barrial organizada y ejercida por la comunidad, no para reprimir sino para proteger.

Sólo entonces estaremos construyendo hegemonía social que abra los causes a la cultura de la solidaridad, de la unidad y lucha con identidad nacional, desde cada comuna, dando estructura a la alternativa con visión de país.

jueves, 12 de junio de 2008

A recuperar el Partido

El pacto por omisión fraguado entre la comisión política de nuestro partido y la Concertación, con la venia de la derecha más liberal, ya es un hecho. Entre filtraciones, trascendidos y declaraciones oficiales de lado y lado, ya está claro que los comunistas nos omitiremos en las próximas elecciones municipales en comunas como Santiago y La Florida, entre varias otras, y el oficialismo lo hará supuestamente en otras de nuestro, también supuesto, interés. Decimos supuesto porque, desde que se iniciaron las negociaciones, las bases del partido no han sido consultadas seriamente. Con el argumento reiterado de que se ha consultado la opinión al partido, las resoluciones se han adoptado entre cuatro paredes, porque se considera inviable hacer opinar al conjunto de los comunistas sobre un tema “que requiere respuestas rápidas” y que los negociadores demuestren que tienen poder para negociar. Bajo esta modalidad, se repiten las prácticas antidemocráticas que tanto daño han causado al partido, atrapado en el más añejo estilo, ni siquiera estalinista, sino más parecido al de pandilleros de los años 30 y 40 del siglo pasado.

Un pacto electoral no tiene por qué ser obligatoriamente malo. Dependerá de las condiciones en que surge y se realiza y de lo que las partes negocien, a condición de que los revolucionarios (palabra bien dejada de lado por nuestros dirigentes), estén posicionados sólidamente entre las masas y esa negociación las beneficie a estas finalmente, en la perspectiva de sus metas históricas transformadoras, como también en el corto plazo. Que el pacto beneficie su política transformadora y no postergue sus aspiraciones de cambio. Pero en el actual pacto por omisión están presentes diversos factores que apuntan totalmente en sentido contrario. Todo indica que se trata de una forma más de cooptación. Un nuevo acuerdo para acercar más al partido a la Concertación y alejarlo de las grandes peleas que pueden llevar a los cambios radicales que necesita el país.

¿Quién se beneficia?

Los reveses sufridos por los impulsores del maquillaje del sistema electoral binominal genera un escenario propicio para profundizar en el debate del partido y de la izquierda. Las escasas modificaciones al sistema electoral que se podrían obtener, no ofrecen la perspectiva de avanzar seriamente a la democratización de la institucionalidad del país. El retoque cosmético que se logrará, si es que se abren paso los intentos reformadores, sólo permitirá la llegada de un par de parlamentarios comunistas a la Cámara de Diputados. Y aún cuando fueran algunos más ¿qué obtendrá el movimiento popular de ello?. Si es que la disposición de los futuros parlamentarios fuera ponerse a la cabeza de las mayores batallas por la democratización del país, se podría justificar en parte. Pero ¿Qué podrá hacer la pequeña bancada de los “incluidos”?. Aparte de hacer presente todas las protestas que se les pase por la mente y las que pueda sugerir mucha gente: nada más. El peso de tan pequeña representación no influirá de manera significativa. El arribo de parlamentarios comunistas, si los hubiera, aportaría a construir una imagen de país reconciliado, de una sociedad que por fin se ha reencontrado. La chilena, será una democracia ya prácticamente madura. Si hasta los comunistas estarán en el parlamento. Entonces tendrán alcaldes, concejales, parlamentarios, periódico, radio, etc. Es decir, un ejemplo de democracia. Y cuando los parlamentarios comunistas juren la Constitución de 1980, maquillada y firmada por Ricardo Lagos Escobar, estarán jurando por una Carta Fundamental de un país en que todavía hay leyes secretas heredadas de la dictadura, además de la existencia de enclaves de poder dictatoriales. Pero con los comunistas en el Parlamento, contribuiremos a limpiar la imagen país que beneficia a la Concertación, el mejor administrador que ha tenido el modelo neoliberal en Chile. Si la derecha no podría haberlo hecho mejor en estos 18 años. Baste recordar la carta del diputado Sergio Aguiló, difundida hace unos años, en la que identifica a la Concertación como la nueva derecha.

El desgaste que producen casi dos décadas en el gobierno, ha debilitado al bloque oficialista y por todas partes se abre fisuras. Como ayer, hoy les une fundamentalmente el interés supremo de no perder las granjerías de que gozan. Los sueldos y sobre sueldos, las posibilidades de asegurarse condiciones económicas óptimas, bastante más allá de un “buen pasar”. La participación de negociados que no “excluyen” a nadie, sino que son democráticamente transversales. El goce de las cuotas de poder que ostentan y los privilegios que otorgan, les hace concebir cualquier fórmula que les permita conservar todo aquello. Es allí donde entra nuestro partido, como un balón de oxígeno para proporcionar auxilio a la Concertación.

Un paso estratégico

Las contiendas sociales que se registran a nivel de trabajadores, estudiantes, pobladores y cesantes, sólo son respaldadas por la dirección de nuestro partido en la medida que permiten ejercer presión para lograr los acuerdos que garanticen un resultado favorable en la reforma del binominal. Aferrados en forma desesperada a la oportunidad de que alguno de nuestros dirigentes máximos alcance la “dignidad parlamentaria”, harto cuestionable en el Chile de las coimas, tráfico de influencias y corrupción a granel.

Este nuevo paso táctico que constituye el pacto por omisión, ya es más que eso. El compañero Oscar Azócar se encargó de dejarlo claro durante la constitución del recientemente creado Comité Regional Norte. Allí informó a los participantes de la conferencia regional, que lo que se establece con la concertación es una alianza y que por tanto, los compromisos que encierra deberán ser acatados y cumplidos por el conjunto del partido, que debería incluso trabajar por las candidaturas concertacionistas allí donde se acuerde hacerlo.

La proverbial disciplina que nos caracterizó a los comunistas en otros tiempos de dura lucha, es aprovechada hoy para imponer las fórmulas más turbias y reprochables, para acomodarse al sistema. La actual dirección de nuestro partido no nos conduce en un proceso de acumulación de fuerzas para demoler la institucionalidad heredada de la dictadura, levantar otra democrática y avanzar a la construcción del socialismo. Todo indica que nos llevan, como partido, a constituir un verdadero tónico para la Concertación, ya sea plenamente incorporados al conglomerado oficialista o apegados a ella, lo que sólo beneficia la preservación de sus cuotas de poder y acceso a los privilegios que les obsequia el modelo y el sistema.

A los dichos del compañero Azócar, se suman los del compañero presidente del partido, Guillermo Teillier, pronunciados en reuniones con distintos comunales, en las que ha entregado su visión de lo que viene. El compañero Teillier ha dicho que en las próximas elecciones presidenciales, no podemos permitir que gane la derecha. Preparando así el terreno para un eventual llamado a volver a sufragar por la Concertación, incluso en primera vuelta.

A lo anterior se deben agregar los esfuerzos desplegados por los compañeros integrantes del Comité Central de nuestro partido, Manuel Hernández y Juan Andrés Lagos, para lograr que las agrupaciones de DD.HH. apoyen la constitución del Instituto de Derechos Humanos, propuesto por el gobierno. Organismo que, si bien cubre parcialmente aspiraciones de familiares de víctimas y ex prisioneros políticos, representando en lo fundamental un aparato para brindar servicios y asistencia a ex prisioneros y familiares de víctimas, no garantiza hasta ahora la generación de herramientas efectivas para impulsar la aplicación de justicia plena a las violaciones de los DD.HH. y mucho menos perseguir a los criminales y sanear las instituciones que los cobijan. Ambos compañeros desarrollan enormes esfuerzos para lograr la aprobación de este Instituto por las agrupaciones y la aceptación del proyecto por el partido.

Crisis orgánica y política

Una mirada general sobre el estado orgánico del partido confirma que la ligazón con organismos de masas es reducida. Aunque la dirección se esfuerza por resaltar el papel de la CUT, donde tenemos abundante representación, el magisterio, y algunos otros sectores de trabajadores, la realidad no es para pensar que se construye un movimiento de masas para transformar la situación del país, para conquistar los cambios que este requiere urgentemente. Hoy por hoy todo se transa y negocia, como se hace con el pacto por omisión. Incluso las movilizaciones de los subcontratistas de Codelco han sido objeto de presiones por parte de la dirección del partido y germina allí un escenario conflictivo interno que apenas comienza a revelarse, pues a los negociadores del pacto por omisión les desacomodan las decididas movilizaciones de estos trabajadores. Pero además, se constata una errática asesoría a la Confederación de Trabajadores del Cobre encabezada por el compañero Cristián Cuevas. Por ejemplo, resulta impresentable que el presidente de la CUT se convierta en mediador de un conflicto en que la central debiera estar, si no a la cabeza, al menos brindando el apoyo más resuelto. Alguien podría pensar que se trata de una inteligente táctica que permite sumar a Arturo Martínez, y quines lo apoyan, al esfuerzo de los subcontratistas. Pero una vez más cabe preguntarse quién sirve a quién, porque para Martínez, además de poner paños fríos al conflicto, esta intervención en el conflicto lo posiciona de manera inmejorable en sus aspiraciones de llegar al congreso en las próximas parlamentarias.

Más aún, la dirección del partido adoptó la medida de incluir a Cristián Cuevas, que en el pasado congreso nacional integró la lista de postulantes al Comité Central entre las últimas posiciones de la prelación y por tanto no fue electo, en las delegaciones del partido que han viajado a determinadas citas internacionales. De esta manera el excluido de ayer, pasó a ser más considerado por la dirección, lo que no deja de ser sintomático, pues representa los dañinos métodos de control de los cuadros: “Es mejor tenerlo cerca que lejos”.

La situación de nuestra juventud no escapa al actual escenario. Hay cerca de 70 militantes de la jota en proceso de cuadros. Concepto bastante novedoso y discutible, porque históricamente nunca las comisiones de control y promoción de cuadros sometían a proceso alguno a los militantes. Nunca existió siquiera la idea de “proceso de cuadros” en una especie de visión judicial, como la esgrimen los dirigentes aparecidos en los últimos años y acomodados como funcionarios del partido o en trabajos conseguidos por la organización y de alguna manera dependientes de ella. Estos 70 compañeros de la jota fueron llamados por la comisión de cuadros por las opiniones que defendieron en el reciente congreso nacional de nuestras Juventudes Comunistas.

No son los únicos problemas graves que atraviesa la Jota. Existe un número importante de compañeros marginados por los organismos regulares y otros que se automarginaron en masa frente a la imposibilidad de corregir el comportamiento de sus máximos organismos y sus integrantes. Así ocurrió en Puente Alto, Arica, Concepción, La Florida, Peñalolén, San Joaquín, La Cisterna, San Ramón, Pedro Aguirre Cerda, o la existencia de dos jotas en Quilicura, por nombrar los casos más conocidos.

Al conjunto del partido se le mantiene desinformado de esta y otras situaciones que afectan nuestra integridad orgánica. Es lo que ocurre en otros tantos comunales del partido que enfrentan serios problemas. En la mayoría de los comunales se registra una fuerte disminución de la militancia. Hoy hay muchas menos células que las que había para el último congreso nacional. La caída es grande y de ella no se da cuenta o, si se hace, se atribuye a los militantes que se alejan del partido la reducción, bajo el argumento de que se trata de compañeros que no entienden la política actual llevada adelante por la dirección y que, por último, es mejor que estén afuera para que no causen molestias internas.

Ejemplo de esto podría ser lo que ocurre en Lebu, donde todo el partido está prácticamente afuera y, de un gran comunal, sólo queda una decena de compañeros militando y cerca de 80 compañeros fuera del partido. En general en la Octava Región la situación es dramática por los niveles de fragmentación del partido.

Más grave resulta todavía el que haya sido disuelto el comunal Concepción, debido a la incapacidad de la dirección regional y del propio Comité Central, para atender correctamente las preocupaciones de los comunistas de ese comunal. Frente a esta situación, un grupo significativo de militantes decidió seguir realizando trabajo político y de masas, e incluso impulsando el Juntos Podemos y celebrando el aniversario del partido sin la tutela de la dirección regional.

Todo lo anterior sin mencionar el conflicto de El Siglo, que merece por sí solo un capítulo aparte, del que podemos al menos adelantar una pregunta: ¿Por qué la dirección central no ha buscado una solución al problema? ¿Por qué mantiene un conflicto que pudo haberse resuelto con sólo negociar el petitorio o el finiquito de los compañeros que trabajan en el diario? ¿Para qué recurrir a los mismos argumentos de las grandes empresas contra sus trabajadores y asumir así un doble discurso?

Así las cosas, el escenario está muy claro. Los niveles de deterioro del partido por una parte y las negociaciones y acuerdos con la Concertación, por otra, son señales claras de cuales son los intereses y esfuerzos principales de la actual dirección del partido. Todo indica que no está en los objetivos de ella, luchar por la transformación del país, sino integrar al partido del modo menos traumático posible al sistema. Por eso no les quita el sueño el deterioro orgánico ni el cuidado de los cuadros. Sólo les interesa contar con subalternos obedientes y acríticos que lleven adelante las políticas negociadas o diseñadas para negociar y conciliar con los sostenedores del modelo y sistema.

Lejos del pueblo

La dirección impulsa una discusión interna del partido sobre la lucha municipal, a políticas municipales, los PLADECO, los planes reguladores, sin abrir camino a la construcción de una política municipal de los comunistas que tenga alcance estratégico, en la perspectiva de la conquista del poder por el pueblo y la transformación de la sociedad. Busca que la preocupación del partido en materia municipal sea tan reducida como sea posible. En el mejor de los casos, a que los concejales y alcaldes comunistas resulten buenos administradores de los municipios y se prestigien como tales, sin apuntar a la construcción de un proyecto alternativo, que considere la participación directa de los habitantes de las comunas mucho más allá de los procesos electorales. Tema sobre el cual lanzaremos una propuesta específica en días próximos.

La tendencia electorera de la dirección y militantes a sueldo, demanda una completa reflexión y respuesta del conjunto de los comunistas, pues no nos conduce a generar en ese campo, el germen de la transformación social del país, dejando de lado los dramáticos y urgentes problemas de los trabajadores, sembrando una confusa visión respecto de las fuerzas motoras de la revolución. Debate que requiere ser zanjado con prontitud.

Así lo ilustra el distanciamiento y las opiniones emitidas por diversos dirigentes del partido, respecto del llamado a una Asamblea Constituyente y la elaboración de una nueva Constitución para el país. Esta iniciativa no está en las prioridades de la comisión política ni en la mayoría del comité central del partido. Nuestros máximos dirigentes declaran que “cómo no vamos a estar de acuerdo con una asamblea constituyente si fuimos los primeros en plantearla”. Pero aclaran de inmediato que, para eso, primero hay que conquistar el cacareado Gobierno Democrático de Justicia Social. Y salta la pregunta: ¿Será que el pacto por omisión nos conduce hacia ese gobierno?

¿Qué hacer?

Por todo lo anterior, no podemos quedarnos de brazos cruzados. La situación es grave. Frente a estos hechos llamamos a todos los militantes de corazón honesto, a los que no tiene pega gracias al apadrinamiento de la dirección, a los que no son funcionarios obsecuentes y creen todavía en la revolución, a los que llevan adelante las tareas que buscan la transformación de la sociedad y la conquista de una democracia plena y la posterior construcción del socialismo en nuestra tierra, a no dejarse arrastrar a posiciones conciliadoras y de colaboración con el modelo y sus administradores. A no permitir que la actual dirección arrastre al partido a la claudicación y colaboración con los amos del modelo y del sistema, bien servidos hasta ahora por la Concertación.

Llamamos a quienes todavía están militando, pese a estar disconformes con el actuar de la dirección y el estado en que mantiene al partido, a no abandonar las filas de la organización. A quienes se han alejado, los llamamos a incorporarse a militar para disputarle el partido, patrimonio del pueblo y la clase trabajadora, a quienes lo mantienen disminuido y reducido, y tratan de llevarlo a ser parte de los críticos acomodados que adornan el sistema.

Llamamos a los militantes que están en conflicto con diversos organismos del partido y la juventud, a permanecer al menos agrupados y buscar coordinación entre los disconformes, para revertir el estado de cosas que les ha alejado.

Los disconformes somos mayoría, busquemos el modo de hacer que esta mayoría se exprese y luego, coordinada, recupere la conducción del partido, para llevarlo en la dirección de la revolución que reclaman millones de postergados, marginados y explotados de nuestro país.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Carta abierta al Partido Comunista de Chile

Andrés Bianque

Poeta chileno

andresbianque@hotmail.com

Lo que me quede de vida para el pueblo

Lo que me quede de muerte para sus explotadores


Me dirijo a ustedes con la mirada en alto sabiendo que por mi boca hablan muchas bocas.

Sabiendo que no represento intereses mezquinos ni ambiciones personales ni destructivas ni oportunistas. Sino como un hijo digno de la clase trabajadora.

Profunda indignación causa la indiferencia y la soberbia con la cual algunos de nuestros dirigentes se han comportado.

Eso se ha visto, eso se ha escuchado de parte de ustedes. Un nulo respeto para con grandes sectores.

Porque si a ciertos comunistas, porque si a ciertos revolucionarios, porque si a ciertos integrantes de la clase trabajadora no le gustan las decisiones adoptadas por el Comité Central del Partido Comunista de Chile. Se encontrará con varias opciones. O acata ó se va ó es un oportunista ó es un detractor ó es un afiebrado ó es un infiltrado ó es cualquier cosa, menos un revolucionario o un obrero honesto.

La opción de que alguien pudiera tener una mejor opinión o alternativa es impensable.

Doble explotación. En la fábrica si contradigo al patrón me echan y en el Partido de los trabajadores es lo mismo.

Si no me gusta el vino que me ofrecen, me voy a otra parte. Así de sencillo.

Pero el asunto no es tan sencillo.

Me iría de buena gana a otro lado. Pero cuando me desgarré los brazos haciendo hoyos, cavando zanjas, acarreando agua y fui parte de la cosecha, de la siembra, cuando me rompí las manos cortando la vid de la justicia. Cuando estuve de sol a sol recolectando racimos de esperanzas y se los entregué a ustedes y ustedes fabricaron a su antojo un vino de dudosa calidad… ¿Qué me queda? No es tan fácil. Me gustaría participar en la receta, en la fórmula que ustedes elaboran. Pero el precio que debo pagar es muy caro, contiene un valor más alto que toda la plusvalía junta. Se llama obsecuencia.

Y esa escalera consuetudinaria en nuestro partido, no la quiero, no me gusta y no la usaré nunca, es más, sí de mi se tratara rompería con mis manos cada peldaño que conforma esa escala de posiciones. ¿Entonces qué me queda? ¿Irme?

Hasta donde yo sé, el Partido somos todos, no unos pocos.

Me parece inconcebible que un dirigente, al ver pancartas en contra de las decisiones del CC diga sin ningún reparo. Esos no son comunistas. ¿Si pienso distinto no soy comunista? (La Exclusión y las gárgaras).

Hasta donde yo sé las decisiones las tomamos todos, y no una cáfila de “iluminados”, y recuerdo cuanto han criticado, cuanto se han burlado de compañeros que han optado por otras vías que no han sido las suyas.

En el selecto Comité Central, el compañero Salinas es acusado de prácticas matonescas y anti sindicales. El compañero Juan Andrés Lagos propone que el referente electoral “Podemos” debe transformarse en un referente de Centro izquierda. Lautaro Carmona afirma a un periódico de la Derecha que no queremos volver al socialismo. Claudio de Negri involucrado en despidos arbitrarios, y sindicado como un vulgar mentiroso y agiotista del Semanario El Siglo (El cuál no permite sindicatos, no paga horas extras, no hace contratos, no paga cotizaciones etc. Situación repetitiva en otros medios de información del partido).

Sólo nombro un ápice de lo que es de conocimiento popular.

¿Quién se siente representado con dirigentes así?

Cuando en Moscú llueve, los comunistas usan paraguas aunque haya sol. Desafortunadamente parece ser aún cierto. Una parte de la dirigencia está altamente contaminada con las lacras, vicios y defectos de la Aristocracia comunista soviética. La misma que derrumbó un gran sueño. La misma que corrió a vender y a comprar los pedazos que cayeron tras el derrumbe.

La guillotina política ya está afilándose para decapitar a los compañeros que pensaron distinto. Que avergonzaron al glorioso Comité Central en público. Militantes de Recoleta, de Villa Francia, de Quillota, de Puerto Montt de Peñalolen etcétera etcétera.

Censuraron la página de los jóvenes comunistas. Hasta el día de hoy ni media palabra de la resolución del comité central se puede encontrar en ella.

Se denuncian los errores ajenos y al interior del partido ocurre lo mismo.

Censura. Discriminación. Clasismo. Indiferencia. Nepotismo. Doble discurso.

Entonces, no me voy. No quiero irme. Me quedo. Pero no pretendan chantajearme una vez más con eso de que los trapos sucios se lavan en casa.

Aquí hay irregularidades desde hace bastante tiempo, bien lo saben. Una auditoria sería una especie de golpe militar dentro del partido.

Aquellos que han osado denunciarlo han sido alejados de por vida o simplemente expulsados. Muchos de ustedes se arropan el patrimonio del Partido Comunista como si fuera una empresa, como si fuera una marca comercial. Y bien saben que gracias a esa “marca” que nuestro Partido tiene muchos camaradas que se quedan. Por inercia, por costumbre, por romanticismo. Nunca aprendieron el cacareado Marxismo-Leninismo ni la evolución económica de la historia (Muchos hemos militado subyugados bajo el bozal de la ignorancia, no cuestionamos, obedecemos simplemente. Contradecir tiene deplorables experiencias).

Entonces pasamos a ser parte de una simple hinchada. Un montón de simples mortales que apoya incondicionalmente a su equipo cada domingo o cada elección presidencial. Y juegue bien nuestro club o juegue mal lo apoyaremos perennemente sea cual fuere el resultado.

Nos gusta la política, nombramos a Marx y a Lenin, pero no tenemos idea de ellos. Por una extraña razón, la educación al interior del partido es pésima. No somos más que un rebaño siguiendo a nuestros pastores.

Pero no por entendimiento, sino por sometimiento. Por ignorancia. Por voluntarismo.

No tenemos las armas ideológicas para cuestionar. Las órdenes emanadas del Olimpo Rojo son sagradas. Acostumbrados a asentir con la cabeza.

Somos como niños mirando embobados al tío que nos habla de sindicatos, votos y un mundo mejor. Pero si en algún momento crecemos y lo contradecimos no somos más que unos mal agradecidos o conspiramos.

En los últimos años una docena de “supuestos” comunistas han sido expulsados. Tuvieron un accionar abyecto sin duda. No merecían estar en el partido. ¿Pero el resto? Miles de Compañeros pululan por ahí en otras organizaciones. Y bien sabemos, por nombrar a algunos, que si los recién nacidos “Colectivos” o “Coordinadoras” o aquellas experiencias de auto-organización convocaran a llenar el estadio nacional, faltarían asientos. Y lo interesante es que luchan por un mundo mejor, por cambiar un sistema capitalista por justicia, por el pueblo etcétera, etcétera.

¿No son las mismas metas que tenemos nosotros? ¿Entonces por qué no están en nuestras filas?

¿Porque son todos anarquistas y quieren todo en forma horizontal y odian y desprecian a los Partidos, por lo burocrático y autoritario que resultan sus cúpulas?

Bueno, una vez más le han dado la razón.

Con todo. No todo está perdido.

Yo grito desde la galería, pero doy la cara.

Yo fui. Yo soy y yo seré.

Desconozco eso del andar con el machete bajo el poncho. O el voto en el caso de algunos.

Comento esto ya que existe la leve impresión por parte de mucha gente, que lo de los cinco puntos, no es más que un distractor. Un volador de luces. Como que a la Democracia Cristiana tampoco le conviene el sistema binominal y aquí el queso ya estaba cortado. Con cinco puntos o sin ellos, las cuentas estaban sacadas.

La segunda vuelta era cuento sabido. Lo que había que saber era como administrar esa pequeña cuota de poder que se tenía entre las manos.

Entonces yo me imagino una declaración pero con acento tácito maquiavélico.

¿El Partido Comunista ha tenido reuniones con la Democracia Cristiana?

Nos hicieron votar por un traidor llamado Aylwin, ¿Ahora tendremos que salir a trabajar unidos junto a ellos para derogar la ley binominal?

Al compañero Tellier se le escucha citando varias veces a la compañera Gladys Marín.

Tal vez sea bueno eso de citar.

La Concertación no va a ser derrotada por la Derecha porque jamás dio la batalla contra ella. La derecha sólo la va a sustituir, con consentimiento de amplios sectores de la Concertación.

Aquí, en Francia, en Italia los gobiernos socialdemócratas, llamados de la III Vía, aplicando las políticas neoliberales, se han convertido en puente para gobiernos de extrema derecha.

Y nos viene a pedir a nosotros, a las fuerzas de izquierda, a la juventud, que votemos por ella, después que 12 años han estado en la misma mesa del banquete.

Chantajean a la Izquierda, con el cuento de que hay que parar a la Derecha. Claro que hay que parar a la Derecha, pero eso se hace enfrentándola, desarmándola, pasándole la cuenta y con el pueblo movilizado, luchando como lo hizo en dictadura” (Gladys Marín, 90 Aniv. PC. 2002-16-06)

Hace rato ya que nuestro partido no camina, sino que se arrastra y sufre una cojera política espantosa. Tan evidente es que un simple don nadie puede darse cuenta de aquello. Pertenezco a una generación que jamás tuvo la suerte de recibir clases de marxismo en el partido, Siempre escuché, ¡hay que auto educarse! Debido a eso no cito a Lenin y los acuso de Revisionistas, Mencheviques o de estar llenos de tendencias pequeño-burguesas.

O le enrostró algún párrafo de Marx que pudiesen consultar en sus biblias.

Por eso la tinta negra de este escrito. Aún tengo las manos untadas de hollín del neumático que arrastré por las calles. Por eso el hiero de estás líneas, aún mantengo el óxido de los miguelitos en los dedos. Cosa que muchos dirigentes, Nunca podrán afirmar.

Saco cuentas simples, como persona simple. Han tratado 100 años lo mismo y no resulta.

¿Por qué habría de resultar hoy?

Y los experimentos que han resultado han durado lo que dura el salario de obrero.

Fracasó en Chile, Argentina, Brasil, Perú, El Salvador, Nicaragua, Irán, Italia etc. etc. etc.

La panacea que soluciona todo. ¿Las Elecciones? Hemos tenido 16 años de coprocracia en la cual poder movernos. Resultados. Nos hemos ido alejando de los verdaderos problemas de la gente y sólo hemos instalado lo electoral por sobre las necesidades reales del pueblo.

¿Qué opina el Pueblo Mapuche de las elecciones? ¿Estamos con ellos o les damos la espalda? A nivel electoral existen casi 5 millones de chilenos que no se sienten identificados con el actual modelo.

¿Buscamos un acercamiento hacia el pueblo o hacia el poder?

No todos los países tienen la suerte de Venezuela en la cual existe un hombre justo que si lo mosquean mucho tiene con que defenderse.

Bien cabe recordar que a nuestro glorioso partido le costó casi ochenta años entender, deducir, concluir, que había un “Vacío Histórico” aunque en la actualidad la memoria es frágil para muchos de nuestros dirigentes. ¿Qué pasó con el TMM?

Además, listas completas de militantes “inscritos” ya sea para legalizar el partido o para votar duermen en seguras oficinas del gobierno. En caso de (Aunque si fuéramos un peligro real para el sistema no nos dejarían andar tan sueltos de cuerpo por todos lados).

A la sazón que en algún momento se logren diputados, senadores, alcaldes, ministros y hasta un presidente comunista. ¿Cuánto duraría ese gobierno? Si no toca los intereses del gran capital, una eternidad. Sino, vuelta a otro golpe militar. (“Es más fácil pedirle a un muerto que se levante a que la burguesía sea justa”)

La adecuación a los nuevos tiempos ha conllevado a una adaptación extremadamente obtusa en muchos casos. Se percibe un temor latente frente a las definiciones.

Como comunistas promulgamos la Dictadura del Proletariado, la Destrucción del estado Burgués e instaurar un Estado Socialista a través de la Revolución (¿Armada?).

No. ¿Suena demasiado fuerte?

Iremos introduciendo mejoras al interior del sistema neoliberal. Conquistaremos una democracia avanzada. Creo que no deberíamos ser comunistas sino trabajar como Asistentes Sociales. No importa que no tenga para otro par de zapatos Nosotros le arreglamos la suela.

La olla social está a punto de explotar (v.gr la década del 80) y somos la válvula que deja salir el vapor a través de las elecciones. Asunto arreglado. Asunto cocinado.

(Pobre partido nuestro, cortó las papas, peló las cebollas, donó sangre de su sangre, sudor de su sudor y al final quedó mirando detrás de la vitrina.)

Ahora insiste en que le den a probar un poco, se ha cortado el pelo, no habla de todas las formas de lucha, está renovado y juega y acepta las reglas impuestas.

Como dijo Chaplín. “El tiempo es el mejor Director, siempre encuentra un final perfecto” y en el caso de nuestro partido sobran los comentarios. Cosecha lo que sembraste.

Es menester decirles que yo no sería tan enérgico como los Compañeros de la Jota que piden la expulsión del Lautaro Carmona por traición. Tampoco creo que las cosas mejoren con echar a Tellier o cualquiera del Comité Central. ¿Entonces qué?

No debemos luchar contra la corriente sino ser capaces de re dirigir el cauce hacia otra dirección.

¿Cómo se logra esto? Con honestidad, sin matonaje político, Con responsabilidad.

No menospreciando a quienes piensan distinto. Siendo consecuentes con el discurso.

re pensando sus postulados. Cuestionándose. Terminar de pasearse con esa soberbia de patrón profesando que tienen el medicamento para todo.

Trabajando desde la base, con la base, crear organizaciones para el pueblo, no para nosotros, no con fines electoralistas o para manipularlas. La organización en forma honesta y transparente.

Reconociendo a todos los héroes del pueblo. Que el Mural no sólo tenga la cara de Neruda y el Víctor. También la de Miguel, también la de Raúl Pelegrin, también la de Marco Antonieletti. ¿Quién les dijo que ellos no son Pueblo? ¿Quién decidió Censurar a esos hermanos? ¿Quién se toma el derecho de señalar con el dedo quién es digno de ser recordado o no? ¿Ésa es la clase de Unidad de la cual se pregona a los cuatro vientos? ¿Esa? Porque si es esa, no creo que nadie la quiera.

Aceptando la diversidad cultural, todo el mundo sabe que artistas comprometidos y de izquierda, cantantes, poetas, escritores, actores, músicos, artistas que no repiten el decálogo comunista no tienen cabida en nuestras filas. ¿Cuántos talentosos creadores han muerto y siguen muriendo sin que el partido les haya reconocido como tales? ¿Ejemplos?

¿Los que son militantes del partido valen más que los que no lo son?

Muchos de aquellos que EXCLUIMOS tal vez fueron extremadamente críticos hacia nuestro Partido pero, NUNCA traidores a la clase obrera.

Respeto por favor. Honor y gloria los caídos, no importa la bandera o si tiene bandera.

Es un hijo consecuente de nuestra clase y sus derechos, con eso basta y sobra.

Creo que no somos la “vanguardia del pueblo” como muchos compañeros piensan y se solazan. Creo que a ratos somos los peores enemigos de la clase trabajadora.

A nivel social no hacemos más que manipular las organizaciones. Somos el secretario político y presidente del Centro cultural Nn al mismo tiempo. Usamos las organizaciones como un simple transporte de intereses partidistas hasta cuando nos sirven. Después desaparecen indefectiblemente sin que hagamos nada para salvarlas. Un simple poblador es mirado con menosprecio por nosotros. Si no es apto para cristalizar la política del partido o lo absorbemos ideológicamente o lo reclutamos. Pero solo, en su propio mundo de juicios no se va a quedar.

A nivel sindical es lo mismo, las grandes organizaciones no son más que una palanca política o electoral o circunstancial. Resultados hablan por sí solos.

La elección de algún dirigente comunista en alguna organización es vista con ojos muy optimistas. Es el partido quien ganó la elección, no la organización en sí. Se cuentan dirigentes como quien tiene peones trabajando en una hacienda. Se vislumbra la manera de insertar nuestras políticas al interior de ellas, en detrimento de las reivindicaciones propias y particulares de cada orgánica. La conducción de algunos estamentos ha sido simplemente horrible. Dirigentes que pudieron haber sido destacados líderes han sucumbido bajo el influjo muchas veces equivocado de la dirección. Dirección que ha estado diametralmente en contra de toda una corriente. La estudiantil por ejemplo.

A mi entender vanguardia es aquélla que tiene un programa político claro, no adaptable según las circunstancias. Aquel conglomerado que crea o levanta una reivindicación de profundo llamado por la clase trabajadora. Vanguardia no es subirse a la ola social que de en cuando en cuando estalla. Y conducirla a la salida más fácil y más mediocre. Las elecciones.

Algunos compañeros tienen el pellejo duro y sueñan con enfriar a los afiebrados en un claro parangón entre la Cordillera de Los Andes y Siberia.

Sin embargo, no será tan fácil. No se los hagamos fácil. No renunciemos. Quedémonos. Demos la pelea a nivel ideológico. A nivel político.

Cambiemos el rumbo de este pájaro tuerto de norte.

No terminemos de cuestionar. No seamos más carne de cañón por el interés de unos pocos.

Demos la pelea en los congresos, en los ampliados, en los plenos, en las bases, en las células.

En las organizaciones, en los sindicatos.

Aquí somos todos responsables, aquí todos debemos ayudar, Comunistas y no comunistas.

Veamos que distinguidos compañeros seguirían en el Partido si se les conmina a trabajar en una base poblacional sin el sueldo que reciben.

Veamos hasta donde le duran las convicciones.

No renuncies, No te vayas. Quédate. Exige. Demanda. Lucha.

Otro Partido Comunista es Posible.

¿Pacto por omisión o traición a la Clase Obrera?

Desde hace algunos años existe una situación económica de abundancia en los sectores vinculados a las exportaciones del cobre, de la fruta, en la banca y otros rubros, e importantes reservas en millones de dólares del Estado, y al pueblo la mejoría no llega. La concentración de la riqueza sigue adelante.

El gobierno, la Concertación y la derecha, nada serio han hecho en éstos 17 años, ni harán, por corregir las injusticias. La inmensa mayoría de la población trabajadora se mantiene con bajos sueldos, graves problemas en la salud, educación, cesantía, alzas sin control, falta de viviendas, una escasa industrialización del país y el regalo de las riquezas básicas a las transnacionales. Las represiones al pueblo que reclama justicia, continúan. La derecha se juega por acentuar una imagen de oposición crítica a la Concertación, en su disputa por hacerse del gobierno. En la Concertación, si bien existen dos sectores, dos almas, la progresista sin ofrecer mayor resistencia es utilizada por la neoliberal para proyectar una imagen, mientras mantiene ilusionado al pueblo en días mejores, para seguir profundizando las políticas de los grandes grupos económicos, como lo reconoce el mismo presidente de la CUT, el socialista Arturo Martínez.

Lo principal, lo nuevo que caracteriza a la coyuntura, es un movimiento sindical y social en alza, que comenzó a perfilarse con las movilizaciones y tomas de colegios realizadas por los pingüinos (Mayo del 2006). Este año despertó con la huelga de los trabajadores forestales, que con unidad y resolución rompieron la institucionalidad del modelo, saltándose la prohibición de negociar en conjunto que pesa para distintos sindicatos de una misma empresa, sobrepasando incluso la represión del gobierno que agregó un nuevo héroe popular: Rodrigo Cisternas. Luego los trabajadores del subcontrato de Codelco, usando todas las formas de lucha, rompieron una vez más las trabas de la legalidad neo-pinochetista, poniendo en alto la exigencia por recuperar la gran minería del cobre para Chile, lo que ubica la lucha en un nivel superior, con sentido nacional y patriótico. Son estas las luchas más sobresalientes, entre muchas, que prepararon el camino a la importante y exitosa movilización y protesta del 29 de Agosto pasado. Movilización que adquirió características de protesta en muchos lugares y que marca un hito en la situación política nacional.

Sin embargo, mientras el gobierno y la Concertación están declinando, y los trabajadores y el pueblo en alza, la dirección del Partido Comunista insiste en que la tarea principal del momento es conseguir unos pocos cupos parlamentarios, lo que debería provocar un “boquete” en la institucionalidad pinochetista que abriría en un futuro mediano mejores espacios para la lucha del pueblo. Para negociar estos cupos han presionado a dirigentes sociales y sindicales para que disminuyan la movilización y la lucha, pasó así con el movimiento secundario y con la batalla de los trabajadores subcontratistas del cobre. También han declinado en denunciar la corrupción de las cúpulas concertacionistas, sentándose a la mesa con gente tan oscura como el ex jefe de La Oficina Marcelo Schilling y preparando un pacto por omisión con quienes sostienen el modelo neoliberal. Aseguran que los militantes comunistas que no están de acuerdo con los negociados, que cada vez se expresan con mayor fuerza, “no entienden” la política que el Partido habría definido en el XXIII Congreso, sin decir que las grandes decisiones que fue asumiendo el Partido en el transcurso del Congreso fueron tergiversadas hacia el final del evento. Ya no está la necesidad de reactivar el PODEMOS, no como pacto electoral (JP o JPM) si no como alianza estratégica en la lucha contra el neoliberalismo. Fue reemplazado en los hechos por un inexistente Parlamento Social y Político, al que se le atribuyen las movilizaciones del último tiempo sin que el país sepa que existe, y que solamente es un pretexto para reunirse entre secretarios generales de partidos. Atribuirle a este referente de la política el mayor mérito, es desconocer que los principales impulsores de la nueva situación son los trabajadores, con sus movilizaciones y protestas, que responden a la lucha de clases, por mejoras salariales, protección del ambiente, contra la cesantía, el hambre, que se expresan en paros, tomas y huelgas de los pescadores artesanales, los del salmón, los de la salud, los estudiantes, los mapuches, los trabajadores forestales, los temporeros, los del subcontrato, los sin casa y deudores habitacionales y tantos otros que han venido y están luchando contra las políticas del gobierno y del sistema neo-capitalista.

Amplios sectores comienzan también a levantar las exigencias por los cambios políticos de fondo, por cambiar la Constitución a través de una Asamblea Constituyente que, por primera vez, de a los chilenos la posibilidad de construir su propia institucionalidad.

Contar con algunos parlamentarios del pueblo, sin duda ayudaría, pero no es lo crucial. Lo crucial es contribuir resueltamente a la unidad y organización por la supremacía del pueblo, a su movilización. Esa es la principal tarea de los comunistas, ayudar a que el pueblo se proyecte como alternativa política, para desde esas posiciones construir una política de alianzas donde el pueblo no sea un mero espectador, sino real protagonista.

La desesperación por tomar atajos electoralistas puede ser peor que la exclusión actual, más aun cuando se mendigan cupos que finalmente pueden ser concedidos sin un real trabajo de masas, sin un apoyo consistente del mundo social, como ha sido siempre nuestra visión de la participación en los procesos electorales.

Por ahora, sin una fuerza alternativa de atracción, como la que se perfilaba desde el PODEMOS, los cambios serán solo en la medida y hasta donde la burguesía lo permita abriendo pequeñas compuertas que no cambien el fondo como forma de no perderlo todo.

Sin embargo, los trabajadores y el pueblo se van ubicando a la cabeza del momento político real, proyectándose con más claridad como sujetos de los cambios que se aproximan. Quienes quieren cambios reales no deben asustarse porque el pueblo se une, moviliza y busca conducir el proceso. Es esperable que la derecha, el gobierno, la concertación y el imperialismo lo manifiesten, como lo han expresado a través de su portavoz: El Mercurio y otros medios.

Es de enorme importancia comprender esta cualidad de la coyuntura política y actuar en consecuencia, trabajando por el fortalecimiento del movimiento sindical, teniendo en cuenta que no sólo los trabajadores están llamados a jugar su rol histórico en el proceso de cambios, sino también el pueblo del que son y forman parte. Es el momento de levantar, desde la base, en cada comuna, zona, región, las demandas y propuestas del pueblo, es el imperativo hasta formar un gran movimiento nacional para los cambios.

El enemigo interno

Como en los peores tiempos de la dictadura y su Doctrina de Seguridad Interior, la dirección partidaria intenta que los militantes cierren filas en su entorno inventando un supuesto “enemigo interno”, a quien atribuyen estalinistamente características de anticomunistas o antipartido. Así se sigue empujando hacia fuera a centenares de cuadros políticos, provocando cansancio, aburrimiento o derechamente sancionándoles, como lo ha hecho con valiosos compañeros en Melipilla y otras comunas. Entre estas maniobras está la de atacar a los trabajadores de El Siglo, quienes organizaron un sindicato para defender sus derechos laborales pisoteados por la actual forma de administrar el periódico.

La realidad orgánica del Partido está cada vez peor, sigue en descenso la cantidad de militantes; se pasa por sobre los estatutos para designar a nuevos militantes, de confianza exclusiva del núcleo permanente de la dirección central por su obsecuencia irrestricta a éste, en diversos cargos de dirección burlando las elecciones efectuadas en los respectivos congresos; no se cumplen las resoluciones de la Conferencia Nacional de Organización que ordenó la constitución de nuevos regionales; no se priorizan las iniciativas que tienen contenidos programáticos de fondo y se maneja la estructura partidaria a través de funcionarios directos, pagados por la caja central, e indirectos, pagados a través de diversas fuentes de empleo en que la dirección central les ha conseguido un puesto, por ejemplo en algunas organizaciones sindicales e incluso a través de empresas de sospechosa dependencia y otras fórmulas.

En tanto, en la mayoría de las comunas se buscan formas para evitar que se exprese el rechazo a las decisiones unilaterales de la dirección, mientras en algunas partes se pone a gente nueva a la cabeza, como en Quilicura, en otras se prohíbe hasta la realización de actos en memoria de nuestros héroes al interior de los locales partidarios, como sucedió en Renca. Situaciones complejas de Cuadros son mantenidas en extenso proceso, como en Antofagasta, Valdivia y Los Angeles, provocando la desilusión y el abandono, fruto de la decepción, por parte de los comunistas honestos y retrasando el trabajo hacia el movimiento popular.

No faltan en las cuentas políticas menciones a páginas web o publicaciones, como la nuestra, señalándolas como parte del trabajo del enemigo, sin mostrar que el anticomunismo que nos rodea ha crecido debido a actitudes conciliadoras y entreguistas de los mismos dirigentes que realizan las denuncias.

A rechazar pactos entreguistas

Las elecciones de Alcaldes y Concejales del 2008 se pueden convertir en el espacio político propicio para ir construyendo una propuesta de contenidos y objetivos que apunten al término de toda exclusión, a la democratización del país, a dar un sentido más amplio a los derechos humanos. A partir de las comunas, estableciendo claras diferencias con el sentido y concepto de municipio que tienen la derecha y la Concertación, se puede avanzar en la construcción de alternativa. El futuro se construye desde ahora y con nuestros aliados naturales, los mismos con los que hemos llegado a profundas concordancias programáticas, los que constituyeron el PODEMOS y quienes fueron sumándose.

En las actuales circunstancias, cuando está en ascenso un movimiento social que rechaza las políticas de la concertación, un pacto por omisión actuaría sólo como un salvavidas. ¿Como explicar a los trabajadores, al pueblo que hace huelgas, que protesta, que lucha contra sus políticas y que es reprimido por ello, que le llamemos a votar por un candidato de la concertación porque los comunistas podríamos obtener algún Alcalde?

Llamando a votar por la Concertación no se construye la alternativa popular, ni se agudizan las contradicciones que existen en su interior, por el contrario se actúa como un apoyo a su gestión, prolongándole la vida.

El agotamiento del bloque oficialista en el poder es insoslayable. La Concertación a permanecido unida por la necesidad de sus integrantes de conservar las cuotas de poder y los puestos de trabajo a que han accedido. El desgaste político y general del bloque de gobierno se ha visto incrementado por el aumento de las movilizaciones de diferentes sectores de trabajadores, pobladores y estudiantes, las que adquieren nuevos aires con la potente movilización del 29 de agosto.

En este marco, un eventual pacto electoral de nuestro partido con la Concertación, para las próximas elecciones municipales, sea por omisión o por un acuerdo de otra índole, aportará oxígeno al conglomerado de gobierno. La Concertación podría extender su vida útil gracias a un eventual acuerdo con los Comunistas, que podríamos convertirnos en un salvavidas de la coalición que ha administrado exitosamente por 17 años el modelo neoliberal, logrando su profundización y la de sus efectos sobre la población, especialmente los trabajadores.

Menos se puede pensar, como lo ha señalado públicamente el presidente del Partido a El Mercurio, en ampliar el pacto instrumental a la campaña parlamentaria y presidencial, donde “no podemos permitir que triunfe la derecha”. Hay que sacar lecciones de otros procesos, como el que en Francia llevó al PC de un 26 a un 1,5% de la votación tras convertirse en un simple carro de cola de los sectores socialdemócratas. La tarea de hoy es construir alternativa real.

No se puede aceptar más decisiones totalitarias, antidemocráticas y derechizantes de la dirección partidaria. Debemos sacar la voz en cada célula, en cada comunal, en cada regional y en todo el país para denunciar este intento de acabar con el Partido Comunista, desnaturalizando su carácter. Es necesario un proceso de reconstitución de los principios clasistas, de las confianzas entre militantes, de transparencia y crítica leal. Debemos recuperar nuestro partido para ponerlo al servicio de la Clase Obrera, al servicio de la Revolución.

Comité Editorial

Revista Principios

Santiago, Septiembre de 2007.