Los alcances de la actual crisis económica planetaria todavía son imprevisibles. Pero lo que se sabe con certeza hasta ahora es que se trata de la mayor debacle del capitalismo y lo que si es seguro, es que aumentarán los efectos que ya golpean a los trabajadores y en general los sectores pobres y capas medias. Cesantía, disminución de los salarios, pérdida del poder adquisitivo, recortes en los servicios públicos indispensables, serán las secuelas inevitables de esta crisis que no provocaron los que viven de un sueldo o de pequeñas y microempresas. Se sabe quienes la provocaron, como se sabe también que estas crisis forman parte del ADN del sistema capitalista. Se sabe por cierto, que en el marco de esta crisis se harán más evidentes las injusticias sociales.
Corresponde pensar en la forma de enfrentar las consecuencias que acarreará la catástrofe. Es necesario tener en cuenta lo que podrá ocurrir cuando la falta de recursos y fuentes laborales agudice los efectos de la miseria. Es urgente que los trabajadores, pobladores, campesinos, estudiantes, mujeres y hombres, preparen sus organizaciones ya existentes, para afrontar el escenario que ya comienza a configurarse. Es urgente que se organicen con prontitud todos aquellos que no lo están. Habrá que enfrentar los efectos de la crisis asociados y muy activamente, pues habrá que defender las fuentes laborales y el precio de los salarios. Probablemente haya que desarrollar formas colectivas de abastecimiento de víveres y otras mercaderías. Habrá que defenderse de los cobros excesivos de las empresas suministradoras de energía eléctrica, servicios telefónicos, agua potable y alcantarillados.
La nueva realidad obliga además, a tomar conciencia de los cambios indispensables que se debe impulsar en nuestra sociedad, para convertirla en una capaz de emprender un camino de desarrollo económico que la aleje de la estructura capitalista que ha generado 16 crisis a nivel internacional en los últimos 38 años, cada una de ellas con diversas secuelas de mayor o menor gravedad, pero siempre azotando principalmente a los mismos trabajadores y trabajadoras y de las que nuestro país jamás quedado exento.
Enfrentar esta crisis con niveles de organización superiores y en pie de luchar por derechos que se verán amenazados y vulnerados, debería conducir a formas más elevadas de organización y movilización social, que permitan rescatar fuentes de empleo y crear nuevas, mediante la intervención directa de los trabajadores en la gestión. Es posible pensar que el colapso de la economía provocará la quiebra y cierre de numerosas empresas. Frente a ello habría que concebir una estrategia que considere cada empresa cerrada, como una empresa a ser tomada por sus trabajadores u otros de la misma actividad, para volverla a poner en funciones con aporte de los dineros de todos: los recursos del Estado. Habrá que pensar de manera creativa y colectivamente, las formas que deberían adquirir las medidas que adopte el movimiento popular para enfrentar, atenuar y superar los efectos de la crisis.
Se avecina el paro nacional convocado por la CUT para el 16 de abril. En él las autoridades y los empresarios verán si los trabajadores organizados cuentan o no con la capacidad y disposición suficientes para contener el embate de las medidas con las que se pretende hacer que paguen la crisis. Quienes se identifican como antineoliberales debieran potenciar esa movilización. Debe ser un paro que más allá de los recuentos que haga la CUT o las autoridades, arroje como resultado el establecimiento de acciones coordinadas a nivel de todo el país, entre los trabajadores y otros sectores de la comunidad nacional. El esfuerzo debe orientarse a que la paralización sea lo más efectiva posible, pero sobre todo, que permita coordinación real entre miles de ciudadanos organizados y de ahí en más, que posibilite que se sigan organizando y organizar a más y más personas y por sobre todo, ponerlas en pie de lucha.
jueves, 9 de abril de 2009
Imitar al Imperio: La aspiración al desastre
Sin duda que la máxima aspiración de los países capitalistas periféricos y sus burguesías nacionales es convertirse en la copia fiel de Estados Unidos. Aunque no lo dicen explícitamente este sería su mayor logro, o a lo menos a convertirse en su “socio asociado en sociedad” vía tratados, entrega de soberanía o lo que fuera.
Esta aspiración de lograr vivir “el sueño americano” naturalmente es gratificante, precisamente para las burguesías dominantes que aspiran a llevar a los límites los niveles de explotación, pero, para las grandes mayorías de explotados y los necios habitantes de las nebulosas clases medias que pareciera estar dispuestas a navegar por el mar de las desgracias con tal de imitar al burgués, sólo es incrementar los males.
Es en las épocas de crisis donde quedan al descubierto las llagas del sistema y su actual modelo, sistema cuya sobrevivencia es una vergüenza para el género humano y lo está llevando a su destrucción.
Hemos imitado el reinado de las tarjetas de crédito una de las bases, dicho sea de paso, del enriquecimiento del candidato de la Alianza (Derechista) Sebastián Piñera. En Estados Unidos esta industria es un elemento dominante de la voluntad de los trabajadores estadounidenses mediante el creciente endeudamiento de los hogares. Así, si en 1980 la deuda media de los hogares rondaba los 40.000 dólares [constantes], mientras que ahora es de unos 130.000 dólares [constantes] por hogar, incluyendo las hipotecas. La deuda de los hogares se disparó, y las insaciable instituciones financieras que se lanzaron a sostener las deudas de los hogares trabajadores logradas a través de hipotecas subprime entregadas a gente prácticamente sin ingresos. Estas hipotecas se lanzaron al mercado financiero como medio de inversión en una de las maniobras más refinadas y perversas imaginables, lo que no es poco decir en un medio donde las operaciones fraudulentas o que circulan al límite de la legalidad son habituales.
Siendo Estados Unidos el paradigma del dominio de la burguesía y de los ricos, no podemos dejar detener en cuenta las complejidades de un enorme y poderoso país que no es inerme ni está ajeno a los procesos de transformación dialéctica de toda sociedad: la actual situación económica está llevando a una lucha política de distinto signo y potencia de lo ocurrido hasta la fecha.
“La sabiduría del Mercado”
Existe una vigorosa resistencia y decisión de enfrentar a quienes han sumergido al país en esta crisis. La elección de equipo económico de Obama ya fue cuestionada; por ejemplo, la de Larry Summers, que era Secretario del Tesoro en el momento clave en que muchas cosas empezaron a ir realmente mal, al final de la administración Clinton. ¿Por qué dejar los cargos a gente con potentes lazos con Wall Street y el capital financiero? El tema de no detener la crisis es tremendo: cada mes que pasa sin detener la caída significa la pérdida de alrededor de 600 mil empleos. Es decir en estos momentos la crisis golpea a amplios sectores de trabajadores. Más de 19 millones de trabajadores lo hacen para administraciones locales y de los Estados sobre todo en educación y para ellos los fondos de pensiones han perdido de acuerdo a informe de la Reserva Federal 108 mil millones de dólares desde que se inició la crisis , es decir, el 35 % de su valor. Cifra semejante a la pérdida de los trabajadores chilenos en sus fondos de pensiones.
En este escenario economistas eminentes como Paul Krugman profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía piensan que el plan de rescate del sistema bancario de Obama no va a funcionar debido a su apego a las propuestas neoliberales del principal asesor económico de Obama (Geithner)que sigue planteando dejar actuar “la sabiduría del mercado”.
La bancarrota de aseguradoras como Lehman que detonó la crisis y determinó que contra el paradigma neoliberal de que las instituciones económicas ineficientes debieran salir del mercado y que el Estado no de debiera intervenir, ha llevado que como un medio de detener la caída se haya nacionalizado bancos y una industria automotriz sobredimensionada. Así los contribuyentes deban hacer frente a la totalidad de la deuda de los bancos tal como lo hicieron los contribuyentes chilenos en al crisis de 1982 en pleno dominio de la dictadura y sus asesores económicos hoy amparados y protegidos bajo el paraguas de la Unión de Demócratas Independiente UDI (siempre tan hipócritas en sus denominaciones estos tipos). Billones de dólares en deuda que los astutos ganster de Wall Street han traspasado a los bolsillos de los trabajadores americanos.
Entonces es posible que esta aspiración al desastre de los sirvientes del imperio se vea severamente cuestionada porque ya la monolítica imagen única y sin alternativa creada se erosiona a ojos vistas y el pueblo estadounidenses comienza a emerger como actor real en un desarrollo que puede adquirir caracteres no pensados. Los elementos negativos del modelo estadounidense son replicados y multiplicados en Chile, país cuyos gobernantes casi sin excepción han soñado con convertirlo en una réplica del imperio.
Las crisis o el reinado del terror
En una economía no planificada las llamadas crisis económicas son fenómenos ineludibles e imprevisibles. Se trata casi siempre de la acumulación de mercancías invendibles y necesidades insatisfechas. En general su aparición es precipitada por productores que han producido más de lo que pueden vender. Mientras que en formas anteriores de la sociedad el desastre económico era sinónimo de escasez insólita, la crisis hoy es una crisis de sobreproducción. Es claro que este es la manifestación del fenómeno como lo es la posterior transformación de la sobreproducción en su variante opuesta de la escasez, que en la crisis que estamos viviendo es escasez de dinero, dinero transformado súbitamente en un bien escaso (de allí la escalada de intervenciones de parte de los Bancos Centrales para bajar el valor del dinero es decir, las tasas de interés), luego escasez de puestos de trabajo, escasez de bienes de consumo etc., etc.
Desde los años ’70 el mundo ha vivido de crisis en crisis, con origen en los países desarrollados o en los países dependientes. En una sucesión sostenida de la cual la actual es un eslabón que se convierte en la más violenta e imprevisible de los últimos cincuenta o setenta años. Es el reinado del terror. Podemos registrar una secuencia de estos eventos: la crisis monetaria en EE.UU. y la ruptura del patrón oro en 1971; el alza de los precios del petróleo en 1973 y 1979; la crisis de la deuda externa latinoamericana en 1982; el crac bursátil de Wall Street en 1987; las crisis de las cajas de ahorro estadounidenses en 1989; el crac japonés en 1990. Luego vienen las crisis periféricas de fin de siglo: la mexicana (1994), la del sudeste asiático (1997), la rusa (1998) y la brasileña (1999). Y a partir del nuevo siglo otro encadenamiento: el derrumbe de las punto.com en el 2000; las crisis en Turquía y en la Argentina (2001); la quiebras de Enron y World Com (2001 y 2002); las repercusiones financieras del atentando a las Torres Gemelas y de la invasión a Irak. La actual crisis de las subprime (1) que estalla en 2007.
El proceso de insolvencia de los deudores inmobiliarios detonó la quiebra de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversiones de EEUU, y lanzó a Wall Street en picada. La mala noticia se suma a la de la quiebra de Bear Stearn y la apresurada compra de Merril Lynch por Bank of America. Previamente, las aseguradoras Fannie Mae y Freddie Mac fueron absorbidas por el estado ante su total insolvencia. Junto a esto, sombríos datos sobre el desempeño de la economía provocaron que el Congreso de EEUU aprobara un plan de rescate inicial de 800 mil millones de dólares. Wall Street vive en un vaivén constante de subidas y bajadas históricas producto de la alta incertidumbre de una economía que no logra tocar piso provocando que los precios de las acciones a la baja no detenga las pérdidas.
Esos íconos críticos, comerciales o financieras, son fenómenos económicos que periódicamente ponen a prueba toda la vida e incluso la existencia de la sociedad capitalista. No son eventos aislados sino que forman parte del desarrollo normal de la sociedad burguesa que los genera porque forman parte de su modo de existencia. El modelo capitalista de desarrollo desemboca inevitablemente cada cierto tiempo en una catástrofe general que afecta a todo el mundo. No es posible que suceda otra cosa cuando el sistema descansa como lo hace el capitalismo en las fuerzas ciegas del mercado y en el imperativo mercantil del lucro y el interés privado. De allí que precisamente la única forma de crear antídotos para detener el desastre es poner en marcha los mecanismos de planificación centralizada, la nacionalización de la banca, es decir la intervención socialista del sistema a través del ejecutor de última instancia: el Estado.
Los capitalistas y sus defensores, políticos y abogados, delincuentes de cuello y corbata no hacen asco en la hora de la desgracia a aquello que continuamente denigran: la intervención del Estado y los sistemas de control social. Y esto obviamente no lo hacen porque súbitamente se conviertan al comunismo sino para lograr que el costo que las crisis que ellos provocan las paguen aquellos a quienes siempre han explotado: las trabajadoras y los trabajadores.
Esta crisis está arrastrando a millones de seres humanos a una pobreza más profunda y derivará como lo declaran personeros de la UNESCO en la muerte de miles de niños en el período. Además está demostrado históricamente que las recesiones han puesto una carga desproporcionada de ella sobre las mujeres al tener éstas empleos más vulnerables, estar subempleadas o desempleadas o carecer de protección social y tener un acceso limitado a los recursos económicos y financieros. Las mujeres dependientes, por ejemplo, que tienen que cuidar a familias completas con menores ingresos o las mujeres trabajadoras que tienen que apoyar a sus familias sólo con sus salarios que, en promedio, son menores que los hombres.
El mismo desolador panorama se incrementa en el ámbito de los jóvenes que en promedio desde la dictadura hasta los gobiernos de la Concertación han tenido una tasa de desempleo de alrededor del 20 %.
La crisis y el fantasma recesivo que ya se manifiesta en Chile un incremento sistemático de la tasa de desempleo y la pérdida de más de un tercio de los fondos provisionales. Se suma a esto el tema de los alimentos básicos con un incremento de precios del 65 % desde el 2006 donde las mayores tasas la han tenido la soja, el trigo y el arroz, siendo esto último parte de la dieta básica de los chilenos.
Otro problema central es la sobreexplotación de los recursos a lo que se suma el abandono de la agricultura que tiene como meta la seguridad alimentaria por la agroindustria capitalista neoliberal destinada en lo esencial a la producción para el mercado mundial. Así los antiguos campos trigueros hoy están destinados a la plantación de pino, la pesca artesanal diezmada por la pesca industrial destinada a producir harina de pescado.
Para resolver el problema de la crisis no hay caminos intermedios: es necesario abandonar el modelo neoliberal creado por el sistema capitalista de desarrollo y su dogma económico basado en el aumento continuo del consumo. Deben incrementarse el reparto del trabajo, socializarse los servicios básicos, recuperar la totalidad del cobre y nacionalizar la banca. En definitiva recuperar la riqueza y la propiedad para quienes producen la riqueza cualquier otra cosa es someterse al reinado del terror que impone la dictadura de la burguesía.
Nota:
(1) Un crédito subprime es una modalidad crediticia del mercado financiero de Estados Unidos que se caracteriza por tener un nivel de riesgo de impago superior al resto de los créditos.
A recuperar el Partido Comunista para los trabajadores y el pueblo
A los militantes comunistas que creen en la revolución como un suceso liberador y justiciero, constructor de una nueva sociedad capaz de superar al modelo neoliberal y su progenitor, el sistema capitalista.
A los que permanecen en el partido y los que se han alejado, pero conservan vivos los nombres y enseñanzas de cientos de hombres y mujeres que lo dieron todo –incluso la vida- por la causa superior de liberar a Chile de la dictadura y construir el socialismo en nuestra tierra.
A los que no renuncian al propósito fundamental por el cual existen los partidos obreros y a luchar por conquistar estas metas:
Se ha descubierto, debido a una demanda judicial acogida y tramitada por el 18 º Juzgado del Crimen de Santiago, que una empresa inmobiliaria ligada a las finanzas del partido tiene orden de demoler el edificio que construyera en Carabineros de Chile 22, a media cuadra del local de nuestro Comité Central. La determinación del tribunal responde a la denuncia de los vecinos, respecto a que en el proceso de construcción fueron vulnerados el espacio de los cimientos de las construcciones aledañas, en flagrante atropello a las normas elementales de edificación. El inmueble de 17 pisos y cuya construcción costó cerca de 3 mil millones de pesos, habría vendido casi la totalidad de los departamentos, pues sólo dispone de uno, el 508, cuyo precio es de UF 2.150.
Aparece a la cabeza de la Inmobiliaria Araucaria, el compañero René Amigo, miembro del Comité Central de nuestro partido y como principal socia inversionista con un aporte de 398 millones de pesos, una funcionaria de la comisión de finanzas, servidora incondicional del grupo que se apoderó del partido y lo controla desde los años ochenta, la compañera Flora Estay. Esta empresa aparece comprándole al partido el terreno, para luego conformar una nueva inmobiliaria (Baquedano) en conjunto con la constructora Varela, a quienes vuelve a vender el espacio en UF 9.291 (unos 190 millones de pesos actuales).
El edificio deberá ser demolido según lo dispuesto por el tribunal y al hacerlo, se habrá perdido todo lo invertido, que podemos suponer provino de los dineros devueltos por el Estado al partido como compensación por el despojo de bienes y equipos perpetrados por la dictadura, las que superan los 12 mil millones de pesos.
Estamos frente a un fracaso de marca mayor para las actividades financieras del partido, que deja en evidencia un estilo de trabajo y de hacer las cosas, no sólo ineficiente, sino revelador de una enorme descomposición. Movimientos financieros ocultos a la militancia, cuyos orígenes y destinos nadie más que el reducido grupo de poder conoce y de los que jamás se rinde cuenta. Existen otros tantos “malos negocios” hechos con recursos del partido y de organizaciones hermanas que confiaron en la dirección de los comunistas chilenos. Todos esos fracasos se han ocultado sistemáticamente y han sido acallados por los funcionarios que conforman un grupo incondicionalmente fiel a quien le paga el estipendio mensual.
Esta descomposición proviene de la ruptura con principios y valores éticos y morales propios de los revolucionarios y la ruptura con el propio objetivo de luchar por la revolución. Es la práctica del peor de los pragmatismos y en muchos casos, llevada a cabo en beneficio propio y extendida a variados niveles, como sucede por ejemplo entre un número significativo de dirigentes sindicales, para los cuales los trabajadores son solamente números para las elecciones de federaciones y confederaciones o para la misma CUT, que les aseguren continuidad en los cargos a los que fueron designados por el grupo interno de poder. Tal actitud hace posible que algunos dirigentes sindicales comunistas consuman regularmente cocaína y hasta podrían perfectamente estar involucrados en micro tráfico.
Este escenario surgió frente a la pasividad con que miles de militantes hemos permitido que un pequeño grupo mantenga el control total de la organización y engañe a cientos de nuevos militantes que no conocen la historia y trayectoria, la vida interna y los métodos revolucionarios que deben caracterizar a un partido comunista. Tampoco conocen el listado de sospechosos “errores”, cometidos tanto en dictadura como en los últimos 19 años, de quienes ostentan las máximas responsabilidades de dirección en el partido.
En las actuales condiciones orgánicas internas y con el grado de descomposición denunciada, es imposible contar con un partido comunista que se aboque de lleno a luchar con los explotados y marginados frente al azote que acarrea la actual crisis económica. Se habrán cumplido así las orientaciones de los Documentos de Santa Fe para neutralizar a los partidos comunistas sin exterminarlos físicamente. No contamos con nuestro partido como un instrumento orgánico y político de lucha, cuando el grupo de poder, tolera y promueve la descomposición, busca solamente la llegada al parlamento de un par de dirigentes y, para lograrlo, renuncia al sagrado derecho de rebelión que tienen los oprimidos.
Ante esta situación, llamamos a recuperar el partido para el propósito que fue creado. Es la hora de exigir que se vayan los que se adueñaron de la organización y se atornillaron en sus cargos. Los comunistas debemos hacer que se vayan quienes practican la connivencia con elementos de corrupción, tanto dirigentes como funcionarios menores. Tenemos que sacar de sus cargos, y si es preciso del partido, a quienes lo dirigen en beneficio propio dejando de lado los intereses del pueblo y los trabajadores.
Lo exigimos en nombre de nuestros héroes y mártires, constructores y defensores del patrimonio del partido, malversado por un pequeño grupo de poder.
Lo exigimos en nombre del pueblo.
Consejo Nacional de Comités Comunistas de Chile
Santiago, 2 de abril de 2009.
Recuerdos de Abril
Tito Alvarado, desde Canadá.
En la penumbra del recuerdo me vienen a la mente los momentos en que dos de los mayores de mis hermanos, Gustavo y Rafael, salían alegres a participar en la protesta del Primero y dos de abril de 1957. De aquella protesta nos quedó el nombre de Alicia Ramírez, impactada por una bala asesina disparada por un carabinero. Nos quedó también el alza en la lucha de todos. Más tarde Allende sería candidato a la Presidencia por segunda vez.
Era el tiempo en que las reuniones y las protestas servían para algo, era el tiempo en que la gente sabía que era gente y como tal debía tener derechos, pero había que luchar para que se respetaran. Eran también los tiempos en que los revolucionarios no tenían miedo ni vergüenza de luchar, esgrimiendo sus verdades. No se trataba de luchas por una silla ni por migajas ni acomodos al sistema que nos mata, sino lucha por soluciones y por un cambio de sistema, en definitiva por el socialismo.
Abril comienza 51 años después y mucho, pero mucho ha cambiado sin que nada, pero nada haya cambiado para los que sufren la vida dependiendo de la venta de su fuerza de trabajo.
Este Primero y dos de abril quizá haya quien recuerde esa fecha y esa lucha de ayer, quizá yo tenga el nada halagüeño mérito de ser el único que lo recuerde, quizá se levanten voces por sus derechos. Quisiera creer que este abril comienza una nueva etapa para los excluidos, no hablo de los excluidos del Congreso nacional, sino de los excluidos sistemáticamente por el sistema.
En estos días hay en Chile unos apoltronados calentando asientos y diciendo sus palabras de buena costumbre a los micrófonos y a las cámaras. ¡Pobre gente! no sabe que el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones. ¡Pobre gente! aún no les cae la teja de que la crisis no tiene otra solución que la que imponga la gente en la calle. Nada sacan sus bancos ni sus ejércitos ni sus palabras, algo ha cambiado y ese algo será total o será mortal.
En este abril del año 2009, el 20 exactamente comienza la cuenta final del mundo. O si preferimos en esa fecha tendremos la certeza de que las veinte “economías” más “pujantes” del mundo no han podido encontrar la salida. Lo cual nos demuestra que no siempre la gente que sabe está donde es necesaria y que muchas veces el poder es asunto de ignorantes, viejos zorros en las malas artes de llegar al poder y conservarlo, pero a la hora de las crisis estos zorros se comportan como zorrillos, apestan y nada aportan. El 20 de abril sabremos que la crisis es global y que seguiremos hundiéndonos, a menos que despertemos y cada uno determine asumir su destino junto a los demás que son sus iguales.
En el edén llamado Chile el 4 de abril la izquierda que lucha tendrá un encuentro definitorio. No están soñando ni jugando a ganar un sillón ni se les puede acusar de venderse ni vender nada. Lo que salga de allí, pienso, creo, será un remezón y comenzar a tomar las armas: las de la crítica, las de la organización, las de influir confianza, las del conocimiento, las de la gente en pie de lucha. El 18 de abril la otra izquierda, la misma que en estos días se ha pegado el tremendo palmazo en la frente, la que recién ahora despierta a la realidad: la derecha no votó por ellos en el pacto por omisión ni está dispuesta a entregar los distritos emblemáticos, donde esta izquierda tiene certeza de ganar.
Falta que les caiga el palmazo, la teja o el ladrillazo de que la única alternativa es la lucha y que no hay negociación que valga si no es con la gente en la calle. Lo que si sabemos es que de esta reunión saldrá en candidato único de ellos y será nada menos que un camaleón de apellido con dos eres.
Para el mundo una fecha marca el fin de algo que nos ha conducido a este atolladero y el inicio de algo que nos libera o nos terminará de matar.
Para Chile la primera fecha marca un comienzo con todos los que luchan. La otra fecha tiene los vicios de que ya se sabe en qué terminará.
En este trance pudiera darse que la cordura imponga la única vía posible: los que no tenemos nada, tenemos derecho a soñarlo todo y esos sueños se conquistan con la lucha social.
Esta aspiración de lograr vivir “el sueño americano” naturalmente es gratificante, precisamente para las burguesías dominantes que aspiran a llevar a los límites los niveles de explotación, pero, para las grandes mayorías de explotados y los necios habitantes de las nebulosas clases medias que pareciera estar dispuestas a navegar por el mar de las desgracias con tal de imitar al burgués, sólo es incrementar los males.
Es en las épocas de crisis donde quedan al descubierto las llagas del sistema y su actual modelo, sistema cuya sobrevivencia es una vergüenza para el género humano y lo está llevando a su destrucción.
Hemos imitado el reinado de las tarjetas de crédito una de las bases, dicho sea de paso, del enriquecimiento del candidato de la Alianza (Derechista) Sebastián Piñera. En Estados Unidos esta industria es un elemento dominante de la voluntad de los trabajadores estadounidenses mediante el creciente endeudamiento de los hogares. Así, si en 1980 la deuda media de los hogares rondaba los 40.000 dólares [constantes], mientras que ahora es de unos 130.000 dólares [constantes] por hogar, incluyendo las hipotecas. La deuda de los hogares se disparó, y las insaciable instituciones financieras que se lanzaron a sostener las deudas de los hogares trabajadores logradas a través de hipotecas subprime entregadas a gente prácticamente sin ingresos. Estas hipotecas se lanzaron al mercado financiero como medio de inversión en una de las maniobras más refinadas y perversas imaginables, lo que no es poco decir en un medio donde las operaciones fraudulentas o que circulan al límite de la legalidad son habituales.
Siendo Estados Unidos el paradigma del dominio de la burguesía y de los ricos, no podemos dejar detener en cuenta las complejidades de un enorme y poderoso país que no es inerme ni está ajeno a los procesos de transformación dialéctica de toda sociedad: la actual situación económica está llevando a una lucha política de distinto signo y potencia de lo ocurrido hasta la fecha.
“La sabiduría del Mercado”
Existe una vigorosa resistencia y decisión de enfrentar a quienes han sumergido al país en esta crisis. La elección de equipo económico de Obama ya fue cuestionada; por ejemplo, la de Larry Summers, que era Secretario del Tesoro en el momento clave en que muchas cosas empezaron a ir realmente mal, al final de la administración Clinton. ¿Por qué dejar los cargos a gente con potentes lazos con Wall Street y el capital financiero? El tema de no detener la crisis es tremendo: cada mes que pasa sin detener la caída significa la pérdida de alrededor de 600 mil empleos. Es decir en estos momentos la crisis golpea a amplios sectores de trabajadores. Más de 19 millones de trabajadores lo hacen para administraciones locales y de los Estados sobre todo en educación y para ellos los fondos de pensiones han perdido de acuerdo a informe de la Reserva Federal 108 mil millones de dólares desde que se inició la crisis , es decir, el 35 % de su valor. Cifra semejante a la pérdida de los trabajadores chilenos en sus fondos de pensiones.
En este escenario economistas eminentes como Paul Krugman profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía piensan que el plan de rescate del sistema bancario de Obama no va a funcionar debido a su apego a las propuestas neoliberales del principal asesor económico de Obama (Geithner)que sigue planteando dejar actuar “la sabiduría del mercado”.
La bancarrota de aseguradoras como Lehman que detonó la crisis y determinó que contra el paradigma neoliberal de que las instituciones económicas ineficientes debieran salir del mercado y que el Estado no de debiera intervenir, ha llevado que como un medio de detener la caída se haya nacionalizado bancos y una industria automotriz sobredimensionada. Así los contribuyentes deban hacer frente a la totalidad de la deuda de los bancos tal como lo hicieron los contribuyentes chilenos en al crisis de 1982 en pleno dominio de la dictadura y sus asesores económicos hoy amparados y protegidos bajo el paraguas de la Unión de Demócratas Independiente UDI (siempre tan hipócritas en sus denominaciones estos tipos). Billones de dólares en deuda que los astutos ganster de Wall Street han traspasado a los bolsillos de los trabajadores americanos.
Entonces es posible que esta aspiración al desastre de los sirvientes del imperio se vea severamente cuestionada porque ya la monolítica imagen única y sin alternativa creada se erosiona a ojos vistas y el pueblo estadounidenses comienza a emerger como actor real en un desarrollo que puede adquirir caracteres no pensados. Los elementos negativos del modelo estadounidense son replicados y multiplicados en Chile, país cuyos gobernantes casi sin excepción han soñado con convertirlo en una réplica del imperio.
Las crisis o el reinado del terror
En una economía no planificada las llamadas crisis económicas son fenómenos ineludibles e imprevisibles. Se trata casi siempre de la acumulación de mercancías invendibles y necesidades insatisfechas. En general su aparición es precipitada por productores que han producido más de lo que pueden vender. Mientras que en formas anteriores de la sociedad el desastre económico era sinónimo de escasez insólita, la crisis hoy es una crisis de sobreproducción. Es claro que este es la manifestación del fenómeno como lo es la posterior transformación de la sobreproducción en su variante opuesta de la escasez, que en la crisis que estamos viviendo es escasez de dinero, dinero transformado súbitamente en un bien escaso (de allí la escalada de intervenciones de parte de los Bancos Centrales para bajar el valor del dinero es decir, las tasas de interés), luego escasez de puestos de trabajo, escasez de bienes de consumo etc., etc.
Desde los años ’70 el mundo ha vivido de crisis en crisis, con origen en los países desarrollados o en los países dependientes. En una sucesión sostenida de la cual la actual es un eslabón que se convierte en la más violenta e imprevisible de los últimos cincuenta o setenta años. Es el reinado del terror. Podemos registrar una secuencia de estos eventos: la crisis monetaria en EE.UU. y la ruptura del patrón oro en 1971; el alza de los precios del petróleo en 1973 y 1979; la crisis de la deuda externa latinoamericana en 1982; el crac bursátil de Wall Street en 1987; las crisis de las cajas de ahorro estadounidenses en 1989; el crac japonés en 1990. Luego vienen las crisis periféricas de fin de siglo: la mexicana (1994), la del sudeste asiático (1997), la rusa (1998) y la brasileña (1999). Y a partir del nuevo siglo otro encadenamiento: el derrumbe de las punto.com en el 2000; las crisis en Turquía y en la Argentina (2001); la quiebras de Enron y World Com (2001 y 2002); las repercusiones financieras del atentando a las Torres Gemelas y de la invasión a Irak. La actual crisis de las subprime (1) que estalla en 2007.
El proceso de insolvencia de los deudores inmobiliarios detonó la quiebra de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversiones de EEUU, y lanzó a Wall Street en picada. La mala noticia se suma a la de la quiebra de Bear Stearn y la apresurada compra de Merril Lynch por Bank of America. Previamente, las aseguradoras Fannie Mae y Freddie Mac fueron absorbidas por el estado ante su total insolvencia. Junto a esto, sombríos datos sobre el desempeño de la economía provocaron que el Congreso de EEUU aprobara un plan de rescate inicial de 800 mil millones de dólares. Wall Street vive en un vaivén constante de subidas y bajadas históricas producto de la alta incertidumbre de una economía que no logra tocar piso provocando que los precios de las acciones a la baja no detenga las pérdidas.
Esos íconos críticos, comerciales o financieras, son fenómenos económicos que periódicamente ponen a prueba toda la vida e incluso la existencia de la sociedad capitalista. No son eventos aislados sino que forman parte del desarrollo normal de la sociedad burguesa que los genera porque forman parte de su modo de existencia. El modelo capitalista de desarrollo desemboca inevitablemente cada cierto tiempo en una catástrofe general que afecta a todo el mundo. No es posible que suceda otra cosa cuando el sistema descansa como lo hace el capitalismo en las fuerzas ciegas del mercado y en el imperativo mercantil del lucro y el interés privado. De allí que precisamente la única forma de crear antídotos para detener el desastre es poner en marcha los mecanismos de planificación centralizada, la nacionalización de la banca, es decir la intervención socialista del sistema a través del ejecutor de última instancia: el Estado.
Los capitalistas y sus defensores, políticos y abogados, delincuentes de cuello y corbata no hacen asco en la hora de la desgracia a aquello que continuamente denigran: la intervención del Estado y los sistemas de control social. Y esto obviamente no lo hacen porque súbitamente se conviertan al comunismo sino para lograr que el costo que las crisis que ellos provocan las paguen aquellos a quienes siempre han explotado: las trabajadoras y los trabajadores.
Esta crisis está arrastrando a millones de seres humanos a una pobreza más profunda y derivará como lo declaran personeros de la UNESCO en la muerte de miles de niños en el período. Además está demostrado históricamente que las recesiones han puesto una carga desproporcionada de ella sobre las mujeres al tener éstas empleos más vulnerables, estar subempleadas o desempleadas o carecer de protección social y tener un acceso limitado a los recursos económicos y financieros. Las mujeres dependientes, por ejemplo, que tienen que cuidar a familias completas con menores ingresos o las mujeres trabajadoras que tienen que apoyar a sus familias sólo con sus salarios que, en promedio, son menores que los hombres.
El mismo desolador panorama se incrementa en el ámbito de los jóvenes que en promedio desde la dictadura hasta los gobiernos de la Concertación han tenido una tasa de desempleo de alrededor del 20 %.
La crisis y el fantasma recesivo que ya se manifiesta en Chile un incremento sistemático de la tasa de desempleo y la pérdida de más de un tercio de los fondos provisionales. Se suma a esto el tema de los alimentos básicos con un incremento de precios del 65 % desde el 2006 donde las mayores tasas la han tenido la soja, el trigo y el arroz, siendo esto último parte de la dieta básica de los chilenos.
Otro problema central es la sobreexplotación de los recursos a lo que se suma el abandono de la agricultura que tiene como meta la seguridad alimentaria por la agroindustria capitalista neoliberal destinada en lo esencial a la producción para el mercado mundial. Así los antiguos campos trigueros hoy están destinados a la plantación de pino, la pesca artesanal diezmada por la pesca industrial destinada a producir harina de pescado.
Para resolver el problema de la crisis no hay caminos intermedios: es necesario abandonar el modelo neoliberal creado por el sistema capitalista de desarrollo y su dogma económico basado en el aumento continuo del consumo. Deben incrementarse el reparto del trabajo, socializarse los servicios básicos, recuperar la totalidad del cobre y nacionalizar la banca. En definitiva recuperar la riqueza y la propiedad para quienes producen la riqueza cualquier otra cosa es someterse al reinado del terror que impone la dictadura de la burguesía.
Nota:
(1) Un crédito subprime es una modalidad crediticia del mercado financiero de Estados Unidos que se caracteriza por tener un nivel de riesgo de impago superior al resto de los créditos.
A recuperar el Partido Comunista para los trabajadores y el pueblo
A los militantes comunistas que creen en la revolución como un suceso liberador y justiciero, constructor de una nueva sociedad capaz de superar al modelo neoliberal y su progenitor, el sistema capitalista.
A los que permanecen en el partido y los que se han alejado, pero conservan vivos los nombres y enseñanzas de cientos de hombres y mujeres que lo dieron todo –incluso la vida- por la causa superior de liberar a Chile de la dictadura y construir el socialismo en nuestra tierra.
A los que no renuncian al propósito fundamental por el cual existen los partidos obreros y a luchar por conquistar estas metas:
Se ha descubierto, debido a una demanda judicial acogida y tramitada por el 18 º Juzgado del Crimen de Santiago, que una empresa inmobiliaria ligada a las finanzas del partido tiene orden de demoler el edificio que construyera en Carabineros de Chile 22, a media cuadra del local de nuestro Comité Central. La determinación del tribunal responde a la denuncia de los vecinos, respecto a que en el proceso de construcción fueron vulnerados el espacio de los cimientos de las construcciones aledañas, en flagrante atropello a las normas elementales de edificación. El inmueble de 17 pisos y cuya construcción costó cerca de 3 mil millones de pesos, habría vendido casi la totalidad de los departamentos, pues sólo dispone de uno, el 508, cuyo precio es de UF 2.150.
Aparece a la cabeza de la Inmobiliaria Araucaria, el compañero René Amigo, miembro del Comité Central de nuestro partido y como principal socia inversionista con un aporte de 398 millones de pesos, una funcionaria de la comisión de finanzas, servidora incondicional del grupo que se apoderó del partido y lo controla desde los años ochenta, la compañera Flora Estay. Esta empresa aparece comprándole al partido el terreno, para luego conformar una nueva inmobiliaria (Baquedano) en conjunto con la constructora Varela, a quienes vuelve a vender el espacio en UF 9.291 (unos 190 millones de pesos actuales).
El edificio deberá ser demolido según lo dispuesto por el tribunal y al hacerlo, se habrá perdido todo lo invertido, que podemos suponer provino de los dineros devueltos por el Estado al partido como compensación por el despojo de bienes y equipos perpetrados por la dictadura, las que superan los 12 mil millones de pesos.
Estamos frente a un fracaso de marca mayor para las actividades financieras del partido, que deja en evidencia un estilo de trabajo y de hacer las cosas, no sólo ineficiente, sino revelador de una enorme descomposición. Movimientos financieros ocultos a la militancia, cuyos orígenes y destinos nadie más que el reducido grupo de poder conoce y de los que jamás se rinde cuenta. Existen otros tantos “malos negocios” hechos con recursos del partido y de organizaciones hermanas que confiaron en la dirección de los comunistas chilenos. Todos esos fracasos se han ocultado sistemáticamente y han sido acallados por los funcionarios que conforman un grupo incondicionalmente fiel a quien le paga el estipendio mensual.
Esta descomposición proviene de la ruptura con principios y valores éticos y morales propios de los revolucionarios y la ruptura con el propio objetivo de luchar por la revolución. Es la práctica del peor de los pragmatismos y en muchos casos, llevada a cabo en beneficio propio y extendida a variados niveles, como sucede por ejemplo entre un número significativo de dirigentes sindicales, para los cuales los trabajadores son solamente números para las elecciones de federaciones y confederaciones o para la misma CUT, que les aseguren continuidad en los cargos a los que fueron designados por el grupo interno de poder. Tal actitud hace posible que algunos dirigentes sindicales comunistas consuman regularmente cocaína y hasta podrían perfectamente estar involucrados en micro tráfico.
Este escenario surgió frente a la pasividad con que miles de militantes hemos permitido que un pequeño grupo mantenga el control total de la organización y engañe a cientos de nuevos militantes que no conocen la historia y trayectoria, la vida interna y los métodos revolucionarios que deben caracterizar a un partido comunista. Tampoco conocen el listado de sospechosos “errores”, cometidos tanto en dictadura como en los últimos 19 años, de quienes ostentan las máximas responsabilidades de dirección en el partido.
En las actuales condiciones orgánicas internas y con el grado de descomposición denunciada, es imposible contar con un partido comunista que se aboque de lleno a luchar con los explotados y marginados frente al azote que acarrea la actual crisis económica. Se habrán cumplido así las orientaciones de los Documentos de Santa Fe para neutralizar a los partidos comunistas sin exterminarlos físicamente. No contamos con nuestro partido como un instrumento orgánico y político de lucha, cuando el grupo de poder, tolera y promueve la descomposición, busca solamente la llegada al parlamento de un par de dirigentes y, para lograrlo, renuncia al sagrado derecho de rebelión que tienen los oprimidos.
Ante esta situación, llamamos a recuperar el partido para el propósito que fue creado. Es la hora de exigir que se vayan los que se adueñaron de la organización y se atornillaron en sus cargos. Los comunistas debemos hacer que se vayan quienes practican la connivencia con elementos de corrupción, tanto dirigentes como funcionarios menores. Tenemos que sacar de sus cargos, y si es preciso del partido, a quienes lo dirigen en beneficio propio dejando de lado los intereses del pueblo y los trabajadores.
Lo exigimos en nombre de nuestros héroes y mártires, constructores y defensores del patrimonio del partido, malversado por un pequeño grupo de poder.
Lo exigimos en nombre del pueblo.
Consejo Nacional de Comités Comunistas de Chile
Santiago, 2 de abril de 2009.
Recuerdos de Abril
Tito Alvarado, desde Canadá.
En la penumbra del recuerdo me vienen a la mente los momentos en que dos de los mayores de mis hermanos, Gustavo y Rafael, salían alegres a participar en la protesta del Primero y dos de abril de 1957. De aquella protesta nos quedó el nombre de Alicia Ramírez, impactada por una bala asesina disparada por un carabinero. Nos quedó también el alza en la lucha de todos. Más tarde Allende sería candidato a la Presidencia por segunda vez.
Era el tiempo en que las reuniones y las protestas servían para algo, era el tiempo en que la gente sabía que era gente y como tal debía tener derechos, pero había que luchar para que se respetaran. Eran también los tiempos en que los revolucionarios no tenían miedo ni vergüenza de luchar, esgrimiendo sus verdades. No se trataba de luchas por una silla ni por migajas ni acomodos al sistema que nos mata, sino lucha por soluciones y por un cambio de sistema, en definitiva por el socialismo.
Abril comienza 51 años después y mucho, pero mucho ha cambiado sin que nada, pero nada haya cambiado para los que sufren la vida dependiendo de la venta de su fuerza de trabajo.
Este Primero y dos de abril quizá haya quien recuerde esa fecha y esa lucha de ayer, quizá yo tenga el nada halagüeño mérito de ser el único que lo recuerde, quizá se levanten voces por sus derechos. Quisiera creer que este abril comienza una nueva etapa para los excluidos, no hablo de los excluidos del Congreso nacional, sino de los excluidos sistemáticamente por el sistema.
En estos días hay en Chile unos apoltronados calentando asientos y diciendo sus palabras de buena costumbre a los micrófonos y a las cámaras. ¡Pobre gente! no sabe que el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones. ¡Pobre gente! aún no les cae la teja de que la crisis no tiene otra solución que la que imponga la gente en la calle. Nada sacan sus bancos ni sus ejércitos ni sus palabras, algo ha cambiado y ese algo será total o será mortal.
En este abril del año 2009, el 20 exactamente comienza la cuenta final del mundo. O si preferimos en esa fecha tendremos la certeza de que las veinte “economías” más “pujantes” del mundo no han podido encontrar la salida. Lo cual nos demuestra que no siempre la gente que sabe está donde es necesaria y que muchas veces el poder es asunto de ignorantes, viejos zorros en las malas artes de llegar al poder y conservarlo, pero a la hora de las crisis estos zorros se comportan como zorrillos, apestan y nada aportan. El 20 de abril sabremos que la crisis es global y que seguiremos hundiéndonos, a menos que despertemos y cada uno determine asumir su destino junto a los demás que son sus iguales.
En el edén llamado Chile el 4 de abril la izquierda que lucha tendrá un encuentro definitorio. No están soñando ni jugando a ganar un sillón ni se les puede acusar de venderse ni vender nada. Lo que salga de allí, pienso, creo, será un remezón y comenzar a tomar las armas: las de la crítica, las de la organización, las de influir confianza, las del conocimiento, las de la gente en pie de lucha. El 18 de abril la otra izquierda, la misma que en estos días se ha pegado el tremendo palmazo en la frente, la que recién ahora despierta a la realidad: la derecha no votó por ellos en el pacto por omisión ni está dispuesta a entregar los distritos emblemáticos, donde esta izquierda tiene certeza de ganar.
Falta que les caiga el palmazo, la teja o el ladrillazo de que la única alternativa es la lucha y que no hay negociación que valga si no es con la gente en la calle. Lo que si sabemos es que de esta reunión saldrá en candidato único de ellos y será nada menos que un camaleón de apellido con dos eres.
Para el mundo una fecha marca el fin de algo que nos ha conducido a este atolladero y el inicio de algo que nos libera o nos terminará de matar.
Para Chile la primera fecha marca un comienzo con todos los que luchan. La otra fecha tiene los vicios de que ya se sabe en qué terminará.
En este trance pudiera darse que la cordura imponga la única vía posible: los que no tenemos nada, tenemos derecho a soñarlo todo y esos sueños se conquistan con la lucha social.
NACIÓ EL MOVIMIENTO DE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES (MPT)
Por Andrés Figueroa Cornejo
1. Movimiento de Pueblos y los Trabajadores (MPT) se llama el novísimo instrumento político federativo que nació durante el Encuentro Unitario de empeños anticapitalistas de Chile realizado el 4 y 5 de abril, en Santiago, en las dependencias del Sindicato de Trabajadores de Madeco.
2. Contra la indecisión, la indiferencia, las maquetas y los remedos. Contra la dispersión destructiva y añosa de las iniciativas políticas y sociales de inspiración revolucionaria pequeñas y menos pequeñas. Contra la apatía, la alienación abrumante, las traiciones, el acomodo, el cinismo y los disfraces. Contra la desesperanza paralizante, el sectarismo, la impotencia; contra el horror y los enemigos históricos y bien armados. Sobre todo, contra los patrones, los pocos dueños de todo; el capital y el capitalismo; contra la maldición de una sociedad de clases; contra la soledad, el abandono; contra la burguesía y el imperialismo, contra el actual orden de las cosas. Por la unidad necesaria de los que luchan de manera invisible y localmente, y los que protagonizan movimientos más amplios y estables. Porque siempre los pueblos y los trabajadores viven en crisis, pero la actual se viene con especial bronca y violencia sobre los desheredados, y si no se atan los empeños existentes, la resistencia y luego la ofensiva son escenarios imposibles. Porque Chile está flagelado por la desigualdad más insultante, y hegemoniza –transitoriamente- un bloque en el poder formado por los dueños contados del país y sus representantes políticos bien distribuidos entre la Concertación y la Alianza por Chile. Porque la alta concentración de la propiedad y la riqueza es apabullante e indiscutible, y los trabajadores y el pueblo son pura clientela, consumidores, mercancía explotable a precio de bodega, pero nunca personas y mayoría social que define en conjunto su destino. Porque desde que comenzaron los gobiernos civiles hace casi 20 años, abajo las cosas han permanecido tal cual las dejó la dictadura. ¿Qué ya no hay tanta represión y la gente se puede reunir libremente? Sí, hasta que el movimiento popular no constituya una variable que inestabilice la paz social que precisa el puñado que manda para continuar abultando sus privilegios. Aunque cada 4 años los inscritos en los registros electorales –que se desploman tendencial y verticalmente en tanto pasan los años- puedan marcar una papeleta por algún representante impuesto por los que dominan y uno que otro representante de la izquierda tradicional, las cosas no varían porque simplemente no existe el movimiento real de los pueblos y los trabajadores capaz de presentar combate político y social contra la clase que ordena. Por estas y otras razones, se cobijaron en el edificio del histórico Sindicato Madeco –organización de resistencia durante el golpe militar de 1973 y durante los duros años 80 - más de 300 delegados de 80 agrupaciones de Santiago, Concepción Valparaíso, Coquimbo, Los Lagos, Valdivia y Temuco. Para organizar el descontento. Con vocación de mayorías y de poder. Con voluntad de lucha y unidad. Para colaborar en la dinamización de la lucha de clases en Chile; ese viejo combate entre capital y trabajo, entre explotados y explotadores, entre los dueños de los medios de reproducción de la vida y los que sólo poseen su fuerza de trabajo para sobrevivir, con el objetivo estratégico de construir una sociedad donde la felicidad humana, la racionalidad colectiva y no la ganancia patológica; la cultura y las ciencias; el bienestar de la humanidad y la naturaleza en convivencia amigable, lejos del lucro y la depredación; la fraternidad, la igualdad y la libertad gobiernen las relaciones sociales.
3.. Los delegados se distribuyeron en equipos de discusión donde se abordaron los aspectos centrales del empeño político nuevo en materia de principios, plataforma de lucha y orgánica. Los principios capilares sancionados fueron el anticapitalismo, el antiimperialismo, el internacionalismo, el latinoamericanismo: el empleo de todas las formas de lucha –dictadas por el contexto, las relaciones de fuerza, los estadios de la lucha de clases-; los derechos humanos en sus dimensiones económicas, sociales y políticas; la independencia política de los intereses de la clase trabajadora y los pueblos respecto de la burguesía y sus partidos políticos (y de quienes realicen pactos o alianzas con ellos), y del Estado. La plataforma de lucha y aspectos programáticos constituyen una batería, por una parte, de las demandas más acuciantes para los expoliados, y por otra, de titulares de transformaciones profundas y estructurales. Por la estatura, responsabilidad y documentación que requiere la construcción de un programa lo más terminado y coherente posible se convino realizar un Congreso Político-Programático en el menor plazo posible, sin que ello impida tener planteamientos claros frente a puntos ligados a la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, el medio ambiente, la soberanía alimentaria, el rol de la FFAA, las nacionalizaciones estratégicas, la propiedad de la tierra, etc. En el ámbito orgánico se convino que la Asamblea Plena es la autoridad máxima del instrumento político, y se acordó una Mesa Coordinadora (federativa, revocable y acotada en el tiempo) de carácter ejecutivo que resuelva aspectos vinculados al modo de articular el trabajo a nivel nacional, regional y comunal; las comunicaciones, las finanzas y la agenda de lucha democráticamente resuelta.
4. La coyuntura nacional a comienzos de abril está sintetizada por la caída de la actividad económica en casi un 4 % en febrero; las proyecciones de un desempleo superior al 10 % el 2009 y 2010 para Chile según The Economist; el escándalo de la confabulación sobre los precios de los medicamentos de las tres cadenas farmacéuticas que se distribuyen el mercado nacional; que finalmente Frei Ruiz Tagle ganó las primarias -de más flaca participación en lo que va de gobiernos civiles- para postularse como candidato presidencial de la Concertación; y la embestida de la derecha de la Concertación que respondió insatisfactoriamente a la propuesta de la izquierda tradicional en materia de cupos parlamentarios para posibilitar la ampliación política del Congreso hacia ese sector, y la negativa parlamentaria respecto de que los dirigentes sociales pueden ser, al mismo tiempo, candidatos a diputados. Ahora se agrega el nacimiento del Movimiento de los Pueblos y Los Trabajadores.
5. Ha pasado demasiado tiempo; se han tenido que destruir muchas desconfianzas, traumas, mitos y terrores; solucionar muchos entuertos menores y relativamente mayores; y mil dificultades de profundidad telúrica tanto para la izquierda anticapitalista planetaria, como criolla, para llegar al punto de arranque del dínamo político que colabore protagónicamente en la reconstitución del movimiento popular, de las fuerzas sociales necesarias para transformar radicalmente el capitalismo en Chile. El empeño de la unidad de los que luchan y que provienen de diversos afluentes políticos de la izquierda anticapitalista chilena (famosa mundialmente por su multiplicidad de expresiones) ha sido una tarea de años que recién comienza a cuajar. Por fin termina el prólogo y comienza una caminata –llena de dificultades, pero también de esperanzas- que, para entenderse en perspectiva y con horizontes de poder, será un proceso complejo, irregular, abundante de altibajos, con disonancias, contradicciones no antagónicas, roces y afinidades. La unidad política de cualquier empeño recién amanecido es un derrotero más que un punto de partida matemáticamente diseñado. Las luchas concretas, la comunidad paulatina y creciente de los intereses de los pueblos y los trabajadores, el mestizaje fraterno y limpio en el territorio social, el trabajo inagotable y compartido, son parte de la construcción de la unidad política. Pero lo más importante de un instrumento político que busca el establecimiento de una sociedad sin clases, es alcanzar tramados profundos y desde abajo con las grandes mayorías castigadas por el capital. Un instrumento político puede ser incluso la síntesis de los mejores hijos del pueblo; sin embargo su validación y posibilidades de triunfo como fuerza que orienta-participando tienen que ver con la alta sintonía política y de sentido que alcance con el movimiento real de los explotados. ¿Cuál será la lucha extendida, de masas, la que haga temblar los pilares todavía sólidos de la clase que domina en Chile, y donde el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores ponga la cabeza, las manos y el corazón para probarse como fracción organizada de los intereses de los más? ¿Con qué fuerzas se cuentan, dónde están los eslabones más débiles del capitalismo chileno, qué demanda popular será –por menuda que parezca- la que gatillará el descontento multidimensional de clase acumulado durante tantos años, y agudizado por la actual crisis económica?
6. El Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores tiene por delante una tarea titánica. Es urgente y es antigua como la rebeldía. Es de panes, convicciones, madera, combate, humanidad, cabeza y empuñadura. Viene de los tantos y tantas que ofrecieron su vida en lo oscuro por la emancipación, que hicieron añicos el egoísmo antes de que Chile se llamara así. Tiene de los libertadores de la Primera Independencia y sus sombras fabulosas; de Recabarren, Clotario Blest; de quienes formaron la Unidad Popular como una táctica para llegar a una sociedad de iguales y libres. De los que cayeron en ese tránsito y de los que aún están y se mantienen sin precio y la voluntad intacta. De los que resistieron la dictadura en la hora peor y de los que se incorporaron a la lucha en los 80. Tiene de los que partieron a combatir por la liberación de otros pueblos y de los que hicieron su servicio militar en el patio de las poblaciones del país, secretamente, para enfrentar la tiranía. De los dirigentes sociales de entonces y de los que empiezan hoy a ofrecer sus primeras luchas a la cabeza de sindicatos, organizaciones populares, centros de alumnos, peleas medioambientales, contra cualquier discriminación, contra toda injusticia. Ahora la rebeldía debe acerar su organización federada y convertirse en alternativa popular; ser cada día más, ser cada día mejores. Aunque todo parezca igual que ayer, ya existen en Chile varios cientos de corazones que caminan, desde distintas rutas, hacia el mismo lugar. El único territorio posible contra la barbarie del capitalismo.
lospueblosylostrabajadores@gmail.com
1. Movimiento de Pueblos y los Trabajadores (MPT) se llama el novísimo instrumento político federativo que nació durante el Encuentro Unitario de empeños anticapitalistas de Chile realizado el 4 y 5 de abril, en Santiago, en las dependencias del Sindicato de Trabajadores de Madeco.
2. Contra la indecisión, la indiferencia, las maquetas y los remedos. Contra la dispersión destructiva y añosa de las iniciativas políticas y sociales de inspiración revolucionaria pequeñas y menos pequeñas. Contra la apatía, la alienación abrumante, las traiciones, el acomodo, el cinismo y los disfraces. Contra la desesperanza paralizante, el sectarismo, la impotencia; contra el horror y los enemigos históricos y bien armados. Sobre todo, contra los patrones, los pocos dueños de todo; el capital y el capitalismo; contra la maldición de una sociedad de clases; contra la soledad, el abandono; contra la burguesía y el imperialismo, contra el actual orden de las cosas. Por la unidad necesaria de los que luchan de manera invisible y localmente, y los que protagonizan movimientos más amplios y estables. Porque siempre los pueblos y los trabajadores viven en crisis, pero la actual se viene con especial bronca y violencia sobre los desheredados, y si no se atan los empeños existentes, la resistencia y luego la ofensiva son escenarios imposibles. Porque Chile está flagelado por la desigualdad más insultante, y hegemoniza –transitoriamente- un bloque en el poder formado por los dueños contados del país y sus representantes políticos bien distribuidos entre la Concertación y la Alianza por Chile. Porque la alta concentración de la propiedad y la riqueza es apabullante e indiscutible, y los trabajadores y el pueblo son pura clientela, consumidores, mercancía explotable a precio de bodega, pero nunca personas y mayoría social que define en conjunto su destino. Porque desde que comenzaron los gobiernos civiles hace casi 20 años, abajo las cosas han permanecido tal cual las dejó la dictadura. ¿Qué ya no hay tanta represión y la gente se puede reunir libremente? Sí, hasta que el movimiento popular no constituya una variable que inestabilice la paz social que precisa el puñado que manda para continuar abultando sus privilegios. Aunque cada 4 años los inscritos en los registros electorales –que se desploman tendencial y verticalmente en tanto pasan los años- puedan marcar una papeleta por algún representante impuesto por los que dominan y uno que otro representante de la izquierda tradicional, las cosas no varían porque simplemente no existe el movimiento real de los pueblos y los trabajadores capaz de presentar combate político y social contra la clase que ordena. Por estas y otras razones, se cobijaron en el edificio del histórico Sindicato Madeco –organización de resistencia durante el golpe militar de 1973 y durante los duros años 80 - más de 300 delegados de 80 agrupaciones de Santiago, Concepción Valparaíso, Coquimbo, Los Lagos, Valdivia y Temuco. Para organizar el descontento. Con vocación de mayorías y de poder. Con voluntad de lucha y unidad. Para colaborar en la dinamización de la lucha de clases en Chile; ese viejo combate entre capital y trabajo, entre explotados y explotadores, entre los dueños de los medios de reproducción de la vida y los que sólo poseen su fuerza de trabajo para sobrevivir, con el objetivo estratégico de construir una sociedad donde la felicidad humana, la racionalidad colectiva y no la ganancia patológica; la cultura y las ciencias; el bienestar de la humanidad y la naturaleza en convivencia amigable, lejos del lucro y la depredación; la fraternidad, la igualdad y la libertad gobiernen las relaciones sociales.
3.. Los delegados se distribuyeron en equipos de discusión donde se abordaron los aspectos centrales del empeño político nuevo en materia de principios, plataforma de lucha y orgánica. Los principios capilares sancionados fueron el anticapitalismo, el antiimperialismo, el internacionalismo, el latinoamericanismo: el empleo de todas las formas de lucha –dictadas por el contexto, las relaciones de fuerza, los estadios de la lucha de clases-; los derechos humanos en sus dimensiones económicas, sociales y políticas; la independencia política de los intereses de la clase trabajadora y los pueblos respecto de la burguesía y sus partidos políticos (y de quienes realicen pactos o alianzas con ellos), y del Estado. La plataforma de lucha y aspectos programáticos constituyen una batería, por una parte, de las demandas más acuciantes para los expoliados, y por otra, de titulares de transformaciones profundas y estructurales. Por la estatura, responsabilidad y documentación que requiere la construcción de un programa lo más terminado y coherente posible se convino realizar un Congreso Político-Programático en el menor plazo posible, sin que ello impida tener planteamientos claros frente a puntos ligados a la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, el medio ambiente, la soberanía alimentaria, el rol de la FFAA, las nacionalizaciones estratégicas, la propiedad de la tierra, etc. En el ámbito orgánico se convino que la Asamblea Plena es la autoridad máxima del instrumento político, y se acordó una Mesa Coordinadora (federativa, revocable y acotada en el tiempo) de carácter ejecutivo que resuelva aspectos vinculados al modo de articular el trabajo a nivel nacional, regional y comunal; las comunicaciones, las finanzas y la agenda de lucha democráticamente resuelta.
4. La coyuntura nacional a comienzos de abril está sintetizada por la caída de la actividad económica en casi un 4 % en febrero; las proyecciones de un desempleo superior al 10 % el 2009 y 2010 para Chile según The Economist; el escándalo de la confabulación sobre los precios de los medicamentos de las tres cadenas farmacéuticas que se distribuyen el mercado nacional; que finalmente Frei Ruiz Tagle ganó las primarias -de más flaca participación en lo que va de gobiernos civiles- para postularse como candidato presidencial de la Concertación; y la embestida de la derecha de la Concertación que respondió insatisfactoriamente a la propuesta de la izquierda tradicional en materia de cupos parlamentarios para posibilitar la ampliación política del Congreso hacia ese sector, y la negativa parlamentaria respecto de que los dirigentes sociales pueden ser, al mismo tiempo, candidatos a diputados. Ahora se agrega el nacimiento del Movimiento de los Pueblos y Los Trabajadores.
5. Ha pasado demasiado tiempo; se han tenido que destruir muchas desconfianzas, traumas, mitos y terrores; solucionar muchos entuertos menores y relativamente mayores; y mil dificultades de profundidad telúrica tanto para la izquierda anticapitalista planetaria, como criolla, para llegar al punto de arranque del dínamo político que colabore protagónicamente en la reconstitución del movimiento popular, de las fuerzas sociales necesarias para transformar radicalmente el capitalismo en Chile. El empeño de la unidad de los que luchan y que provienen de diversos afluentes políticos de la izquierda anticapitalista chilena (famosa mundialmente por su multiplicidad de expresiones) ha sido una tarea de años que recién comienza a cuajar. Por fin termina el prólogo y comienza una caminata –llena de dificultades, pero también de esperanzas- que, para entenderse en perspectiva y con horizontes de poder, será un proceso complejo, irregular, abundante de altibajos, con disonancias, contradicciones no antagónicas, roces y afinidades. La unidad política de cualquier empeño recién amanecido es un derrotero más que un punto de partida matemáticamente diseñado. Las luchas concretas, la comunidad paulatina y creciente de los intereses de los pueblos y los trabajadores, el mestizaje fraterno y limpio en el territorio social, el trabajo inagotable y compartido, son parte de la construcción de la unidad política. Pero lo más importante de un instrumento político que busca el establecimiento de una sociedad sin clases, es alcanzar tramados profundos y desde abajo con las grandes mayorías castigadas por el capital. Un instrumento político puede ser incluso la síntesis de los mejores hijos del pueblo; sin embargo su validación y posibilidades de triunfo como fuerza que orienta-participando tienen que ver con la alta sintonía política y de sentido que alcance con el movimiento real de los explotados. ¿Cuál será la lucha extendida, de masas, la que haga temblar los pilares todavía sólidos de la clase que domina en Chile, y donde el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores ponga la cabeza, las manos y el corazón para probarse como fracción organizada de los intereses de los más? ¿Con qué fuerzas se cuentan, dónde están los eslabones más débiles del capitalismo chileno, qué demanda popular será –por menuda que parezca- la que gatillará el descontento multidimensional de clase acumulado durante tantos años, y agudizado por la actual crisis económica?
6. El Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores tiene por delante una tarea titánica. Es urgente y es antigua como la rebeldía. Es de panes, convicciones, madera, combate, humanidad, cabeza y empuñadura. Viene de los tantos y tantas que ofrecieron su vida en lo oscuro por la emancipación, que hicieron añicos el egoísmo antes de que Chile se llamara así. Tiene de los libertadores de la Primera Independencia y sus sombras fabulosas; de Recabarren, Clotario Blest; de quienes formaron la Unidad Popular como una táctica para llegar a una sociedad de iguales y libres. De los que cayeron en ese tránsito y de los que aún están y se mantienen sin precio y la voluntad intacta. De los que resistieron la dictadura en la hora peor y de los que se incorporaron a la lucha en los 80. Tiene de los que partieron a combatir por la liberación de otros pueblos y de los que hicieron su servicio militar en el patio de las poblaciones del país, secretamente, para enfrentar la tiranía. De los dirigentes sociales de entonces y de los que empiezan hoy a ofrecer sus primeras luchas a la cabeza de sindicatos, organizaciones populares, centros de alumnos, peleas medioambientales, contra cualquier discriminación, contra toda injusticia. Ahora la rebeldía debe acerar su organización federada y convertirse en alternativa popular; ser cada día más, ser cada día mejores. Aunque todo parezca igual que ayer, ya existen en Chile varios cientos de corazones que caminan, desde distintas rutas, hacia el mismo lugar. El único territorio posible contra la barbarie del capitalismo.
lospueblosylostrabajadores@gmail.com
lunes, 23 de febrero de 2009
TODAS LAS CORRIENTES CONFLUYEN AL RÍO IMPARABLE DE LA UNIDAD
Convocatoria Ampliado 4 de Abril 2009
Está en el aire como una urgencia antigua. De ella se habla en medio de las marchas, de la huelga, de las tomas, en los muros de las poblaciones, en las fábricas, se rumorea en las oficinas, en las plazas populares, en las reuniones de distinto signo, se fundamenta en los liceos y universidades. Lo dicen los trabajadores, la militancia popular, los pueblos en lucha. La unidad de las múltiples iniciativas anticapitalistas es un compromiso, una exigencia histórica y una necesidad a gritos cuando la crisis mundial gatillada en el corazón del imperialismo castiga violentamente a los trabajadores y los pueblos en el mundo, Latinoamérica y en Chile.
El 31 de enero de 2009, respondiendo a este clamor, un conjunto de organizaciones decidimos convocarnos con visión unitaria y una larga práctica de lucha político social contra el capital y sus expresiones. La voluntad y el convencimiento honesto de la unidad necesaria motivaron a todos y cada uno de los concurrentes de esta primera convención.
Desde el origen se planteó la construcción de un nuevo proyecto político que permita coordinar las luchas por las demandas inmediatas en perspectivas de disputarle el poder a la minoría oligárquica; y arrancando de la memoria de las tantas luchas que abundan en la historia chilena, como materia profunda para encarar los desafíos del siglo XXI. Aspiramos a constituir la fuerza destinada a suprimir toda forma de dominación capitalista.
Rechazamos cualquier acuerdo político con la derecha o la Concertación, desde la independencia política de la clase trabajadora, porque ambas componendas son expresiones de los intereses de la minoría que administra el poder a favor de un puñado de privilegiados que dominan a las grandes mayorías a costa de la explotación y mala vida de los trabajadores y los pueblos.
Esta nueva formación unitaria tendrá un carácter federativo y será una alianza política para las transformaciones sociales. El objetivo es la conquista política de los pueblos para instaurar una sociedad sin clases, solidaria, igualitaria, libertaria y liberadora. El poder popular será nuestro eje de construcción, entendido en su sentido amplio de bregar porque los pueblos recuperen el protagonismo de los procesos políticos. Descartamos el apoyo electoral a las fuerzas que son el sostén político del sistema de dominación, así como a los partidos que tengan acuerdos electorales o tácticos con la Concertación.
En el proceso de acumulación de fuerza una multiplicidad de formas de lucha serán impulsadas, siendo lo electoral un elemento que debe discutirse ampliamente y de acuerdo a los contextos pertinentes, y que puede manifestarse de variadas formas; ya sea a través de un instrumento legalizado o con candidaturas autónomas o candidaturas levantadas por organizaciones sociales, y de ser necesario, con campañas de abstención y/o voto nulo.
Nos comprometemos a poner nuestros empeños en este proceso para la creación de un instrumento político federativo, amplio, con voluntad de mayorías y ética revolucionaria.
La nueva fuerza será anticapitalista, antiimperialista, internacionalista y latinoamericanista. Cobrará identidad y radicalidad, y perseguirá la agrupación de los pueblos indígenas en lucha, el ambientalismo anticapitalista, el feminismo de clase y el conjunto organizaciones reales cuyas demandas sustantivas sean antagónicas al modelo de dominación.
En el marco contextual de la crisis económica planetaria en curso del capitalismo, la convergencia es una necesidad y una oportunidad para los intereses emancipatorios de los trabajadores y los pueblos, para los de abajo. Resulta perentorio construir un pliego de los pueblos, programa o plataforma de lucha y mediante los medios más democráticos, incluso a través de una consulta. Y urge un plan de acción para enfrentar la crisis.
Empezaremos desde ya a solidarizarnos mancomunadamente con las distintas luchas agrupadas, y procurar la reunión de las distintas iniciativas por la base. Iniciaremos una activa participación en todo proceso electoral de carácter social, ya sea poblacional, sindical, estudiantil, que nos permita entregar nuestros planteamientos e impulsar la práctica revolucionaria.
Convinimos en que la reunión efectuada fue un primer paso y que es preciso que una nueva convocatoria amplíe la fuerza hacia empeños hermanos que no participaron en el primer encuentro. Por tanto, convocamos a una nuevo Ampliado para el 4 de abril de 2009 donde se elaborará colectivamente el programa, pliego del pueblo o plataforma de lucha, y se redactará entre todos un manifiesto fundacional. Esperamos que las propuestas sobre los contenidos del manifiesto y los elementos programáticos que cada cual aporte puedan socializarse lo antes posible para preparar los debates.
Convocamos a todos los que estén de acuerdo con lo expuesto a sumarse, y a organizar instancias comunales y regionales, para darle fuerza desde abajo, y poder crear una instancia federativa de carácter nacional. Todos convinimos en cuidar con generosidad y estatura política el continente unitario recién amanecido.
Hasta ahora las organizaciones convocantes son las siguientes:
Andha Chile a Luchar,
Cabildo de organizaciones de Maipú,
Casa de la Identidad de Cerro Navia,
Comité de Solidaridad Latino americana (Rancagua),
Comprando Juntos de Maipú,
Consejo Nacional de Comités Comunistas,
Colectivo Andamios,
Coordinadora de Colectivos MAPU RM,
Frente Amplio de Trabajadores,
Fuerza Revolucionaria-Izquierda Comunista, (FR-IC)
Movimiento de los Pueblos,
Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR),
Movimiento Pobladores en Lucha (MPL),
Movimiento por la Asamblea del Pueblo (MAP),
Los Hijos de Mafalda,
Parque Cultural Valparaíso,
Partido de los Trabajadores (PT),
Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT),
Polo Izquierdo de la Memoria ,
Revista Punto Suspensivo,
Revolución Proletaria,
Socialistas como Allende,
SOL-PP.
Febrero de 2009
Está en el aire como una urgencia antigua. De ella se habla en medio de las marchas, de la huelga, de las tomas, en los muros de las poblaciones, en las fábricas, se rumorea en las oficinas, en las plazas populares, en las reuniones de distinto signo, se fundamenta en los liceos y universidades. Lo dicen los trabajadores, la militancia popular, los pueblos en lucha. La unidad de las múltiples iniciativas anticapitalistas es un compromiso, una exigencia histórica y una necesidad a gritos cuando la crisis mundial gatillada en el corazón del imperialismo castiga violentamente a los trabajadores y los pueblos en el mundo, Latinoamérica y en Chile.
El 31 de enero de 2009, respondiendo a este clamor, un conjunto de organizaciones decidimos convocarnos con visión unitaria y una larga práctica de lucha político social contra el capital y sus expresiones. La voluntad y el convencimiento honesto de la unidad necesaria motivaron a todos y cada uno de los concurrentes de esta primera convención.
Desde el origen se planteó la construcción de un nuevo proyecto político que permita coordinar las luchas por las demandas inmediatas en perspectivas de disputarle el poder a la minoría oligárquica; y arrancando de la memoria de las tantas luchas que abundan en la historia chilena, como materia profunda para encarar los desafíos del siglo XXI. Aspiramos a constituir la fuerza destinada a suprimir toda forma de dominación capitalista.
Rechazamos cualquier acuerdo político con la derecha o la Concertación, desde la independencia política de la clase trabajadora, porque ambas componendas son expresiones de los intereses de la minoría que administra el poder a favor de un puñado de privilegiados que dominan a las grandes mayorías a costa de la explotación y mala vida de los trabajadores y los pueblos.
Esta nueva formación unitaria tendrá un carácter federativo y será una alianza política para las transformaciones sociales. El objetivo es la conquista política de los pueblos para instaurar una sociedad sin clases, solidaria, igualitaria, libertaria y liberadora. El poder popular será nuestro eje de construcción, entendido en su sentido amplio de bregar porque los pueblos recuperen el protagonismo de los procesos políticos. Descartamos el apoyo electoral a las fuerzas que son el sostén político del sistema de dominación, así como a los partidos que tengan acuerdos electorales o tácticos con la Concertación.
En el proceso de acumulación de fuerza una multiplicidad de formas de lucha serán impulsadas, siendo lo electoral un elemento que debe discutirse ampliamente y de acuerdo a los contextos pertinentes, y que puede manifestarse de variadas formas; ya sea a través de un instrumento legalizado o con candidaturas autónomas o candidaturas levantadas por organizaciones sociales, y de ser necesario, con campañas de abstención y/o voto nulo.
Nos comprometemos a poner nuestros empeños en este proceso para la creación de un instrumento político federativo, amplio, con voluntad de mayorías y ética revolucionaria.
La nueva fuerza será anticapitalista, antiimperialista, internacionalista y latinoamericanista. Cobrará identidad y radicalidad, y perseguirá la agrupación de los pueblos indígenas en lucha, el ambientalismo anticapitalista, el feminismo de clase y el conjunto organizaciones reales cuyas demandas sustantivas sean antagónicas al modelo de dominación.
En el marco contextual de la crisis económica planetaria en curso del capitalismo, la convergencia es una necesidad y una oportunidad para los intereses emancipatorios de los trabajadores y los pueblos, para los de abajo. Resulta perentorio construir un pliego de los pueblos, programa o plataforma de lucha y mediante los medios más democráticos, incluso a través de una consulta. Y urge un plan de acción para enfrentar la crisis.
Empezaremos desde ya a solidarizarnos mancomunadamente con las distintas luchas agrupadas, y procurar la reunión de las distintas iniciativas por la base. Iniciaremos una activa participación en todo proceso electoral de carácter social, ya sea poblacional, sindical, estudiantil, que nos permita entregar nuestros planteamientos e impulsar la práctica revolucionaria.
Convinimos en que la reunión efectuada fue un primer paso y que es preciso que una nueva convocatoria amplíe la fuerza hacia empeños hermanos que no participaron en el primer encuentro. Por tanto, convocamos a una nuevo Ampliado para el 4 de abril de 2009 donde se elaborará colectivamente el programa, pliego del pueblo o plataforma de lucha, y se redactará entre todos un manifiesto fundacional. Esperamos que las propuestas sobre los contenidos del manifiesto y los elementos programáticos que cada cual aporte puedan socializarse lo antes posible para preparar los debates.
Convocamos a todos los que estén de acuerdo con lo expuesto a sumarse, y a organizar instancias comunales y regionales, para darle fuerza desde abajo, y poder crear una instancia federativa de carácter nacional. Todos convinimos en cuidar con generosidad y estatura política el continente unitario recién amanecido.
Hasta ahora las organizaciones convocantes son las siguientes:
Andha Chile a Luchar,
Cabildo de organizaciones de Maipú,
Casa de la Identidad de Cerro Navia,
Comité de Solidaridad Latino americana (Rancagua),
Comprando Juntos de Maipú,
Consejo Nacional de Comités Comunistas,
Colectivo Andamios,
Coordinadora de Colectivos MAPU RM,
Frente Amplio de Trabajadores,
Fuerza Revolucionaria-Izquierda Comunista, (FR-IC)
Movimiento de los Pueblos,
Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR),
Movimiento Pobladores en Lucha (MPL),
Movimiento por la Asamblea del Pueblo (MAP),
Los Hijos de Mafalda,
Parque Cultural Valparaíso,
Partido de los Trabajadores (PT),
Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT),
Polo Izquierdo de la Memoria ,
Revista Punto Suspensivo,
Revolución Proletaria,
Socialistas como Allende,
SOL-PP.
Febrero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
EDITORIAL: ¡Todo el trabajo a los Consejos!
No hay duda que la actual Dirección del P.C. está cumpliendo cabalmente sus objetivos. Ha reubicado al Partido Comunista de Chile como Partido bisagra a los intereses de una Concertación que, aparejada a su descomposición como coalición, enfrenta una crisis económica aún no manifiesta en su real dimensión, de imprevisibles consecuencias. Este posicionamiento político ha sido una operación ejecutada a la perfección y mirándola atentamente no está dentro de los patrones de incapacidad e ineficacia que la ha caracterizado habitualmente, lo que no nos deja margen para dudar de la existencia de la mano mora. Esta decisión es de larga data y viene asentada en una operación política de gran envergadura y de largo plazo que dice relación con la conversión del Partido Comunista de un Partido Revolucionario, vanguardia de los trabajadores, en un fachada sin contenido, destinado en lo esencial, a limar el ímpetu de cambios de las grandes mayorías explotadas. Es decir, un Partido Social Demócrata tal como convirtieron, al Partido Socialista de Chile, al PPD, y a otras fuerzas que alguna vez gravitaron en el quehacer político como agentes catalizadores de las transformaciones.
En este proceso han jugado un papel esencial los grandes agentes de las derrotas que ocupan posiciones claves en la actual Comisión Política y otros agentes que permanecen en las sombras pero que no son menos decisivos en la situación actual.
Si miramos en una línea de tiempo, este proceso se inicia en las profundidades tenebrosas de la dictadura con el desbancamiento forzoso de la Dirección que se definía como la ” voz del Partido” encabezada por Nicasio Farías y Cifré Cid, militantes de base, que lograron detener la sangría homicida de la dictadura y recomponer orgánicamente al Partido y pasar a la ofensiva en la lucha. Este golpe de poder entronizó a un equipo que encabezó Gladys Marín y cuyos resultados perceptibles hasta nuestros días pueden caracterizarse solo como una sucesión de episodios, prácticas y políticas, oscuras cuya síntesis final ha sido siempre el fracaso y la desintegración sistemática de nuestra organización. Esta falsa Dirección Comunista corrupta ha significado el deterioro absoluto de la estructura partidaria; el reemplazo de la Dirección colectiva por una maquinaria de poder que Congreso tras Congreso ha deteriorado irreversiblemente dos normas leninistas esenciales : el Centralismo Democrático y la Unidad de Acción.
Nosotros comunistas, dentro aún del Partido y los casi dos tercios de antiguos militantes que se encuentran alejados de las filas partidarias, tenemos la firme convicción de perseverar y no entregar el Partido de Recabarren y de la Clase Obrera Chilena , a las manos de esta mafia que ha liquidado prácticamente al Partido de la Clase. En todas partes se constituyen los "Consejos" comunistas dispuestos a la recuperación de la organización y hacer prevalecer la auténtica condición de comunistas, recuperar la ” voz del Partido” frente a la maquinaria seudo comunista. Nuestra práctica dentro y fuera de la organización está y estará destinada a preservar el carácter de clase de la estructura. Esto ya está ocurriendo en muchos lugares donde el trabajo del Partido es el trabajo de los Consejos.
La puesta a punto de la actual desviación de derecha, de nuestra organización, ha exigido la marginación de la mayoría de los militantes, a ellos llamamos a organizarse y perseverar en la lucha : ¡todo el trabajo a los Consejos!.
El ímpetu electoralista de la actual Dirección caracteriza las próximas elecciones desde la página Editorial de El Siglo ( 26/12/08) , como la ” coyuntura decisiva”, determinada no por la situación de clase, sino porque la derecha obtendría ” la suma del poder”, es decir se llama al Partido y a la izquierda a jugar un doble papel, por un lado de aglutinante de la votación de la izquierda y por otra ponerla, sin que se note demasiado, al servicio de una organización política, Gobierno incluido, que ha sido y seguirá siendo absolutamente funcional a los intereses del capitalismo nacional y transnacional. Se esgrime en estas mismas páginas, que un triunfo de la derecha iría a contramano de la tendencia al avance de los gobiernos democráticos y populares que se registran en la región, como si no fuera evidente que la política internacional del gobierno actual, implementada por el Canciller DC Foxley no estuviera permanentemente a contramano de los gobiernos progresistas de América Latina.
El tema aquí, como es evidente, no es si se para a la derecha, derecha de la Concertación incluida, sino ¿cómo se hace? Se hace negociando con la Concertación o se hace con el respaldo de las masas y los trabajadores. Se hace desde la impotencia política o se hace con el despliegue del pueblo movilizado. Esta es la verdadera coyuntura decisiva. Naturalmente, para esto hay que tener un Partido de Masas, acerado, movilizado, con unidad de acción, con verdadera ascendencia en las estructuras sociales. Y para esto no hay que hacer ” virajes” ni ” pasos tácticos”, ni la serie de etiquetas vacías de contenidos a que es tan aficionada la mafia corrupta que se ha apoderado de la Dirección del Partido.
En esta línea, el último Pleno del Comité Central ( constituido en la actualidad por mayoría de funcionarios) no se constituyó en una instancia de discusión seria de la estrategia política en un mundo conmovido por un proceso de derrumbe de gran parte de la estructura financiera del mundo, sino en ratificar a la ” convergencia” y hacer un llamado a las fuerzas del Juntos Podemos Mas para hacerse parte de ello. Colocan como señuelo la reposición del proyecto de reforma al binominal, como si ignoraran que la única manera de terminar con él, es con las masas movilizadas. La derecha UDI no va a transar en esto, sino en un escenario de movilización nacional y al revés de lo que piensa el Pleno, no debemos ” lograr que la reforma al binominal se convierta en una lucha de masas” , sino que debemos lograr que la lucha de masas se convierta en la reforma al binominal y otras reformas políticas, incluyendo la constitución pinochetista. En política el orden de los factores sí altera el producto. El llamado a
”ampliar la instalación de la candidatura presidencial de Guillermo Teiller” (burda copia de Artés), no pasa de ser un chiste. Un individuo insensible a la tremenda vergüenza de no ser elegido pese a todo el despliegue económico y de otro tipo, incluido el fraude, en un centro obrero como Lota, ahorra todo comentario sobre su importancia en la construcción del factor subjetivo. ¿De qué estarán hablando estos tipos?
Nosotros comunistas verdaderos de los Consejos, no estamos contra los acuerdos de unidad de las fuerzas de izquierda, ni de los acuerdos con sectores de la Concertación que deben desprenderse de la manipulación política, imperialista, a la que han estado adscritos todos estos años post-dictadura, e que incluso el Partido fue ”baypaseado” por dirección errática y falta de visión o derechamente manipulados por agentes imperiales insertos en la organización. Pero una cosa es con sectores de la Concertación y otra cosa es con esta máquina de poder pro-capitalista que nos gobierna. Los votos del Partido, no son votos que pueda seguir manipulando la actual Dirección. No forman parte de la política de la bisagra. Sabemos de compañeros que se estarían retirando de los registros para no permitir esta manipulación.
Nosotros los comunistas de los Consejos, no tenemos ninguna aceptación para el camino señalado en la cuenta del Pleno de que ” para avanzar el único camino es hacer un pacto con la Concertación”. Esta aseveración es la muestra más clara de la claudicación revolucionaria de la actual Dirección y la corrupción de la mafia funcionaria.
En este proceso han jugado un papel esencial los grandes agentes de las derrotas que ocupan posiciones claves en la actual Comisión Política y otros agentes que permanecen en las sombras pero que no son menos decisivos en la situación actual.
Si miramos en una línea de tiempo, este proceso se inicia en las profundidades tenebrosas de la dictadura con el desbancamiento forzoso de la Dirección que se definía como la ” voz del Partido” encabezada por Nicasio Farías y Cifré Cid, militantes de base, que lograron detener la sangría homicida de la dictadura y recomponer orgánicamente al Partido y pasar a la ofensiva en la lucha. Este golpe de poder entronizó a un equipo que encabezó Gladys Marín y cuyos resultados perceptibles hasta nuestros días pueden caracterizarse solo como una sucesión de episodios, prácticas y políticas, oscuras cuya síntesis final ha sido siempre el fracaso y la desintegración sistemática de nuestra organización. Esta falsa Dirección Comunista corrupta ha significado el deterioro absoluto de la estructura partidaria; el reemplazo de la Dirección colectiva por una maquinaria de poder que Congreso tras Congreso ha deteriorado irreversiblemente dos normas leninistas esenciales : el Centralismo Democrático y la Unidad de Acción.
Nosotros comunistas, dentro aún del Partido y los casi dos tercios de antiguos militantes que se encuentran alejados de las filas partidarias, tenemos la firme convicción de perseverar y no entregar el Partido de Recabarren y de la Clase Obrera Chilena , a las manos de esta mafia que ha liquidado prácticamente al Partido de la Clase. En todas partes se constituyen los "Consejos" comunistas dispuestos a la recuperación de la organización y hacer prevalecer la auténtica condición de comunistas, recuperar la ” voz del Partido” frente a la maquinaria seudo comunista. Nuestra práctica dentro y fuera de la organización está y estará destinada a preservar el carácter de clase de la estructura. Esto ya está ocurriendo en muchos lugares donde el trabajo del Partido es el trabajo de los Consejos.
La puesta a punto de la actual desviación de derecha, de nuestra organización, ha exigido la marginación de la mayoría de los militantes, a ellos llamamos a organizarse y perseverar en la lucha : ¡todo el trabajo a los Consejos!.
El ímpetu electoralista de la actual Dirección caracteriza las próximas elecciones desde la página Editorial de El Siglo ( 26/12/08) , como la ” coyuntura decisiva”, determinada no por la situación de clase, sino porque la derecha obtendría ” la suma del poder”, es decir se llama al Partido y a la izquierda a jugar un doble papel, por un lado de aglutinante de la votación de la izquierda y por otra ponerla, sin que se note demasiado, al servicio de una organización política, Gobierno incluido, que ha sido y seguirá siendo absolutamente funcional a los intereses del capitalismo nacional y transnacional. Se esgrime en estas mismas páginas, que un triunfo de la derecha iría a contramano de la tendencia al avance de los gobiernos democráticos y populares que se registran en la región, como si no fuera evidente que la política internacional del gobierno actual, implementada por el Canciller DC Foxley no estuviera permanentemente a contramano de los gobiernos progresistas de América Latina.
El tema aquí, como es evidente, no es si se para a la derecha, derecha de la Concertación incluida, sino ¿cómo se hace? Se hace negociando con la Concertación o se hace con el respaldo de las masas y los trabajadores. Se hace desde la impotencia política o se hace con el despliegue del pueblo movilizado. Esta es la verdadera coyuntura decisiva. Naturalmente, para esto hay que tener un Partido de Masas, acerado, movilizado, con unidad de acción, con verdadera ascendencia en las estructuras sociales. Y para esto no hay que hacer ” virajes” ni ” pasos tácticos”, ni la serie de etiquetas vacías de contenidos a que es tan aficionada la mafia corrupta que se ha apoderado de la Dirección del Partido.
En esta línea, el último Pleno del Comité Central ( constituido en la actualidad por mayoría de funcionarios) no se constituyó en una instancia de discusión seria de la estrategia política en un mundo conmovido por un proceso de derrumbe de gran parte de la estructura financiera del mundo, sino en ratificar a la ” convergencia” y hacer un llamado a las fuerzas del Juntos Podemos Mas para hacerse parte de ello. Colocan como señuelo la reposición del proyecto de reforma al binominal, como si ignoraran que la única manera de terminar con él, es con las masas movilizadas. La derecha UDI no va a transar en esto, sino en un escenario de movilización nacional y al revés de lo que piensa el Pleno, no debemos ” lograr que la reforma al binominal se convierta en una lucha de masas” , sino que debemos lograr que la lucha de masas se convierta en la reforma al binominal y otras reformas políticas, incluyendo la constitución pinochetista. En política el orden de los factores sí altera el producto. El llamado a
”ampliar la instalación de la candidatura presidencial de Guillermo Teiller” (burda copia de Artés), no pasa de ser un chiste. Un individuo insensible a la tremenda vergüenza de no ser elegido pese a todo el despliegue económico y de otro tipo, incluido el fraude, en un centro obrero como Lota, ahorra todo comentario sobre su importancia en la construcción del factor subjetivo. ¿De qué estarán hablando estos tipos?
Nosotros comunistas verdaderos de los Consejos, no estamos contra los acuerdos de unidad de las fuerzas de izquierda, ni de los acuerdos con sectores de la Concertación que deben desprenderse de la manipulación política, imperialista, a la que han estado adscritos todos estos años post-dictadura, e que incluso el Partido fue ”baypaseado” por dirección errática y falta de visión o derechamente manipulados por agentes imperiales insertos en la organización. Pero una cosa es con sectores de la Concertación y otra cosa es con esta máquina de poder pro-capitalista que nos gobierna. Los votos del Partido, no son votos que pueda seguir manipulando la actual Dirección. No forman parte de la política de la bisagra. Sabemos de compañeros que se estarían retirando de los registros para no permitir esta manipulación.
Nosotros los comunistas de los Consejos, no tenemos ninguna aceptación para el camino señalado en la cuenta del Pleno de que ” para avanzar el único camino es hacer un pacto con la Concertación”. Esta aseveración es la muestra más clara de la claudicación revolucionaria de la actual Dirección y la corrupción de la mafia funcionaria.
RESOLUCIONES PRIMER ENCUENTRO REGIONAL METROPOLITANO DE COMITES COMUNISTAS
Estimados compañeros:
En diciembre de 2008 hemos realizado este Primer Encuentro Regional Metropolitano de Comités Comunistas, con la participación de un número muy importante de comunas, con sus respectivos delegados, generando una discusión amplia, abierta y fraterna, que realizó un análisis profundo de la crisis actual que vive el Partido Comunista de Chile y tomó importantes resoluciones sobre el accionar que deben tener los Comités Comunistas en torno a ella y la situación nacional e internacional que deja ver la llegada de una crisis económica profunda y la inexistencia de una herramienta que dirija las luchas del pueblo y los trabajadores.
En cuanto a la recién pasada elección municipal, se constató que el Partido Comunista bajó su votación, aunque logró elegir concejales en algunas comunas de mayor importancia que en las elecciones anteriores. En cuanto a los alcaldes, mantuvo sus cuatro representantes, reeligiendo a los alcaldes de Diego de Almagro y Til-Til, reemplazando al anterior por su hijo en La Ligua y cambiando Canela por Pedro Aguirre Cerda. En el caso de Canela, el alcalde Nathan Trigo fue derrotado por el ex alcalde, quien fue como candidato independiente apoyado por el PPD.
Otros tres alcaldes elegidos por el Juntos Podemos Más fueron un humanista en Yumbel, un socialista pro Navarro en Lota y un demócrata cristiano descolgado en Illapel, lo que no produce una mayor fuerza alternativa.
La Concertación y la derecha también bajaron su votación, mientras los únicos que aumentaron fueron los no inscritos, los que no votaron y los que entregaron su voto en blanco o anulado, lo que porcentualmente se acerca al 50% de los chilenos en edad de ser ciudadanos.
La dirección del Partido Comunista produce una acelerada convergencia hacia la Concertación, bajo el lema de la lucha contra la exclusión y ya no por transformar el sistema electoral binominal, prefiere negociar unos pocos cupos parlamentarios a cambio de apoyar abiertamente al presidenciable de la nueva derecha en segunda vuelta. “Parar a la derecha” es la consigna, pero se olvida que la derecha actual comienza en la Concertación misma, que ha sido el mejor administrador de la herencia dictatorial y ha profundizado las medidas neoliberales en Educación, Salud, Vivienda y Trabajo.
La actual dirección sigue aprovechando el prestigio del antiguo partido para desarrollar una política entreguista y de conciliación de clases, dictando órdenes a las bases como si los militantes no tuviesen capacidad de razonar y sacar sus propias conclusiones. Lo más doloroso es que se sigue faltando el respeto a la memoria y la lucha dada por tanto compañero que entregó su vida defendiendo al Partido y al Pueblo. Se continúa traicionando a la clase trabajadora con el fin único de satisfacer mezquinas ambiciones personales, recibiendo las migajas que les puede otorgar el régimen.
La crisis económica internacional, y sus consecuencias a nivel nacional, crearán en el 2009 un escenario propicio para la agudización de la lucha social y sindical. Sin embargo, mientras las condiciones objetivas se acumulan, la inexistencia de una herramienta que dé conducción a los trabajadores y al pueblo evita que las condiciones subjetivas jueguen su rol. No hay capacidad de conducción de un estallido social en este momento, por lo que a los comunistas de verdad les corresponde organizar, unir y luchar junto al pueblo.
Creemos que ya no es el tiempo para luchas intestinas ni fraccionales, como tampoco para buscar salidas cupulares. Hoy es el momento de hacernos carne en la masa, de acentuar el trabajo social y sindical al que la dirección ha ido dejando de lado. Desde los sindicatos, las juntas de vecinos, las organizaciones sociales y los estudiantes debemos construir la herramienta social y política que sea capaz de proponer una real alternativa a los chilenos.
Se resuelve que la Revista Principios pase a ser el órgano oficial del Consejo Nacional de Comités Comunistas, masificándose y ayudando en la discusión y educación ideológica que necesitan los trabajadores y los militantes comunistas. Junto a la Revista Principios se desarrollará un trabajo semanal de propaganda.
Los Comités Comunistas desarrollarán un trabajo integrado del colectivo, sin dividir a la militancia entre jóvenes y adultos, que responderán a una sola dirección, comunal, regional y central. El Centralismo Democrático será clave en buen desarrollo del Partido. Las decisiones se elaborarán desde las bases y los cargos dirigentes serán elegidos sin prelaciones provenientes de organismos superiores. La unidad de acción se consigue por el convencimiento cabal de las políticas justas del conjunto del Partido, tras una discusión amplia, abierta y fraterna. Los militantes serán expulsados sólo por corrupción y traición, no por opinar distinto al interior del Partido.
El Partido es de la clase obrera, por tanto proponemos que en cada nivel de organización debe existir un 60% de obreros manuales. Cada territorio desarrollará su orgánica dependiendo de sus características y necesidades, pero a la vez debe existir una orgánica general que debe estar al servicio de la unidad de acción y el fluido de información y orientaciones generales.
En lo orgánico, se resuelve conformar un regional metropolitano con dos zonales, norte y sur, y el resto del país dividido en dos grandes regionales: Chile-Norte y Chile-Sur.
Resolvemos la creación de una vocería nacional. El pueblo debe sentir que existe un partido dispuesto a asumir la toma del poder sin ambigüedades. Se debe hacer sentir la presencia de un partido revolucionario, pasando de la teoría a la práctica. Recuperaremos, del tronco histórico del Partido Comunista de Chile, la mística, la solidaridad, el compañerismo, la honestidad y los valores humanistas. Desarrollaremos un concepto de ver y transformar el mundo distinto, que se construya desde la base del pueblo y los trabajadores.
Resolvemos profundizar la creación de Comités Comunistas en todo el país, desde el nivel comunal, sectorial y regional, ayudando a dar un cuerpo más fuerte al Consejo Nacional de Comités Comunistas, que estarán integrados por compañeros y compañeras que continúan militando en el Partido Comunista de Chile, quienes han sido alejados de la militancia y otros muchos que han decidido “irse para la casa” desencantados por la actual conducción derechizante. Así mismo, seguiremos apoyando todas las formas de organización que se han ido dando aquellos militantes que han optado por construir herramientas diferentes, como partidos con existencia local o movimientos transversales que incluyen a otros sectores y aportan a la lucha social y política.
En el mismo sentido, decidimos apoyar y aportar en la construcción de un movimiento amplio de izquierda que se una en torno a un programa mínimo, que contemple como necesidad principal la realización de una Asamblea Constituyente para la creación de una nueva Constitución Política, surgida por primera vez desde la base misma del pueblo chileno.
Junto con el movimiento social y sindical, apoyaremos la realización de un paro nacional de protesta contra las alzas, la cesantía, la superexplotación de los trabajadores, por el fin de las AFP y la Asamblea Constituyente.
A formar Comités Comunistas por todo Chile
A organizar y unir a los trabajadores y el pueblo
A luchar por una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución
Todo el poder para el pueblo
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Enero 2009.
En diciembre de 2008 hemos realizado este Primer Encuentro Regional Metropolitano de Comités Comunistas, con la participación de un número muy importante de comunas, con sus respectivos delegados, generando una discusión amplia, abierta y fraterna, que realizó un análisis profundo de la crisis actual que vive el Partido Comunista de Chile y tomó importantes resoluciones sobre el accionar que deben tener los Comités Comunistas en torno a ella y la situación nacional e internacional que deja ver la llegada de una crisis económica profunda y la inexistencia de una herramienta que dirija las luchas del pueblo y los trabajadores.
En cuanto a la recién pasada elección municipal, se constató que el Partido Comunista bajó su votación, aunque logró elegir concejales en algunas comunas de mayor importancia que en las elecciones anteriores. En cuanto a los alcaldes, mantuvo sus cuatro representantes, reeligiendo a los alcaldes de Diego de Almagro y Til-Til, reemplazando al anterior por su hijo en La Ligua y cambiando Canela por Pedro Aguirre Cerda. En el caso de Canela, el alcalde Nathan Trigo fue derrotado por el ex alcalde, quien fue como candidato independiente apoyado por el PPD.
Otros tres alcaldes elegidos por el Juntos Podemos Más fueron un humanista en Yumbel, un socialista pro Navarro en Lota y un demócrata cristiano descolgado en Illapel, lo que no produce una mayor fuerza alternativa.
La Concertación y la derecha también bajaron su votación, mientras los únicos que aumentaron fueron los no inscritos, los que no votaron y los que entregaron su voto en blanco o anulado, lo que porcentualmente se acerca al 50% de los chilenos en edad de ser ciudadanos.
La dirección del Partido Comunista produce una acelerada convergencia hacia la Concertación, bajo el lema de la lucha contra la exclusión y ya no por transformar el sistema electoral binominal, prefiere negociar unos pocos cupos parlamentarios a cambio de apoyar abiertamente al presidenciable de la nueva derecha en segunda vuelta. “Parar a la derecha” es la consigna, pero se olvida que la derecha actual comienza en la Concertación misma, que ha sido el mejor administrador de la herencia dictatorial y ha profundizado las medidas neoliberales en Educación, Salud, Vivienda y Trabajo.
La actual dirección sigue aprovechando el prestigio del antiguo partido para desarrollar una política entreguista y de conciliación de clases, dictando órdenes a las bases como si los militantes no tuviesen capacidad de razonar y sacar sus propias conclusiones. Lo más doloroso es que se sigue faltando el respeto a la memoria y la lucha dada por tanto compañero que entregó su vida defendiendo al Partido y al Pueblo. Se continúa traicionando a la clase trabajadora con el fin único de satisfacer mezquinas ambiciones personales, recibiendo las migajas que les puede otorgar el régimen.
La crisis económica internacional, y sus consecuencias a nivel nacional, crearán en el 2009 un escenario propicio para la agudización de la lucha social y sindical. Sin embargo, mientras las condiciones objetivas se acumulan, la inexistencia de una herramienta que dé conducción a los trabajadores y al pueblo evita que las condiciones subjetivas jueguen su rol. No hay capacidad de conducción de un estallido social en este momento, por lo que a los comunistas de verdad les corresponde organizar, unir y luchar junto al pueblo.
Creemos que ya no es el tiempo para luchas intestinas ni fraccionales, como tampoco para buscar salidas cupulares. Hoy es el momento de hacernos carne en la masa, de acentuar el trabajo social y sindical al que la dirección ha ido dejando de lado. Desde los sindicatos, las juntas de vecinos, las organizaciones sociales y los estudiantes debemos construir la herramienta social y política que sea capaz de proponer una real alternativa a los chilenos.
Se resuelve que la Revista Principios pase a ser el órgano oficial del Consejo Nacional de Comités Comunistas, masificándose y ayudando en la discusión y educación ideológica que necesitan los trabajadores y los militantes comunistas. Junto a la Revista Principios se desarrollará un trabajo semanal de propaganda.
Los Comités Comunistas desarrollarán un trabajo integrado del colectivo, sin dividir a la militancia entre jóvenes y adultos, que responderán a una sola dirección, comunal, regional y central. El Centralismo Democrático será clave en buen desarrollo del Partido. Las decisiones se elaborarán desde las bases y los cargos dirigentes serán elegidos sin prelaciones provenientes de organismos superiores. La unidad de acción se consigue por el convencimiento cabal de las políticas justas del conjunto del Partido, tras una discusión amplia, abierta y fraterna. Los militantes serán expulsados sólo por corrupción y traición, no por opinar distinto al interior del Partido.
El Partido es de la clase obrera, por tanto proponemos que en cada nivel de organización debe existir un 60% de obreros manuales. Cada territorio desarrollará su orgánica dependiendo de sus características y necesidades, pero a la vez debe existir una orgánica general que debe estar al servicio de la unidad de acción y el fluido de información y orientaciones generales.
En lo orgánico, se resuelve conformar un regional metropolitano con dos zonales, norte y sur, y el resto del país dividido en dos grandes regionales: Chile-Norte y Chile-Sur.
Resolvemos la creación de una vocería nacional. El pueblo debe sentir que existe un partido dispuesto a asumir la toma del poder sin ambigüedades. Se debe hacer sentir la presencia de un partido revolucionario, pasando de la teoría a la práctica. Recuperaremos, del tronco histórico del Partido Comunista de Chile, la mística, la solidaridad, el compañerismo, la honestidad y los valores humanistas. Desarrollaremos un concepto de ver y transformar el mundo distinto, que se construya desde la base del pueblo y los trabajadores.
Resolvemos profundizar la creación de Comités Comunistas en todo el país, desde el nivel comunal, sectorial y regional, ayudando a dar un cuerpo más fuerte al Consejo Nacional de Comités Comunistas, que estarán integrados por compañeros y compañeras que continúan militando en el Partido Comunista de Chile, quienes han sido alejados de la militancia y otros muchos que han decidido “irse para la casa” desencantados por la actual conducción derechizante. Así mismo, seguiremos apoyando todas las formas de organización que se han ido dando aquellos militantes que han optado por construir herramientas diferentes, como partidos con existencia local o movimientos transversales que incluyen a otros sectores y aportan a la lucha social y política.
En el mismo sentido, decidimos apoyar y aportar en la construcción de un movimiento amplio de izquierda que se una en torno a un programa mínimo, que contemple como necesidad principal la realización de una Asamblea Constituyente para la creación de una nueva Constitución Política, surgida por primera vez desde la base misma del pueblo chileno.
Junto con el movimiento social y sindical, apoyaremos la realización de un paro nacional de protesta contra las alzas, la cesantía, la superexplotación de los trabajadores, por el fin de las AFP y la Asamblea Constituyente.
A formar Comités Comunistas por todo Chile
A organizar y unir a los trabajadores y el pueblo
A luchar por una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución
Todo el poder para el pueblo
Consejo Nacional de Comités Comunistas
Enero 2009.
CRISIS Y ECONOMÍA
La economía política ha sido transformada, como lo señalaba Engels(1) en un fraude lícito, toda una ciencia sobre el modo de enriquecerse, y/o, en un mundo globalizado, de conducir al conjunto de la humanidad a la bancarrota.
La preeminencia del capital financiero, sostenida por las grandes masas de trabajo acumulado ha rebasado sus propios límites. La economía real se ha visto avasallada situando el accionar financiero en el mundo de la irrealidad y de la virtualidad. Lejanos están los tiempos en que la avaricia de los mercaderes se sostenía en la creencia de que la riqueza era la posesión de oro y plata.
Las crisis que suceden interminablemente una y otra vez siguen mostrando que en la economía capitalista, lo mismo que en el robo, no hay más ley que el derecho del más fuerte. La piedra angular de todo nuestro sistema económico mercantil sigue siendo la teoría de la balanza comercial, y nuestros versados economistas refaccionados en la universidades del imperio se aferran aunque no lo sepan al principio de que el oro y la alta son las riquezas de un país y solo se consideran favorables aquellos acuerdos y tratados comerciales que traen al país dinero constante. Dan por supuesto que el comparar importaciones con exportaciones, si hay más exportaciones que importaciones la diferencia afluirá al país como dinero efectivo y se considerarán a sí mismos brillantes gestores de la economía.
Los economistas se ven obligados por la realidad y sus contradicciones a traicionar sus propias premisas y a renegar de lo que ayer adoraban, adoptan un carácter de benefactores haciéndose aparecer en sus andadas como benefactores del consumidor, como filántropos de los minusvalidos y del bien común y proclaman al comercio como un lazo de amistad y concordia entre las naciones y los individuos.
”La Nueva Economía el sistema de la libertad de comercio basado en la ”Wealt of Nations” (Riqueza de las naciones) de Adam Smith, revela los mismos rasgos de hipocresía, inconsecuencia e inmoralidad que se enfrentan en todos los campos el libre sentido humano” (2). Y esto lo decía Engels hace más de cien años atrás en esta también nueva economía neoliberal que como vemos no es nada más que una reedición de la que contemplaba Engels. Qué otra cosa sino esto es lo que va dejando al descubierto el desarrollo de la actual crisis global.
La danza de millones defraudados por los ayer insignes próceres de la economía de mercado, la libertad de comercio y la sagrada propiedad privada, no se detiene.
Los actuales defensores de la libertad de comercio, al igual que los de los tiempos de Engels, son monopolistas camuflados y peores que aquellos, sin duda porque conocen sobradamente el desarrollo completo del sistema y sus consecuencias para la humanidad y si tuviésemos la capacidad de poner las cosas en su lugar debiésemos enjuiciarlos por crímenes contra la humanidad. Bajo su falaz humanitarismo los economistas neoliberales esconden una barbarie de la que los antiguos no tenían idea.
Así las cosas nuevamente nos encontramos en la encrucijada capitalista de la recesión económica y donde preguntas como ¿si lo peor ya pasó o está por venir?, ¿habrá escasez de alimentos o tendremos un ajuste de precios más alto, o ambas cosas?, ¿qué pasa con el producto potencial del país? Las respuestas a estas y otras interrogantes tendrán una respuesta cuyo libreto ya se conoce en un país con alta concentración de la riqueza donde de las 581 sociedades anónimas que informan a la Superintendencia de Valores y Seguros, solo 40 concentran el 75% de las utilidades. En Chile los costos de la recesión los pagarán los trabajadores. Chile, la blindada economía, mantenida y profundizada por los economistas neoliberales de los gobiernos de la Concertación muestra ya las primeras señales del desastre: existe una marcada desaceleración de Producto Interno Bruto y un retroceso en el consumo en sintonía con el menor crecimiento del empleo y por las caídas de los salarios reales producto del impacto inflacionario que además genera un crédito de consumo más caro y menos abundante.
Los trabajadores chilenos en este escenario deben preparase para la ofensiva empresarial – gobierno que enmascarada en una ”pro productividad y empleo” entregada por el gremio empresarial Cámara de Comercio de Santiago, apuntan en lo fundamental a lo que ellos llaman: modernización de mercado laboral, que implica en lo principal la reducción del sistema de indemnizaciones a solo tres años, fortalecimiento del seguro de desempleo, vía exacciones a los propios trabajadores a través del ahorro voluntario. Además forzarán introducir nuevos mecanismos de flexibilización explícitos en el marco legal para ser aplicados en los contratos laborales que les permitan, por ejemplo, el desarrollo de jornadas parciales y la introducción en ellos de jóvenes y mujeres.
La ofensiva contempla también la reorientación de los organismos sindicales de los trabajadores y convertirlos en instrumentos destinados únicamente a proponer y aportar a la gestión empresarial y a sus utilidades que chorrearán como un maná hacia ellos.
Esta ofensiva también contempla retomar el proceso de privatización de empresas públicas donde el objetivo mayor es terminar de privatizar lo que queda del cobre chileno.
Hay una urgencia nacional para que los trabajadores chilenos deban asumir sin tardanza la recuperación del interés común en la economía y terminar con la libre concurrencia. La sola lucha por las mejoras económicas es un camino ciego, como lo es la libre competencia capitalista que ha conducido y seguirá conduciendo a estas cíclicas crisis económicas.
Los trabajadores deben abordar el tema de la ” riqueza nacional” expresión que carece de todo sentido, mientras exista un dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción. Deben preponderarse los instrumentos de planificación de la economía nacional donde las utilidades no sean producto de azar, de la moda, de los caprichos insensatos de los dueños del capital y un costo de producción que oscila con arreglo a la relación fortuita de la oferta y la demanda.
La economía capitalista es generadora esencial de las crisis económicas y hoy por hoy conduce aceleradamente al fin de la civilización humana. La libre competencia que el tópico cardinal del discurso de los economistas neoliberales es una imposibilidad la resultante real es siempre el monopolio que abre las puertas en par al fraude institucionalizado.
” La competencia determina todas las facetas de nuestras vidas y ha llevado a término la servidumbre de unos hombres con respecto a otros” ( 3). Es imperativo construir otro modelo económico en que las relaciones que se prioricen sean las mutuamente ventajosas y que se regule la circulación del capital financiero, que penalice con altas tasas impositivas las inversiones especulativas, que priorice lo social contra la dictadura de los capitalistas. Es imperativo una planificación de la economía construída democráticamente con mecanismos para que los trabajadores decidan las prioridades económicas de las que ellos serán gestores y depositarios de sus beneficios.
NOTAS:
1.- Engels Federico : Escritos Económicos Varios. Esbozo de crítica de la economía política Editorial Grijalbo. Mexico. p.3
2.- Idem. P.4
3.- Engels. Opus cit.p.23
La preeminencia del capital financiero, sostenida por las grandes masas de trabajo acumulado ha rebasado sus propios límites. La economía real se ha visto avasallada situando el accionar financiero en el mundo de la irrealidad y de la virtualidad. Lejanos están los tiempos en que la avaricia de los mercaderes se sostenía en la creencia de que la riqueza era la posesión de oro y plata.
Las crisis que suceden interminablemente una y otra vez siguen mostrando que en la economía capitalista, lo mismo que en el robo, no hay más ley que el derecho del más fuerte. La piedra angular de todo nuestro sistema económico mercantil sigue siendo la teoría de la balanza comercial, y nuestros versados economistas refaccionados en la universidades del imperio se aferran aunque no lo sepan al principio de que el oro y la alta son las riquezas de un país y solo se consideran favorables aquellos acuerdos y tratados comerciales que traen al país dinero constante. Dan por supuesto que el comparar importaciones con exportaciones, si hay más exportaciones que importaciones la diferencia afluirá al país como dinero efectivo y se considerarán a sí mismos brillantes gestores de la economía.
Los economistas se ven obligados por la realidad y sus contradicciones a traicionar sus propias premisas y a renegar de lo que ayer adoraban, adoptan un carácter de benefactores haciéndose aparecer en sus andadas como benefactores del consumidor, como filántropos de los minusvalidos y del bien común y proclaman al comercio como un lazo de amistad y concordia entre las naciones y los individuos.
”La Nueva Economía el sistema de la libertad de comercio basado en la ”Wealt of Nations” (Riqueza de las naciones) de Adam Smith, revela los mismos rasgos de hipocresía, inconsecuencia e inmoralidad que se enfrentan en todos los campos el libre sentido humano” (2). Y esto lo decía Engels hace más de cien años atrás en esta también nueva economía neoliberal que como vemos no es nada más que una reedición de la que contemplaba Engels. Qué otra cosa sino esto es lo que va dejando al descubierto el desarrollo de la actual crisis global.
La danza de millones defraudados por los ayer insignes próceres de la economía de mercado, la libertad de comercio y la sagrada propiedad privada, no se detiene.
Los actuales defensores de la libertad de comercio, al igual que los de los tiempos de Engels, son monopolistas camuflados y peores que aquellos, sin duda porque conocen sobradamente el desarrollo completo del sistema y sus consecuencias para la humanidad y si tuviésemos la capacidad de poner las cosas en su lugar debiésemos enjuiciarlos por crímenes contra la humanidad. Bajo su falaz humanitarismo los economistas neoliberales esconden una barbarie de la que los antiguos no tenían idea.
Así las cosas nuevamente nos encontramos en la encrucijada capitalista de la recesión económica y donde preguntas como ¿si lo peor ya pasó o está por venir?, ¿habrá escasez de alimentos o tendremos un ajuste de precios más alto, o ambas cosas?, ¿qué pasa con el producto potencial del país? Las respuestas a estas y otras interrogantes tendrán una respuesta cuyo libreto ya se conoce en un país con alta concentración de la riqueza donde de las 581 sociedades anónimas que informan a la Superintendencia de Valores y Seguros, solo 40 concentran el 75% de las utilidades. En Chile los costos de la recesión los pagarán los trabajadores. Chile, la blindada economía, mantenida y profundizada por los economistas neoliberales de los gobiernos de la Concertación muestra ya las primeras señales del desastre: existe una marcada desaceleración de Producto Interno Bruto y un retroceso en el consumo en sintonía con el menor crecimiento del empleo y por las caídas de los salarios reales producto del impacto inflacionario que además genera un crédito de consumo más caro y menos abundante.
Los trabajadores chilenos en este escenario deben preparase para la ofensiva empresarial – gobierno que enmascarada en una ”pro productividad y empleo” entregada por el gremio empresarial Cámara de Comercio de Santiago, apuntan en lo fundamental a lo que ellos llaman: modernización de mercado laboral, que implica en lo principal la reducción del sistema de indemnizaciones a solo tres años, fortalecimiento del seguro de desempleo, vía exacciones a los propios trabajadores a través del ahorro voluntario. Además forzarán introducir nuevos mecanismos de flexibilización explícitos en el marco legal para ser aplicados en los contratos laborales que les permitan, por ejemplo, el desarrollo de jornadas parciales y la introducción en ellos de jóvenes y mujeres.
La ofensiva contempla también la reorientación de los organismos sindicales de los trabajadores y convertirlos en instrumentos destinados únicamente a proponer y aportar a la gestión empresarial y a sus utilidades que chorrearán como un maná hacia ellos.
Esta ofensiva también contempla retomar el proceso de privatización de empresas públicas donde el objetivo mayor es terminar de privatizar lo que queda del cobre chileno.
Hay una urgencia nacional para que los trabajadores chilenos deban asumir sin tardanza la recuperación del interés común en la economía y terminar con la libre concurrencia. La sola lucha por las mejoras económicas es un camino ciego, como lo es la libre competencia capitalista que ha conducido y seguirá conduciendo a estas cíclicas crisis económicas.
Los trabajadores deben abordar el tema de la ” riqueza nacional” expresión que carece de todo sentido, mientras exista un dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción. Deben preponderarse los instrumentos de planificación de la economía nacional donde las utilidades no sean producto de azar, de la moda, de los caprichos insensatos de los dueños del capital y un costo de producción que oscila con arreglo a la relación fortuita de la oferta y la demanda.
La economía capitalista es generadora esencial de las crisis económicas y hoy por hoy conduce aceleradamente al fin de la civilización humana. La libre competencia que el tópico cardinal del discurso de los economistas neoliberales es una imposibilidad la resultante real es siempre el monopolio que abre las puertas en par al fraude institucionalizado.
” La competencia determina todas las facetas de nuestras vidas y ha llevado a término la servidumbre de unos hombres con respecto a otros” ( 3). Es imperativo construir otro modelo económico en que las relaciones que se prioricen sean las mutuamente ventajosas y que se regule la circulación del capital financiero, que penalice con altas tasas impositivas las inversiones especulativas, que priorice lo social contra la dictadura de los capitalistas. Es imperativo una planificación de la economía construída democráticamente con mecanismos para que los trabajadores decidan las prioridades económicas de las que ellos serán gestores y depositarios de sus beneficios.
NOTAS:
1.- Engels Federico : Escritos Económicos Varios. Esbozo de crítica de la economía política Editorial Grijalbo. Mexico. p.3
2.- Idem. P.4
3.- Engels. Opus cit.p.23
Suscribirse a:
Entradas (Atom)