lunes, 23 de febrero de 2009

TODAS LAS CORRIENTES CONFLUYEN AL RÍO IMPARABLE DE LA UNIDAD

Convocatoria Ampliado 4 de Abril 2009

Está en el aire como una urgencia antigua. De ella se habla en medio de las marchas, de la huelga, de las tomas, en los muros de las poblaciones, en las fábricas, se rumorea en las oficinas, en las plazas populares, en las reuniones de distinto signo, se fundamenta en los liceos y universidades. Lo dicen los trabajadores, la militancia popular, los pueblos en lucha. La unidad de las múltiples iniciativas anticapitalistas es un compromiso, una exigencia histórica y una necesidad a gritos cuando la crisis mundial gatillada en el corazón del imperialismo castiga violentamente a los trabajadores y los pueblos en el mundo, Latinoamérica y en Chile.

El 31 de enero de 2009, respondiendo a este clamor, un conjunto de organizaciones decidimos convocarnos con visión unitaria y una larga práctica de lucha político social contra el capital y sus expresiones. La voluntad y el convencimiento honesto de la unidad necesaria motivaron a todos y cada uno de los concurrentes de esta primera convención.

Desde el origen se planteó la construcción de un nuevo proyecto político que permita coordinar las luchas por las demandas inmediatas en perspectivas de disputarle el poder a la minoría oligárquica; y arrancando de la memoria de las tantas luchas que abundan en la historia chilena, como materia profunda para encarar los desafíos del siglo XXI. Aspiramos a constituir la fuerza destinada a suprimir toda forma de dominación capitalista.

Rechazamos cualquier acuerdo político con la derecha o la Concertación, desde la independencia política de la clase trabajadora, porque ambas componendas son expresiones de los intereses de la minoría que administra el poder a favor de un puñado de privilegiados que dominan a las grandes mayorías a costa de la explotación y mala vida de los trabajadores y los pueblos.

Esta nueva formación unitaria tendrá un carácter federativo y será una alianza política para las transformaciones sociales. El objetivo es la conquista política de los pueblos para instaurar una sociedad sin clases, solidaria, igualitaria, libertaria y liberadora. El poder popular será nuestro eje de construcción, entendido en su sentido amplio de bregar porque los pueblos recuperen el protagonismo de los procesos políticos. Descartamos el apoyo electoral a las fuerzas que son el sostén político del sistema de dominación, así como a los partidos que tengan acuerdos electorales o tácticos con la Concertación.

En el proceso de acumulación de fuerza una multiplicidad de formas de lucha serán impulsadas, siendo lo electoral un elemento que debe discutirse ampliamente y de acuerdo a los contextos pertinentes, y que puede manifestarse de variadas formas; ya sea a través de un instrumento legalizado o con candidaturas autónomas o candidaturas levantadas por organizaciones sociales, y de ser necesario, con campañas de abstención y/o voto nulo.

Nos comprometemos a poner nuestros empeños en este proceso para la creación de un instrumento político federativo, amplio, con voluntad de mayorías y ética revolucionaria.

La nueva fuerza será anticapitalista, antiimperialista, internacionalista y latinoamericanista. Cobrará identidad y radicalidad, y perseguirá la agrupación de los pueblos indígenas en lucha, el ambientalismo anticapitalista, el feminismo de clase y el conjunto organizaciones reales cuyas demandas sustantivas sean antagónicas al modelo de dominación.

En el marco contextual de la crisis económica planetaria en curso del capitalismo, la convergencia es una necesidad y una oportunidad para los intereses emancipatorios de los trabajadores y los pueblos, para los de abajo. Resulta perentorio construir un pliego de los pueblos, programa o plataforma de lucha y mediante los medios más democráticos, incluso a través de una consulta. Y urge un plan de acción para enfrentar la crisis.

Empezaremos desde ya a solidarizarnos mancomunadamente con las distintas luchas agrupadas, y procurar la reunión de las distintas iniciativas por la base. Iniciaremos una activa participación en todo proceso electoral de carácter social, ya sea poblacional, sindical, estudiantil, que nos permita entregar nuestros planteamientos e impulsar la práctica revolucionaria.

Convinimos en que la reunión efectuada fue un primer paso y que es preciso que una nueva convocatoria amplíe la fuerza hacia empeños hermanos que no participaron en el primer encuentro. Por tanto, convocamos a una nuevo Ampliado para el 4 de abril de 2009 donde se elaborará colectivamente el programa, pliego del pueblo o plataforma de lucha, y se redactará entre todos un manifiesto fundacional. Esperamos que las propuestas sobre los contenidos del manifiesto y los elementos programáticos que cada cual aporte puedan socializarse lo antes posible para preparar los debates.

Convocamos a todos los que estén de acuerdo con lo expuesto a sumarse, y a organizar instancias comunales y regionales, para darle fuerza desde abajo, y poder crear una instancia federativa de carácter nacional. Todos convinimos en cuidar con generosidad y estatura política el continente unitario recién amanecido.

Hasta ahora las organizaciones convocantes son las siguientes:

Andha Chile a Luchar,

Cabildo de organizaciones de Maipú,

Casa de la Identidad de Cerro Navia,

Comité de Solidaridad Latino americana (Rancagua),

Comprando Juntos de Maipú,

Consejo Nacional de Comités Comunistas,

Colectivo Andamios,

Coordinadora de Colectivos MAPU RM,

Frente Amplio de Trabajadores,

Fuerza Revolucionaria-Izquierda Comunista, (FR-IC)

Movimiento de los Pueblos,

Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR),

Movimiento Pobladores en Lucha (MPL),

Movimiento por la Asamblea del Pueblo (MAP),

Los Hijos de Mafalda,

Parque Cultural Valparaíso,

Partido de los Trabajadores (PT),

Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT),

Polo Izquierdo de la Memoria ,

Revista Punto Suspensivo,

Revolución Proletaria,

Socialistas como Allende,

SOL-PP.


Febrero de 2009

viernes, 16 de enero de 2009

EDITORIAL: ¡Todo el trabajo a los Consejos!

No hay duda que la actual Dirección del P.C. está cumpliendo cabalmente sus objetivos. Ha reubicado al Partido Comunista de Chile como Partido bisagra a los intereses de una Concertación que, aparejada a su descomposición como coalición, enfrenta una crisis económica aún no manifiesta en su real dimensión, de imprevisibles consecuencias. Este posicionamiento político ha sido una operación ejecutada a la perfección y mirándola atentamente no está dentro de los patrones de incapacidad e ineficacia que la ha caracterizado habitualmente, lo que no nos deja margen para dudar de la existencia de la mano mora. Esta decisión es de larga data y viene asentada en una operación política de gran envergadura y de largo plazo que dice relación con la conversión del Partido Comunista de un Partido Revolucionario, vanguardia de los trabajadores, en un fachada sin contenido, destinado en lo esencial, a limar el ímpetu de cambios de las grandes mayorías explotadas. Es decir, un Partido Social Demócrata tal como convirtieron, al Partido Socialista de Chile, al PPD, y a otras fuerzas que alguna vez gravitaron en el quehacer político como agentes catalizadores de las transformaciones.

En este proceso han jugado un papel esencial los grandes agentes de las derrotas que ocupan posiciones claves en la actual Comisión Política y otros agentes que permanecen en las sombras pero que no son menos decisivos en la situación actual.

Si miramos en una línea de tiempo, este proceso se inicia en las profundidades tenebrosas de la dictadura con el desbancamiento forzoso de la Dirección que se definía como la ” voz del Partido” encabezada por Nicasio Farías y Cifré Cid, militantes de base, que lograron detener la sangría homicida de la dictadura y recomponer orgánicamente al Partido y pasar a la ofensiva en la lucha. Este golpe de poder entronizó a un equipo que encabezó Gladys Marín y cuyos resultados perceptibles hasta nuestros días pueden caracterizarse solo como una sucesión de episodios, prácticas y políticas, oscuras cuya síntesis final ha sido siempre el fracaso y la desintegración sistemática de nuestra organización. Esta falsa Dirección Comunista corrupta ha significado el deterioro absoluto de la estructura partidaria; el reemplazo de la Dirección colectiva por una maquinaria de poder que Congreso tras Congreso ha deteriorado irreversiblemente dos normas leninistas esenciales : el Centralismo Democrático y la Unidad de Acción.

Nosotros comunistas, dentro aún del Partido y los casi dos tercios de antiguos militantes que se encuentran alejados de las filas partidarias, tenemos la firme convicción de perseverar y no entregar el Partido de Recabarren y de la Clase Obrera Chilena , a las manos de esta mafia que ha liquidado prácticamente al Partido de la Clase. En todas partes se constituyen los "Consejos" comunistas dispuestos a la recuperación de la organización y hacer prevalecer la auténtica condición de comunistas, recuperar la ” voz del Partido” frente a la maquinaria seudo comunista. Nuestra práctica dentro y fuera de la organización está y estará destinada a preservar el carácter de clase de la estructura. Esto ya está ocurriendo en muchos lugares donde el trabajo del Partido es el trabajo de los Consejos.

La puesta a punto de la actual desviación de derecha, de nuestra organización, ha exigido la marginación de la mayoría de los militantes, a ellos llamamos a organizarse y perseverar en la lucha : ¡todo el trabajo a los Consejos!.

El ímpetu electoralista de la actual Dirección caracteriza las próximas elecciones desde la página Editorial de El Siglo ( 26/12/08) , como la ” coyuntura decisiva”, determinada no por la situación de clase, sino porque la derecha obtendría ” la suma del poder”, es decir se llama al Partido y a la izquierda a jugar un doble papel, por un lado de aglutinante de la votación de la izquierda y por otra ponerla, sin que se note demasiado, al servicio de una organización política, Gobierno incluido, que ha sido y seguirá siendo absolutamente funcional a los intereses del capitalismo nacional y transnacional. Se esgrime en estas mismas páginas, que un triunfo de la derecha iría a contramano de la tendencia al avance de los gobiernos democráticos y populares que se registran en la región, como si no fuera evidente que la política internacional del gobierno actual, implementada por el Canciller DC Foxley no estuviera permanentemente a contramano de los gobiernos progresistas de América Latina.

El tema aquí, como es evidente, no es si se para a la derecha, derecha de la Concertación incluida, sino ¿cómo se hace? Se hace negociando con la Concertación o se hace con el respaldo de las masas y los trabajadores. Se hace desde la impotencia política o se hace con el despliegue del pueblo movilizado. Esta es la verdadera coyuntura decisiva. Naturalmente, para esto hay que tener un Partido de Masas, acerado, movilizado, con unidad de acción, con verdadera ascendencia en las estructuras sociales. Y para esto no hay que hacer ” virajes” ni ” pasos tácticos”, ni la serie de etiquetas vacías de contenidos a que es tan aficionada la mafia corrupta que se ha apoderado de la Dirección del Partido.

En esta línea, el último Pleno del Comité Central ( constituido en la actualidad por mayoría de funcionarios) no se constituyó en una instancia de discusión seria de la estrategia política en un mundo conmovido por un proceso de derrumbe de gran parte de la estructura financiera del mundo, sino en ratificar a la ” convergencia” y hacer un llamado a las fuerzas del Juntos Podemos Mas para hacerse parte de ello. Colocan como señuelo la reposición del proyecto de reforma al binominal, como si ignoraran que la única manera de terminar con él, es con las masas movilizadas. La derecha UDI no va a transar en esto, sino en un escenario de movilización nacional y al revés de lo que piensa el Pleno, no debemos ” lograr que la reforma al binominal se convierta en una lucha de masas” , sino que debemos lograr que la lucha de masas se convierta en la reforma al binominal y otras reformas políticas, incluyendo la constitución pinochetista. En política el orden de los factores sí altera el producto. El llamado a
”ampliar la instalación de la candidatura presidencial de Guillermo Teiller” (burda copia de Artés), no pasa de ser un chiste. Un individuo insensible a la tremenda vergüenza de no ser elegido pese a todo el despliegue económico y de otro tipo, incluido el fraude, en un centro obrero como Lota, ahorra todo comentario sobre su importancia en la construcción del factor subjetivo. ¿De qué estarán hablando estos tipos?

Nosotros comunistas verdaderos de los Consejos, no estamos contra los acuerdos de unidad de las fuerzas de izquierda, ni de los acuerdos con sectores de la Concertación que deben desprenderse de la manipulación política, imperialista, a la que han estado adscritos todos estos años post-dictadura, e que incluso el Partido fue ”baypaseado” por dirección errática y falta de visión o derechamente manipulados por agentes imperiales insertos en la organización. Pero una cosa es con sectores de la Concertación y otra cosa es con esta máquina de poder pro-capitalista que nos gobierna. Los votos del Partido, no son votos que pueda seguir manipulando la actual Dirección. No forman parte de la política de la bisagra. Sabemos de compañeros que se estarían retirando de los registros para no permitir esta manipulación.

Nosotros los comunistas de los Consejos, no tenemos ninguna aceptación para el camino señalado en la cuenta del Pleno de que ” para avanzar el único camino es hacer un pacto con la Concertación”. Esta aseveración es la muestra más clara de la claudicación revolucionaria de la actual Dirección y la corrupción de la mafia funcionaria.

RESOLUCIONES PRIMER ENCUENTRO REGIONAL METROPOLITANO DE COMITES COMUNISTAS

Estimados compañeros:
En diciembre de 2008 hemos realizado este Primer Encuentro Regional Metropolitano de Comités Comunistas, con la participación de un número muy importante de comunas, con sus respectivos delegados, generando una discusión amplia, abierta y fraterna, que realizó un análisis profundo de la crisis actual que vive el Partido Comunista de Chile y tomó importantes resoluciones sobre el accionar que deben tener los Comités Comunistas en torno a ella y la situación nacional e internacional que deja ver la llegada de una crisis económica profunda y la inexistencia de una herramienta que dirija las luchas del pueblo y los trabajadores.

En cuanto a la recién pasada elección municipal, se constató que el Partido Comunista bajó su votación, aunque logró elegir concejales en algunas comunas de mayor importancia que en las elecciones anteriores. En cuanto a los alcaldes, mantuvo sus cuatro representantes, reeligiendo a los alcaldes de Diego de Almagro y Til-Til, reemplazando al anterior por su hijo en La Ligua y cambiando Canela por Pedro Aguirre Cerda. En el caso de Canela, el alcalde Nathan Trigo fue derrotado por el ex alcalde, quien fue como candidato independiente apoyado por el PPD.
Otros tres alcaldes elegidos por el Juntos Podemos Más fueron un humanista en Yumbel, un socialista pro Navarro en Lota y un demócrata cristiano descolgado en Illapel, lo que no produce una mayor fuerza alternativa.
La Concertación y la derecha también bajaron su votación, mientras los únicos que aumentaron fueron los no inscritos, los que no votaron y los que entregaron su voto en blanco o anulado, lo que porcentualmente se acerca al 50% de los chilenos en edad de ser ciudadanos.

La dirección del Partido Comunista produce una acelerada convergencia hacia la Concertación, bajo el lema de la lucha contra la exclusión y ya no por transformar el sistema electoral binominal, prefiere negociar unos pocos cupos parlamentarios a cambio de apoyar abiertamente al presidenciable de la nueva derecha en segunda vuelta. “Parar a la derecha” es la consigna, pero se olvida que la derecha actual comienza en la Concertación misma, que ha sido el mejor administrador de la herencia dictatorial y ha profundizado las medidas neoliberales en Educación, Salud, Vivienda y Trabajo.
La actual dirección sigue aprovechando el prestigio del antiguo partido para desarrollar una política entreguista y de conciliación de clases, dictando órdenes a las bases como si los militantes no tuviesen capacidad de razonar y sacar sus propias conclusiones. Lo más doloroso es que se sigue faltando el respeto a la memoria y la lucha dada por tanto compañero que entregó su vida defendiendo al Partido y al Pueblo. Se continúa traicionando a la clase trabajadora con el fin único de satisfacer mezquinas ambiciones personales, recibiendo las migajas que les puede otorgar el régimen.

La crisis económica internacional, y sus consecuencias a nivel nacional, crearán en el 2009 un escenario propicio para la agudización de la lucha social y sindical. Sin embargo, mientras las condiciones objetivas se acumulan, la inexistencia de una herramienta que dé conducción a los trabajadores y al pueblo evita que las condiciones subjetivas jueguen su rol. No hay capacidad de conducción de un estallido social en este momento, por lo que a los comunistas de verdad les corresponde organizar, unir y luchar junto al pueblo.
Creemos que ya no es el tiempo para luchas intestinas ni fraccionales, como tampoco para buscar salidas cupulares. Hoy es el momento de hacernos carne en la masa, de acentuar el trabajo social y sindical al que la dirección ha ido dejando de lado. Desde los sindicatos, las juntas de vecinos, las organizaciones sociales y los estudiantes debemos construir la herramienta social y política que sea capaz de proponer una real alternativa a los chilenos.

Se resuelve que la Revista Principios pase a ser el órgano oficial del Consejo Nacional de Comités Comunistas, masificándose y ayudando en la discusión y educación ideológica que necesitan los trabajadores y los militantes comunistas. Junto a la Revista Principios se desarrollará un trabajo semanal de propaganda.
Los Comités Comunistas desarrollarán un trabajo integrado del colectivo, sin dividir a la militancia entre jóvenes y adultos, que responderán a una sola dirección, comunal, regional y central. El Centralismo Democrático será clave en buen desarrollo del Partido. Las decisiones se elaborarán desde las bases y los cargos dirigentes serán elegidos sin prelaciones provenientes de organismos superiores. La unidad de acción se consigue por el convencimiento cabal de las políticas justas del conjunto del Partido, tras una discusión amplia, abierta y fraterna. Los militantes serán expulsados sólo por corrupción y traición, no por opinar distinto al interior del Partido.
El Partido es de la clase obrera, por tanto proponemos que en cada nivel de organización debe existir un 60% de obreros manuales. Cada territorio desarrollará su orgánica dependiendo de sus características y necesidades, pero a la vez debe existir una orgánica general que debe estar al servicio de la unidad de acción y el fluido de información y orientaciones generales.
En lo orgánico, se resuelve conformar un regional metropolitano con dos zonales, norte y sur, y el resto del país dividido en dos grandes regionales: Chile-Norte y Chile-Sur.

Resolvemos la creación de una vocería nacional. El pueblo debe sentir que existe un partido dispuesto a asumir la toma del poder sin ambigüedades. Se debe hacer sentir la presencia de un partido revolucionario, pasando de la teoría a la práctica. Recuperaremos, del tronco histórico del Partido Comunista de Chile, la mística, la solidaridad, el compañerismo, la honestidad y los valores humanistas. Desarrollaremos un concepto de ver y transformar el mundo distinto, que se construya desde la base del pueblo y los trabajadores.

Resolvemos profundizar la creación de Comités Comunistas en todo el país, desde el nivel comunal, sectorial y regional, ayudando a dar un cuerpo más fuerte al Consejo Nacional de Comités Comunistas, que estarán integrados por compañeros y compañeras que continúan militando en el Partido Comunista de Chile, quienes han sido alejados de la militancia y otros muchos que han decidido “irse para la casa” desencantados por la actual conducción derechizante. Así mismo, seguiremos apoyando todas las formas de organización que se han ido dando aquellos militantes que han optado por construir herramientas diferentes, como partidos con existencia local o movimientos transversales que incluyen a otros sectores y aportan a la lucha social y política.
En el mismo sentido, decidimos apoyar y aportar en la construcción de un movimiento amplio de izquierda que se una en torno a un programa mínimo, que contemple como necesidad principal la realización de una Asamblea Constituyente para la creación de una nueva Constitución Política, surgida por primera vez desde la base misma del pueblo chileno.
Junto con el movimiento social y sindical, apoyaremos la realización de un paro nacional de protesta contra las alzas, la cesantía, la superexplotación de los trabajadores, por el fin de las AFP y la Asamblea Constituyente.

A formar Comités Comunistas por todo Chile
A organizar y unir a los trabajadores y el pueblo
A luchar por una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución
Todo el poder para el pueblo

Consejo Nacional de Comités Comunistas
Enero 2009.

CRISIS Y ECONOMÍA

La economía política ha sido transformada, como lo señalaba Engels(1) en un fraude lícito, toda una ciencia sobre el modo de enriquecerse, y/o, en un mundo globalizado, de conducir al conjunto de la humanidad a la bancarrota.

La preeminencia del capital financiero, sostenida por las grandes masas de trabajo acumulado ha rebasado sus propios límites. La economía real se ha visto avasallada situando el accionar financiero en el mundo de la irrealidad y de la virtualidad. Lejanos están los tiempos en que la avaricia de los mercaderes se sostenía en la creencia de que la riqueza era la posesión de oro y plata.

Las crisis que suceden interminablemente una y otra vez siguen mostrando que en la economía capitalista, lo mismo que en el robo, no hay más ley que el derecho del más fuerte. La piedra angular de todo nuestro sistema económico mercantil sigue siendo la teoría de la balanza comercial, y nuestros versados economistas refaccionados en la universidades del imperio se aferran aunque no lo sepan al principio de que el oro y la alta son las riquezas de un país y solo se consideran favorables aquellos acuerdos y tratados comerciales que traen al país dinero constante. Dan por supuesto que el comparar importaciones con exportaciones, si hay más exportaciones que importaciones la diferencia afluirá al país como dinero efectivo y se considerarán a sí mismos brillantes gestores de la economía.

Los economistas se ven obligados por la realidad y sus contradicciones a traicionar sus propias premisas y a renegar de lo que ayer adoraban, adoptan un carácter de benefactores haciéndose aparecer en sus andadas como benefactores del consumidor, como filántropos de los minusvalidos y del bien común y proclaman al comercio como un lazo de amistad y concordia entre las naciones y los individuos.

”La Nueva Economía el sistema de la libertad de comercio basado en la ”Wealt of Nations” (Riqueza de las naciones) de Adam Smith, revela los mismos rasgos de hipocresía, inconsecuencia e inmoralidad que se enfrentan en todos los campos el libre sentido humano” (2). Y esto lo decía Engels hace más de cien años atrás en esta también nueva economía neoliberal que como vemos no es nada más que una reedición de la que contemplaba Engels. Qué otra cosa sino esto es lo que va dejando al descubierto el desarrollo de la actual crisis global.

La danza de millones defraudados por los ayer insignes próceres de la economía de mercado, la libertad de comercio y la sagrada propiedad privada, no se detiene.

Los actuales defensores de la libertad de comercio, al igual que los de los tiempos de Engels, son monopolistas camuflados y peores que aquellos, sin duda porque conocen sobradamente el desarrollo completo del sistema y sus consecuencias para la humanidad y si tuviésemos la capacidad de poner las cosas en su lugar debiésemos enjuiciarlos por crímenes contra la humanidad. Bajo su falaz humanitarismo los economistas neoliberales esconden una barbarie de la que los antiguos no tenían idea.

Así las cosas nuevamente nos encontramos en la encrucijada capitalista de la recesión económica y donde preguntas como ¿si lo peor ya pasó o está por venir?, ¿habrá escasez de alimentos o tendremos un ajuste de precios más alto, o ambas cosas?, ¿qué pasa con el producto potencial del país? Las respuestas a estas y otras interrogantes tendrán una respuesta cuyo libreto ya se conoce en un país con alta concentración de la riqueza donde de las 581 sociedades anónimas que informan a la Superintendencia de Valores y Seguros, solo 40 concentran el 75% de las utilidades. En Chile los costos de la recesión los pagarán los trabajadores. Chile, la blindada economía, mantenida y profundizada por los economistas neoliberales de los gobiernos de la Concertación muestra ya las primeras señales del desastre: existe una marcada desaceleración de Producto Interno Bruto y un retroceso en el consumo en sintonía con el menor crecimiento del empleo y por las caídas de los salarios reales producto del impacto inflacionario que además genera un crédito de consumo más caro y menos abundante.

Los trabajadores chilenos en este escenario deben preparase para la ofensiva empresarial – gobierno que enmascarada en una ”pro productividad y empleo” entregada por el gremio empresarial Cámara de Comercio de Santiago, apuntan en lo fundamental a lo que ellos llaman: modernización de mercado laboral, que implica en lo principal la reducción del sistema de indemnizaciones a solo tres años, fortalecimiento del seguro de desempleo, vía exacciones a los propios trabajadores a través del ahorro voluntario. Además forzarán introducir nuevos mecanismos de flexibilización explícitos en el marco legal para ser aplicados en los contratos laborales que les permitan, por ejemplo, el desarrollo de jornadas parciales y la introducción en ellos de jóvenes y mujeres.

La ofensiva contempla también la reorientación de los organismos sindicales de los trabajadores y convertirlos en instrumentos destinados únicamente a proponer y aportar a la gestión empresarial y a sus utilidades que chorrearán como un maná hacia ellos.

Esta ofensiva también contempla retomar el proceso de privatización de empresas públicas donde el objetivo mayor es terminar de privatizar lo que queda del cobre chileno.

Hay una urgencia nacional para que los trabajadores chilenos deban asumir sin tardanza la recuperación del interés común en la economía y terminar con la libre concurrencia. La sola lucha por las mejoras económicas es un camino ciego, como lo es la libre competencia capitalista que ha conducido y seguirá conduciendo a estas cíclicas crisis económicas.

Los trabajadores deben abordar el tema de la ” riqueza nacional” expresión que carece de todo sentido, mientras exista un dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción. Deben preponderarse los instrumentos de planificación de la economía nacional donde las utilidades no sean producto de azar, de la moda, de los caprichos insensatos de los dueños del capital y un costo de producción que oscila con arreglo a la relación fortuita de la oferta y la demanda.

La economía capitalista es generadora esencial de las crisis económicas y hoy por hoy conduce aceleradamente al fin de la civilización humana. La libre competencia que el tópico cardinal del discurso de los economistas neoliberales es una imposibilidad la resultante real es siempre el monopolio que abre las puertas en par al fraude institucionalizado.

” La competencia determina todas las facetas de nuestras vidas y ha llevado a término la servidumbre de unos hombres con respecto a otros” ( 3). Es imperativo construir otro modelo económico en que las relaciones que se prioricen sean las mutuamente ventajosas y que se regule la circulación del capital financiero, que penalice con altas tasas impositivas las inversiones especulativas, que priorice lo social contra la dictadura de los capitalistas. Es imperativo una planificación de la economía construída democráticamente con mecanismos para que los trabajadores decidan las prioridades económicas de las que ellos serán gestores y depositarios de sus beneficios.

NOTAS:
1.- Engels Federico : Escritos Económicos Varios. Esbozo de crítica de la economía política Editorial Grijalbo. Mexico. p.3

2.- Idem. P.4

3.- Engels. Opus cit.p.23

LENIN Y EL PARTIDO DE LA CLASE

Una estructura social no desaparece jamás antes de que todas la fuerzas productivas estén completamente desarrolladas”, Carlos Marx. Prefacio de Contribución a la crítica de la Economía Política.

Lo que hemos señalado en el epígrafe de estas notas, es un llamado de atención en contra de la impaciencia revolucionaria aunque también es esgrimida, en la argumentación socialdemócrata para no considerar el profundo llamado en la tesis II sobre Feuerbach, de que la cuestión central es transformar el mundo, no solo entenderlo. Es decir, la unilateralidad del análisis aparece al no considerar el papel esencial que juega la práctica humana en los procesos de transformación, ya sea en su retardo o en su aceleración. Quienes argumentan a favor o en contra del materialismo dialéctico a través de las citas tomadas de aquí o de allá de los grandes revolucionarios, trátese de Marx, Engels, Lenin o Fidel olvidan el carácter profundamente dialéctico de la filosofía que sustenta su pensamiento, que liga la teoría con la práctica en forma insoluble.

Dicho esto, podemos plantearnos sin temor a equivocarnos que el asunto no es organizar la revolución: ésta no es el resultado de una conspiración, ni una toma del poder, sino una revolución social. Engels lo señalaba, como siempre, cortando el análisis con el filo acerado de la lógica dialéctica marxista: ”los comunistas saben demasiado bien que toda conjura no es solamente inútil sino nociva. Saben demasiado bien que la revolución no es un acto de voluntad, sino siempre y en todas partes la consecuencia inevitable de circunstancias completamente independientes de la voluntad y de la acción de todo partido y de toda clase”.

La revolución se producirá más o menos rápidamente según el grado de desarrollo de cada uno de los países, siempre siendo incidente el grado de desarrollo de sus fuerzas productivas. Esto es así independiente de que por un despliegue más amplio, es decir dialéctico, los otros componentes de los procesos jueguen en determinado momento un papel trascendente en un proceso revolucionario resultando victoriosa una revolución proletaria. Esto no significará ni mucho menos que su ejemplo se extenderá en forma automática a otros países, solo provocará reacciones más o menos importantes y acelerarán futuros desarrollos.

En este escenario Vladimir Ulianov a la par que defendía y enriquecía la pureza y vigencia del pensamiento de Marx no restringía su accionar a la disputa teórica o a la búsqueda de la verdad en el mundo de las ideas, sino siempre en relación al enemigo político. El objetivo concreto consistía en hacer la revolución en Rusia, estuvieran o no maduras las condiciones para instaurar nuevas relaciones de producción. Que Rusia fuera atrasada y su proletariado incipiente, o que el capitalismo ruso estuviese lejos de haber agotado sus fuerzas productivas, no podía considerarlo situaciones insalvables, solo exigían un análisis distinto para hacerlo funcional al objetivo esencial: hacer la revolución.

”Nosotros pensamos que los socialistas rusos deben, por encima de todo, desarrollar ellos mismos la teoría de Marx, porque ésta no indica más que principios rectores generales, que se aplican en cada caso particular tanto a Inglaterra como a Francia…” escribe lúcido Lenin.

Lenin desarrolla un plan de acción en ”¿Qué Hacer?”, subrayando que había nacido una nueva época y que ya no se trataba de educarse de la educación popular o de ponerse a la búsqueda de personalidades heroicas: debía hacerse algo completamente diferente. Cada punto de ese plan constituía una innovación sin precedente en el pensamiento político del siglo XIX, incluido el marxismo.

Hay en esta actitud un posicionamiento de no transformar el marxismo en dogma, de no renunciar a la libre crítica del pensamiento marxista a partir del principio fundamental del materialismo histórico: ”no es la conciencia del hombre la que determina su existencia; por el contrario es la existencia social del hombre quien determina su conciencia” (Marx).

Lenin escribe: ”la historia de todos los países demuestra que la clase obrera no puede, por sí misma, llegar más que a una conciencia tradeunionista, es decir a la convicción que es necesario unirse en sindicatos, combatir contra los patrones, reclamar del gobierno tales o cuales leyes necesarias a los obreros, etc.”. Dicho de otra forma, la clase obrera no se vuelve por impulso propio hacia la revolución, es necesario crear una organización política capaz de introducir en el movimiento obrero espontáneo la concepción del mundo del socialismo científico. En síntesis, la tarea política consiste en fusionar en un todo indisoluble ese movimiento espontáneo con la actividad del partido revolucionario.

Es claro que esta idea de Lenin del partido no es un aporte exterior a la clase como sostienen los críticos socialdemócratas de las posiciones de Lenin, pues éste sin ninguna duda conoce los planteamientos de Engels frente al tema de la autoconciencia:”para expulsar del timón de las clases dominantes, es necesario, en primer lugar, un cambio en la cabeza de las masas laboriosas… y para llegar a esto, es necesario un ritmo más rápido en la transformación de los medios de producción: más máquinas, más supresiones de empleo, más quiebras entre los campesinos y la pequeña burguesía, una demostración más evidente de las consecuencias del desarrollo en la gran industria moderna…Solo entonces se avanzará verdaderamente en el camino de la emancipación: cuando las transformaciones económicas hayan hecho tomar conciencia de su condición a la gran masa de obreros y ellos hayan trazado ya el camino de la toma del poder político”.

En la Rusia de Lenin hubo y había habido organizaciones revolucionarias ¿dónde residía la diferencia fundamental de su concepción de partido? En la condición de profesionales de quienes ejercieran las funciones principales dentro de la organización. En lugar de diletantes (aficionados) profesionales que tomen en sus manos los preparativos de condiciones óptimas para el proceso revolucionario. Lenin pensaba que no era posible preparar la revolución a menos que los revolucionarios estuvieran completamente a una dirección. La organización de los revolucionarios debe englobar ante todo y principalmente a hombres cuya profesión es la actividad revolucionaria: ”unidos en virtud de una decisión libremente adoptada, precisamente a fin de combatir al enemigo”.

Lenin estaba convencido de la necesidad de los revolucionarios profesionales pero además de que un miembro del partido no podría trabajar eficazmente siempre bajo el control permanente del partido. Esa concepción fue la que lo opuso a Martov y significó la famosa escisión entre bolchevique y mencheviques. Martov y sus partidarios partían del principio de que debía reconocerse la calidad de miembro del partido a cualquiera que de una u otra manera quisiera colaborar con el partido socialdemócrata. Los bolcheviques por el contrario consideraban como miembros del partido solo a quienes pertenecieran a la organización y estuvieran dispuestos a trabajar bajo su estrecho control.

El Partido es el partido de la clase obrera; el partido es la vanguardia de la clase obrera, el partido lucha por los intereses de la clase obrera. Si no cumple estos requisitos no es nada. Como no lo es una organización de revolucionarios profesionales que ha perdido el control del conjunto del partido. Lenin avizoraba la existencia y gran peligro que significaba la burocratización de las estructuras del poder: ”nuestro peor enemigo interior es el burócrata, el comunista que ocupa en las instituciones soviéticas un puesto responsable, rodeado de respeto de todos, con prestigio de hombre concienzudo”.

” Para convertirse en Poder, los obreros conscientes tienen que ganarse a la mayoría : mientras no existía violencia contra las masas, no habría otro camino para llegar al Poder. No somos blanquistas, no somos partidarios de la toma del Poder por una minoría. Somos marxistas, partidarios de la lucha proletaria de clase contra la embriaguez pequeño burguesa, contra el defensismo chovinista, contra las frases hueras, contra la dependencia respecto a la burguesía”. ( Lenin. Obras Escogidas en tres tomos. La dualidad de poderes .Editorial Progreso. Moscú 1970 p.42).

La dictadura del proletariado es una de las tesis fundamentales del marxismo. La lucha de clases lleva obligatoriamente a la dictadura del proletariado y solo esta dictadura permite la abolición de todas las clases y el paso a una sociedad sin clases.

La pregunta actual frente a las tendencias que se manifiestan al interior del Partido Comunista de Chile es quién es quién frente a la tendencia dominante, al parecer de las posiciones socialdemócratas, y esta crítica se asienta, al igual como lo enfrentaba Lenin en la tendencia de transformar, de Partido de la revolución social a un Partido de reformas sociales en donde una de las negaciones centrales en la práctica es la negación de la lucha de clases pretendiendo que no es aplicable a una sociedad estrictamente democrática, gobernada supuestamente conforme a la voluntad de la mayoría.

EL PARTIDO DE LA CLASE

Por Nicasio

La doctrina marxista emergió como es sabido, como la elaboración crítica de las tres principales tendencias ideológicas del siglo XIX : la filosofía alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo francés, y supuso un antes y un después en estas tendencias. Naturalmente esto no fue casualidad, obedecía a las condiciones materiales y sociales que había generado un régimen capitalista de producción en que se mostraban abiertamente ya las agudas contradicciones de clase entre la burguesía y el proletariado.

Tampoco surgió construida como totalidad de la cabeza de nadie, sino que se depuró y se sigue depurando en la práctica política e ideológica de millones de seres humanos en la esfera de los fenómenos sociales y el avance científico. El gran mérito histórico de Marx y Engels, como lo señaló Lenin, consistió en demostrar científicamente la misión histórica mundial del proletariado como fuerza revolucionaria capaz de destruir el régimen capitalista y crear una nueva sociedad, la sociedad comunista. En esa dirección señalaron al proletariado y a las masas trabajadoras el camino de la emancipación, demostraron la necesidad del partido marxista como fuerza dirigente del movimiento obrero, y definieron los principios de su estrategia y de su táctica.

En función de estos fundamentos Lenin, constructor importante del primer Estado Socialista : el Estado Socialista Soviético, contribuye en términos esenciales a desarrollar la doctrina marxista en las nuevas condiciones históricas del imperialismo y las revoluciones proletarias y sienta las bases de una teoría integral del partido marxista de nuevo tipo, de su papel dirigente y de sus principios orgánicos, políticos e ideológicos, así como de su estrategia, táctica y política.

Lenin señala en todo momento que sin la dirección de un partido marxista de nuevo tipo, pertrechado de la teoría revolucionaria de vanguardia, la clase obrera no podía cumplir su misión histórica de constructora de una nueva sociedad.

Señalaba además como elementos fundamentales la disciplina, la cohesión monolítica y la pureza ideológica, la ligazón indisoluble con las masas, la aplicación consecuente de las normas de vida del partido, la dirección colectiva como cuestión clave para la realización de todo lo demás.

El cuidado que hay que tener con esto es que la invocación del todo o parte de estos principios puedan ser letra muerta, como ha ocurrido ya muchas veces en la larga lucha de los pueblos por su liberación. ¿Qué otra cosa sino palabrería hueca y seudo revolucionaria era la de los dirigentes del PCUS que condujeron al glorioso partido de Lenin a la bancarrota y al derrumbe en las condiciones de lo que fue el campo socialista? Indudablemente allí la dirección colectiva funcionaba de alguna manera, pero no es menos claro que esta dirección colectiva funcionaba en términos de sí misma y desprendida de la realidad objetiva, sin capacidad de interpretar el sentir de las masas. Y esto por una cuestión muy sencilla : el trabajo sea cual sea pierde su poder formador y transformador sino está ligado a la vida económica productiva. El trabajo político es un trabajo esencialmente alienado.

Es claro que si se le pregunta a cualquier funcionario del aparato político contestará que trabaja e incluso más de lo que trabajaría dentro del sistema productivo, el problema es que esto no puede convertirse en una actividad a perpetuidad sin graves riesgos como muestra una y otra vez la práctica política. Así tenemos decenas de estos funcionarios incompetentes que deambulan de un puesto a otro sin que aporten nada porque su función no es ya hacer avanzar el proceso revolucionario sino sustentar a quienes se han distribuido las cuotas de poder del aparato burocrático en que han convertido al principal instrumento político de la clase.

El Partido Comunista de Chile es parte y heredero legítimo de todas las conquistas progresistas y tradiciones democráticas y revolucionarias del pueblo del Chile. Sin embargo no está ni ha estado inmune a personalismos y desviaciones de derecha e izquierda. Conservar una herencia no significa sentarse en ella como en un trono, sino, significa avanzar y determinar independientemente las vías y los medios de las luchas revolucionarias. El Partido únicamente puede ser fuerte y estar unido a condición de que se base en sus principios en forma consecuente. Así, si se invoca el principio del Centralismo significa basar su Dirección Central por un centro, que es su Congreso y, entre Congreso y Congreso, por el Comité Central ; la subordinación rigurosa de la minoría a la mayoría y de las organizaciones inferiores a las superiores. ” No someterse a la dirección de los organismos centrales- escribió Lenin- equivale a una negativa a seguir en el Partido, equivale a deshacer el Partido …”

Es por eso que Lenin hablaba una y otra vez de la necesidad de llevar a cabo en el Partido una ” labor de autocrítica, poniendo despiadadamente al descubierto sus propias deficiencias…” Si no hay confianza en los organismos de dirección de parte de las bases, no es posible ninguna subordinación rigurosa ni sometimiento a los organismos centrales. Si nos atenemos a estos elementos de principios no nos equivocamos en lo absoluto si señalamos que en los últimos Congresos del Partido, no han sido otra cosa que una falsificación absoluta de la voluntad del Partido. Se han montado verdaderas maquinarias que han copado sus distintas instancias por los funcionarios de las que han surgido los despojos de la voluntad colectiva, cuestión que ha sido disfrazada por la mantención de un discurso seudo revolucionario, vacío de contenidos reales y de una práctica consecuente.

¿Cuál ha sido su práctica en la realidad?. Primero la liquidación sistemática de las bases orgánicas del Partido y su jibarización, la liquidación de toda la estructura militar y el apartamiento de los cuadros militares de la actividad permanente de la organización. Qué lejos está la esterilidad política de esta Dirección de Marx que proclamaba la ” crítica despiadada de todo lo existente”, y en especial la ” críticas de las armas”, apelando a las masas y al proletariado. Y para no dejar margen a la tontera oportunista no estamos aquí proclamando el levantamiento armado ni nada que se le parezca. Estamos hablando temas concretos, como por ejemplo, entre otros, de la complacencia enorme con una Concertación que como coalición política es coautora junto a la dictadura del empobrecimiento generalizado de la población, de la lesión enorme de la entrega de la principal riqueza del país que esta siendo depredada a un ritmo sin parangón en nuestra historia; una Concertación, que es lo fundamental, matices más, matices menos, funcional a la política de agresión del complejo militar-financiero-industrial del imperialismo estadounidense. No estamos hablando de no alianzas, estamos hablando de definir con claridad los sesgos para no ejercer presiones indebidas en el filo revolucionario de la clase destinada a poner fin a la dictadura de la burguesía. Estamos hablando de una táctica que no se acomode al vencedor. Estamos diciendo que en esta situación, como en muchas otras, la derrota de la acción revolucionaria es, desde el punto de vista del materialismo dialéctico, un mal menor en la marcha general y en el resultado de la lucha de la clase, que el que resulta del abandono de posiciones ya conquistadas. La capitulación sin lucha es absolutamente desmoralizante : Marx que apreciaba en todo su valor el empleo de los medios legales de lucha en las épocas de estancamiento político y de dominio de la legalidad burguesa condenó sin ambages en 1877 y 1878 las ” frases revolucionarias”, pero combatió con la misma energía, sino más fuertemente, el oportunismo que por entonces se había adueñado temporalmente del partido socialdemócrata oficial, que no había sabido dar inmediatas pruebas de firmeza, tenacidad, espíritu revolucionario y disposición a pasar a la lucha ilegal en respuestas a las leyes de excepción contra los socialistas.

El partido de los obreros del salitre, de los constructores de la Unidad Popular, de los principales bastiones contra la dictadura genocida de Pinochet, el partido de la clase, no puede ni debe retroceder a una política diseñada desde la impotencia política que es lo que ha caracterizado a la actual Dirección. Desde el desastre psicológico y moral que significó la humillante derrota del presidente del PC en un bastión de lucha obrera como lo fue Lota y sobre la cual, no se escuchó por lo demás ni la más mínima autocrítica, ni siquiera por el ingente despilfarro de recursos, ni tampoco la igualmente vergonzosa comedia de equivocaciones encabezada por el actual

Secretario General Lautaro Carmona, y que puso fin a la coalición del Junto Podemos Más, de la cual tampoco se escuchó autocrítica alguna, y antes San Fernando, ni la aparición y permanencia en los quioscos de un Siglo en huelga, ni las demandas ignoradas de trabajadores comunistas del Instituto Alejandro Lipschutz ante la Inspección del Trabajo, etc.; etc.

La situación a que esta Dirección somete al Partido son dramáticos en el desarrollo de la lucha de clases. Así mientras en el diario El Siglo se da cuenta de la política de alianzas con la Concertación fijada por el último Pleno del Partido un par de páginas más allá se denuncia que sigue el saqueo de nuestras riquezas posibilitado irrestrictamente por esa misma Concertación o las redes de corrupción en CODELCO, bastión de prebendas económicas del Partido Demócrata Cristiano, componente central de este mismo conglomerado político del cual somos ahora socios para enfrentar a la Derecha extraconcertación, porque la derecha concertacionista va a seguir, sin dudas ahí mismo.

Más aún el informe al VII Pleno de Mayo de 2008, es decidor en dos sentidos: primero en él no hay ni una sola línea, no vamos a exagerar pidiendo con Lenin la ”crítica descarnada” de lo obrado hasta el momento por esta Dirección y no solo eso, sino lo que es aún más sintomático no hay una sola crítica a la Concertación. Quizá lo más relevante es el enunciado de que ”actuando de conjunto con la Concertación, es posible y necesario infligir una aplastante derrota electoral a la Alianza, abriendo con ello un escenario cualitativamente distinto para las contiendas parlamentarias y presidencial del 2009”. Y esto es muy serio no se apela a las masas, ni a los trabajadores para la construcción de un nuevo escenario, sino a un conglomerado político que viene cuesta abajo en la rodada.

Nosotros no tenemos dudas de que el” proceso de construcción de una correlación de fuerzas más favorables a los cambios democráticos de fondo-los cambios que deben concluir en la construcción de una nueva política estatal- debe nutrirse también de los que vienen de vuelta, de los miles de desencantados de la política de las fuerzas que integran el actual bloque en el poder”, el tema es que para esto hay modos y modos y no es precisamente el mejor diseñado. Este es solo el camino de la claudicación y la pérdida de los elementos básicos de un partido de vanguardia. Estos acuerdos de omisiones a que ha llegado la actual Dirección no dan cuenta de que la principal omisión para concretarlo ha sido dejar fuera la vos del Partido que afortunadamente no coincide con el sesgo que se ha dado a la actual política de alianzas. Nótese que no hablamos de no tener una política de alianzas dirigida a la Concertación, sino de los sesgos, equivocados que ésta adquiere ya sea por improvisación o por incapacidad política por tener un partido mermado en sus reales capacidades, o sencillamente porque los agentes del imperialismo desarrollan su trabajo en un partido ya sin los elementos claves de la vigilancia revolucionaria. Por lo demás para seguir el paso táctico planteado por Juan Lagos(El Siglo. Página editorial 16 mayo 2008) destinado a dar dirección más clara a un proceso de acumulación de fuerzas, de unidad y de lucha, de alianzas y compromisos democratizadores y ”no soltarlo por nada del mundo” se requiere más que buena voluntad, se requiere que el Partido tenga unidad de acción y confianza absoluta en quienes ejercen la Dirección. Sino todo esto será una vez más letra muerta y dos tercios de los militantes comunistas seguirán viviendo marginados de la vida partidaria y haciendo una oposición soterrada y enormemente dañina al Partido y por ende al conjunto de la clase.

martes, 11 de noviembre de 2008

Militantes en el Exterior: Estado político-orgánico Post-elecciones

Sin duda que es oportuno hacer este documento en contribución a la discusión de nuestro colectivo intelectual que somos como comunistas organizados en el exterior, y por que no también a nuestros compañeros en Chile.
Como Partido Comunista, que abrasamos principios científicos ideológicos y de organización, marxista leninista, no podemos dejar en este momento sin conducción revolucionaria a nuestra clase militante, la cual se ve un enfrentamiento ideológico que produce confusión, falta de conducción y desarraigo de las masas. Tenemos que ser capaces de producir ideología y política contingente desde nuestra acción conciente, militante. Debemos profundizar en el análisis con método político de clase y profundizar la discusión que nos de la capacidad de superar el estancamiento, la falta de unidad, de cohesión y respeto por nuestros ideas emanadas en un centralismo democrático casi ya inexistente en nuestra organización.
Lo que lleva a elaborar esta síntesis de pensamiento y observación de nuestro accionar es lo equivocado que esta nuestra dirección política, o parte de ella, que se encuentra en estos momentos ejerciendo el mandato de representarnos en el Comité Central, y por ende todo lo que ha significado el desempeño de nuestros máximos dirigentes en provocar una forma de hacer política errada, si tomamos en cuenta cual es nuestra política emanada de nuestro Congreso y reflejada en sus principios mas elementales en nuestro Programa de Partido.
El camino Electoralista que se ha seguido -que es una parte dentro de las formas lucha para alcanzar el poder- no es sino una forma de provocar esa intención de hacer política institucional y lo que es más grave, sin avances considerables o de profundización de las contradicciones y construcción de condiciones objetivas que nos pudiesen al menos mostrar que nuestra condición de Partido revolucionario este formando al nuevo sujeto histórico, que cambiara el actual estado de poder de la clase burguesa dominante en nuestro país. Durante ya más de 18 años se ha insistido en que es el camino correcto y ahí hemos estado aplicando una política que no conduce a ese cambio, ni siquiera de avanzar a una democracia a favor del pueblo, si no hemos sido más bien parte de profundizarla tal cual fue concebida por la dictadura, con todo lo que sabemos que significa en realidad el sentido de democracia heredada por el poder económico y político capitalista que existe en nuestro país.
No es necesario referirse a los costos de país, de pueblo, eso lo vive amargamente cada día, ya que la intención de elaborar este documento va encaminada a provocar la discusión de nuestra situación como partido, como militantes. Tampoco en este minuto hacer historia, a modo de encontrar explicaciones –que por cierto están allí- a este resumen de pensamiento crítico de nuestro accionar político. Esto es debido a que en este momento es necesario exponer nuestra ultima participación en las elecciones municipales, en donde se ve reflejada en más profundidad esta equivocada forma de estar contribuyendo a los cambios políticos, ideológicos en nuestro país.
Tomemos en cuenta para esto como método de análisis nuestras herramientas ideológicas y de esta manera iniciemos la discusión, es decir a tomar en cuenta: sujeto histórico, movilizaciones, Programa de Partido, línea política, cohesión como Partido, unidad de acción, centralismo democrático, rol de la célula, atribuciones de nuestras estructuras de dirección, dirigente, instinto de clase, conciencia de clase.
En estos momentos ya no se puede ocultar lo que pasa en nuestra vida interna como Partido, por que es muy obvio lo que se ve reflejado en nuestro trabajo externo como Partido, un solo ejemplo cabe mencionar. No es una política semántica de imagen ver en la noche del 26 de octubre a nuestro presidente y la triunfante alcaldesa de PAC junto a la clase política dominante celebrando en la Moneda los resultados electorales obtenidos. Esa es una señal que se vio después verificada en la opinión triunfalista de nuestro máximo dirigente al señalar que el pacto por omisión había dado resultados y que se podría proyectar en un nuevo pacto hacia las parlamentarias. A pesar de lo grave, no es esto lo fundamental que debemos discutir ahora, si no más bien que esta pasando en nuestra vida como unidad de Partido. Existen lecturas diferentes de nuestra línea política?.No se quiere ver por nuestros dirigentes los resultados de 18 años de política electoralista, no se hace un análisis metódico, estadístico, del estado de las masas para aplicar nuestra línea política y de cómo accionar un trabajo único de hacer política como comunistas?.
Debemos no tan solo constatar, sino reconocer que en estos momentos no hay unidad de acción en nuestro Partido, no hay una cohesión como militante ante nuestra línea política, el centralismo democrático no se aplica y esto conlleva a que existan distintas opiniones al interior de nuestras filas.
El pacto por omisión no cumplió las expectativas de la dirección, el Juntos Podemos de un 9,17%, en el 2004, bajo a un 9,07% este 2008. Estas cifras demuestran que el pacto no dio resultado ya que se bajo en votación (60 mil votos), se perdió una alcaldía (Canela) y se ganó una en Santiago (Pedro Aguirre Cerda), es decir se mantuvieron las cuatro alcaldías, porque las tres restantes pertenecen a descolgados de la Concertación y uno del Partido Humanista. No se cumplió el objetivo de la dirección, de duplicar los alcaldes y aumentar a dos dígitos en concejales. Esa es la realidad y se debe hacer claridad de esto, los resultados electorales son un reflejo de un Partido estancado y oficialista. Decir que hemos ganado por que cambiamos alcaldías pequeñas, de baja importancia por alcaldías de mayor calibre, importantes. Es este un análisis de comunista? Existen para nosotros comunas con habitantes de segunda categoría o menos importante por vivir en comunas chicas?. Cual es el análisis que lleva a decir que estos resultados fueron positivos?. Como explicar que en el 2004 el Juntos Podemos llevó 229 candidatos a alcaldes y este 2008 se llevaron 191 candidatos? Cual es la explicación de esa baja?. Es verdad que avanzan las posiciones del Partido?
Es necesario entrar en áreas ya más específicas como son las estadísticas y las condiciones de pueblo frente a las elecciones.
Los no inscritos en los registros electorales son 3.855.725, es la cifra que se manejaba. El director del Servicio Electoral informa que son 4 millones.
Los inscritos son 8.110.265 de los cuales tan solo emitieron su voto 6.602.702, y se les resta blancos y nulos (563.456) sumado a las abstenciones (1.507.526), se produce un empate entre los que sostienen el modelo y los que no. De este universo es que estamos identificando la participación de nuestro pueblo, hablamos de romper con la exclusión y con estar haciendo cálculos de porcentaje de votos para hacer acuerdos y participar dentro de la política burguesa también hacernos parte y responsable de la exclusión de esos 6.000.000 de ciudadanos que quedan al margen, es decir de la mitad de los electores que toma las decisiones en nombre de todos los chilenos. Y si hacemos un estudio mucho más acabado de cual es nuestra representación como Partido dentro de este universo veremos que es tan solo 2, 2 % para las elecciones de alcalde y de 4,5 % para la elección de concejales. Esto ha sido la tónica de 18 años. Cual es entonces el análisis que deberíamos estar haciendo?. Lo primero es que estamos lejos de esas masas que decidieron no ser parte de este “juego democrático”. No es acaso una fuente de inspiración grande para concretizar un trabajo de masa mucho mas allá de la participación electoral, el hacer énfasis en levantar al nuevo sujeto que transformara en definitiva la sociedad?.
Se puede mencionar que estamos también haciendo trabajo de movilización, pero si entramos en un estudio profundo del carácter de las movilizaciones nos daremos cuenta que es el mismo fenómeno que la política electoral, los trabajadores organizados son la mínima expresión de la clase trabajadora y cuando esta se llega a movilizar con nuestros dirigentes a la cabeza lo primordial en las negociaciones es la reivindicación económica, y por deficiencia nuestra jamás han pasado a significar un avance en revertir dicha reivindicación económica en una de carácter política o ideológica de clase que permita transformar la conciencia de la clase trabajadora y llegue a darse cuenta en donde esta el verdadero problema de su situación económica, social y cultural como clase trabajadora.
Se podrían mencionar muchos hechos y acciones dentro de esta línea de movilización, pero esto es solo una puerta para abrir discusión y debate para madurar la idea de la crítica en torno de la aplicación de nuestra línea política.
Seguramente nuestra dirección esta preparando un evento para reivindicar los resultados de las elecciones y del pacto de omisión y proyectar la táctica de alianza para los nuevos comicios del 2009. Pero es aquí donde tenemos que decir que hay que producir el debate de todos los militantes de células. Que se entiende por política de alianzas? La alianza es sólo con partidos del sistema? No hay política de alianzas con los grupos y movimientos que no participan en el juego electoral? Este paso táctico (política de alianzas) toma en cuenta la estrategia (toma del poder)? Si esto es así, porque no se trabaja para ganar y conquistar la conciencia de los 6 millones de marginados?. Que ha sido de la movilización, protesta y manifestación, para terminar con esta “democracia protegida”? Demasiadas preguntas que solo pueden ser respondidas con la participación real de todos los militantes. Esto sólo es posible en un Congreso anticipado donde se discuta la línea política. Una línea política Revolucionaria, que deje claro que se avanza con TODAS las formas de lucha –incluida la electoral- hacía la toma del poder. Tiene que ser un Congreso donde se discuta a fondo el tema ideológico. Resuelto lo principal: una táctica y estrategia para la toma del poder y el socialismo, saldrán elegidas las autoridades que cuenten con la total y entera confianza del Partido en su conducción y representación de los intereses de la clase trabajadora de Chile.
Quizás estas palabras causen más de algún disgusto, pero el disgusto es más grande cuando nuestros dirigentes faltan el respeto de hacer políticas desde su postura de entendimiento con el gobierno, escudándose en el quehacer actual del Partido y en el momento histórico que nos encontramos. Nuestra militancia esta en desfase de formación política, ideológica y muchas veces actúan tan solo con instinto de clase, amor al partido y su lucha, sin contar con conciencia de clase plena que le permita primero dar una discusión de igual a igual al dirigente y poder entregar su punto de vista político, ideológico. Por ejemplo del porque no esta de acuerdo con el pacto de omisión y no reaccionar –impulsado por las posiciones de la dirección- a marginarse o trabajando por su cuenta y haciendo una interpretación libre de lo que debe ser su puesta en la practica de nuestra política.
Ejemplo de un comunal, Coquimbo, que no acepto el pacto de omisión al no aceptar a un corrupto de la concertación. Se puede evaluar esta acción como romper la unidad de acción? O es una respuesta de la militancia que no acepta una política impuesta de la dirección? En nombre de la política de alianzas la militancia debe aceptar trabajar por un corrupto?. Que papel jugó la dirección en las negociaciones de este pacto?. La política de alianzas debe ser amplia, con todos quienes están contra el sistema neoliberal administrado por la Concertación, que estos 18 años se han encargado de profundizar. Entonces la Concertación a pesar de algunos “progresistas” es parte de la clase dominante. Por ello no puede sorprender que al hacer alianza con la clase dominante en el poder se deba aceptar su corrupción, sus inversiones, sus formas de hacer campañas con marketing publicitarios de mercado de imagen de persona, no de propuestas programáticas, significa hacer alianza –táctica o estratégica?- con quienes excluyen a un pueblo entero no tan solo del sistema electoral, sino de todo lo que significa dignidad humana, como lo es la educación, la vivienda, la salud por mencionar algunos derechos que son violados en Chile.
Continuar esta política significa seguir estancado y llevando nuestro Partido más lejos aún de las masas y desmembrando el sentido leninista y de clase de nuestro partido. Por lo tanto urge que nos sentemos a discutir y no hacerlo a espalda de nuestro pueblo por que el pueblo esta mirando lo que hacemos los comunista. Una de las tareas fundamentales y que esta dentro de las resoluciones de nuestro Congreso es promover y poner énfasis en una Asamblea Constituyente donde tenga participación todo el pueblo para redactar una nueva Constitución para Chile, con una nueva ley orgánica de elecciones, un modelo económico nacional y solidario, un nuevo código del trabajo, una nueva ley de educación, etc., etc. Esto es asentar las bases para trabajar con todos los excluidos de Chile para fundar un nuevo país, porque si otro Mundo es posible, primero otro Chile tiene que ser posible.
Compañeros es saludable comenzar a dar el debate interno, un debate revolucionario, unirnos como Partido, desterrar toda idea de seguir abriendo brechas que causen un deterioro de acción de este Partido que por definición de su programa es un partido revolucionario. No le temamos a la lucha ideológica interna, confrontemos las ideas y despejemos esta incertidumbre de andar errados en la línea política, para luego avanzar en una orgánica a la altura del Partido ideológicamente claro y trabajando estrechamente con las masas, con el pueblo, en defensa de sus intereses y construyendo socialismo para Chile.
Militantes Comunistas en el Exterior
1 Noviembre 2008

viernes, 24 de octubre de 2008

Ante las Elecciones Municipales

Comunicado Oficial

Consejo Nacional de Comités Comunistas

Este domingo 26, los chilenos acudiremos a las urnas una vez más, esta vez, en un escenario excepcional. El mundo se sobrecoge ante la amenaza de una recesión económica que podría ser mayor a la tristemente recordada, ocurrida en los años 30 después de la caída de los mercados internacionales en 1929.

Chile no escapará a los efectos de esta sacudida de la economía mundial y el impacto, pese a los anuncios de las autoridades de que será menor gracias al buen pie en que se encuentra la economía nacional, golpeará como siempre a los sectores más desprotegidos. Serán una vez más los trabajadores y las capas medias quienes recibirán el mayor peso del fenómeno.

Los comunistas sabemos que las soluciones de fondo a los graves problemas que afectan a estos sectores mayoritarios del país, y que más adelante se agravarán aún más, no consisten en remendar el modelo neoliberal y establecer pactos velados o abiertos para controlar el posible descontento social que surja cuando la crisis se exprese de manera más aguda, como se ha pronunciado Guillermo Tellier cuando manifestó a los medios que habrá que ser responsables.

De poco o nada servirá el haber establecido un pacto por omisión, como el que suscribió la dirección central de nuestro partido con la Concertación para participar en los comicios municipales, pues de éste contubernio el único ganador será la Concertación. Aún cuando la Comisión Política saque cuentas alegres tras los resultados e incluso las cifras parezcan favorables, nuestro partido, el partido requerido para organizar al pueblo, a los trabajadores, educarlos y actuar como un motor de la lucha por sus derechos y por transformar en definitiva la sociedad chilena, ese partido, no obtendrá nada significativo, porque lo pactado con el oficialismo va mucho más allá de lo que reconocen los máximos dirigentes de la organización.

Cómo podría obtener buenos resultados si se presentaron mucho menos candidatos que a las últimas elecciones municipales. Curiosamente esto se hace ante unas elecciones municipales reconocidas como las que cuentan con la mayor cantidad de candidatos inscritos en la historia del país.

La omisión real de los comunistas en estas elecciones es mucho mayor de la que reconoce la dirección central. En los hechos existen cuatro formas de aplicar la omisión de los posibles candidatos del partido, más allá de las conocidas. Y estas formas encubren una maniobra de entrega total de espacios importantes para el desarrollo de la labor que le compete al partido junto al pueblo. Es el caso del candidato a alcalde por Independencia, José Hidalgo Zamora (conocido como “Guayacán” en otros tiempos), quien postula como independiente y se define militante de la Izquierda Cristiana, pero actualmente es concejal de ese mismo municipio en representación de la Concertación, específicamente como militante del PPD.

En esa misma comuna durante el proceso de inscripción, el Registro Electoral rechazó uno de los candidatos a concejal presentados por la misma Izquierda Cristiana, por su pertenencia al PPD. Cabe preguntarse, ¿cuántos casos más similares a estos existirán en otros tantos lugares?

El Comité Central de nuestro partido autorizó pactos en regiones, adecuados a variadas formas, de manera tal que el partido lleva 41 candidatos a alcaldes menos que en las municipales de 2004 (78 de 119) y al mismo tiempo, el Juntos Podemos presenta 30 candidaturas menos que en los últimos comicios (192 de 222). También se registra la inscripción como pacto de 80 candidatos que aparecen como independientes, muchos de los cuales podrían perfectamente ser casos de militantes de la Concertación bajo banderas independientes o de los partidos integrantes del Juntos Podemos, como el caso descrito en la comuna de Independencia y en Lota, donde el candidato es socialista.

Entre los municipios en que el partido no presentó candidatos a alcaldes, estáncomunas como San Fernando, que tuvo alcalde comunista; Calama, María Elena, Mejillones, Taltal, Copiapó, Vallenar, Andacollo, Combarbalá, Ovalle, Cartagena, Quintero, Viña del Mar, Curepto, Curicó, Concepción, Lebu, Alto Bío Bío, Chillán Viejo, Lebu, Santa Bárbara, Tirúa, Curacautín, Nueva Imperial, Osorno, Puerto Varas, Chonchi, Aysén, Maipú, La Florida, Cerro Navia, Curacaví, Huechuraba, La Cisterna, Melipilla, San Miguel.

Definitivamente los resultados no podrán ser buenos para el partido, con una posición tan claudicante y mendicante, porque el obsequio de espacios persigue que la Concertación les conceda a algunos de nuestros altos dirigentes, la dádiva de ocupar un escaño parlamentario, sin considerar otros múltiples “favores” al otorgarles cargos de confianza en reparticiones públicas a dirigentes del partido, como es el caso de la compañera Julia Urquieta, abogado, encargada jurídica de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM).

Pasada la efervescencia de estas elecciones, la evaluación deberá ser descarnada. No podemos permitirnos el lujo de conformarnos cuando el Comité Central nos informe oficialmente que el resultado fue un éxito para la organización. Basta con mirar las cifras mencionadas para comprender que no será así, aún si ganamos alguna de las alcaldías en que existen mayores posibilidades gracias al trabajo partidario constante entre los pobladores, al punto de que era innecesario el pacto por omisión. Peor todavía, cuando a las concesiones hechas por el partido, se suma el lamentable estado orgánico en que se encuentra prácticamente en todas partes.

Frente a estos hechos debemos permanecer organizados y firmes. Debemos persistir en el propósito de rectificar o de construir un camino colectivo que conduzca a superar las malas prácticas, el aprovechamiento y el oportunismo. Pero sobre todo, a vencer la claudicación a la que conduce al partido la actual dirección central.


Por un Partido para la clase y la Revolución

Consejo Nacional de Comités Comunistas


Octubre 2008